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Migraciones internacionales

versión On-line ISSN 2594-0279versión impresa ISSN 1665-8906

Migr. Inter vol.5 no.1 Tijuana ene./jun. 2009

 

Artículos

 

Migración de guatemaltecos a México y Estados Unidos a partir de la Encuesta sobre migración en la frontera Guatemala–México 2004: Un análisis de estrategias migratorias

 

Guillermo Paredes Orozco*

 

* Consultor Independiente.

 

Fecha de recepción: 26 de mayo de 2008
Fecha de aceptación: 18 de agosto de 2008

 

Resumen

La migración guatemalteca hacia México y Estados Unidos ha llamado la atención del debate público en años recientes. Hasta hace poco la disponibilidad de fuentes de datos sobre la misma había sido demasiado escasa como para emprender un estudio riguroso del fenómeno. Utilizando datos de la Encuesta sobre migración en la frontera Guatemala–México 2004 se realizó un análisis logístico para determinar las diferencias entre dos grupos de migrantes guatemaltecos, uno que retorna desde México y el otro proveniente de Estados Unidos. En el análisis se identifica un conjunto de características demográficas, sociales y laborales que distinguen claramente a ambos flujos de migrantes, y que sirve para: 1) constatar la presencia de diferentes factores de expulsión y de configuración migratoria en el flujo internacional guatemalteco, y 2) identificar a los integrantes de uno y otro flujos como grupos con necesidades de atención distintas.

Palabras clave: Trabajo, documentación, redes sociales, perfil demográfico, Guatemala.

 

Abstract

Guatemalan migration to Mexico and the United States has entered the public debate in recent years. Only a short time ago, data sources on the topic were scarce, making it impossible to undertake a rigorous study of the phenomenon. Using data from the Encuesta sobre migración en la frontera Guatemala–México 2004 (2004 Guatemalan–Mexican Border Migration Survey), a logistical analysis determined the differences between two groups of Guatemalan migrants, one returning from Mexico and the other from United States. The analysis identified a complex of demographic, social, and labor characteristics that clearly distinguishes each migratory flow. This served to: 1) prove the presence of various factors in the migratory expulsion and organization of the international flows of Guatemalans; and 2) identify the components of both flows, each requiring a distinct type of assistance.

Keywords: Work, documentation, social networks, demographic profile, Guatemala.

 

Introducción

La migración y la movilidad poblacional internacionales son un tema clave para México, ya que no sólo es este país el lugar de origen de un gran flujo de migrantes hacia Estados Unidos, sino que además recibe migrantes, y es lugar de tránsito para transmigrantes (principalmente centroamericanos) que se dirigen a Estados Unidos. Dentro de estos flujos, la movilidad internacional de guatemaltecos destaca por su importancia: una gran proporción de la población inmigrante en México es guatemalteca,1 y desde hace varios años un flujo importante de personas de ese país se desplaza por México con el fin de obtener mejores oportunidades de vida y trabajo en Estados Unidos.

En años recientes, el flujo de migrantes internacionales guatemaltecos, a la par que se ha incrementado, se ha vuelto más diverso y heterogéneo en su composición. Tiene su origen tanto en zonas urbanas como rurales de aquel país, y la evidencia sugiere que está compuesto por individuos de distintos grupos de edad y sexo, y que sus destinos principales son Estados Unidos y México (Castillo y Palma, 1999). Hasta hace muy poco, la falta de estudios sobre el fenómeno ha sido la causa de que se desconozcan muchas de sus características, como su composición social, su ocupación o los distintos patrones migratorios que lo integran.

Se tienen motivos para pensar que la elección de un país u otro (México o Estados Unidos) como destino final de la migración obedece a factores demográficos, sociales, económicos y culturales. Los textos especializados sugieren que, entre ellos, se puede encontrar costos y riesgos elevados de la migración a Estados Unidos, que podría hacer preferible para grupos significativos de la población emigrar a México. Las facilidades para el trabajo documentado agrícola de guatemaltecos en México, en especial en la región sur–sureste del país; y los vínculos y similitudes culturales que existen en aquella región fronteriza podrían favorecer, así mismo, la migración a México (Martínez, 1994; Castillo, 2000).

La Encuesta sobre migración en la Frontera Guatemala–México (Emif Gua–Mex) recaba información de carácter demográfico y ocupacional sobre migrantes que retornan a Guatemala después de una estancia en México o Estados Unidos. Comparando la información relativa a ambos grupos es posible determinar qué factores sociodemográficos y sociolaborales tienen mayor peso en la decisión de migrar a un país u otro. La evidencia obtenida de manera inductiva a partir de este tipo de análisis puede aportar elementos para un mayor conocimiento teórico sobre los factores sociales, económicos y culturales asociados con las decisiones migratorias.

Los objetivos del presente trabajo son los siguientes: en primer lugar se pretende realizar un análisis descriptivo de algunas variables demográficas, sociales y laborales que, de acuerdo con las hipótesis de trabajo, se considera que podrían estar asociadas a la probabilidad de que los migrantes guatemaltecos que retornaron a su país de origen durante la fase 2004 de la encuesta hayan migrado a México o a Estados Unidos. Después, se pretende realizar un análisis comparativo de los factores demográficos, sociales y económicos asociados con la migración a un país u otro, haciendo hincapié en sus similitudes y diferencias, tratando de señalar cuáles serían los aspectos más importantes que podrían orientar una investigación más a fondo sobre las relaciones entre estrategias migratorias y variables sociales, económicas y demográficas. Con este fin se aplicarán modelos estadísticos de regresión logística binaria. Antes de emprender el análisis propiamente dicho, es conveniente hacer una breve contextualización histórica sobre el fenómeno de la migración internacional guatemalteca.

 

La migración internacional guatemalteca: contexto reciente

El proceso migratorio internacional guatemalteco es complejo. Por un lado, desde hace varias décadas hay un flujo laboral estacional de jornaleros indígenas hacia la región del Soconusco (sur de Chiapas, México) para trabajar en las fincas agrícolas de la región. Por otra parte, la situación económica en Guatemala a partir de las décadas de 1960 y 1970 ha sido sumamente desfavorable debido a diversos factores como la inserción de la economía guatemalteca en el contexto internacional, la concentración de las tierras de cultivo en manos de un número reducido de latifundistas y la violencia política. Es sobre todo a partir de dicho período que se observa una migración constante y de diversa composición hacia Estados Unidos, reforzada por la formación progresiva de redes sociales de apoyo (Hamilton y Stoltz, 2001). A la par de dichos flujos se ha documentado una presencia importante de migrantes guatemaltecos en México que se ocupan en actividades distintas a la agricultura (quizá impulsados por la situación económica de su país), con estancias en territorio mexicano que en muchos casos no rebasan las 24 horas; dicho de otra manera, se trata de un flujo migratorio "pendular" (Ángeles y Rojas, 2000:128).

