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Revista de El Colegio de San Luis

versión On-line ISSN 2007-8846versión impresa ISSN 1665-899X

Revista Col. San Luis vol.13 no.24 San Luis Potosí ene./dic. 2023  Epub 27-Ene-2025

https://doi.org/10.21696/rcsl132420231569 

Artículos

Migración rural, urbana e internacional hacia Ciudad Sahagún, Hidalgo (México), durante el proceso de industrialización por sustitución de importaciones, 1952-1982

Rural, Urban and International Migration to Ciudad Sahagún, Hidalgo (Mexico), during the Import Substitution Industrialization Process, 1952-1982

* El Colegio de San Luis. Correo electrónico: jorge.olvera@colsan.edu.mx


Resumen

En este artículo se brinda un análisis en torno a la migración -tanto interna como internacional- de trabajadores industriales, técnicos y empleados de confianza hacia un polo de desarrollo industrial, Ciudad Sahagún, Hidalgo (México), entre 1952 y 1982, en una tipología de tres clases de migrante: rural, urbano y extranjero. Se emplea una metodología cualitativa y cuantitativa, que ayuda, como herramienta, a entender dicho fenómeno migratorio durante la industrialización por sustitución de importaciones. El estudio tiene como valor un mejor entendimiento y conocimiento, en términos históricos, de las migraciones internas hacia las ciudades industriales durante la segunda mitad del siglo XX en México. Como limitante, tiene la escasez de fuentes primarias para abordar de mejor forma el tema de investigación. Se concluye que la migración local, nacional e internacional hacia Ciudad Sahagún entre 1952 y 1982, si bien generó ciertos conflictos socioculturales y laborales entre los tres grupos migratorios, también brindó las oportunidades de desarrollo económico-laboral que permitieron que por más de tres décadas ese centro industrial y sus empresas generaran tecnologías y productos para la movilidad y el desarrollo del país, mediante la fabricación de carros de ferrocarril, motores, autobuses, tractores y automóviles.

Palabras clave: migración; migración rural; migración urbana; migración internacional; Ciudad Sahagún; industrialización

Abstract

This paper provides an analysis of the migration (both internally and internationally) of industrial workers, technicians and trusted employees to an industrial development pole, Ciudad Sahagún, Hidalgo, between 1952 and 1982 within a typology centered in three degrees of migrant: rural, urban and foreign. The above is done through a qualitative and quantitative methodology, which helps as a tool to understand this migratory phenomenon during Import Substitution Industrialization. With this, the research has the value of a better understanding and knowledge of internal migrations in historical terms towards industrial cities during the second half of the 20th century in Mexico. While the limitation of the work is the scarcity of primary sources to better address the research. As conclusions, it can be said that the local, national and international migration that occurred towards Ciudad Sahagún between 1952 and 1982, although it generated certain socio-cultural and labor conflicts between the three migratory groups, it is also true that it provided opportunities for economic development labor that allowed for more than three decades that industrial center and its companies to generate technologies and products for the mobility and development of the country through the manufacture of railway cars, engines, buses, tractors and cars.

Keywords: migration; rural migration; urban migration; international migration; Ciudad Sahagún; industrialization

Introducción

El presente artículo tiene como objetivo brindar un análisis acerca de la migración -tanto interna como internacional- de trabajadores industriales, técnicos y empleados de confianza hacia un polo de desarrollo industrial, Ciudad Sahagún, Hidalgo, entre 1952 y 1982. Dicha periodicidad coincide con la inauguración de la primera empresa, Diesel Nacional, y el comienzo de la construcción de la ciudad en torno a industrias de bienes de consumo duradero y de capital, así como del flujo de migrantes entre las décadas de 1950 y 1960, que se vio frenado en la década de 1980 porque entonces se produjo el impacto negativo en la población del cierre y la privatización de empresas, que se comenzó a gestar en la crisis económica de 1982.

Lo anterior se circunscribe en el período de la historia económica y política de México en el que se desarrolló esta ciudad industrial: el modelo sustitutivo de importaciones, en su segunda etapa, enfocado a la elaboración de bienes intermedios y de capital, “el cual tuvo entre 1950-1982 un crecimiento económico de alrededor del 6% anual” (Cárdenas, 1995). Este período favoreció la migración interna, ya que “fue de expansivo crecimiento demográfico y de mitigación de las disparidades territoriales” (Sobrino, 2010, p. 40).

La realización de este trabajo se debe a que la mayoría de las ciudades industriales tuvieron un desarrollo y auge durante el llamado “milagro mexicano” mediante la creación, en algunos casos, de empresas públicas y, en otros, la inversión mixta entre iniciativa privada y del Estado. Todo ello ocasionó un éxodo rural-urbano y urbano-urbano, e incluso migración internacional, hacia estos polos industriales. En este sentido, México pasó de ser un país eminentemente rural a otro de características urbanas entre las décadas de 1950 y 1980. Durante esta época (1952-1982), Ciudad Sahagún se convirtió en un sitio receptor de migrantes. De hecho, se identifican tres tipos de migrantes, que se pueden categorizar y jerarquizar en una tipología de la siguiente forma de acuerdo con su importancia.

  1. Migrantes de los alrededores de la ciudad, principalmente de extracción rural, dedicados a las faenas agrícolas de siembra de maíz y extracción de pulque, comúnmente conocidos como “tlachiqueros”,1 que provenían de poblaciones en un radio de entre tres y 20 kilómetros entre los estados de Hidalgo y Tlaxcala. Durante la etapa de construcción de la ciudad y las empresas, laboraron como peones y albañiles; posteriormente, la mayoría de ellos entró a laborar en las fábricas.

  2. Migrantes provenientes de ciudades o estados que tenían una profesión: secretarias, ingenieros, administradores y gerentes, con experiencia previa en los sectores industrial, minero y textil, principalmente, y quienes contaban con algún oficio como soldador, pailero, tornero, electricista y mecánico.

  3. Migrantes extranjeros, quienes, en algunos lapsos de la historia de las empresas y de la ciudad, desempeñaron labores de técnicos y administradores al interior de las fábricas de la ciudad industrial y que tuvieron como principal misión echar a andar el equipo y la maquinaria y transferir el conocimiento o know-how a los trabajadores mexicanos.

De allí que en este trabajo se examinará, siguiendo una metodología cuantitativa y cualitativa, cómo nació y se desarrolló este polo industrial a la par de la migración poblacional de trabajadores calificados y no calificados en las empresas del llamado Complejo Industrial Sahagún (CIS), así como los conflictos por su origen o nacimiento, de los que no estuvieron exentos los trabajadores, analizando la edad, el grado de escolaridad y la profesión u oficio que éstos desempeñaron.

En este campo, hay diversos artículos y tesis sobre los trabajadores, sindicatos y empresas de Ciudad Sahagún como, por ejemplo, el de Victoria Novelo y Augusto Urteaga (1979), La industria en los magueyales. Trabajo y sindicatos en Ciudad Sahagún; Sara Moirón (1970), Crónica de Sahagún; María Esther Echeverría, María de la Luz Sela y Patricia Torres (1976), Antropología social en el Centro Industrial Sahagún; Julio Bracho (1989), El Comité de Fábrica en Constructora de Carros de Ferrocarril; Adrián Escamilla (2006), Análisis histórico-económico del Complejo Industrial Sahagún, 1952-1988, y del mismo Escamilla (2013), “Bajo el velo de la privatización. El caso del Complejo Industrial Sahagún”.

