SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número65Aprendizajes y nuevos derroteros en el estudio de los desastres y epidemias. Reflexiones desde la antropologíaLa ciudad pospandemia: del urbanismo al “civitismo” índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay artículos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Desacatos

versión On-line ISSN 2448-5144versión impresa ISSN 1607-050X

Desacatos  no.65 Ciudad de México ene./abr. 2021  Epub 05-Mayo-2025

 

Saberes y razones

Covid-19 en Alemania, ¿un milagro?

Covid-19 in Germany, a Miracle?

Marianne Braig1 

1Universidad Libre de Berlín, Berlín, Alemania marianne.braig@fu-berlin.de


Resumen:

Este artículo parte de la pregunta: ¿por qué Alemania atravesó la primera ola de la pandemia mejor que otras regiones, a pesar de que no estaba bien preparada? Después de llevar a cabo una breve cronología, se explican las peculiaridades distintivas del contexto específico alemán. Las razones que el artículo discute y hace visibles son: una fuerte institucionalidad y subsidiariedad basada en instituciones locales y estatales con una capacidad de actuación eficaz; una sociedad civil importante y organizada localmente que estuvo enfocada en la protección civil; un liderazgo político federal con una canciller al frente -Angela Merkel-, que sabe comunicarse con la población de manera serena y atenta. Sin embargo, la pandemia también dejó entrever similitudes con otras regiones, en cuyo análisis se debe profundizar. La pandemia rasgó el telón y dejó ver no sólo las (inter)dependencias globales sino las desigualdades sociales, que la gran mayoría de los alemanes no había visto como problemas suyo con anterioridad.

Palabras clave: desigualdades; ciencia; políticas neoliberales; federalismo; protección civil

Abstract:

This article asks the question: Why did Germany go through the first wave of the pandemic better than other regions, even though it was not well prepared? After carrying out a short chronology, the distinctive peculiarities of the specific German context are explained. The reasons that the article discusses and renders visible are the following. A strong institutionality and subsidiarity based on local and state institutions with an effective capacity to act; an important and locally organized civil society that was focused on civil protection; political leadership at the federal level with a chancellor-Angela Merkel-at the forefront who knew how to communicate calmly and attentively. However, the pandemic also revealed similarities with other regions whose analysis should be deepened. The pandemic drew back the curtain not only on global (inter)dependencies but also social inequalities, which the vast majority of Germans had not considered as their problems prior to this pandemic.

Keywords: inequalities; science; neoliberal policies; federalism; civil protection

Introducción

Hasta ahora, la pandemia ha golpeado a Alemania con menos fuerza que a muchos otros países. El número de personas infectadas fue alto en marzo y abril, y en comparación con otros lugares, los hospitales pudieron enfrentar la situación mejor de lo esperado. A mediados de mayo, al final de la primera ola, varias clasificaciones internacionales consideraron a Alemania como el país más seguro en términos de la pandemia, después de Israel y antes de Corea del Sur. Esta aseveración se justificó sobre la base de sus menores tasas de infección y mortalidad: Alemania 4.4%, España 11.9%, Italia 13.6%, Gran Bretaña 14.3%, Francia 14.9% (Deep Knowledge Group, 2020). La prohibición de eventos importantes, el cierre de escuelas, universidades, jardines de infancia, lugares de culto, cines, teatros, bares, clubes, hoteles, restaurantes, etc., y las restricciones de contacto desde mediados de marzo hasta finales de mayo funcionaron. Pero casi todos los países de Europa tomaron estas medidas, en muchos casos significativamente más restrictivas, incluyendo el toque de queda.

¿Por qué Alemania atravesó la primera ola de la pandemia mejor que otras regiones, a pesar de que el país no estaba bien preparado? En los primeros meses también faltaron máscaras para la población, así como material de protección en los sectores de salud y de cuidados, lo que provocó la muerte de personal y de quienes necesitaban su atención. Hay que recordar también que durante muchos años, dentro de las reformas neoliberales, se impusieron políticas de ahorro drásticas, a expensas de las instituciones de protección civil y el sistema de salud. A la par de esto, tanto en la política como en la ciencia, al enfrentar el problema se subestimó el virus pues se esperaba que se mantuviera alejado.