Las condiciones económicas desfavorables han persistido en Guatemala hasta el día de hoy, con lo cual se explica la permanencia y aumento de los flujos migratorios hacia México y Estados Unidos. Dichos flujos se han diversificado a partir de la década de 1990, incluyendo con mayor frecuencia no sólo a hombres, sino a mujeres solas en busca de trabajo, niños y familias completas, así como a sectores cada vez más amplios de la sociedad guatemalteca (Castillo, 2000:135).

Estos fenómenos explican la presencia de un intercambio importante de migrantes entre los tres países. Hay motivos para pensar que las características demográficas, sociales y económicas de los migrantes son distintas según el país de destino de la migración; en efecto, los costos, riesgos y mecanismos facilitadores de la migración a un país u otro no son los mismos para todas las personas (Castillo, 2000:136). El estudio de los factores asociados a cada tipo de migración es un primer paso importante para conocer y resolver las problemáticas enfrentadas por los distintos sectores sociales que adoptan la migración como una estrategia de supervivencia. Dichos factores son el tema del presente trabajo, y a continuación se propone un esquema analítico como punto de partida para la identificación de los mismos.

 

Marco conceptual: sistemas y estrategias de migración

Desde un punto de vista teórico, considero que Guatemala, México y Estados Unidos se encuentran vinculados en lo que Kritz y Zlotnik (1992) llaman un "sistema migratorio" formado por tres países que intercambian entre sí números relativamente importantes de migrantes. Dichos flujos ocurren en contextos nacionales cuyas características políticas, sociales y económicas no sólo moldean las características de los flujos migratorios, sino que se transforman de forma dinámica, en parte, como respuesta a los cambios dentro de dichos flujos. Un planteamiento del presente trabajo es que la migración entre Guatemala y México constituye un subsistema y la migración entre Guatemala y Estados Unidos constituye otro subsistema,2 y es posible elaborar una caracterización de los migrantes integrantes de cada subsistema a partir de los factores demográficos, sociales y económicos que contribuyen a la retroalimentación del mismo sistema.

Por otro lado, tomando como base las "estrategias migratorias" (Massey et al., 1987), parto del supuesto de que las relaciones y estructuras sociales de las sociedades de origen y destino tienen una capacidad explicativa importante sobre las decisiones migratorias, siendo el país de destino la decisión que me interesa estudiar en este trabajo. Dentro de esta perspectiva, es adecuado considerar los hogares que contribuyen a los flujos migratorios internacionales como entidades económicas adaptables, que adoptan estrategias de supervivencia frente a los cambios sociales y económicos. Al interior de dichos hogares, los individuos buscan aprovechar los recursos disponibles para satisfacer sus necesidades y aspiraciones básicas. Abundando en esto, sugiero que los distintos tipos de migración, en cuanto a su destino, constituyen distintos tipos de estrategias que los hogares (y por tanto, los individuos) adoptan, mismas que son favorecidas por factores sociales (la existencia de redes sociales migratorias previas), las condiciones económicas (las oportunidades para emplearse o establecerse en el lugar de destino), necesidades, aspiraciones y etapas de su ciclo de vida.

El concepto de estrategia puede percibirse como un camino intermedio entre la noción del actor social como homo economicus, por un lado, y el determinismo de tipo estructural, por el otro. Es decir, este concepto reconoce tanto las decisiones de los actores como las normas, instituciones y estructuras que las configuran y limitan como partes integrantes de los procesos sociales (Wallace, 2002:278). Dicho concepto es indisociable de la dinámica del hogar, ya que éste es un espacio donde convergen normas, instituciones y estructuras que fijan limitantes a la acción del individuo. Con frecuencia los hogares se componen de más de un individuo, y los intereses y las estrategias de sus integrantes no siempre están en armonía o en consenso entre sí. El hogar es esencial para la reproducción social y económica de las sociedades en su conjunto y, por lo tanto, su dinámica interna está determinada por los procesos sociales y económicos a nivel macro, dentro de los cuales se insertan los procesos migratorios.

A partir de estudios como los de Massey et al. (1987) o el de De Jong (2000), se infiere que los distintos tipos de migración constituyen distintas estrategias de adaptación frente a condiciones de vida específicas. Se adopta un enfoque sistémico que considera que hay una determinación mutua entre los patrones de migración y asentamiento, por un lado, y las condiciones sociales y económicas de las sociedades de origen y destino, por otro (Simmons, 1991:21–22). Por consiguiente, parto de la premisa de que factores como los roles sociales, así como las desigualdades y las formas de explotación generadas por el sistema económico capitalista, pueden tener diferentes impactos en la estrategia migratoria de acuerdo con las características específicas del migrante. Un ejemplo de esto es que el costo de la migración a Estados Unidos, siendo elevado (Castillo, 2000:136), puede motivar en algunos casos el movimiento migratorio laboral hacia México como destino alternativo, en especial para los más pobres. Migración que además se vería favorecida por la existencia de una demanda de mano de obra barata en la economía de la frontera sur de México que la población nativa no logra cubrir.

Conviene, entonces, estudiar la migración de guatemaltecos a México y Estados Unidos como tipologías migratorias distintas, que constituirán por lo tanto un ejercicio metodológico para estudiar las características de las estrategias migratorias, vinculando cada una de ellas con las variables sociodemográficas y sociolaborales que es posible captar a través de la encuesta. Lo anterior lleva a identificar dos tipos de estrategias migratorias en los migrantes guatemaltecos: migrar a México vis a vis migrar a Estados Unidos. En el resto de esta sección expondré las variables que se consideran relevantes para el estudio de tales estrategias migratorias.

La variable sexo es un principio articulador de factores demográficos (el sexo biológico), culturales (los roles de género establecidos) y sociales (cómo dichos roles se reafirman o transforman durante la experiencia migratoria). El género es un principio organizador básico que configura identidades, comportamientos y relaciones de poder que se construyen socialmente en relación con el sexo biológico. Este principio subyace en los procesos migratorios, de modo que las relaciones de género pueden configurar la decisión de migrar a un país u otro. Dentro de la perspectiva de género se considera que las decisiones tomadas en la familia u hogar no tienen consecuencias únicas e igualmente beneficiosas para todos los miembros. Esto se debe a que las familias y los hogares, siendo unidades de producción y distribución, constituyen espacios donde pueden generarse conflictos entre los intereses de distintos miembros del hogar. Cuando dichos intereses se toman en cuenta dentro del contexto de las relaciones de poder que operan en la esfera doméstica, se tiene que los intereses de hombres y mujeres no siempre coinciden, y por lo tanto las relaciones de poder (por lo general desfavorables para la mujer) pueden afectar las decisiones sobre quién migra y a qué país (Boyd y Grieco, 2003:2).

El género también se articula con otras dimensiones de la experiencia migratoria, tales como las redes sociales y los mercados de trabajo en las sociedades de destino. Diversos estudios (Menjívar, 2003; Curran y Rivero–Fuentes, 2003; Morrison et al., 2007) han documentado la existencia de redes que facilitan la migración e incluso la inserción laboral femenina, redes que son diferentes a las que configuran la migración masculina. La formación de redes migratorias para las mujeres se relaciona con la etapa del proceso migratorio, la tradición migratoria de la comunidad de origen, y el motivo de la migración (Woo, 2001). Cabe mencionar que dichas redes se encuentran a su vez articuladas con el mercado laboral en el lugar de destino, pues las redes específicamente femeninas también funcionan para insertar a las recién llegadas a sectores de la economía local que demandan mano de obra femenina (Hondagneu–Sotelo, 1994).