Sin embargo, el enfoque de estos trabajos, artículos y tesis, como se señaló, tiene la característica de analizar el desempeño productivo de las empresas, los ritmos de trabajo al interior de las compañías, las relaciones laborales, el sindicalismo en las fábricas de la ciudad. En muy pocas ocasiones son estudios migratorios en los que se mencione el origen u orígenes de los trabajadores, los lugares de donde provinieron, si se adaptaron a las condiciones de trabajo industriales, etcétera. Aunado a ello, son trabajos elaborados desde disciplinas como la antropología, la sociología, la economía y la ciencia política.

Por lo tanto, éstos difieren con respecto de lo que se realiza en este trabajo, que es mostrar, desde una perspectiva histórica, conceptos y teorías de la migración interna (las motivaciones para migrar a dicho polo industrial) de trabajadores de Sahagún durante la etapa de auge de la industrialización por sustitución de importaciones a partir de los orígenes de éstos: rural, urbano y exógeno. Por ello, como hipótesis de la investigación, se propone que los tres grupos de migrantes que laboraron en las empresas de Sahagún entraron en conflicto en diversas etapas de la ciudad por cuestiones como nivel de educación, prácticas culturales diversas, así como por los orígenes de éstos, pero también por cuestiones de mando y jerarquías. Estos supuestos pueden servir como hilo conductor del análisis o estudio de las problemáticas de las empresas del Estado y los polos de desarrollo industrial durante la industrialización por sustitución de importaciones en México, en aspectos como migración, trabajo y conflictos laborales.

Orígenes y construcción de Ciudad Sahagún, Hidalgo

Antes de comenzar a describir el proceso de recepción migratorio en esta ciudad industrial, es menester señalar cómo surgió y progresó este polo de desarrollo a lo largo del período de 1952 a 1982. La construcción de esta ciudad:

Partió de diversas razones y necesidades para edificarla. Algunos investigadores que estudiaron Ciudad Sahagún en las décadas de 1950, 1960 y 1970 señalaron de manera muy escueta que la decisión final para llevar a cabo la construcción de la ciudad obedeció a la necesidad de ir descentralizando la actividad industrial y poblacional de la ciudad de México y, al mismo tiempo, llevar la “modernidad” hacia zonas de pobreza o de marginación como lo era la zona de los llanos de Apan, Hidalgo, a mediados del siglo XX (Olvera, 2013, p. 98).

Para ello, se tuvo que construir una ciudad industrial en un área nueva -con todas sus implicaciones como generación de viviendas, inversión de proyectos industriales y capital humano- y, al mismo tiempo, descentralizar la ciudad de México, que a principios de la década de 1950 concentraba “un 40.4% de la actividad industrial, comercial y de servicios de todo el país y el 11.2% de la población total de México” (Garza, 1992, p. 196). A ello hay que añadir otras dos circunstancias principales que condujeron a la creación del Complejo Industrial Sahagún, que fueron el asentamiento de varias empresas de capital estatal y mixto y el fomento de actividades económicas fuera del área metropolitana de la ciudad de México.

A la par de esta política regional descentralizadora, existieron otros factores más importantes para la concreción del proyecto. Por ejemplo, la factibilidad (Olvera, 2013) de éste y, sobre todo, la situación de pobreza en la que estaba sumergido el sur del estado de Hidalgo a causa de “la crisis en dos de los principales rubros productivos de la entidad: la industria minera (argentífera) y las haciendas pulqueras” (De la Barrera, 2010, p. 155).

En el primer caso, disminuyeron las exportaciones de minerales mexicanos hacia Estados Unidos, debido a la crisis internacional de los precios de la plata, las exigencias sindicales y las condiciones poco rentables, que dieron como resultado la salida de aquella región de empresas como la American Smelting and Refining Company (ASARCO) hacia 1947, en cuya etapa de crisis disminuyó en un 50 por ciento sus exportaciones, lo que ocasionó el despido de aproximadamente 5 000 trabajadores (Álvarez, 1982, p. 185).

Esta situación coincidió con el cierre de otras unidades en varias regiones del país y la formación de cooperativas mineras, así como con la disminución productiva de otras dos compañías ubicadas en el estado de Hidalgo, la Cooperativa Minera y la Real del Monte, lo que generó una desocupación laboral que se trató de mitigar mediante la migración a la ciudad de México. Hay que recordar que el estado de Hidalgo ha sido “tradicionalmente un estado expulsor de migrantes” (Chávez, 1999). Esta última empresa, en su etapa de mayor lustre, hacia 1925, contaba con 10 000 trabajadores, y en su etapa de crisis, hacia mediados de la década de 1940, ocupaba algo más de 6 500 trabajadores. Por consecuencia, esto incidió de manera negativa en aspectos económicos y sociales en la mayor parte del estado, sobre todo en las poblaciones con tradición minera como Pachuca y Real del Monte.

En el caso de las haciendas pulqueras mientras tanto, la disminución de la producción ya era evidente desde la década de los treinta y en los cuarenta decreció en un 29.2 por ciento. A estos descensos hay que añadir que el desplome en la producción coincidió “con la propagación en el mercado de las bebidas embotelladas (Águila, 2004, p. 128). El auge del pulque en la región de los Llanos de Apan -región donde se ubica Ciudad Sahagún-:

[…] debieron su prosperidad al maguey y a la bebida del pulque hasta 1920, región integrada actualmente por los municipios de Almoloya, Apan, Emiliano Zapata, Tlanalapa, Tepeapulco, Singuilucan y Zempoala en el estado de Hidalgo; Otumba, Nopaltepec y Axapusco en el estado de México, y Calpulalpan (al que se puede agregar el de Tlaxco) en el estado de Tlaxcala (Ramírez, 2021, p. 401).

A partir de las décadas de 1940 y 1950 hubo un decrecimiento en la producción de pulque en el centro de México, situación que en el estado de Hidalgo se concentró en los ejidatarios, quienes debido a:

[…] la desorganización de los campesinos que fueron beneficiados con el reparto agrario, pero en realidad evidenciaba algo más importante, que la mayoría de ellos no contaban con el capital necesario para elaborar el pulque ni con instrumentos para el buen cultivo de las plantas, ni con el conocimiento técnico de la producción, ni con una dirección planificada, por lo que la continuidad del cultivo de maguey sería afectada por esta “dotación incompleta” (Ramírez, 2021, p. 405).

A lo anterior hay que añadir una profunda transformación en los cultivos a mediados del siglo XX, que originó la plantación de cebada, en detrimento del maguey y, por ende, de la producción de pulque, que serviría de materia prima para la cerveza, la principal competidora del pulque y causa de su desgraciado devenir (Ramírez, 2015, p. 92). Pero también el auge de las bebidas embotelladas, sidra, cerveza y vino. Incluso, campañas de desprestigio en los principales periódicos de circulación nacional como una bebida poco higiénica, y porque:

[…] su oferta se adjudicó el mercado que el pulque dejaba vacante, que caería ineludiblemente justamente después de 1943. La industrialización del país significó la modificación de hábitos de consumo entre la clase trabajadora, acorde con una paulatina modernización, ejemplificada en un alza de los salarios. Esto motivó, a su vez, el cambio de gustos y la separación de costumbres más ligadas al ámbito rural o tradicional por satisfactores relacionados con el ámbito urbano moderno (Ramírez Rodríguez, 2015, p. 98).

