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Política y gobierno

versión impresa ISSN 1665-2037

Polít. gob vol.15 no.2 México  2008

 

Reseñas

 

Factores, bases y fundamentos de la política exterior de México, 2a. edición, por Rafael Velázquez Flores

 

John Bailey

 

México, Plaza y Valdés, 2007, 402 pp.

 

Georgetown University.

 

Este libro es una versión actualizada de un estudio introductorio sobre la política exterior de México y sus procesos asociados a la toma de decisiones políticas, y está dirigido a un amplio público de nivel universitario. Por ello, el criterio de evaluación se relaciona con la selección de temas y el equilibrio en su tratamiento, con la cobertura de la bibliografía pertinente y la claridad de su presentación. De hecho, deberíamos preguntarnos qué marco de referencia conceptual, herramientas analíticas y conocimiento básico resultan de utilidad para el estudiante que se inicia en materia de relaciones internacionales y política exterior en el México contemporáneo. Si utilizamos este criterio, el libro resulta excelente.

Velázquez Flores divide el texto en cuatro grandes partes. La primera propone un marco de referencia teórico–conceptual con el cual analizar el diseño de la política exterior; la segunda brinda una visión general de la política exterior mexicana desde la independencia política de España hasta la caída del régimen del PRI, en 2000; la tercera aplica el marco de referencia relativo a la elaboración de esa política en el contexto de la administración de Vicente Fox (2000–2006), y la última analiza acontecimientos y cuestiones clave que tuvieron lugar en el sexenio de Fox. Comentaré muy brevemente las dos primeras partes y me concentraré con mayor detalle en las otras dos.

La sección que plantea el marco de referencia ubica el tema de la construcción de una política exterior en las disciplinas más amplias de las relaciones internacionales y el análisis político. Pasa revista a conceptos clave como los de Estado, interés nacional, factores internos y externos, actores, instituciones generadoras de la política y similares. Se sintetizan con claridad modelos básicos, como el enfoque de la política burocrática de Graham Allison, los tres niveles de explicación de la guerra de Kenneth Waltz y el juego del doble nivel de Robert Putnam. Se resumen, asimismo, los enfoques teóricos usuales de las relaciones internacionales (realismo, neorrealismo, neoliberalismo, interdependencia compleja y constructivismo), y se hacen del conocimiento del estudiante las principales obras de la bibliografía sobre el tema. Por último, se integran los conceptos y los enfoques teóricos para crear un modelo complejo pero comprensible para el análisis de la política exterior. De hecho, se le proporciona al estudiante que se inicia el instrumental y los diagramas básicos para poder analizar la política exterior.

La segunda parte, que abarca unas 140 páginas, pasa revista a temas y periodos históricos de la política exterior mexicana. Velázquez Flores expresa la extraordinaria inestabilidad y la fragilidad institucional de los inicios del periodo independiente y trata de manera directa e imparcial una cantidad de temas neurálgicos (como por ejemplo las guerras con Estados Unidos y Francia, así como las intervenciones de Estados Unidos y de potencias europeas, en especial Francia). Una de las fortalezas de su análisis es que vincula la meta primordial mexicana del desarrollo económico con aspectos de su política exterior, tal como se expresa apropiadamente en la discusión del porfiriato. Un tema recurrente es el esfuerzo, en buena medida infructuoso, por evitar la dependencia excesiva del comercio y la inversión de Estados Unidos, para lo cual se diversificaban las relaciones, primordialmente con Europa y, en menor medida, con Asia. El análisis de la Revolución abarca la institucionalización de principios clave de política exterior, como la no intervención, la resolución pacífica de las disputas, el reconocimiento de facto de los gobiernos y el apoyo a las organizaciones internacionales. La evolución de la política exterior mexicana se rastrea a lo largo de varios sexenios sucesivos, desde Cárdenas hasta Zedillo, empleando un marco de referencia que identifica la dinámica global, regional e interna. Reciben especial atención ciertas cuestiones recurrentes, como las relaciones de México con Cuba y con Estados Unidos, y también se comentan con algún detalle las políticas financieras y comerciales. Al estudiante que se inicia se le ofrece un panorama general –compacto pero sustancial– de continuidad y cambio de la política exterior a lo largo de unas dieciocho décadas.