El género también opera dentro de los procesos de desplazamiento económico y segmentación de la demanda de mano de obra migrante (Pessar, 1999). La crisis económica en Guatemala ha fomentado que, en las décadas recientes, tanto hombres como mujeres consideren en mayor medida a la migración como una alternativa para la generación de ingresos. No obstante, los países de destino han experimentado sus propias transformaciones económicas, de manera que han surgido sectores, sobre todo en la industria y los servicios, que demandan mano de obra específicamente femenina y que se nutren de la migración. En efecto, los roles de género en las sociedades de origen y destino, que predisponen a las mujeres a cierto tipo de actividades, combinados con la situación de las mujeres, llevan a la inserción de éstas en ciertos tipos de actividades, por lo regular de escasa remuneración. De este modo, la variable sexo combinada con ocupación constituye una dimensión clave para distinguir entre los dos tipos de estrategia migratoria considerados.

La influencia del ciclo de vida y la dinámica del hogar: edad y parentesco. La perspectiva de las estrategias considera que los distintos tipos de migración constituyen formas de respuesta calculadas a las presiones económicas surgidas de las distintas etapas de la formación de un hogar (ciclo de vida). La decisión de migrar a un país u otro puede depender, entonces, de factores sociales, económicos y demográficos asociados a las distintas etapas en la vida del individuo y de su hogar. Dentro de éstos, la edad juega un papel fundamental, pues como algunos investigadores han encontrado (Massey et al., 1987), dicho factor determina la fuerza de los vínculos con la comunidad de origen y las presiones económicas enfrentadas por los migrantes. En mi análisis distingo entre dos grandes etapas del ciclo de vida: una anterior a los 35 años, donde se considera que las circunstancias socioeconómicas del migrante están configuradas por las primeras etapas de la formación del propio hogar y la adquisición de solvencia económica. La etapa tardía (posterior a los 35 años) presenta un panorama más complejo, ya que en algunos casos la integran migrantes que ya consolidaron su propio hogar, sea en el lugar de origen o en el país de destino, y en otros la conforman migrantes que enfrentan las etapas iniciales de formación de un hogar de forma relativamente tardía en relación con los demás. Aquí interesa estudiar si hay una asociación entre la edad del migrante y el destino de la migración, de modo que se pueda discernir las razones por las cuales un conjunto supuesto de presiones asociadas a una etapa particular del ciclo de vida puede influir sobre la decisión de migrar a un país u otro.

Las decisiones migratorias, tomadas en la familia y en el hogar, se encuentran determinadas por roles de género y estructuras de parentesco; esta es una variable importante dentro del marco de estudio de las estrategias. (Hondagneu–Sotelo, 1994:56). Estas condicionantes pueden estar presentes en la esfera social de la localidad de origen y exponerse a transformaciones y reformulaciones en el contexto de la localidad de destino. En este trabajo parto de esta amplia perspectiva teórica, pero simplificándola, tomando en cuenta las características de nuestra fuente de información y el método empleado. Me interesa contrastar la hipótesis de que la formación de una familia en la localidad de origen puede tener como resultado una tendencia a mantener dichos vínculos y acarrear fuertes responsabilidades familiares, favoreciendo la migración al país más cercano (en este caso, México). En este trabajo se verá si el ciclo de vida consistente en ser jefe de hogar en Guatemala se encuentra asociado a la estrategia de migrar a un país u otro.3

Factores relacionados con el proceso migratorio. Un factor que podría ser de importancia para determinar la estrategia migratoria de los guatemaltecos es contar con documentos legales para emigrar a un país de destino o a otro de paso. Una proporción importante de quienes migran a Estados Unidos lo hace de manera indocumentada, y la obtención de documentos depende de contar con familiares en el lugar de destino que apoyen el trámite (Castillo y Palma, 1999). Por otra parte, los guatemaltecos que deciden trabajar como jornaleros en los campos de cultivo de Chiapas tienen facilidades para obtener documentos que legalizan su estancia temporal en México, tales como los pases locales y las formas migratorias. En este estudio incluyo la variable dicotómica documentado/no documentado. Se trata de saber si la documentación tiene relevancia como mecanismo facilitador de la migración, en alguna de las dos estrategias migratorias estudiadas.4

Algunos autores (Massey et al., 1987:305) proponen que la migración es un proceso que se reproduce a sí mismo por medio de la existencia de redes sociales de migrantes que favorecen la llegada de más migrantes a la localidad de destino. En el proceso migratorio intervienen redes de ayuda que establecen vínculos entre las comunidades de origen y destino, de modo que los migrantes en estas últimas proporcionan diversos tipos de apoyos (financieros, documentos, contactos laborales, alojamiento, etc.) a los nuevos migrantes con quienes tienen vínculos familiares, de amistad o que simplemente provienen del mismo país de origen. En el presente estudio se investiga si el recurrir a redes familiares es facilitador de alguna de las dos estrategias en mayor medida que la otra y las implicaciones que esto puede tener para el avance en el conocimiento sobre la migración internacional guatemalteca.

Factores sociolaborales: inserción laboral y nivel de escolaridad. La inserción laboral de los migrantes que trabajan es un tema de interés para el presente estudio, ya que la experiencia migratoria está configurada en gran medida por la situación socioeconómica del migrante. En este punto quisiera recalcar que lo importante es generar un conocimiento sobre el proceso migratorio retomando la tesis de McNicoll (1984), sobre cómo las decisiones a nivel micro –entre las que podemos contar las migratorias– se encuentran configuradas por las condiciones a nivel macro que los actores sociales enfrentan. En esta tesitura, si las características de inserción laboral son distintas entre los dos sistemas migratorios (Guatemala–México y Guatemala–Estados Unidos) se puede suponer que las condiciones socioeconómicas de los migrantes que integran cada uno de los dos sistemas son distintas, y que las repercusiones sobre sus condiciones de vida de sus respectivas experiencias migratorias también lo son.

Por otra parte, en este trabajo se contrasta la siguiente hipótesis: mientras que la decisión de migrar a México se inscribe dentro de un abanico de opciones muy limitado que enfrentan los guatemaltecos pobres (al grado de que la migración a Estados Unidos puede no ser una opción para ellos, debido al mayor costo que implica), los guatemaltecos con mayores niveles de preparación (escolaridad) cuentan con más recursos y mejores expectativas de vida, lo que puede hacer de la migración a Estados Unidos una opción más atractiva para ellos (considerando el nivel de vida promedio más alto que dicho país tiene respecto de México). El análisis de esta esfera de la formación de capital humano es relevante no sólo para aportar al conocimiento aún imperfecto de las relaciones entre escolaridad y migración, sino también para medir la importancia que puede tener la pérdida de personas preparadas para los países de origen.