Dado que esos dos rubros eran en los que descansaba el grueso de la economía hidalguense, muchos de los trabajadores tanto de las minas como de las haciendas pulqueras perdieron su fuente de trabajo. Una posible medida para aminorar y mitigar la pobreza y el desempleo de la población fue la construcción de una ciudad industrial, pues mediante su edificación se brindarían diversos empleos, asimismo, se desarrollaría y se detonaría a una región completa.

Fuente: Imágenes.net

Mapa 1 Ubicación de Ciudad Sahagún, Hidalgo 

Todos estos servicios se planificaron y se concretaron para el desenvolvimiento social de la ciudad. En el cuadro 1 se muestra el incremento poblacional de Ciudad Sahagún entre 1960 y 1980.

Cuadro 1 Total de habitantes en Ciudad Sahagún entre 1960 y 1980 

Año Total de habitantes
1960 6 097
1970 12 327
1980 17 055

Fuente: Álvarez (1982).

El cuadro 1 deja ver cómo se fue incrementando la población en Ciudad Sahagún en tres décadas, aunque esos datos reflejan sólo la población censada total que habitaba la ciudad en ese período, y no identifica el número de migrantes ni su origen, así como tampoco sexos y edades. Sin embargo, sirve para entender la manera en que fue creciendo poblacionalmente la ciudad a lo largo de tres décadas al triplicar casi su población.

La concreción y la puesta en marcha de la construcción de la ciudad y las empresas coincidieron con el período conocido como industrialización por sustitución de importaciones. En tal período, el Estado mexicano y los regímenes posrevolucionarios cifraron la mayoría de sus esperanzas de modernización del país en la industrialización, la urbanización y la construcción de infraestructura para el desarrollo económico y social.

En este sentido, Sahagún tuvo algunas similitudes con otro polo de desarrollo industrial que se edificó en la segunda mitad del siglo XX, que fue Lázaro Cárdenas-Las Truchas, en el estado de Michoacán, en la década de 1970, a donde la construcción de una siderúrgica (SICARTSA) atrajo a miles de migrantes de diversas partes del país, quienes desbordaron algunos de los campamentos y viviendas que se construyeron para recibir a los trabajadores migrados. Esto tuvo un impacto social y económico de contrastes del que, en su momento, científicos sociales como Francisco Zapata dieron cuenta en estudios comparativos entre el norte chileno (productor de cobre), en la industria minera, y Las Truchas, en la industria siderúrgica. Aunado a ello, ambos complejos, Sahagún y Lázaro Cárdenas, fueron apuestas de desarrollo regional y de inversiones millonarias del Estado mexicano, para dar forma a lo que se conoció como polos de desarrollo industrial, afincados en ideas como la teoría del desarrollo polarizado del economista francés François Perroux.

Ahora bien, un aspecto primordial en el caso de Sahagún fue la atracción de trabajadores migrantes para poblar la ciudad y emplearse en las empresas allí asentadas. Esta situación se examinará en los siguientes apartados, comenzando por definir teóricamente las tipologías de migración, así como los tipos de migrantes, el origen de éstos y los problemas que tuvieron que afrontar en un nuevo espacio laboral.

Definición de migración interna, tipología y rasgos de la migración hacia Ciudad Sahagún, Hidalgo

El tema de la migración interna en México ha sido estudiado desde diversas disciplinas; en mayor medida, desde la antropología, la demografía, la sociología, la geografía, los estudios territoriales y, en menor medida, desde la historia. De allí la necesidad de indagar sobre esta temática por parte de los historiadores. En este sentido, los procesos migratorios internos “son desplazamientos territoriales-geográficos de la población dentro de las fronteras de un país. Los migrantes internos cruzan límites jurídico-administrativos municipales, estatales y/o regionales con el propósito de cambiar su residencia habitual” (Cruz y Acosta, 2015, p. 9). Una distinción más que se realiza en este trabajo es que también hubo un fenómeno inmigratorio exógeno de técnicos, administrativos e ingenieros extranjeros que fueron parte de ese proceso migratorio hacia Sahagún.

Hay que señalar que los estudios migratorios e inmigratorios necesitan, para el análisis, estar respaldados por un corpus teórico que los enriquezca, a fin de no caer en las meras descripciones del fenómeno estudiado. En este trabajo se utilizan de manera ecléctica algunos conceptos, definiciones y tipologías en torno a las diversas teorías para el estudio de la migración interna, con objeto de conocer el tipo de migración hacia Ciudad Sahagún entre 1952 y 1982.

Por principio, hay que mencionar que, en el caso de América Latina en general y de México en particular, para el estudio de la región han existido tres grandes enfoques: a) el enfoque de la modernización, que aborda prioritariamente el problema desde la perspectiva del individuo: motivaciones, características del migrante y las formas y características que adquiere la inserción del migrante en las áreas urbanas; b) la “perspectiva” económica, con análisis más en el nivel agregado y con el supuesto fundamental de la racionalidad económica como el criterio de mayor peso en la toma de la decisión de migrar o no migrar, y c) el enfoque histórico-estructural, que se centra en el nivel macrosocial, del que se desprenden deducciones sobre el comportamiento migratorio individual (Hernández, 1981, p. 7).

Desde estos tres enfoques se realizaron tradicionalmente investigaciones acerca de los procesos migratorios en América Latina, incluyendo México, así como del proceso de urbanización que ocurrió a la par. En ellos sobresale el factor económico como una de las principales motivaciones o alicientes para migrar hacia otra comunidad, ciudad, estado o país. A éste hay que agregar factores sociales, culturales y educativos que pueden ser de atracción o de repulsión y que estimulan a los individuos a permanecer o cambiar de residencia, entre ellos pueden estar: “desempleo, sub-empleo crónico, bajos ingresos, reacción ante el comportamiento de las autoridades locales, deficiencias en los servicios de salud pública, falta de instrucción, cambios en el estado civil, escasez de actividades culturales y medios de esparcimiento” (Nolasco, 1979, p. 356).

Pero, sin duda alguna, el que más impacta a la hora de decidir migrar tiene que ver con el factor económico, ya que los “factores de orden económico parecen tener prioridad sobre otros y se presentan como resultado de la comparación de oportunidades económicas entre el lugar de salida y el de llegada” (Nolasco, 1979, p. 357). Esta tesis se ajusta a la perfección para el caso de la migración hacia Ciudad Sahagún, ya que, al ser un centro industrial, la mayoría de los migrantes salieron de sus lugares de origen para encontrar oportunidades laborales en la industria metal-mecánica, automotriz y de bienes de capital, con buenos salarios (como se verá más adelante). A final de cuentas, los lugares de atracción por empleo y mejores condiciones económicas favorecerán la migración, así como otros factores como “las políticas de desarrollo empresarial, de promoción de inversiones y en general las acciones emprendidas para promover el empleo formal son determinantes básicos de las corrientes migratorias internas” (Varela et al., 2017, p. 2).

