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Culturales

versión On-line ISSN 2448-539Xversión impresa ISSN 1870-1191

Culturales vol.13  Mexicali  2025  Epub 09-Sep-2025

https://doi.org/10.22234/recu.20251301.re104 

Reseñas

Metodologías en investigación feminista

* Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica, marisol.anzo@unicach.mx

Aguilar Mendizábal, Mónica R.. Metodologías en investigación feminista. Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, 2023. 243 pp. ISBN: 978-607-543-209-0.


El libro Metodologías en investigación feminista, editado por Mónica R. Aguilar Mendizábal y publicado bajo el sello editorial de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, plantea interesantes reflexiones metodológicas que cuestionan las formas tradicionales de investigar y permiten revisar la labor investigativa con base en algunas herramientas aportadas desde los feminismos. Esto se debe a que los escritos que conforman la obra son producto de los andares de algunas de las profesoras-investigadoras y estudiantes que han caminado en y con el posgrado en Estudios e Intervención Feminista en sus casi diez años de existencia y, en este sentido, deben leerse como fragmentos de un discurso colectivo sobre los posicionamientos y las líneas de trabajo que este espacio formativo ha posibilitado.

A su vez, cada uno de los textos se sitúa críticamente frente a algunas de las principales cuestiones que ocupan los debates actuales en las ciencias sociales, recuperando las enseñanzas feministas de algunas precursoras y aportando nuevas ideas que en conjunto dan forma al complejo tejido de los feminismos contemporáneos, particularmente los que se sitúan en el Sur global. Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que las experiencias personales sean el punto de partida por el que las autoras optan para analizar sus trayectorias dentro de la academia y, a partir de ellas, compartir el camino reflexivo que las llevó a cuestionar las dicotomías instauradas por la ciencia moderna, patriarcal y colonial, por ejemplo, objetividad-subjetividad, universalidad-particularidad, racionalidad-emocionalidad, entre otras.

A partir de estas experiencias situadas y del rumbo que han marcado en cada una de sus trayectorias, las autoras nos invitan a repensar las rutas feministas posibles para investigar desde la implicación y la rigurosidad, desde la cercanía y el compromiso, no solo como una postura ética hacia los problemas que trabajan, sino como una pauta que comparten a lo largo de las páginas que conforman el volumen. Y es a partir de estas pautas que cada capítulo nos adentra en la vastedad de temas abordados por las investigaciones feministas actuales, mismos que responden a una serie de preguntas de investigación habilitadas gracias a la impronta de las epistemologías feministas y que pueden responderse únicamente a partir del espectro metodológico que se abre con ellas. En este sentido, cada trabajo de este libro colectivo aporta un abordaje singular que abre el panorama sobre la materia que lo ocupa.

En “Escenarios metodológicos desde los feminismos en Chiapas”, Mónica R. Aguilar Mendizábal destaca la importancia de Chiapas en la cartografía feminista a partir de cuatro escenarios metodológicos que informan sobre la genealogía de pensa miento que, aunque desarrollada en este territorio del sureste mexicano, ha irradiado a distintos lugares del Sur global. En el primer escenario, la autora esboza su experiencia como estudiante recién llegada a una localidad conmovida por el levantamiento zapatista, su encuentro con Mercedes Olivera y su integración al Movimiento Independiente de Mujeres, todos eventos definitorios en su trayectoria como investigadora en ciernes. En el segundo escenario, se destaca a las mujeres locales que, habitando los márgenes como lugar de enunciación, cuestionaron los conceptos género y mujer que dejaban fuera sus vivencias indígenas, lo que permitió conformar organizaciones donde participaran a la par que las mestizas, ampliando el panorama reflexivo y su potencial político. En el tercer escenario, se puede apreciar el reconocimiento de la heterogeneidad de experiencias a la vista de planteamientos del feminismo comunitario, el feminismo indígena y el pensamiento decolonial, y cómo permitieron desarrollar una apuesta propia que daría paso a una propuesta formativa específica y pionera en su tipo: el posgrado en Estudios e Intervención Feministas. Finalmente, en el cuarto escenario se plantea la impronta de la intervención feminista desde la cultura y lo que ha permitido visibilizar y transformar. Cada uno de estos escenarios nos hacen saber de los enfoques metodológicos prevalecientes y de la multiplicidad de actoras que han contribuido a investigar y transformar la realidad de las mujeres en la región.