Habiendo definido las preguntas de investigación y los marcos contextual y conceptual en que se inscriben, paso a describir mi fuente de información y la metodología que se aplicará para dar respuesta a dichas preguntas.5

 

Fuente de información y métodos

La Emif Gua–Mex se sustenta en una metodología empleada en las ciencias naturales para el estudio de las poblaciones que se desplazan entre dos regiones o lugares distintos. Dentro de este marco metodológico, los desplazamientos de migrantes a través de puntos de cruce, captados en el preciso momento de su ocurrencia, constituyen las unidades de análisis de la encuesta. En el caso de la Emif Gua–Mex fase I, los puntos de levantamiento de la información fueron las localidades fronterizas de Tecún–Umán, municipio de Ayutla, y El Carmen, municipio de Malacatán, ambas del departamento de San Marcos en Guatemala, así como el aeropuerto internacional La Aurora, ubicado en la capital del país. El levantamiento de la información corresponde a 2004.

La encuesta fue diseñada para captar el flujo de migrantes en dos direcciones: sur–norte y norte–sur, es decir, desplazamientos de México y Estados Unidos a Guatemala, y de Guatemala a México y Estados Unidos. Cabe mencionar, además, que la definición de migrante adoptada para el diseño de la Emif Gua–Mex supone la aplicación de un filtro, el cual está compuesto por una serie de criterios que un individuo debe satisfacer para que se le aplique el cuestionario en los puntos de salida y entrada. De acuerdo con dichos criterios, para ser considerado migrante y responder al cuestionario, un individuo debe cumplir con las siguientes características: tener al menos 14 años de edad; no haber nacido en México o Estados Unidos y no vivir en la localidad donde se aplica el cuestionario. Por otra parte, es necesario que el individuo se esté desplazando de Guatemala a México o Estados Unidos, o bien de uno de estos dos últimos países a Guatemala. La encuesta capta migraciones laborales o por cambio de residencia, buscando dejar de lado los viajes de turismo, de compras, de visita a familiares, etcétera. Dentro del flujo migratorio hacia Guatemala, son migrantes laborales quienes laboraron o buscaron trabajo en México o Estados Unidos, y quienes se dirigen a México y Estados Unidos a trabajar o buscar trabajo. Son migrantes por cambio de lugar de residencia de un país a otro, quienes afirman que viven en México o Estados Unidos o, bien, quienes piensan permanecer (o han permanecido, en el caso de la migración de retorno) en uno de esos países por más de un mes.6

La Emif Gua–Mex agrupa a las unidades de análisis en varios grupos (o flujos migratorios) distintos, de acuerdo con el tipo de desplazamiento que el migrante realizaba cuando se realizó la entrevista. Para cada uno de ellos se aplica un cuestionario distinto, de acuerdo con las preguntas que tiene sentido hacer según sea la dirección del desplazamiento y el tipo de viaje que se está realizando. En general todos los cuestionarios incluyen preguntas que buscan captar los mismos rubros de información demográfica, social y económica, con el fin de comparar las características de los distintos grupos entre sí. Para los objetivos de la investigación, es posible elegir solamente dos de estos grupos con las características más adecuadas para proporcionar la información que aquí interesa, siendo cada uno de ellos representativos de un flujo migratorio. Los grupos elegidos para integrar la muestra son: migrantes procedentes de México y Estados Unidos que llegan a Guatemala: 1) por la frontera terrestre Guatemala–México, y 2) por el aeropuerto internacional. A partir de estos dos grupos se puede lograr una aproximación al estudio de los migrantes guatemaltecos en México y Estados Unidos, si bien con la limitante de que solamente es estadísticamente representativa de los migrantes que en 2004 efectuaron un viaje de retorno al país de origen, y no permite, por lo tanto, hacer generalizaciones sobre los migrantes originarios de ese país que residían en México o Estados Unidos en ese momento.7

Los cuestionarios de la Emif Gua–Mex obtienen información sobre características individuales al momento de la entrevista (el parentesco con el jefe de hogar y el nivel educacional, por ejemplo). Así mismo, las preguntas sobre tiempo de estancia, lugar de destino, ocupación, redes familiares, documentación migratoria y demás aspectos considerados hacen referencia a la migración más reciente de la persona entrevistada.

Si se considera a la migración de guatemaltecos a México y a Estados Unidos como dos estrategias migratorias diferenciables, es posible estudiar los factores sociodemográficos y sociolaborales asociados a cada estrategia a partir de un modelo binario de regresión logística, donde la variable dependiente se divide en dos categorías: en una se agrupan quienes tuvieron por destino México en su última migración, y en la otra quienes su destino elegido fue Estados Unidos.

Pasando a la construcción de la muestra propiamente dicha, la base de datos de desplazamientos desde México hacia Guatemala a través de la frontera fue depurada para incluir sólo los casos de interés para el presente análisis. Los filtros que se aplicó fueron: haber nacido en Guatemala e iniciar el viaje cruzando la frontera de ese país con México. De los 2 746 casos incluidos originalmente en la muestra, 2 570 (94 por ciento) cumplieron con las condiciones. Sólo cinco por ciento del total de los casos reportó haber nacido en Guatemala y no haber iniciado el viaje cruzando la frontera con México. Trabajar con estos casos en el presente análisis habría resultado complicado, debido a que la encuesta no contiene una pregunta para especificar si el destino del último viaje fue México o Estados Unidos. Este problema y el escaso número de este grupo de casos motivaron la decisión de excluirlos del análisis.

La base de datos correspondiente a desplazamientos desde México o Estados Unidos hacia Guatemala a través del aeropuerto fue depurada de manera similar. Los filtros que se aplicó fueron: nacer en Guatemala y haber viajado a Estados Unidos. De los 1 954 casos agrupados en la base, 1 256 (64 por ciento) cumplieron con estas condiciones.8 En ambos casos, los filtros aplicados permiten asegurar que los casos de la base frontera se refieren sólo a la migración a México, y la base aeropuerto a la migración a Estados Unidos.

 

Análisis descriptivo de la información

Los datos obtenidos corresponden a 3 632 casos, y son una muestra representativa de 399 885 desplazamientos. En el resto de esta sección haré referencia a la muestra con el factor de expansión aplicado.

De los desplazamientos considerados, 85.4 por ciento corresponde a retornos desde México, y el restante 14.6 por ciento a retornos desde Estados Unidos.9 La entidad de destino en México para la gran mayoría de estos desplazamientos fue Chiapas (96.3 por ciento). El resto de las entidades albergaron pocos migrantes guatemaltecos, sin que destacara ninguna en particular.10 Los migrantes que reportaron haber residido en Estados Unidos durante su última estancia se dirigieron en su mayor parte a cuatro estados: California (29.7 por ciento), Florida (14), New York (9.3) y Texas (9.1), en tanto que el resto se distribuye en otros 34 estados.