Ahora bien, en el planteamiento teórico para el estudio de la migración interna, ésta se puede caracterizar en varias tipologías; una de ellas (o de las principales) se divide en dos: una desde el punto de vista espacial y otra desde la motivación. 1) Desde el punto de vista espacial: rural-urbanas, urbana-rural, interurbanas, interrurales (de carácter interno o endógeno), y las internacionales o exógenas, en las que entran las intercontinentales o intracontinentales. 2) Desde las causas: forzadas y voluntarias. En el caso de las forzadas, políticas y económicas, debido a guerras, persecuciones y crisis y desempleo agudo. En cuanto a las voluntarias, en sus acepciones económica, política y social (Herrera, 2006, p. 72).

En este sentido, la migración a Ciudad Sahagún, de acuerdo con las fuentes (de carácter tanto primario como secundario) para su análisis, se puede ubicar desde el punto de vista espacial, ya referido, dentro de tres categorías: la primera, rural-urbana; la segunda, de tipo urbano-urbano, y la tercera, internacional o exógena. La rural-urbana es definida como la llegada a la ciudad de pobladores de rancherías y pueblos donde las actividades productivas son en su mayoría primarias: agricultura y ganadería.

Este tipo de migración es estudiada en América Latina, y México, por demógrafos, antropólogos y sociólogos por ser la más frecuente y la de mayor peso a partir de la segunda mitad del siglo XX, entre 1950 y 1980, y que tuvo como característica la transformación del migrante o trabajador de campesino a obrero, con los consabidos problemas culturales que implicó dicho cambio como, por ejemplo, el choque cultural entre las faenas agrícolas y la operación de una máquina, o los horarios dentro de la fábrica. Tuvo también como rasgo distintivo la habitación en zonas periféricas de las ciudades, mediante la “toma” o compra de un terreno para la construcción de un hogar; este fue el caso de los trabajadores migrados que laboraron mayoritariamente en el sector informal.

En contraparte, para la llamada “élite obrera”, adscrita a un trabajo formal, con seguridad social y prestaciones laborales, representó la oportunidad de adquirir una casa o departamento en alguna zona habitacional construida a través de mecanismos oficiales de secretarías como INFONAVIT (Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores) y FOVISSSTE (Fondo de la Vivienda del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) o algún otro organismo institucional dedicado a ello. Esto sucedió en Ciudad Sahagún, ya que los migrantes que llegaron a esta población obtuvieron, de acuerdo con sus posibilidades, los dos tipos de vivienda, fuese mediante métodos formales o informales.

Ahora bien, en lo tocante a la migración urbana-urbana, ésta fue muy común en México desde antes y durante el período sustitutivo de importaciones, ya que diversos migrantes realizaban ese éxodo, en mayor medida, de ciudades pequeñas y medianas hacia grandes polos como las ciudades de México, Monterrey, Guadalajara y Puebla, generalmente por motivaciones económicas y de mejoras en sus niveles sociales y educativos.

De esta forma, a Ciudad Sahagún hubo durante tres décadas migración de trabajadores urbanos con cierta experiencia industrial provenientes de ciudades como la de México, Puebla, Pachuca, Tlaxcala y muchas más urbes del país. Este tipo de migrantes fue el que logró un mayor ascenso social en Ciudad Sahagún, ya que organizó la defensa de los trabajadores mediante la creación de sindicatos, y fue capacitando al personal de extracción rural que vivió en las comunidades cercanas a la ciudad y obtuvo las categorías salariales más altas.

Fuente: elaboración propia

Mapa 2 Migraciones de otros estados hacia Ciudad Sahagún, Hidalgo, entre 1952 y 1980 

En este sentido, el migrante urbano tuvo, en ocasiones, confrontaciones con el migrante de origen rural al interior de las empresas de Ciudad Sahagún por particularidades culturales y socioprofesionales, al grado de marcar, a veces, dos grupos antagónicos por sus orígenes, que se distinguían entre ellos como “los regionales” y “los foráneos” (Bracho, 1976; Novelo, 1979).

Respecto a la migración internacional, a pesar de que este estudio se centra en la migración interna, y no en la internacional, merece ser considerada en el caso de Ciudad Sahagún por su importancia en el desarrollo de las empresas. Esta migración se produjo por breves períodos o intervalos y estuvo enmarcada dentro del período sustitutivo de importaciones como medio de modernización y desarrollo para llevar a cabo un proceso de industrialización en el que el Estado tuvo un papel determinante como agente interventor, mediante la puesta en marcha de proyectos de obra pública y de creación de empresas públicas y mixtas. No obstante, para echar andar esos proyectos se tuvo que auxiliar en muchas ocasiones de capitales y técnicos extranjeros.

Este tipo de migrante, como se señaló en líneas anteriores, estuvo instalado en Sahagún por pocos períodos, como quedará expuesto más adelante, y no estuvo exento de conflictos con los trabajadores migrados mexicanos por su grado de especialización, que en ocasiones los convertía en “jefes” de éstos.

En cuanto a las causas de la migración hacia Ciudad Sahagún, tuvo la particularidad de ser voluntaria, que puede ser definida como “aquel movimiento de población en el que las personas gozan de una determinada capacidad de elección ante la posibilidad de su desplazamiento” (Mendia, 2015, p. 1); en este caso, por tratar de obtener una mejora económica y un desarrollo social -para los migrantes mexicanos, y de transferencia de conocimientos y estatus de los migrantes extranjeros representados por los técnicos- en un polo que ofrecía trabajo dentro de la naciente industria mexicana de bienes de consumo duradero (automóviles, camiones y fabricación de acero) y de bienes de capital (maquinaria textil y de construcción: tractores y retroexcavadoras).

A lo anterior hay que añadir un tercer elemento, que tiene que ver con su llegada, es decir, si la migración a Ciudad Sahagún fue individual o colectiva. Al respecto, se puede señalar que se identifican dos períodos, caso muy similar al que detectó Aitken en el análisis de una ciudad industrial construida ex novo, que fue edificada posteriormente a Sahagún, nos referimos a Lázaro Cárdenas-Las Truchas, a la que durante la década de 1970 llegaron, primero, trabajadores solteros y, posteriormente, se establecieron con sus familias. Pareciera que este elemento es común a los procesos migratorios hacia las ciudades industriales, al menos así lo muestran los dos principales ejemplos de ciudades o polos de desarrollo gestados durante la segunda mitad del siglo XX en México: Ciudad Sahagún y Lázaro Cárdenas.

Migración hacia Ciudad Sahagún durante el proceso de industrialización sustitutiva de importaciones, 1952-1982

El proceso de industrialización sustitutiva de importaciones propició que en países como México se comenzara con el fomento del sector secundario de la economía a través de inversiones privadas extranjeras y nacionales, pero también del sector público. Es allí donde nació el proyecto de Ciudad Sahagún durante la industrialización sustitutiva de importaciones, en la segunda etapa de ésta, enfocada a la elaboración de bienes de capital como una posible solución para frenar los déficits en la balanza comercial, desarrollar una industria propia y generar empleo en el país como una de las metas del Estado posrevolucionario; pero también porque la industrialización en ese contexto histórico era vista por diversos analistas y los gobiernos como sinónimo de modernización, de avanzada con respecto de lo que durante varios siglos fueron las faenas agrícolas y en el campo, que se mostraban como antítesis entre lo nuevo (la industria) y lo tradicional (la agricultura).

