SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.15 número1Acción pública y desarrollo localElecciones, dinero y corrupción: Pemexgate y Amigos de Fox índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Artículo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay artículos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Política y gobierno

versión impresa ISSN 1665-2037

Polít. gob vol.15 no.1 México ene. 2008

 

Reseñas

 

Las élites del poder político en México, por Roderic Ai Camp

 

María del Carmen Pardo

 

México, Siglo XXI Editores, 2006, 360 pp.

 

El Colegio de México

 

Sin duda es un acierto de Siglo XXI Editores publicar en español el libro Las élites del poder político en México de Roderic Ai Camp, cuya primera edición en inglés apareció en 2002. Es un texto que se ha convertido muy rápido en una referencia obligada para conocer de manera detallada quiénes son los grupos de élite en México, cómo se integran, qué intereses representan, quiénes aparecen como sus líderes, cómo se relacionan, qué papel desempeñan en el sistema político mexicano y qué impacto tienen en la vida política y social de México. Su autor, Roderic Ai Camp, es uno de los conocedores más acuciosos de este tema y se ha convertido en una autoridad al haberse adentrado en el conocimiento profundo de los grupos que identifica como élites que poseen y ejercen poder político. El autor ha ido construyendo conocimiento a partir del análisis de estos distintos grupos, de las relaciones que establecen entre ellos, del papel que desempeñan quienes identifica como "mentores" y su influencia en la constitución de grupos y redes, así como las diversas formas de socialización utilizadas dentro de estos grupos.

Una virtud del libro es que el análisis de los grupos de élite se realiza dentro del entorno institucional de México y de los importantes cambios que el país ha sufrido en los últimos años. De hecho el libro teje una especie de análisis paralelo de lo que ocurre en México de 1940 a 1970 y de 1970 a la fecha, con énfasis en las continuidades que aparecen sobre todo en el primer periodo, para contrastarlas con los dramáticos cambios que van a ocurrir sobre todo en el segundo. El autor destaca, por ejemplo, cómo en el primer periodo los grupos de élite tenían menos oportunidades de vincularse y de qué manera en el segundo las interrelaciones se fortalecen al punto de que la élite política se ve casi invadida por la que provenía de la empresa privada, situación que resultaba impensable unas décadas atrás, lo que modifica de manera sustantiva el quehacer sobre todo gubernamental.

El penetrante lente del autor observa los grupos de poder: político, económico, militar, religioso e intelectual. Destaca el papel que desempeñan los tutores, maestros o guías, a los que el autor identifica como mentores y a los que les reconoce no sólo su influencia como cabezas visibles en la formación de individuos, sino incluso como motores en la integración de estos grupos y hasta en la conformación de redes cuyo desenvolvimiento y actividad se han convertido en un recurso para la vitalidad y creciente participación de las sociedades. Este papel, sin embargo, tiene distinto peso dependiendo del grupo de que se trate; entre los intelectuales no es evidente el papel del mentor como sí puede serlo entre los sacerdotes. La influencia de los guías o mentores se potencia al analizar, como lo hace con todo detalle el autor, la educación que reciben los integrantes de los grupos de élite, las carreras que cursan y las familias a las que pertenecen. Desdobla estas categorías hasta encontrar hilos muy finos con los que teje su explicación del comportamiento de los grupos y de cómo forman estas redes de influencia que llegan a modificar la actuación de sectores sociales importantes. Destaca la importancia de la profesión del padre como una potencial fuente en la que se establecen relaciones que pueden resultar definitivas en la vida profesional de los integrantes de grupos de poder. De igual forma observa el lugar de residencia y cómo este dato, aparentemente poco significativo, puede definir trazos importantes del desempeño individual y de grupo. Lo mismo puede decirse del estatus socioeconómico de la familia.

La amalgama de estos criterios utilizados a la luz tanto de evidencia teórica como de comparaciones con lo que ocurre en otras realidades enriquece la comprensión y permite entender y contextualizar las constantes referencias empíricas que el autor incorpora sobre perfiles, carreras e influencias de los integrantes de los distintos grupos de élite. Se mantiene a lo largo del libro la constante de que cada criterio que sustenta cualquier explicación varía respecto al grupo que se estudia y, por supuesto, respecto al periodo explicado. Al descender en el análisis aparecen elementos que favorecen que éste se pueda desdoblar; la influencia de la educación pública o de la privada determina ciertas actitudes que pueden incluso transformarse en valores; el paso por universidades extranjeras, particularmente estadounidenses, va a influir de manera notable en la propuesta de programas y en la toma de decisiones bajo ciertos parámetros; el lugar de nacimiento va a moldear caracteres y a producir comportamientos más o menos solidarios en términos, por ejemplo, de problemas regionales, por mencionar sólo algunos de los temas analizados en el texto.

El libro también da cuenta de transformaciones que se producen con el paso del tiempo respecto de los elementos centrales del análisis, como, por ejemplo, la forma en que las élites empiezan a dejar de estudiar en universidades públicas para hacerlo en privadas, cómo privilegian los posgrados en Estados Unidos en lugar de en Europa, hecho que correspondió a una tradición más arraigada en generaciones anteriores; o cómo se amplía el rango de lugares de residencia, empezando a ser significativas ciudades distintas a México, Guadalajara o Monterrey. Lo mismo puede decirse por lo que toca a acontecimientos o ideas que influyeron a los grupos de élite y que también cambiaron con el tiempo, volviéndose la sociedad mexicana mucho más plural de lo que fue décadas atrás. Estos cambios quedan registrados y, en muchos momentos, sustentados con base en interesantes testimonios de los propios integrantes de los distintos grupos. También se refiere al cambio ocurrido en la relación Ejecutivo–Legislativo, que sin duda ha alterado el comportamiento de los grupos de élite.

Para concluir se destaca una mención fundamental del libro sobre cómo las élites dejaron de preocuparse por el grave problema de la desigualdad en México, problema que, precisamente por haberse olvidado, está presente en muchos de los acontecimientos que ha vivido el país en los últimos meses y que presiona hacia la búsqueda de soluciones mejores y más comprometidas a las imaginadas hasta hoy. El autor atribuye este olvido a tres factores: el primero es la escasa representación de personas de estatus humilde en los grupos de élite; el segundo es que generaciones de jóvenes que jamás tuvieron contacto con la pobreza obtuvieron perspectivas teóricas sobre el desarrollo económico de entornos muy distintos al mexicano, concretamente el estadounidense, en el que el problema de la desigualdad jamás alcanzará los niveles que presenta en un país como México, y el tercero es que el grupo de tecnócratas que llegó al poder, sobre todo durante el sexenio del presidente Carlos Salinas, pareció copar todos los espacios de acción pública y alejó a otros actores de la posibilidad de influir y tomar decisiones.

El libro es resultado de un trabajo riguroso de investigación; combina de manera equilibrada referencias teóricas y empíricas, para acercar al lector de una manera más natural al problema objeto del análisis. Constituye una lectura obligada para quienes se interesan en la vida institucional de México y en los necesarios recursos que deben ponerse en marcha de manera urgente para transformarla en una más sólida y justa.