Las diferencias en el perfil demográfico del flujo migratorio proveniente de México y de Estados Unidos son muy marcadas. Mientras que 77.4 por ciento de los desplazamientos desde México lo realizaron migrantes de sexo masculino, 53 por ciento de los desplazamientos desde Estados Unidos lo hicieron mujeres. Si bien el flujo continuo de mujeres guatemaltecas a Estados Unidos por motivos de reunificación familiar que han documentado Castillo y Palma (1999) y Menjívar (2003), puede contribuir a la predominancia de mujeres en este flujo, ésta no deja de ser interesante, y es posible que se deba a una preferencia de las mujeres por migrar a Estados Unidos. De ser esto así, las razones que impulsan a las mujeres a migrar a Estados Unidos pueden constituir un tema relevante para investigaciones futuras.

La estructura por edad muestra más jóvenes en el caso de la migración a México: la edad media en este caso es de 31.9 años, la mediana de 29 y la moda de 18. En el caso de la migración a Estados Unidos la edad media es de 43 años, la mediana de 42 y la moda de 40. Es decir, la migración a México es una estrategia más adoptada en etapas tempranas del ciclo de vida, mientras que a Estados Unidos es adoptada en etapas más tardías.

Combinando las preguntas sobre país de residencia y parentesco, se observa que 46.5 por ciento de los migrantes a México declararon ser jefes de hogar en Guatemala, en tanto que en el caso de los migrantes a Estados Unidos 13.7 por ciento de los migrantes declararon ser jefes de hogar en Guatemala. En lo que respecta a la migración a Estados Unidos predominan quienes forman un hogar (son jefes o cónyuges) en Estados Unidos. Esta información permite reforzar la hipótesis de que la reunificación familiar y la formación de familias en el lugar de destino de la migración es un componente de la estrategia de formación de familias que es mucho más común en Estados Unidos que en México.

En el caso de la documentación migratoria, se observa que las proporciones de quienes cuentan con documentos migratorios son muy altas en ambos casos: 79.2 por ciento de quienes migraron a México, y 66.4 por ciento de quienes migraron a Estados Unidos contaron con algún tipo de documento migratorio. En ambos casos destaca la importancia que los migrantes guatemaltecos dan a la obtención de documentos, si bien es preciso recordar que el análisis sólo se refiere a un subconjunto de dichos migrantes y no permite estimar cuántos de los migrantes residentes en alguno de los dos países cuentan con documentación.

La presencia de redes familiares es mucho mayor en el caso de los migrantes a Estados Unidos: 76.9 por ciento de ellos declara tener familiares en el país de destino, mientras que sólo 9.6 por ciento de los migrantes a México asevera lo mismo. Esto constituye evidencia a favor de la mayor importancia de las redes como mecanismo facilitador del proceso migratorio hacia Estados Unidos.

El perfil educativo de los migrantes a ambos países presenta marcadas diferencias. En el caso de quienes migraron a México, 31.4 por ciento no cuentan con escolaridad alguna, en tanto que en el caso de Estados Unidos la proporción es de 5.5 por ciento. Por otra parte, 56.7 por ciento de quienes migraron a México tienen un nivel de estudios máximo de primaria, mientras que en el caso de quienes migraron a Estados Unidos la proporción es de 14 por ciento. La proporción de quienes tienen estudios de secundaria o superiores es de sólo 11.9 por ciento en el caso de los migrantes a México, y en el de quienes retornan a Estados Unidos es de 65.9 por ciento. Estas diferencias en el perfil educativo son evidencia de que la migración a Estados Unidos es una estrategia preferible, y seguramente de más fácil acceso para la población con mayores niveles de calificación.

A continuación se detallan las características de la inserción laboral en el país de destino. Desglosando por tipo de ocupación,11 se ve que en el caso de la migración a México 62.5 por ciento de los migrantes se insertó en empleos manuales no calificados, 16.6 lo hizo en empleos manuales, 8.2 no trabajó y 6.2 lo hizo en empleos no manuales. Los empleos profesionales, directivos y semicalificados estuvieron presentes en proporciones muy pequeñas. En el caso de la migración a Estados Unidos predominan quienes no trabajaron (42.5 por ciento), seguidos de los que se emplearon en trabajos manuales (25.6 por ciento) y en tercer lugar destacan los empleos no manuales semicalificados con 10.8 por ciento. Aquí es de destacar la mayor presencia de migrantes que no trabajaron en Estados Unidos, lo que habla de una mayor posibilidad de permanecer en dicho país sin trabajar (favorecida seguramente por el apoyo de las redes sociales). Las mejores remuneraciones y oportunidades de empleo explican así mismo la mayor presencia de empleos calificados y semicalificados en aquel país.

Entre los que trabajan en el lugar de destino, la mayoría lo hace en empleos a sueldo fijo (44.2 por ciento del flujo migratorio a México, y 43.9 del flujo migratorio a Estados Unidos forma parte de esta categoría). En segundo lugar está el empleo a destajo, en el que se inserta 23.4 por ciento de quienes migraron a México,12 y 4.5 por ciento de los que lo hicieron a Estados Unidos. El empleo por cuenta propia ocupó a 17 por ciento de quienes migraron a México, y a 2.7 por ciento de los que lo hicieron a Estados Unidos. Otros tipos de posición en el trabajo (patrones y trabajadores familiares) abarcaron proporciones muy pequeñas en ambos casos. Puede verse que el perfil relativo de posiciones en el trabajo en ambas estrategias migratorias es bastante similar, y posiblemente carezca de poder explicativo en el análisis.

En cuanto a la segmentación por sexo de los mercados de trabajo, se observa que los hombres que migran a México se insertan sobre todo en las actividades agrícolas y en la construcción, en tanto que las mujeres lo hacen en el servicio doméstico y actividades de comercio y servicios ambulantes. En este flujo migratorio predominan las actividades manuales no calificadas.

Los hombres que migran a Estados Unidos se insertan sobre todo en la construcción, como porteros y conserjes, y en ciertas industrias como los alimentos, bebidas, tabaco y la metalurgia. Las mujeres en dicho flujo migratorio trabajan en su mayoría en servicios domésticos, la industria de alimentos, los servicios de salud y como porteras y conserjes. En la migración a Estados Unidos predominan las actividades de tipo manual (datos que no se muestra en el cuadro 1).

El panorama expuesto permite conocer algunos rasgos importantes de las estrategias migratorias consideradas, pero es conveniente utilizar una herramienta más poderosa, como el análisis de regresión, para determinar la importancia explicativa relativa de los factores considerados. Esto constituye el objetivo de la siguiente sección.

 

Análisis de regresión: factores asociados a cada estrategia migratoria

El análisis descriptivo de la sección anterior aporta algunos elementos relevantes sobre las variables incluidas en este marco conceptual. No obstante, es necesario estimar la relación entre la estrategia migratoria y las variables que pueden asociarse a la misma. Para tal efecto se diseñó una serie de modelos de regresión logística binaria (método Enter), donde el tipo de migración (dividida en dos categorías: haber migrado a México o a Estados Unidos en la última migración) constituyó la variable dependiente, y el resto de variables consideradas en nuestro análisis fueron las variables independientes.