Ahora bien, las empresas instaladas en Ciudad Sahagún fueron Dina, CONCARRIL, Toyoda de México (después, Siderúrgica Nacional) en la década de 1960, y Dina Komatsu Nacional (Dikona) en la década de 1970. Dichas empresas tuvieron que reclutar trabajadores de diversas poblaciones cercanas a Sahagún, así como de otras entidades federativas del país y, en mucho menor medida, extranjeros. La mayoría de trabajadores provinieron de municipios y poblaciones del estado de Hidalgo y de entidades vecinas a éste como el Distrito Federal, Tlaxcala, Estado de México y Puebla, y otros de poblaciones más lejanas pertenecientes a los estados de Jalisco, Michoacán y Veracruz. Entre estos trabajadores foráneos se aprecian tres tipos de migrantes, que pueden, para el período, ser analizados por separado, a fin de conocer sus rasgos y características y la manera en que se interrelacionaron, comenzando con los migrantes rurales provenientes de comunidades a una distancia de entre tres y 20 kilómetros, para después pasar a los migrantes provenientes de otras entidades del país (migrantes urbanos) y, finalmente, a los migrantes internacionales.

Una última acotación al respecto es que no se conoce el origen, número, sexo y nivel escolar de los migrantes que laboraron en la ciudad dentro del sector terciario de la economía (servicios), en mercados, tiendas, escuelas y otras actividades, porque no se cuenta con las fuentes necesarias para la interpretación y estudio de éstos. De esta forma, nos enfocaremos a los trabajadores industriales.

Migrantes rurales hacia Ciudad Sahagún

Como se ha señalado, estas empresas contrataron personal, en su mayoría, de poblaciones de los alrededores, durante casi dos décadas. Gran parte de los trabajadores contratados en las décadas de 1950 y 1960 habían laborado previamente como peones y albañiles en la construcción de las ya mencionadas industrias; pero, una vez que las fábricas abrieron sus puertas, estos migrantes locales fueron contratados como obreros (véase la gráfica 1), lo que implicó (en algunos casos, no en todos, como se verá más adelante) abandonar las acostumbradas faenas agrícolas de cultivo del maíz y de peonazgo en las haciendas pulqueras de los alrededores, con los consabidos choques culturales que trae aparejados el cambio de una economía rural a una industrial-urbana.

Fuente: elaboración propia con base en datos de Echeverría, Sela y Torres (1976) y revista Sahagún (1974).

Gráfica 1 Origen de migrantes de procedencia rural que laboraron en las empresas de Ciudad Sahagún 

La gráfica 1 muestra la totalidad de trabajadores que pueden catalogarse como migrantes rurales, originarios de cuatro municipios hidalguenses cercanos a Ciudad Sahagún y que se asentaron en la ciudad industrial. Sin embargo, hay que aclarar que hubo trabajadores que laboraron en el sector secundario y en el terciario de la economía de la ciudad que trabajaban en Sahagún durante el día y regresaban a sus comunidades en la tarde o noche, según sus horarios de trabajo. Este tipo de migración, que se puede definir como “migración “intermitente”, “se produce debido a la cercanía de centros urbanos que ofrezcan alternativas de empleo” (López y Castillo, 1990, p. 20).

La migración intermitente tiene otra característica, que es que las personas que la realizan se dedican de manera alterna a la agricultura u otra actividad propia del campo, es decir, son trabajadores que combinan labores en dos sectores de la economía, el primario y el secundario. En el caso de los trabajadores de las poblaciones de Apan, Tlanalapa, Tepeapulco y Emiliano Zapata, que se encontraban a una distancia de Ciudad Sahagún de entre tres y 20 kilómetros, era muy común que fueran a laborar a las fábricas (de donde obtenían un salario y unas prestaciones laborales) y en los fines de semana, días de descanso, días festivos o en las tardes o mañanas (según el turno en que laboraban) seguían dedicándose a las faenas agrícolas, lo que representaba un ingreso extra para su manutención. Lo anterior queda ejemplificado de la siguiente forma:

El migrante que se desplaza desde una comunidad rural permanece como miembro activo de una unidad familiar, en la que el salario constituye parte de la totalidad de los ingresos. A su vez, parte de su subsistencia es cubierta con insumos obtenidos por los que trabajan en el campo. Incluso este migrante participa en actividades agrícolas, y en muchos casos el salario del migrante subvenciona las actividades agrícolas (López y Castillo, 1990, p. 23).

La cita anterior nos ayuda a entender cómo la migración hacia Ciudad Sahagún tuvo diversas aristas, ya que si bien una parte de migrantes se asentaron en la ciudad, también hubo otros que migraban de forma intermitente, e incluso (como se verá más adelante), sobre todo los trabajadores llegados de otras ciudades (urbanos) y del extranjero, en algunos casos, “solamente la utilizaron como una ciudad en la cual se iba a trabajar entre semana y se regresaban a sus ciudades los fines de semana, las más cercanas como México, Pachuca, Puebla, y la zona conurbada del Distrito Federal” (Sahagún, 1974, p. 25).

Ahora bien, la adaptación social y cultural de estos migrantes rurales o locales de comunidades y municipios cercanos a Sahagún fue complicada desde la edificación de la misma ciudad y su posterior ingreso a las fábricas. Por ejemplo, acerca de los trabajadores de las empresas hay que señalar que desde un principio las diferencias educativas, técnicas y socioculturales entre los nativos de la región (por nativos de la región entiéndase los trabajadores de origen rural de comunidades cercanas a Sahagún) y los emigrados provocaron la división entre los trabajadores con mayor o menor experiencia industrial; derivado de ello, no faltaron los insultos despectivos y aun racistas entre trabajadores: “los obreros emigrados de origen urbano realizaron denominaciones, cuentos, albures y discriminaciones hacia los trabajadores de las comunidades cercanas llamándolos ‘huarachudos’, ‘sombrerudos’, ‘tlaxcaltecas’ e ‘indios’” (Novelo y Urteaga, 1979, p. 96).

Estos insultos hacia los obreros de origen rural tenían una estructura de fondo afincada en una supuesta superioridad escolar de los trabajadores urbanos provenientes de la ciudad que ya tenían cierta experiencia en actividades industriales. Aunado a ello, el proceso de inserción del campesinado al sector secundario siempre ha tenido sus dificultades:

Con relación al cambio de sector en la producción, éste implica una transformación cualitativa para el campesino porque al ingresar al sector secundario se incorpora a una organización diferente del trabajo: laborar sin ser dueño de los medios producción, ritmo de trabajo en serie, relaciones obrero-patronales, pertenencia a un sindicato, mayor complejidad en la división del trabajo. Además, psicológica y culturalmente se ve sometido a trabajar en espacios cerrados, con horarios fijos, turnos cambiantes, etcétera (López y Castillo, 1990, p. 24).