Poco a poco se hicieron visibles las consecuencias sociales, económicas y psicológicas del confinamiento, el cierre de emergencia y los lentos procesos de reapertura. El gobierno intentó responder con niveles sin precedentes de financiación adicional. Los instrumentos aplicados hasta hoy han sido: préstamos, transferencias y reducción de impuestos para empresas y consumidores, pero también apoyo para artistas, pequeñas empresas, empleados y trabajadores a corto plazo.

Lo que ha quedado claro es que la pandemia no sólo ha cambiado a Alemania sino al mundo entero. En todas partes se hacen visibles las consecuencias sociales de décadas de ahorros neoliberales en el servicio público, así como las trampas de la globalización y las desigualdades complejas. Esta situación ha provocado reflexiones críticas sobre la crisis del orden liberal. En este contexto, se hicieron preguntas urgentes sobre el conocimiento necesario para tomar soluciones adecuadas y cómo se debería repensar la relación entre la ciencia y la política. A continuación, una breve cronología ilumina aspectos centrales de lo ocurrido.

Crónica de una crisis anunciada

El 31 de diciembre de 2019, la principal agencia de noticias alemana, la Deutsche Presse-Agentur, informó sobre casos de “neumonía de causa desconocida” en China. En las instituciones correspondientes, como el Instituto Robert Koch (RKI, por sus siglas en alemán), durante varios días hubo rumores de que los pacientes de un mercado en Wuhan estaban infectados con un nuevo virus. El RKI es la institución de salud pública e investigación con autoridad federal para enfermedades infecciosas. Este instituto pone toda su atención en la salud de la población y sus científicos ofrecen explicaciones a la clase política y la sociedad civil con ayuda de estadísticas y gráficas. La preocupación creció entre sus expertos, en especial cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió en Ginebra, el 6 de enero de 2020, sobre una crisis de salud global. La OMS tardó hasta el 11 de marzo en clasificar la situación como pandemia.

En enero y febrero esta información no tuvo relevancia para la opinión pública. Mucha gente, sobre todo en el sur de Alemania, se estaba preparando para unas vacaciones de esquí en los Alpes o para el carnaval en Renania. En Baviera, los festivales de cerveza estaban por comenzar. La Bundesliga llenaba todos los fines de semana los grandes estadios de futbol, la coalición gubernamental en Berlín se preocupaba por sí misma y la Unión Europea estaba dedicada al Brexit.1 Cuando a mediados de enero los investigadores chinos anunciaron que un nuevo virus de la familia de los coronavirus estaba causando malestares y muertes, muchos alemanes aún creían que Corona era una cerveza y la enfermedad por coronavirus 2019 (Covid-19) un problema en Asia, que afectaba sólo a países pobres.

El primer paciente hospitalizado en Múnich el 27 de enero sólo tuvo síntomas leves. El caso del empleado de un proveedor mundial de automóviles que produce en diez localidades en China, la mayor de las cuales está en Wuhan, parecía confirmar lo que se suponía: que la epidemia provenía de Asia, que el virus debía ser inofensivo, y puesto que podía rastrearse, también podía mantenerse bajo control. Los médicos y virólogos, pero también los políticos, en un primer momento se tranquilizaron. La situación cambió cuando los turistas regresaron de Austria e Italia y el carnaval comenzó. Los eventos après-ski y tras el carnaval, lugares donde la gente bebe, canta y habla en voz alta, donde se convive muy de cerca, se convirtieron en los primeros focos críticos de la infección. El virus afectó a personas en grandes ciudades y pueblos del sur de Alemania, en el área del Ruhr y en el Bajo Rin, sin afectar demasiado al escasamente poblado Este de Alemania, donde sólo algunos pueden permitirse las costosas vacaciones de esquí y el carnaval no es la “quinta temporada”.2

Veperemencom-Pixabay ( Niña en brazos de su madre, abril de 2020.