El objetivo de cada modelo de regresión es estudiar la relación entre el conjunto de factores demográficos, sociales y económicos planteados en el marco conceptual y la estrategia para migrar, ya sea a México o a Estados Unidos, controlando la relación de cada variable independiente con la variable dependiente por los efectos de las demás variables independientes. Una vez aplicado un ponderador de escalamiento a la base de datos,13 la variable dependiente quedó distribuida de la siguiente manera: 2 655 casos correspondieron a migrantes a México, y 494 a migrantes a Estados Unidos.

Para facilitar un mejor ajuste del modelo de regresión, se redujo el número de categorías de la variable tipo de ocupación en el lugar de destino, agrupando en la misma categoría empleos que implican un grado de calificación y responsabilidad similar, manteniendo la distinción respecto al "no trabajó". De este modo, la variable fue agrupada en cuatro categorías: no trabajó, manual no calificado; una categoría que incluye a profesionistas y directivos y no manuales semicalificados (los escasos porcentajes de casos en estas últimas dos categorías influyeron en la decisión de agruparlas en una sola), y, por último, no manuales y manuales.

Las pruebas iniciales del modelo arrojaron como resultado una alta colinealidad entre las variables tipo de ocupación y posición en el empleo (sobre todo porque, en ambas, la categoría "no trabajó" abarca exactamente los mismos casos). Por otra parte, como ciertos empleos requieren mayor calificación, sólo están disponibles para personas con niveles más altos de escolaridad, lo que creó problemas para ajustar las variables escolaridad y tipo de ocupación en un mismo modelo. Esto hizo que fuera necesario ajustar las tres variables relacionadas con el capital humano y el empleo (escolaridad, tipo de ocupación y posición en el empleo) en un modelo por separado que incluyese a las demás variables independientes.

En el cuadro 1 se muestra los resultados de los modelos de regresión logística, mismos que permiten obtener algunas conclusiones sobre las características que diferencian los dos sistemas migratorios considerados (migración a México y migración a Estados Unidos). La probabilidad de las mujeres de migrar a México se reduce cuando la categoría de referencia es la migración a Estados Unidos. Así mismo, tener 35 años o más reduce la probabilidad de migrar a México.

La probabilidad de ser jefe de hogar en Guatemala es mayor en el flujo a México, lo cual puede significar que en el flujo a Estados Unidos la migración de familias completas es más frecuente, así como la migración de personas que no han formado aún un hogar propio. Estos resultados ofrecen evidencia en favor de la hipótesis de que la mayor cercanía con México puede ser un factor que propicie la migración de jefes de hogar a este país como una estrategia de mantenimiento de los vínculos con la comunidad de origen y de reproducción de su rol de proveedores del hogar.

La probabilidad de ser documentado es mayor en el caso de México, en tanto que la de contar con redes familiares es menor. Esta información permite observar que, en el caso de México, la documentación es un mecanismo facilitador del proceso migratorio (debido a que es relativamente más fácil de obtener), mientras que en el caso de Estados Unidos son las redes familiares las que desempeñan este papel.

En el flujo hacia México la probabilidad de no tener escolaridad se incrementa, y la de contar con escolaridad superior a la primaria se reduce en relación con el flujo a Estados Unidos, lo cual valida la hipótesis de que los individuos que migran a Estados Unidos no son necesariamente los más pobres, ya que los costos de esta migración los solventan sólo quienes cuentan con mayores niveles de capital humano. La información sobre el tipo de ocupación indica que, en el flujo migratorio a México, la probabilidad de encontrar empleos de calificación alta, semicalificados, no manuales y manuales es menor en comparación al empleo manual no calificado. En conjunto, esto quiere decir que el flujo a México se encuentra integrado en mayor medida por personas sin escolaridad o con escolaridad primaria, que se desempeñan en actividades de baja remuneración y altos niveles de precariedad.

La probabilidad de no trabajar es menor en el caso de México, lo cual podría indicar que en este país, a diferencia de Estados Unidos, es menor la presencia de redes sociales de apoyo que permiten a los migrantes permanecer en el país de destino sin insertarse en alguna actividad económica.

Controlando las demás variables independientes, no se observa diferencias en la probabilidad de insertarse en un empleo a destajo o por cuenta propia en relación con el empleo a sueldo fijo entre ambos países, por lo cual no es posible suponer que la posibilidad de tener acceso a empleos eventuales o por temporadas sea un factor que condicione la estrategia de migrar a un país en comparación con el otro.

 

Discusión de los resultados

En este punto, es importante reiterar que los resultados obtenidos no caracterizan a la totalidad del conjunto de migrantes internacionales guatemaltecos a México y Estados Unidos, sino sólo al conjunto de quienes retornan a su país de origen a través de la frontera norte y el aeropuerto internacional de Guatemala. Es por esto que el presente estudio se circunscribe a definir las características de dicho grupo, y se reconoce que el problema de selectividad no permite elaborar un panorama completo de los perfiles de la migración internacional guatemalteca (del mismo modo en que los estudios más tradicionales, que suelen centrarse en stocks de migrantes presentes en un lugar de residencia determinado en un momento determinado, tampoco ofrecen un panorama total al no poder observar a las poblaciones en movimiento).

Tal como fue planteado en el marco conceptual, la variable sexo se asocia con las decisiones migratorias. En el flujo migratorio a México hay una mayor probabilidad de ser hombre; es necesario realizar mayor investigación para determinar si esto se debe a las características de la demanda de la mano de obra en México, a las características de la oferta de la mano de obra guatemalteca (es decir, que en los contextos locales y hogares donde se genera la migración a México existan condicionamientos sociales y culturales según los cuales la migración es considerada una estrategia de supervivencia más adecuada para los varones), o a una combinación de ambas.

En la migración a Estados Unidos la presencia de mujeres es más importante que en la migración a México; la migración por motivos de reunificación familiar puede contribuir a este resultado, pero la presencia mayoritaria de mujeres en el grupo de migrantes que retornan sugiere interrogantes adicionales sobre el papel que el género juega en propiciar esta migración femenina (como pueden ser mejores oportunidades de empleo para las mujeres en Estados Unidos, o a que la migración a Estados Unidos tenga su origen en contextos locales y hogares donde la migración laboral femenina sea social y culturalmente más aceptada, y las mujeres tengan mayor autonomía y poder de decisión sobre su vida, o bien a una combinación de las anteriores). Este dato también permite ver que la presencia de redes sociales de mujeres es más importante en el caso de la migración a Estados Unidos.

En el caso de la población migrante a México, fue posible constatar que tiende a ser más joven que la que migra a Estados Unidos. Esto parece sugerir que la migración a México es un proceso más asociado a las fases iniciales de formación de un hogar y puede no ser vista como un prospecto tan promisorio después de que algunas metas iniciales (la consolidación de un hogar propio en el lugar de origen o la conclusión de la etapa escolar de los hijos) se han cumplido. Por otra parte, la migración a Estados Unidos constituye una estrategia que puede estar más asociada a metas de más largo plazo o más tardías en el ciclo de vida (formación de un hogar en el lugar de origen; deseo de seguir generando ingresos en edades mayores; interés por aprovechar mejores oportunidades de empleo y crecimiento profesional, entre otras consideraciones).