Como se puede apreciar, la problemática de la adaptación por parte de los migrantes locales o de origen rural al interior de las fábricas es de carácter sociocultural y psicológico. En el caso de los trabajadores provenientes de comunidades cercanas a la ciudad no fue la excepción, y de hecho fue uno de los factores aludidos por el que las empresas allí asentadas no tuvieron un buen desempeño, ya que la mayoría de los trabajadores no tenía experiencia ni capacitación en procesos industriales.

Sin embargo, con el tiempo, y como en todo proceso técnico-laboral e industrial, con la capacitación y la experiencia de los años, los trabajadores migrantes de las comunidades rurales cercanas a Ciudad Sahagún se adaptaron a la vida industrial a tal grado que muchos de ellos ascendieron a supervisores de producción, o aprendieron algún oficio como tornero, soldador, pailero y analistas de control de calidad.

La disputa que se dio entre los trabajadores de origen rural llamados “regionales” y los que provenían de otras ciudades y estados de la república llamados “foráneos” se dio en casi toda la historia de Sahagún y sus empresas, a tal grado que se disputaron a través de planillas las elecciones para los sindicatos (Novelo y Urteaga, 1979, p. 95).

Empero, como ya se dijo en líneas anteriores, la educación no fue impedimento para que algunos de estos trabajadores fueran ascendiendo, gracias a que las empresas de Sahagún brindaban cursos de educación primaria, así como de oficios y capacitación para los procesos productivos.

Migrantes provenientes de otras ciudades (migrantes urbanos)

A la par de los trabajadores migrantes provenientes de comunidades rurales y de los trabajadores sin experiencia en la industria, comenzó a llegar y contratarse personal especializado proveniente, por lo general, de ciudades medianas y grandes del país.2 De estos migrantes se distinguen dos tipos por sus capacidades laborales: 1) el obrero que laboró en las fábricas, y 2) los empleados de confianza que trabajaron en puestos administrativos de estas empresas paraestatales.

Fuente: elaboración propia con base en Novelo y Urteaga (1979).

Gráfica 2 Origen y porcentaje de la población empleada como trabajadores de confianza en Ciudad Sahagún entre 1972 y 1978 

En el primer caso, los migrantes a los que podemos caracterizar como de origen urbano (que tenían un oficio, por lo general) trabajaron para operar tornos, troqueladoras, hornos y todo tipo de maquinaria que se utilizaba en la construcción de automóviles, camiones, máquinas de coser y vagones de ferrocarril. En el segundo caso, para laborar en profesiones de un nivel escolar más alto: secretarias, técnicos, ingenieros, administradores y gerentes. Los orígenes de estos trabajadores fueron diversos, como se puede ver en la gráfica 2.

Como se muestra en la gráfica 2, la mayoría de los empleados de confianza provenía de poblaciones urbanas del país; destacaban los procedentes de entidades federativas cercanas al estado de Hidalgo, pero también de otras más alejadas como las del centro-occidente de México: Guadalajara y Morelia. La anterior puede verse como una migración urbana-urbana, en el sentido de que los lugares de origen de los migrantes son ciudades medianas como Pachuca, Tlaxcala, Poza Rica, Xalapa, Orizaba, Córdoba, Morelia, y otras grandes como la ciudad de México y Guadalajara, hacia una ciudad industrial pequeña, como lo fue Sahagún a principios de la década de 1980, con una población estimada de 15 mil habitantes en ese entonces.

Hay que señalar que en la gráfica 2 no se integraron en los porcentajes a los empleados de “alto rango” como subdirectores y directores de las empresas, quienes, por lo general, vivían en la ciudad de México. No se integraron porque no se tienen datos fidedignos del número o cantidad de éstos. Aunado a que estos empleados de alta jerarquía que trabajaban en las empresas de Sahagún iban y regresaban a diario de su lugar de residencia (Distrito Federal) a sus puestos en aquella ciudad industrial, lo que se asemeja un poco a la migración intermitente, de la que se dio cuenta en el subapartado anterior con la migración rural-urbana de algunos obreros que, de igual forma, iban y regresaban al centro de trabajo y al hogar. Este traslado diario de ida y vuela se debía a la cercanía de dichos trabajadores con respecto del polo industrial, ya que la ciudad de México se encontraba a 95 kilómetros de Sahagún, recorrido que en automóvil se haría, en promedio, en una hora de ida y otra de regreso.

En lo relativo a las edades de estos empleados, no se cuentan con datos precisos, pero es posible inferir que eran muy diversas, pues en los cuadros administrativos de alto nivel la edad era de personas ya maduras; mientras en los de mandos medios e ingenieros la edad era menor. En cuanto al nivel educativo de estos trabajadores de confianza que laboraron en las empresas de Ciudad Sahagún, fue muy heterogéneo, como puede verse en la gráfica 3 en el ejemplo que se da, que es el de la empresa Constructora Nacional de Carros de Ferrocarril.

Fuente: elaboración propia con base en el censo de recursos humanos de la empresa analizado por Novelo y Urteaga (1979).

Gráfica 3 Escolaridad de los empleados de confianza en Constructora Nacional de Carros de Ferrocarril entre 1972 y 1978 

Además de esos cuadros administrativos, arribaron obreros y técnicos provenientes también de ciudades cercanas a Sahagún. Por ejemplo, migraron a la ciudad trabajadores procedentes de Puebla, Tlaxcala, Pachuca y la propia ciudad de México y su zona conurbada, ciudades:

[…] donde previamente ya existía un proceso industrializador en ramas como la textil, minera y metal-mecánica respectivamente. Esta “elite obrera” será la que con el tiempo obtendrá los mejores puestos y salarios dentro de esas empresas, además de ser los principales organizadores y participantes del sindicalismo en las fábricas de esa ciudad industrial que tuvo su máxima expresión durante el llamado período de “insurgencia sindical” en la década de 1970 (Olvera, 2013).

Ahora bien, la edad de estos trabajadores migrantes a Ciudad Sahagún era, por lo general, muy joven ya desde la edificación de la ciudad y el arranque de las primeras empresas (Dina, CONCARRIL y Toyoda de México); llegaron migrantes de entre 18 y 30 años, en su mayoría.

El grado de educación de éstos, como es de suponer, era generalmente más alto que el de los migrantes de origen rural. La mayoría de ellos contaban con primaria; en algunos casos, con secundaria. Pero lo que en particular los distinguía de los obreros de origen rural era que los de origen urbano contaban, la mayoría, con un oficio, lo que representaba una ventaja con respecto de los otros trabajadores, que les permitió gozar también de mejores salarios y tener una mayor participación política y social, al ser quienes conformaron de manera primigenia los sindicatos de las fábricas.