“Esto se está poniendo serio”. Con estas palabras, la canciller federal se dirigió a la ciudadanía el 18 de marzo. Sin embargo, Angela Merkel no declaró la guerra al virus como otros jefes de gobierno; al ser ella física, explicó la pandemia con base en el conocimiento científico, partiendo de que este conocimiento se modifica en forma constante. Frente a los muertos en el norte de Italia, subrayó el reto de la pandemia al recordar que, desde la Segunda Guerra Mundial y la más reciente reunificación alemana, no se habían dado situaciones en las que todo dependiera de la actitud solidaria de la población. Agradeció forma explícita a los profesionales relevantes para el sistema en el campo de la medicina, la enfermería y el comercio básico para la población. En los discursos políticos de esos días quedó claro que la población no sólo debía confiar en el Estado y sus instituciones, sino también que el gobierno debía confiar en la ciudadanía, y juntos se conducirían “con mucha previsión” por un periodo indefinido.

Este enfoque cauteloso se volvió más decidido y fuerte. Se concretó en un confinamiento y cierre menos severo que en Italia, Francia y España, pero más duro que en Suecia. Las restricciones de salida o de contacto social pusieron la vida pública en punto muerto. El cierre de fronteras en Europa y el cese de los vuelos transcontinentales fueron decisiones políticas de largo alcance que tuvieron y continuarán teniendo consecuencias para la economía en Alemania y la Unión Europea, y de hecho, en todas las regiones del mundo.

A finales de marzo, por razones sanitarias, el Parlamento Federal Alemán -Deutscher Bundestag-, con una participación reducida de los legisladores, en un procedimiento urgente aprobó un paquete de miles de millones de euros para apoyar la atención médica y a los afectados en la economía, el mercado laboral y la cultura. Más tarde también se otorgaron apoyos adicionales en los ámbitos nacional y europeo.

La discusión sobre el levantamiento progresivo de las medidas, en la que participaron políticos y científicos, comenzó a mediados de abril. En ambos grupos hubo desacuerdos sobre cuándo y cómo se llevaría a cabo una salida sostenible. Sin embargo, eventos grandes e importantes, como el Oktoberfest en Múnich, se cancelaron para 2020.

¿En qué medida es Alemania una excepción?

Alemania, como la mayoría de los otros países, no estaba bien preparada para la pandemia. Un análisis de riesgos titulado “Pandemia”, creado en 2012 bajo la coordinación del Ministerio del Interior (Deutscher Bundestag, 2013: 5), se puede leer en forma retrospectiva como un plan para la crisis del coronavirus en 2020. Con la finalidad de evitar el peor escenario, se exigió en ese momento que hubiera significativamente más dinero disponible, ya que sería indispensable mantener accesible el equipo de protección médica necesario. El informe no fue realmente tomado en cuenta y tampoco tuvo consecuencias. Cuando la crisis llegó, el gobierno reaccionó al principio con prohibiciones de exportación -por ejemplo, de ventiladores- y realizó viajes de compras globales para conseguir equipo de protección, sobre todo de máscaras protectoras. Ambos provocaron irritaciones en la política exterior.

Comparaciones y explicaciones internacionales sobre la “excepción alemana” son difíciles porque aún no hay datos suficientes; sin embargo, se perfilan ya algunos modelos explicativos.