En la migración a México hay una mayor probabilidad de ser jefe de hogar en la localidad de origen que en la migración a Estados Unidos. Esto constituye evidencia de que en la migración a Estados Unidos la heterogeneidad de ciclos de vida es mayor: con más frecuencia las personas migran sin haber formado antes un hogar en la localidad de origen, o migran junto con sus familias. En el primer caso, es posible que esto se deba a que la migración a México sea evaluada más como una estrategia que permita incrementar los ingresos al mismo tiempo que se mantienen vínculos estrechos y responsabilidades con un hogar en la comunidad de origen, mientras que en el caso de Estados Unidos la migración sea considerada una estrategia de acceso a mejores oportunidades de vida, pero desde el punto de vista individual. Por otra parte, el mayor interés por migrar acompañado de la familia o de formar una familia en el lugar de destino, por parte de quienes migran a Estados Unidos, puede estar significando que este proceso migratorio provoca una desvinculación de los lugares de origen de la migración, misma que, a su vez, puede tener consecuencias negativas para el desarrollo de dichas comunidades.

La documentación es un mecanismo que facilita el flujo migratorio a México, mientras que en el caso de la migración a Estados Unidos las redes familiares tienen mayor importancia. Es de notar, no obstante, la alta proporción de migrantes que retornan a Guatemala con documentos desde Estados Unidos. En dicho fenómeno seguramente desempeñan un papel importante las redes sociales en el lugar de destino para favorecer la obtención de documentos. Se requiere de un estudio más a fondo para conocer si la predominancia de migrantes documentados en este flujo migratorio no obedece a que los migrantes que tienen problemas para obtener documentación –debido al endurecimiento de las regulaciones migratorias en los últimos años– están eligiendo permanecer en el lugar de destino ante las dificultades que podría implicar el intento de volver a entrar a Estados Unidos después de un retorno temporal a sus comunidades de origen.

A partir de los datos es posible deducir que la migración a Estados Unidos es un proceso que se reproduce a través de las redes sociales tanto masculinas como femeninas. Dichas redes, a su vez, funcionan y se mantienen gracias a la mayor demanda de mano de obra femenina en Estados Unidos, en especial en actividades manuales y no manuales que requieren de escasa calificación.

Tal y como se había planteado en el marco conceptual, las personas con mayores niveles de escolaridad tienden más a migrar a Estados Unidos, y las personas sin escolaridad tienden a migrar a México. Es posible que esto pueda explicarse por las posibilidades de inserción laboral en México, ya que las actividades predominantes de los migrantes guatemaltecos en este país, tales como el trabajo agrícola, la construcción, el comercio informal y el empleo doméstico (datos no mostrados en el cuadro 1) pueden resultar poco atractivas para personas con mayores niveles de escolaridad.14 Por otra parte, es posible que las personas con mayor escolaridad cuenten con mayores recursos para cubrir los costos asociados a la migración a Estados Unidos. Lo importante a rescatar aquí es que las personas con mayores grados de calificación tienden a elegir como estrategia la migración a Estados Unidos, misma que, por lo que se ha visto antes, presumiblemente puede fomentar un mantenimiento de vínculos más débiles con su país de origen que los que mantienen los migrantes a México. Los efectos negativos que esta pérdida de capital humano puede tener para el desarrollo del país de origen son un fenómeno que debe llamar la atención de los formuladores de políticas públicas.

En la migración a Estados Unidos hay una mayor probabilidad de laborar en actividades que no sean del tipo manual no calificado, por lo cual es posible suponer que la migración a dicho país obedezca a la búsqueda de oportunidades de empleo menos precario y mejor remunerado que podría ser más difícil de encontrar en Guatemala o México. No obstante, en Estados Unidos también se observa una mayor tendencia a no trabajar en el lugar de destino, lo cual puede ser evidencia de una presencia mayor de migraciones por motivos distintos a los laborales o de mayores dificultades para encontrar empleo en dicho país.

La segmentación por género del mercado de trabajo en las sociedades receptoras es una dimensión que ayuda a explicar las diferencias observadas en la variable tipo de ocupación. Tanto en México como en Estados Unidos han surgido sectores que demandan mano de obra específicamente femenina, si bien las actividades son distintas según el país. En el caso de la migración a Estados Unidos, la demanda de mano de obra femenina en cierto tipo de servicios e industrias explica la diferencia en términos de tipo de ocupación respecto de los migrantes a México. En México el mercado de trabajo migrante también se encuentra segmentado por sexo, pero las actividades que desempeñan las mujeres tienen menor seguridad laboral y se ubican en mayor medida en la informalidad en relación con los hombres.

La ausencia de resultados significativos en la variable posición en el trabajo confirma que en ambas estrategias migratorias hay una importante heterogeneidad laboral: los empleos a sueldo fijo, a destajo y por cuenta propia son comunes en el caso de los migrantes que van a ambos países. Una hipótesis que se manejó al elaborar este trabajo es que las actividades a destajo (que tienden a ser estacionales) y las que se realizan por cuenta propia (donde un nivel de ingreso constante no suele estar asegurado) podrían estar asociadas a la estrategia de migrar a México, ya que ésta suele permitir el retorno a los mecanismos de apoyo de la comunidad de origen con mayor facilidad, debido a la menor distancia en comparación con la migración a Estados Unidos. Al observar –controlando por otros factores– que los migrantes a Estados Unidos tienen tanta probabilidad como los migrantes a México de insertarse en actividades a destajo y por cuenta propia, se concluye que la posición en la ocupación no tiene tanta importancia en la decisión de migrar a un país u otro como pueden tenerla otras variables (por ejemplo, las redes sociales que pueden sostener la estancia del migrante a pesar de que las características de su empleo no garanticen un ingreso constante por largos períodos).

 

Consideraciones finales

El análisis de factores sociodemográficos y sociolaborales asociados a distintos tipos de migración proporciona elementos para informar el debate público y académico sobre el tema de la migración internacional guatemalteca. Suponer que ciertos enfoques –como el de los diferenciales salariales– explican el fenómeno en su totalidad es simplificar la influencia de las redes sociales, la documentación migratoria, el capital humano, las condicionantes relacionadas con la variable sexo, las posibilidades de inserción laboral y el ciclo de vida del hogar, entre otras.

El análisis realizado en este trabajo no permite sacar conclusiones sobre las relaciones causales entre las variables independientes y los distintos tipos de estrategias migratorias. Para ello son necesarios instrumentos de captación de información más sofisticados que los que se tienen al alcance. No obstante, los resultados obtenidos constituyen evidencia de la existencia de condicionamientos tanto a nivel microsocial como macrosocial, que influyen en la decisión de a qué país migrar.