En este sentido, los salarios en las empresas de Ciudad Sahagún eran de los más altos de la época, ya que, por ser empresas paraestatales, se trató, en la parte social (esencial de la empresa pública), de retribuir a los trabajadores de mejor modo que en las empresas privadas. Esta mejor retribución fue una motivación extra para migrar a Ciudad Sahagún, ya que, como se señaló al inicio de este artículo, el factor económico ha sido uno de los principales determinantes a la hora de tomar la decisión de migrar. De esta forma, se tienen datos de las categorías salariales para tres de las cuatro empresas de Sahagún. En el caso de Constructora van:

De aprendiz (la categoría mínima), peón, ayudantes, especializados y mayordomos generales (máxima categoría) con 1,959, 4,015, 6,600 y 10,320 pesos mensuales respectivamente. En el caso de Siderúrgica Nacional se contaba con 15 categorías, la de menor rango con un salario de 1,800 y la máxima de 7,170 pesos mensuales. Mientras que en Diesel Nacional se contaba con 9 categorías, la menor de 2,484 pesos y la máxima de 7,591 pesos mensuales (Novelo y Urteaga, 1979, p. 123).

Aunado a ello, se contaba con un amplio paquete de prestaciones superiores a las de la ley vigente como becas escolares para los hijos, bonos de productividad, fondo de ahorro, treinta días de aguinaldo por año y otras por ley como vacaciones. Este tipo de migrante, al que aquí se cataloga como urbano, migró solo, primero, y con su familia, después, ya sea con esposa e hijos o con los padres, en el caso de los más jóvenes, como quedó ejemplificado en varios números de la revista Sahagún.

Otros, los de ciudades y poblaciones cercanas a Sahagún, laboraban entre semana en las empresas de la ciudad y rentaban o vivían con algún compañero de trabajo en los departamentos y viviendas que la Constructora y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) -y el INFONAVIT, posteriormente- habían edificado para los trabajadores residentes, y los fines de semana regresaban con sus familias.

Todo lo anterior permite señalar que la migración hacia Ciudad Sahagún fue muy heterogénea, desde el origen y la escolaridad de los trabajadores hasta el tipo de migración, que va desde quienes se quedaron a vivir de manera permanente, quienes no se arraigaron y regresaban a su hogar los fines de semana, hasta los que regresaban a diario de su centro de trabajo por la cercanía con la ciudad.

Migrantes extranjeros

Entre los migrantes que llegaron a Ciudad Sahagún se identifica una tercera categoría, la de los migrantes extranjeros (véase el cuadro 2). Éstos llegaron a la ciudad como técnicos y administrativos a laborar en las empresas y su número fue reducido en comparación con el de migrantes internos mexicanos de origen rural y los de origen urbano.

Cuadro 2 Migrantes extranjeros que laboraron en las empresas de Ciudad Sahagún entre 1951 y 1980 

Nacionalidad Número de migrantes
Italianos 60
Japoneses 50
Estadounidenses 35
Franceses 30
Total 175

Fuente: elaboración propia con base en información de la revista Sahagún (1980).

Estos cuadros técnicos y administrativos llegaron a consecuencia de los contratos de asistencia tecnológica. Las empresas Diesel Nacional, Siderúrgica Nacional, Constructora Nacional de Carros de Ferrocarril y Dikona suscribieron contratos con empresas extranjeras de renombre como Fiat, Toyoda, Komatsu, Renault, Cummins y Flexible. Hay que mencionar que estos extranjeros sólo estuvieron por períodos cortos y regresaron a sus países a trabajar en las matrices de esas compañías. Por lo general, el tiempo de estancia era de entre dos y cuatro años, como en el caso de los italianos en Diesel Nacional y los japoneses en Toyoda, cuyos proyectos no tuvieron los resultados esperados. Todo esto ocurrió en un contexto histórico en el que México estaba llevando a cabo su proceso de modernización e industrialización, entre las décadas de 1950 y 1970. Para la atracción y llegada de estos migrantes extranjeros se gestó todo un proceso institucional y legislativo, por ejemplo:

La Ley de 1947 permitió el ingreso de trabajadores que no era posible encontrar en el país: obreros industriales, técnicos especializados en áreas industriales y agrícolas. Asimismo, esta Ley buscaba coadyuvar el mejoramiento de las condiciones de vida de los mexicanos al ofrecer facilidades a la inmigración de inversionistas y técnicos especializados a quienes obligaba a adiestrar a trabajadores mexicanos en el empleo moderno de métodos de producción (Palma, 2006, p. 91).

Incluso, el presidente Miguel Alemán expuso que el desarrollo industrial requería de un buen número de técnicos a los que era necesario formar dentro del país o fuera de él, o bien de técnicos extranjeros. Este tipo de inmigrante requerido en México por sus capitales y experiencia tecnológica trató de atraerse, ya que podía servir para la transferencia de conocimiento a los mexicanos. Aun en la década de 1970, durante los gobiernos de Luis Echeverría (1970-1976) y de José López Portillo (1976-1982), se prosiguió con la estrategia sustitutiva de importaciones dando paso al área de bienes de capital: maquinaria, equipo eléctrico y motores (productos que requirieron mayores avances tecnológicos que sólo se podían atraer mediante técnicos extranjeros). Para ello, la Ley de 1974, en su artículo 32, señalaba que:

Los inmigrantes deberán ser elementos útiles para el país, los científicos y técnicos dedicados o que se hayan dedicado a la investigación o a la enseñanza en disciplinas no cubiertas por mexicanos. A ellos estarán dedicados preferentemente los permisos de internación y se les ofrecerán condiciones que faciliten su arraigo y asimilación en México (Palma, 2006, p. 91).

Empero, en algunos casos, la capacitación y la transferencia de conocimiento o know-how por parte de los técnicos extranjeros a los trabajadores mexicanos no se llevó a cabo o se realizó a medias. Uno de estos casos en Ciudad Sahagún fue el de la empresa Diesel Nacional y su contrato de asistencia tecnológica con los italianos de la Fiat. La relación laboral entre obreros y técnicos mexicanos y técnicos italianos no fue la más adecuada, ya que hubo fricciones entre el personal de aquel país y los ingenieros nacionales a los que no se les permitió ninguna actividad relevante, a tal grado que un grupo de trabajadores mexicanos envió una carta al director general de la empresa, Manuel Palavicini, en la que expresaban su descontento, en un discurso lleno de nacionalismo (Olvera, 2013).

Consideramos que las relaciones entre el personal asesor de nacionalidad italiana y el personal mexicano, deben ser reglamentadas en tal forma que garanticen la armonía y la efectividad en el trabajo que se desarrolla, evitando al mismo tiempo los malos entendimientos y los incidentes como el que fue de su conocimiento, en el que se llegó al grado de injuriarnos dentro de nuestra propia patria y herirnos en el sentimiento más sagrado como es el de nuestra nacionalidad, consideramos también que el personal mexicano debe ser el encargado de la administración de todos los bienes de la fábrica por formar, ésta, parte del patrimonio nacional y estar además capacitado para ello, ya que el personal italiano ha asumido indebidamente facultades administrativas ejecutivas, en grave perjuicio de la buena marcha de las labores dentro de la fábrica y del buen entendimiento entre ambos personales (cit. en Villaseñor, 1976, p. 244).

El descontento de los trabajadores mexicanos tuvo origen en los siguientes motivos: la asesoría de los italianos de Fiat no redundó provechosamente en un aprendizaje del personal nativo que propiciara la adquisición del know-how de transferencia de tecnología y de conocimientos, ya que los técnicos extranjeros tuvieron poco interés en enseñar a los mexicanos, aunado a la ausencia de un plan estructurado para poder aprovechar la capacitación. Al mismo tiempo, no se trasladó a Turín a ningún trabajador mexicano para el adiestramiento técnico que correspondía para estos casos.