Por su parte, Delmy Tania Cruz Hernández en “Una tarea doble: Tejer organización feminista y construir puentes en las academias. Una experiencia desde el sureste de México”, se pregunta sobre las posibilidades de construir organización con mujeres al mismo tiempo que se habita la academia, y elabora una respuesta a partir de la puesta en tensión de su propia vivencia como participante de ambos procesos, instalando un interesante debate sobre diversos temas. Uno de ellos se relaciona con la cruenta violencia que se vive en distintas comunidades del sureste mexicano, las condiciones que esta impone como el desplazamiento forzado interno y la (re)patriarcalización, y los retos adicionales que representan para sostener procesos organizativos de l argo aliento. Otro tiene que ver con la variedad de implicaciones a la hora de plantear epistemologías y metodologías desde los feminismos del Sur que permitan construir conocimientos en relación y situados, porque en ellos radica la solidez de los puentes que permitan comunicar la labor académica y militante. Finalmente, la autora relata los diferentes diálogos, encuentros y experiencias que han repercutido en su trayectoria como militante y académica, mismos que le han permitido plantear una teoría encarnada desde la que expresa su compromiso político con su organización y con los procesos formativos en los que participa desde una perspectiva crítica feminista. A partir de todo esto, concluye que transformar los cómo y dejarse afectar por las otras y por los procesos que transitan juntas son elementos fundamentales para transformar las viejas prácticas e imaginar otras formas de hacer.

Posteriormente, en “Feminicidios: el perpetuo pesar de una estructura de larga duración”, Karla Lizbeth Somosa Ibarra relata cómo en 2016 creó el Observatorio Feminista Contra la Violencia a las Mujeres de Chiapas para monitorear las muertes violentas de mujeres en la región a partir de una perspectiva feminista que le permitiera cuestionar y replantear su metodología de trabajo a la luz de las reflexiones gener adas por los datos recopilados, lo que posteriormente daría paso a desarrollar una propuesta que permitiera comprender los feminicidios en una clave histórica. En este sentido, la autora expone la trayectoria del debate teórico sobre el fenómeno, haciendo énfasis en los retos metodológicos que resultan de observar el problema en un periodo de tiempo prolongado, para comprender estos crímenes desde una dimensión espacio-temporal concreta. Como resultado de la puesta en diálogo de la teoría y los datos, propone dos modalidades para observar el feminicidio, la coyuntural y la estructural, que son sumamente pertinentes para dar cuenta de las especificidades de los asesinatos de mujeres por razones de género en Chiapas, y pueden ser la base para desarrollar una intervención oportuna que coadyuve la eficacia de las instituciones encargadas de la impartición de justicia. Considerando lo anterior, se trata de una apuesta feminista orientada a la acción y a la transformación de las estructuras de poder que favorecen la impunidad en los casos de feminicidio.

En seguida, en “Alcances de una forma de investigación feminista militante en Chiapas”, Marcela Fernández Camacho comparte su experiencia como acompañante legal de personas que han vivido situaciones límite de violencia y como investigadora que reflexiona dicho proceso, ofreciendo su perspectiva de la investigación militante que parte de una epistemología feminista indisciplinada orientada a buscar la horizontalidad, implicarse afectivamente y conocer para transformar, destacando que esta abreva de una tradición de investigación feminista participativa con fuerte arraigo en Chiapas. A partir de estos elementos, discurre en torno a los alcances prácticos de esta forma de investigar/militar, resaltando los límites, emociones y físicos que rebasan de distintas formas durante estos procesos de acompañamiento, lo que con el paso del tiempo repercute gravemente en el bienestar general y la salud psicoemocional de quien acompaña. La autora pone sobre la mesa preguntas ineludibles acerca de la idea del sacrificio, el autocuidado, el mutuocuidado y da algunas pistas para pensar en una ética del acompañamiento feminista que haga perdurable el apoyo y no represente costos tan severos para quienes disponen energía vital y tiempo para acompañar a otras.