El tema de las estrategias migratorias es importante desde la perspectiva de los tres países considerados; la elección del país al que se migra permite entender cuáles son las relaciones estructurales de tipo económico y social que vinculan a los países de origen y de destino de la migración. Por otra parte, la estrategia migratoria se vincula con las condiciones de vida y estructuras de oportunidades de los individuos, lo que la hace muy relevante para la formulación de políticas conjuntas de apoyo a las poblaciones migrantes y a los miembros de sus hogares en las localidades de origen. Es deseable que el presente texto sirva para orientar estudios con mayor profundidad sobre el tema.

 

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Notas

1 Según datos del XII Censo de Población y Vivienda del 2000 (Conapo, 2006), agrupando a los inmigrantes extranjeros en México, según el país de origen, 5.6 por ciento proviene de Guatemala, lo cual hace de este país el segundo en importancia entre los países de origen de inmigrantes a México, sólo después de Estados Unidos.

2 La existencia de un flujo importante de transmigrantes (es decir, quienes cruzan el territorio mexicano desde Guatemala para llegar a Estados Unidos) supone que ambos subsistemas se articulan dentro de un sistema mayor que abarca a los tres países.

3 La escasez de casos en otras categorías de parentesco motivó la decisión de no incluirlas en el análisis.

4 En el caso de la migración a México el tipo de documento predominante fue el pase local (hoy reemplazado), que consistía en un permiso de visita para internarse en territorio mexicano –no para laborar– hasta por 72 horas. Se sabe que 87 por ciento de los migrantes documentados utilizó estos pases para ingresar al país. Las formas migratorias para trabajadores agrícolas o visitantes representaron la mayor parte del porcentaje restante. En el caso de la migración a Estados Unidos, se consideró como documentado al migrante que en su última estancia tenía un documento para trabajar en Estados Unidos (la encuesta no especifica el tipo de documento). Esta decisión permite aproximarse a la seguridad de la estancia legal en el país de destino y la libertad de acción del migrante, evitando la ambigüedad de situaciones que se genera con otros documentos (por ejemplo, visas de turista o de estudiante).

5 Tanto en el caso de la migración guatemalteca a México como a Estados Unidos, el grupo étnico al que pertenece el migrante es una variable que configura múltiples aspectos de la experiencia migratoria, tales como el tipo de redes sociales y empleos a que se tiene acceso, los roles de género, el tiempo de estancia, las actitudes respecto de la migración, los vínculos culturales con algunos lugares de destino, etcétera (Menjívar, 2003; Cruz y Robledo, 2001). Para el presente estudio se incorporó en un primer momento la variable habla de lengua indígena. Al ajustar el modelo de regresión controlado por las demás variables, no obstante, dicha variable no resultó significativa. Es probable que las otras variables independientes establezcan diferencias tan importantes entre las dos categorías de la variable dependiente que la adición de la dimensión de etnicidad no añada poder explicativo al modelo. Controlar por la localidad de origen del migrante (o al menos, su grado de urbanización) es importante, ya que este contexto configura, entre otros aspectos, las redes sociales y la estructura de oportunidades disponibles para los migrantes. No obstante, la encuesta no cuenta con preguntas que capten este dato con precisión.

6 Conviene mencionar que las unidades de análisis de la encuesta no son individuos, sino desplazamientos; debido a las características del muestreo y la metodología de recopilación de información, es posible que una misma persona responda al cuestionario más de una vez durante la fase de aplicación. El diseño permite, no obstante, considerar a la información obtenida como una caracterización de la población migrante que integra cada uno de los flujos en cuestión.

7 A los migrantes deportados por autoridades migratorias mexicanas y estadounidenses se les aplica cuestionarios distintos de los que se hace a migrantes de retorno en las garitas y pasillos de la frontera y el aeropuerto. Debido a sus características especificas, los migrantes deportados no están considerados en el presente análisis.

8 En la base aeropuerto, la razón que motivó no seleccionar los casos de quienes reportaron haber iniciado el viaje entrando a México es que, al igual que en la base frontera, no existe una pregunta o indicador que sirva para diferenciar claramente a este grupo según el país de destino de su migración (México o Estados Unidos). Por este motivo se eligió tomar solamente una submuestra, que representa a aquellos desplazamientos que se tiene la certeza que resultaron de una estancia en Estados Unidos.

9 Los coeficientes de regresión y ajuste presentados en los resultados del análisis logístico son considerables frente a esta disparidad en la segmentación de la variable dependiente.

10 En total, los migrantes considerados reportaron haber residido o haber estado de paso durante su última estancia en 12 entidades de la república mexicana: Baja California, Chiapas, Chihuahua, Distrito Federal, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sonora, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz.

11 Con base en la tipología de Muñoz et al. (1977 :227 –228), la variable tipo de ocupación en el lugar de destino fue agrupada en seis categorías analíticas, de acuerdo con distintos grados de calificación y la calidad manual o no manual del trabajo realizado:

1.  No trabajó en el país de destino: incluye a quienes no realizaron ninguna actividad económica durante la última estancia en el país de destino.

2.  Profesionistas o directivos: empleos que requieren estudios de nivel universitario para su desempeño, o bien comprenden las tareas destinadas a los mandos directivos de una empresa u organización.

3.  Empleo no manual semicalificado: empleos que requieren un grado de calificación a nivel técnico, inferior al profesional. Incluye, así mismo, a jefes, coordinadores y supervisores en la industria y servicios.

4. Empleo no manual: empleos que por lo regular requieren menor calificación que las dos categorías anteriores, o bien que el trabajador tiene un número reducido o nulo de personas bajo su supervisión o que él mismo es supervisado. Incluye oficinistas, cajeros, vendedores, comerciantes, etcétera.

5.  Empleo manual: actividades que requieren un grado de calificación superior a la manual no calificada y que implican mayor responsabilidad en el manejo de maquinaria, así como ciertos conocimientos teóricos. Incluye artesanos, operadores de maquinaria y vehículos, así como trabajadores fabriles.

6.  Empleo manual no calificado: actividades que se aprenden en un tiempo de capacitación relativamente breve y que consisten principalmente en labores auxiliares. Incluye a trabajadores en actividades agrícolas y ganaderas, ayudantes, peones, trabajadores de servicio doméstico, comerciantes ambulantes, prestadores de servicios y similares.

12 Esta proporción no sorprende gracias a la importancia del trabajo agrícola estacional como motor de la migración guatemalteca a México.

13 Con el fin de evitar sesgos en las estimaciones, se decidió eliminar de la base de datos los casos con un valor no especificado o de no respuesta en alguna categoría de las variables independientes. La muestra final con que se trabajó fue de 3 149 casos, es decir, el total de casos que fueron eliminados constituye 13 por ciento del total con que se trabajó en el análisis descriptivo.

14 Pese a que el migrante más calificado con frecuencia desempeña en Estados Unidos actividades que requieren de menor calificación de la que dispone, las remuneraciones más altas en este país seguramente convierten a la migración en una alternativa más atractiva.

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