La tercera parte aplica el marco analítico al contexto global y nacional de la administración de Vicente Fox (2000–2006). Al respecto es importante valorar si el autor capta la nueva complejidad de la política interna de México, con la transición del sistema hegemónico del PRI a otro más plural y competitivo durante la década de 1990 y los primeros años del siglo XXI. Al respecto, Velázquez Flores cubre los aspectos básicos, incluyendo el papel transformado de un Congreso que adquiere nuevos poderes y de una rama ejecutiva más compleja. Pero en esta sección el autor limita su análisis a la organización interna de la Secretaría de Relaciones Exteriores, omitiendo actores burocráticos clave, como la Secretaría de Hacienda y el Centro de Investigación y Seguridad Nacional. También se hace caso omiso del importante nuevo papel de los gobernadores estatales en materia de política exterior, sobre todo por lo que se refiere a los de la región limítrofe con Estados Unidos. No obstante, el autor brinda útiles descripciones de las perspectivas en materia de política exterior de los principales partidos políticos, de los nuevos papeles de las empresas, los sindicatos, la opinión pública y los medios, la Iglesia y las organizaciones no gubernamentales. Con esas descripciones de los actores, el autor analiza la dinámica interna y externa que afecta la toma de decisiones en materia de política exterior. Su análisis sienta las bases para comprender el marcado activismo de la administración de Fox en esta línea. Un punto clave que destaca Velázquez Flores es que –si bien puede ser cierto que México se ha ido acercando cada vez más, inexorablemente, a Estados Unidos, y que su perdurable meta de diversificar las relaciones tal vez sea un mito– reconocer esto públicamente y basar en ello la política exterior (y buena parte de la legitimidad gubernamental) fue un error de la administración de Fox.

La última parte se ocupa en detalle de la política exterior de la administración de Fox. El nuevo activismo de la misma se refleja en los muchos viajes del presidente al extranjero (unos 107 viajes internacionales en el curso de 70 giras), en la exitosa campaña gubernamental por obtener un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y en su promoción más agresiva de la democracia y los derechos humanos, todo lo cual se analiza con cierto detalle. El renovado apoyo de México a los derechos humanos le creó complejas tensiones con Cuba, y las batallas político–diplomáticas entre La Habana y la ciudad de México, así como las tensiones internas del sistema político mexicano en relación con votos clave en la Organización de Estados Americanos y en las Naciones Unidas se relatan en forma por demás interesante.

Una porción considerable de la última parte se ocupa de las medidas de la administración de Fox hacia el gobierno de Estados Unidos. Se desarrollan con cierto detalle dos asuntos cruciales: la presión por lograr que se diese una reforma migratoria integral en Estados Unidos ("la enchilada completa"), y la posición de México en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas respecto al apoyo de una opción militar en contra de Irak. El autor desarrolla estas cuestiones con copiosos detalles, utilizando libros de memorias, fuentes periodísticas y documentos gubernamentales. No obstante, no descubrimos nada nuevo acerca de un enigma fundamental: ¿por qué pensaba la administración de Fox que, para empezar, era posible una reforma migratoria integral, y por qué le apostó tanto de su capital político a su concreción?

Una hipótesis para tratar esa incógnita puede centrarse en el estilo de gobierno del presidente Fox. Visto desde fuera, el presidente parecía ser pasivo y no prestar atención a la sustancia del gobierno. Su equipo de trabajo parecía indisciplinado, como lo sugieren las visibles tensiones entre su canciller y sus embajadores en Cuba y en las Naciones Unidas durante la primera mitad de su mandato. Ya más avanzado éste, la imprevista campaña del secretario de Relaciones Exteriores Luis Ernesto Derbez para ser electo secretario general de la OEA pareció ser poco ortodoxa y hasta extraña. Daba la impresión de que el presidente Fox estaba distraído y no prestaba atención, y que les dejaba demasiado espacio de maniobra a sus ambiciosos ministros.

El libro del doctor Velázquez Flores brinda un excelente panorama introductorio para analizar el proceso de formulación y ejecución de la política exterior, con aplicaciones útiles en el caso de México. Los estudiantes que se inician en la materia encontrarán en él un texto sofisticado pero accesible sobre un tema de relevancia creciente para el discurso político mexicano dominante.