Las instituciones importan

Un aspecto central es que la mayoría de la población tiene seguro médico, por lo tanto, tiene acceso gratuito a la atención médica. El sistema de salud está bien posicionado en todos los ámbitos. Desde un punto de vista neoliberal, esto sigue siendo demasiado costoso para Alemania a pesar de años de ahorro, porque subsidia hospitales locales más pequeños, “poco efectivos”, y mantiene “demasiadas camas”, aproximadamente 500 000, en comparación con Gran Bretaña, que tiene 100 000 (Harmsen, 2020: 8). Sin embargo, los numerosos hospitales de distrito, que aún existen en muchas ciudades, incluso pequeñas, y están interconectados entre sí, fueron importantes para la atención médica rápida de casos menos graves. Las camas en las secciones de terapia intensiva se mantuvieron disponibles para los enfermos de gravedad. Su número se incrementó desde el comienzo, de 28 000 a 40 000, de las cuales 30 000 estaban equipadas con ventiladores. Las capacidades técnicas eran suficientes, lo cual permitió recibir pacientes con Covid-19 de otros países. Sin embargo, el personal médico era insuficiente. El bajo número de personal estuvo trabajando durante un tiempo demasiado prolongado, con una alta precariedad en cuanto a la ropa y los materiales de protección, y en condiciones extremas. En torno a esto se constató que, sin los migrantes, la escasez de personal en el sector hospitalario y de cuidado, mal pagado, sería aún más pronunciada.

Algo significativo es que en Alemania se hicieron y se siguen haciendo muchas pruebas para detectar el virus. Desde mediados de enero la clínica universitaria Charité, en Berlín, desarrolló una prueba con formato de libre acceso y a disposición en línea. Las oficinas de salud, también ancladas localmente en barrios de la ciudad y pueblos pequeños, comenzaron a realizar pruebas relativamente tempranas, a pesar de que tenían poco personal. Sólo con el apoyo de estudiantes de medicina y personal médico de las fuerzas armadas alemanas se han podido dominar estas tareas, que se han vuelto cada vez mayores.

Factores demográficos

A diferencia de Italia y España, las primeras personas infectadas fueron más jóvenes, de entre 30 y 39 años de edad, que habían regresado de sus vacaciones de esquí y tuvieron una buena oportunidad de recuperación. Como en todas partes de Europa, los muertos eran principalmente personas mayores. La tasa de mortalidad aumentó en Alemania a medida que la epidemia afectaba a los hogares de personas mayores. En el Este, en el área de la antigua República Democrática Alemana, hubo menos infecciones y menos muertes. Esto se debe en parte a la menor densidad de población y al hecho de que se vieron afectados relativamente tarde y pudieron así prepararse mejor.

Confiar en los procedimientos basados en hechos. Todo con medida y sin extremos

Desde el comienzo de la pandemia, la gran mayoría de la población de Alemania confió en el procedimiento desarrollado conjuntamente por científicos y políticos, quienes daban explicaciones diarias de la situación. Asimismo, el hecho de que los partidos de la oposición en el Parlamento aprobaran la gran mayoría de las medidas fue relevante. En las primeras semanas, los virólogos -todos hombres- aparecieron como estrellas de los medios de comunicación y se comportaron como maestros al mismo tiempo. La gran mayoría, y no sólo sus entusiastas seguidores, obedeció en un principio las reglas impuestas. Las decisiones políticas relacionadas con la pandemia se tomaron igualmente en diálogo con los científicos expertos. Los avances científicos fundamentaron los cambios paulatinos en las medidas de prevención. En cuanto a la estrategia de comunicación del gobierno, sin duda jugó un papel el liderazgo objetivo, sereno y atento de la canciller, pero también su capacidad para moderar entre el gobierno federal y estatal, y entre los ministros federales y los gobernadores de los estados.

Federalismo versus gobierno central

Desde una perspectiva neoliberal, el federalismo en Alemania se ve como un freno clave, que impide hacer cambios radicales y efectivos. A sus ojos, las decisiones políticas toman demasiado tiempo, ya que tienen que ser negociadas entre muchos ámbitos políticos. Los defensores del federalismo, con independencia del campo político, elogian la subsidiariedad entre los diferentes niveles del Estado. La pandemia dejó en claro cuán central es el papel de las instituciones públicas en los niveles comunitario, de distrito y estatal para la provisión diaria de bienes públicos en el área de salud y educación para la población. La canciller logró que los gobernadores de los estados trabajasen juntos de manera coordinada en el cierre de escuelas y universidades, iglesias y bares. Esto no significa que las mismas reglas se apliquen en todas partes; sin embargo, permitió negociar los márgenes de maniobra y tener en cuenta las peculiaridades regionales, lo que es casi imposible en un país centralista como Francia.