En cuanto a los técnicos japoneses, sucedió algo similar. Por ejemplo, de los que llegaron a la empresa Toyoda de México entre 1954 y 1959 se señaló que fueron en número excesivo y que, al igual que los italianos, no transmitieron de forma correcta los conocimientos técnicos a los trabajadores mexicanos. Debido a esto, al concluir de modo negativo el proyecto de fabricación de maquinaria textil en esta empresa mayoritariamente de capital japonés hacia 1961, el Estado mexicano compró las acciones de los japoneses; con ello, los cerca de cincuenta técnicos de aquel país tuvieron que regresar.

La situación fue diferente, en cierto sentido, en el caso de los técnicos estadounidenses y franceses, ya que empresas como Dina y CONCARRIL, desde 1960 hasta aproximadamente 1984, contaron con técnicos de estas nacionalidades para la instalación de maquinaria, la interpretación de planos y asesoría de los trabajadores mexicanos. Esto redundó en que estas dos empresas lograran un relativo éxito en su desempeño, sobre todo con los contratos de asistencia tecnológica que se establecieron con la francesa Renault (automóviles) y las estadounidenses Cummins y Flexible (construcción de motores y autobuses), aun con los altibajos que se sucedieron en la década de 1970 y 1980 producto de factores exógenos como las crisis económicas por la deuda externa y por los precios internacionales del petróleo.

Ahora bien, este número reducido de técnicos que llegaron a Ciudad Sahagún en casi tres décadas no tuvieron arraigo en la ciudad, en el sentido de radicar en ella, ya que, al igual que los administradores y cuadros gerenciales de alto nivel, de los que ya se dio cuenta en líneas anteriores, iban a laborar diariamente y regresaban a la ciudad de México, en donde se les rentaban viviendas, que, por lo general, utilizaban sólo para dormir o descansar los fines de semana. Una situación muy particular y que molestó en ocasiones a los trabajadores migrantes de origen nacional, tanto rural como urbano, fueron los privilegios que, por lo general, tuvieron los técnicos extranjeros. Por ejemplo, en Diesel Nacional a los técnicos italianos se les concedieron ciertos privilegios como un comedor exclusivo para ellos, lo que molestó a los trabajadores mexicanos.

De esta forma, los técnicos extranjeros, que pueden catalogarse como migrantes internacionales contratados por períodos cortos de tiempo, tuvieron un fuerte impacto en las empresas de Ciudad Sahagún entre 1952 y 1982 para la elaboración de los productos que allí se fabricaron. Sin embargo, como se ha mencionado, en muchas ocasiones entraron en conflicto con los trabajadores mexicanos, de origen tanto rural como urbano.

Conclusiones

En este artículo se dio cuenta del proceso migratorio hacia un polo de desarrollo durante la industrialización por sustitución de importaciones. Este proceso se construyó para descentralizar la actividad industrial de la ciudad de México y su zona conurbada, generar una industria de bienes intermedios y de bienes de capital, así como para brindar trabajo a una región empobrecida que había sufrido el desempleo causado por la crisis en dos de rubros principales de su economía: la minería y la extracción y venta de pulque. Esta región es la zona sur del estado de Hidalgo, en donde se edificaron viviendas y departamentos para los trabajadores, a la par que se construyeron tres empresas pioneras en la década de 1950.

Los fenómenos migratorios internos en México han sido una constante a lo largo de la historia de este país. La migración hacia centros industriales de reciente creación como Ciudad Sahagún ha sido el ejemplo más representativo de la llegada de migrantes desde diversos puntos: primero, de poblaciones del estado de Hidalgo, pero también de la mayoría de los estados de la República. Mención aparte merece el caso de los técnicos y administradores extranjeros que llegaron a Sahagún desde 1952 hasta 1980 para laborar en empresas estatales como Dina, CNC y SIDENA. Esta periodicidad coincide con la industrialización por sustitución de importaciones.

En este sentido, dicho fenómeno migratorio se puede comparar con el llevado a cabo en otro centro industrial promovido por el Estado mexicano, Lázaro Cárdenas-Las Truchas, en el que trabajadores de distintas partes del país comenzaron a poblar los alrededores de la empresa estatal SICARTSA y se pueden tomar como los ejemplos más representativos de proyectos industriales abanderados por el Estado mexicano y que, por su importancia en cuestiones laborales y económicas, generaron procesos migratorios.

En el caso de Sahagún, que fue el objeto de estudio, los trabajadores tuvieron diversos orígenes, en términos tanto de nacimiento como de educación, lo cual llevó a que, en diferentes momentos, surgieran conflictos entre los recién migrados y la población local, pero también entre trabajadores mexicanos y técnicos extranjeros. Estas situaciones no son propias del caso de Sahagún, sino que han sido la regla en los fenómenos migratorios. La convivencia entre trabajadores migrados siempre fue compleja en Sahagún, por cuestiones salariales, sindicales, así como de origen y escolaridad.

Lo que se puede señalar es que la migración local, nacional e internacional que se dio hacia Ciudad Sahagún entre 1951 y 1980, si bien ocasionó ciertos conflictos socioculturales y laborales entre los tres grupos migratorios, también brindó las oportunidades de desarrollo económico-laboral que permitieron que por más de tres décadas este centro industrial y sus empresas generaran tecnologías y productos para la movilidad: carros de ferrocarril, autobuses, camiones y vehículos, así como bienes de capital: motores, máquinas textiles y tractores, en un contexto histórico en el que lo producido en el país fue pensado para proveer el mercado interno.

Todo lo anterior demuestra cómo la confluencia de diferentes tipos de migrante y su diversidad y heterogeneidad en aspectos como origen, educación y nivel de mando provocaron, en algunas ocasiones, al interior de las empresas de Ciudad Sahagún cierto grado de inconformidad, disputas y rencores en el ámbito laboral que corresponden a concepciones psicosociales y culturales muy particulares de cada grupo: el de origen rural, el de origen urbano y el de origen internacional. Esto, a su vez, se puede interpretar como uno de los muchos factores por los que el desempeño económico y social de las empresas de esta ciudad industrial no tuvo el éxito o grado de eficiencia administrativa, productiva, tecnológica y laboral que se pretendía de ellas, siendo privatizadas en la década de 1980 bajo el paradigma neoliberal.

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1Nombre con el que se identifica y hace referencia a las personas que extrajeron y vendieron pulque y que laboraron en las haciendas cercanas a Ciudad Sahagún, Hidalgo.

2A partir de la década de 1970, la difusión de los empleos para las empresas de Ciudad Sahagún se efectuó a través de periódicos de circulación nacional como Ovaciones, El Universal, Esto y Excélsior, en los que se describían los requerimientos y la documentación que los trabajadores necesitaban para ingresar a una de esas empresas; los más frecuentes eran los oficios de soldador, mecánico, pailero, personal de mantenimiento y electricista.

Recibido: 15 de Junio de 2023; Revisado: 26 de Agosto de 2023; Revisado: 15 de Septiembre de 2023

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