Por su lado, Marcia A. Pertuz en “Sin título… por ahora. Confesiones muy íntimas del hacer investigación feminista en la geografía”, comparte un relato personal sobre su experiencia como estudiante extranjera de posgrado, en el que se evidencian algunas expresiones de violencia producto del entrecruce entre patriarcado, colonialismo, racismo y prácticas rancias de la academia más androcéntrica, jerárquica y tradicional. Dicha violencia no resultó evidente al inicio de su proceso formativo, pero la fue percibiendo a partir del estranhamento e incomodidad crecientes que experimentó en distintas situaciones durante esos años, en las que su múltiple condición de otra pautó las interacciones agresivas y desiguales que la vulneraron agravando un malestar que inicialmente no pudo nombrar. En este sentido, el texto muestra el recorrido de la autora para reconocer y nombrar lo que estaba viviendo, así como las disyuntivas que enfrentó y las negociaciones que le permitieron seguir su camino como investigadora, enfatizando las diferentes emociones que marcaron su proceso, particularmente las incomodidades, los malestares y las pérdidas que revisa en retrospectiva como una forma de justicia epistémica que se otorga a sí misma.

El capítulo en “Rutas para navegar por la autoetnografía y el relato autobiográfico. Caminar en y por la academia”, María de Lourdes Morales Vargas ofrece una sentida reflexión sobre los dilemas que enfrentan las mujeres académicas al tener que distribuir su tiempo entre las labores de docencia, investigación y cuidado de personas a su cargo, teniendo que extender doble o triplemente sus jornadas de trabajo en medio de una lógica signada por estructuras de poder que generan desigualdades de género insorteables por momentos. Las metodologías feministas, particularmente la autoetnografía y el relato autobiográfico, permiten a la autora observar sus vivencias desde un marco comprensivo más amplio y crítico, para establecer resonancias con las experiencias de otras mujeres y entender las dificultades específicas que enfrentan en estos espacios, así como para interrogar al poder en el espacio académico.

El capítulo final nos ofrece “Blanquitud. O sobre cómo investigar un color sin color”, María Teresa Garzón Martínez elabora una generalogía de la experiencia para analizar su trayectoria y obra pionera en los estudios de la blanquitud en Abya Yala, cuyas aproximaciones y preguntas han sentado sólidas bases para el desarrollo de un campo de estudio en auge. Las reflexiones sobre su proceso le permiten identificar escenarios, etapas y momento cruciales como descubrirse en el centro de sus propias interrogantes académicas, situación que al posicionarse desde el feminismo descolonial y los estudios culturales feministas la condujeron a investigar las causas del poder relativo y el privilegio que ostenta al ser leída como una feminista blanca. Así, la autora revisa el desarrollo de sus planteamientos a la luz de una vastedad de fuentes que da cuenta no solo de sus intereses académicos y personales, sino de una postura política que se transparenta a lo largo del ensayo y es sugerente como propuesta teórico-metodológica feminista para abordar el tema de la blanquitud desde un enfoque original.

En suma, cada uno de los siete ensayos que conforman este libro se distingue por el gesto introspectivo de las autoras sobre sus trayectorias investigativas y person ales en el campo de los estudios feministas, por la honestidad desde la que sin pretensión alguna conectan con las experiencias de otras mujeres que se han preguntado o se están preguntando lo mismo en distintos lugares del Sur global y están apostando por otros sentires, pensares y haceres en la investigación feminista.

Marisol Anzo-Escobar

Mexicana. Doctora en Estudios Culturales por El Colegio de la Frontera Norte. Profesora­Investigadora de tiempo completo en el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. SNII-C. Líneas de investigación: feminicidio y violencias contra las mujeres; activismo y protesta feminista en México y Latinoamérica; metodologías feministas de investigación.

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