Anrita1705-Pixabay ( Mujer visita el supermercado durante la pandemia por Covid-19, abril de 2020.

Sociedad civil y protección civil

En Alemania, una gran parte de la población está organizada tradicionalmente en asociaciones, en especial en los pueblos pequeños y el campo; entre ellas destacan las de música y los clubes deportivos. Sin embargo, muchas asociaciones también están directamente involucradas en la provisión de bienes públicos, sobre todo en casos de emergencia. Un ejemplo es el cuerpo de bomberos local, principal responsable de la protección civil. Además de las 100 brigadas de bomberos profesionales, alrededor de 24 000 brigadas de bomberos voluntarios -con alrededor de un millón de voluntarios- ayudan a proteger a la población en caso de incendios e inundaciones locales. Además, hay otros 600 000 voluntarios en la Cruz Roja alemana y en servicios de ayuda similares. Pero éstos dependen de infraestructuras centrales en caso de grandes desastres, ya que en su origen habían estado relacionados de manera estrecha con la provisión de protección civil en caso de guerra. Aspectos relevantes de estos servicios, como la provisión de 200 hospitales de emergencia y cientos de medicamentos, equipos de protección y cobijas de lana, se descontinuaron después de 1990, año que marca el fin de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría en Alemania, así como de la protección civil relacionada con esta situación geopolítica. En el ámbito federal, se creó una nueva Oficina Federal de Protección Civil y Socorro en Desastres en 2004, pero era mucho más pequeña que su predecesora (Jaeger y Wehner, 2020). La ley de protección contra infecciones, aprobada actualmente en la pandemia, otorga al gobierno federal competencias adicionales, pero aun así las decisiones se toman e implementan en los ámbitos estatal y local. Esto tiene la ventaja de que las particularidades regionales pueden tomarse en cuenta y el compromiso local desempeña un papel importante.

Telón abierto

La pandemia rasgó el telón y dejó ver las dependencias económicas de cada país, de cada empresa, de cada persona, de la globalización; y no sólo eso, también puso en evidencia el egoísmo de muchos gobiernos y la vulnerabilidad de la Comunidad Europea y las instituciones multilaterales. En medio de esta crisis surgieron nuevas interrogantes, tanto para los políticos como para los científicos.

¿Qué conocimiento necesita una sociedad abierta?

En las primeras semanas de la pandemia, sólo unas cuantas disciplinas académicas especializadas y actores científicos, a saber, virólogos, médicos e infectólogos, influyeron en las decisiones políticas. Sobre este tema, no sólo los comediantes temían “una dictadura de los virólogos”, los abogados y filósofos se manifestaron con relativa rapidez y cuestionaron en qué medida el estado de emergencia ponía en peligro los derechos fundamentales de los ciudadanos. Casi todos los derechos humanos dependen de que los ciudadanos puedan abandonar sus hogares y moverse libremente. Intelectuales como el filósofo italiano Giorgio Agamben calificaron al virus como una invención y las medidas contra la pandemia como una excusa para declarar el estado de emergencia (Dernbach, 2020). El ensayista alemán Peter Sloterdijk habló de “una toma del poder de la ‘securitocracia’ encubierta en la ‘medicocracia’” (Encke, 2020).

Las contribuciones críticas argumentan en contra de una sociedad que se convierte en una “dictadura sanitaria”, que establece “que la salud es el valor más alto y justifica cualquier medio” (Zeh, 2020). Otros hicieron hincapié en el papel de las epidemias vinculadas a las aspiraciones políticas para establecer un Estado policial. Además de los economistas y politólogos que reflexionaron sobre las consecuencias económicas e internacionales de la pandemia, intervinieron psicólogos que señalaron las afectaciones a los niños por el cierre de escuelas y sociólogos que destacaron las precarias condiciones de trabajo y la falta de reconocimiento de aquellos grupos de profesionales indispensables en la pandemia.

Al mismo tiempo, los políticos y la sociedad pidieron a los médicos y virólogos que proporcionaran ideas e instrucciones que aún no tenían, debido a que la base de datos y la evidencia empírica eran prelimiares, y son todavía limitadas. En el proceso cognitivo científico es habitual presentar hipótesis y contrahipótesis, criticar al rival y rechazar las propias opiniones anteriores. Sin embargo, si estos procesos controvertidos y autorreflexivos tienen lugar frente a la cámara, entonces no sólo la reputación de los científicos individuales está en riesgo, sino la ciencia en general.

Por encargo de la canciller federal, la Academia Nacional de Ciencias Leopoldina (2020) emitió una declaración ad hoc sobre el tema, titulada “Pandemia de coronavirus: superar la crisis de manera sostenible”. Varias disciplinas especializadas participaron en la preparación de recomendaciones para la política alemana. Estas recomendaciones, desarrolladas por 26 científicos con una edad promedio de 60 años, entre ellos sólo dos mujeres, no incluyeron en su análisis la situación de las familias ni la de las mujeres en particular. La socióloga Jutta Almendinger, presidenta del Centro de Ciencias de Berlín, criticó que no se abordara el bienestar de las mujeres. En contraste, se refirió a Dinamarca, donde el bienestar familiar se presenta vinculado a la perspectiva virológica, lo que llevó a una apertura más rápida de los jardines de infancia (Burchard, 2020). Asimismo, la investigadora de género Sabine Hark cuestionó la excelencia científica cuando, “como en la Leopoldina, el dominio de los hombres en la ciencia sale a la luz con tanta claridad” (Burchard, 2020).

En vista de la dimensión global de la pandemia, es sorprendente que las recomendaciones se hayan reducido en gran medida al contexto alemán. En ellas se promueve la solidaridad europea y el objetivo de un “acuerdo verde” europeo, pero sin contribuir con investigaciones propias para llevar a cabo estos objetivos. El hecho de que la globalización signifique una fuerte dependencia de los mercados mundiales; las relaciones internacionales necesiten una mayor regulación y control, y los esfuerzos multilaterales deban continuar, forma parte del conocimiento político cotidiano de la mayoría de los políticos en Alemania. Aquí, la ciencia legitima lo que es comprensible frente al aumento de noticias falsas y las teorías de conspiración, pero no necesariamente contribuye al desarrollo de iniciativas basadas en el conocimiento académico.

Los límites de las recomendaciones de expertos académicos y del asesoramiento científico a la política se evidenciaron cuando se trataron de introducir los controles fronterizos. A este respecto, los principales expertos del RKI se mostraron escépticos y argumentaron que el virus ya estaba en Alemania. El ministro del interior, por otro lado, quería evitar que otras personas infectadas entraran en el país. La estrella de los medios de comunicación entre los virólogos aconsejó a la policía federal que se ocupara de tareas más sensatas que el control fronterizo. Entre ellas se recomendó ayudar a los grupos de alto riesgo cuando fueran de compras (Charisius et al., 2020). Con base en sus conocimientos y experiencias políticas, los políticos tuvieron que tomar decisiones desde una posición que los científicos jamás envidiarían. Finalmente, el 15 de marzo, el ministro federal del Interior cerró las fronteras con Austria, Suiza, Francia, Luxemburgo y Dinamarca sin consultar a la Unión Europea y los países vecinos. Polonia, la República Checa y Eslovaquia ya habían cerrado sus fronteras con Alemania con anterioridad. Los países de la Unión Europea restantes hicieron lo mismo en seguida. Las irritaciones entre las naciones de la Comunidad no terminarían aquí.

Desigualdades entrelazadas

El 4 de marzo, el presidente del RKI le dijo al gabinete que el coronavirus podía afectar a todos, pobres o ricos, jóvenes o viejos. Es “un virus democrático” (Charisius et al., 2020: 14). Sin embargo, lo que ocurre es justo lo contrario. La pandemia sigue abriendo el telón y revelando diversas desigualdades que a menudo se ocultan. Éstas se profundizan en países y regiones que se caracterizan por sus desigualdades sociales y étnicas extremas. En Estados Unidos, los sectores más pobres de la población - afroamericanos y latinos- tienen tasas de mortalidad particularmente altas; en Latinoamérica son los residentes de viviendas precarias, sin conexiones de agua y alcantarillado; en la India, los trabajadores migrantes que no tienen ingresos durante el cierre de emergencia y ya no pueden pagar su alojamiento, caro y deficiente en las grandes ciudades, e incluso se ven obligados a regresar a sus pueblos de origen a pie.

En Alemania, la pandemia ha mostrado desde el principio la relevancia sistémica de los trabajos mal pagados y precarios, que en su mayoría son realizados por mujeres, como enfermeras, personal de cuidado en hogares de ancianos y asistentes de ventas en las cajas de los supermercados. Sin embargo, nada ha cambiado hasta ahora respecto a sus bajos salarios y las malas condiciones de trabajo.

Veperemencom-Pixabay ( Dos personas con mascarilla durante la pandemia por coronavirus, marzo de 2020.

En el campo laboral precarizado rápidamente se hacen visibles también otras actividades. En la temporada de espárragos y fresas, las empresas agrícolas alemanas dependen de los cosechadores de Europa del Este. Con el cierre de las fronteras, se interrumpieron las rutas de migración laboral y el personal de limpieza de Polonia y los recolectores de espárragos de Rumania no pudieron circular. Frente a esto, se negociaron regulaciones especiales entre los gobiernos, en particular para los trabajadores agrícolas. Se organizaron vuelos especiales que traían recolectores de frutas y verduras de los Balcanes directamente a Alemania.

Con la disminución del número de personas infectadas y la apertura lenta en mayo y junio aparecieron focos de contagio completamente diferentes a los del comienzo de la pandemia. Ahora ya no son los gerentes y empleados calificados que trabajan desde entonces de manera remota en casa. Los nuevos focos críticos de infección son lugares de trabajo precarios, como los rastros -cada vez más grandes-, y las viviendas de mala calidad.

Los rastros no sólo son lugares crueles con los animales, como acusan los activistas en defensa de los derechos de los animales, también tienen condiciones de trabajo inhumanas que durante mucho tiempo fueron un tema silenciado, del que sólo han hablado algunos sindicalistas. Alemania produce principalmente carne de cerdo, tanto para el mercado nacional como mundial, a precios muy bajos. Después de la peste porcina en China -el país con más alto consumo de carne de cerdo en el mundo- ha surgido un mercado global dinámico para las exportaciones alemanas. Las posibilidades de la globalización neoliberal y la desregulación dentro de la Unión Europea abren un nuevo modelo de negocio. Cada vez menos trabajadores de los rastros tienen contratos acordes con la legislación laboral y social alemana, ya que se consideran, eufemísticamente, trabajadores “independientes”. Se trata de trabajadores provenientes de Bulgaria y Rumania que trabajan y viven en Alemania con contratos precarios fuera de la jurisdicción alemana. Tanto las condiciones de trabajo como las viviendas que habitan son inhumanas. Después de que el confinamiento y el cierre se relajaron, ambos se han convertido en focos de contagio de la pandemia debido a las pésimas condiciones higiénicas.

En este momento, focos de contagio como éstos incluyen viviendas de baja calidad y saturadas -como ocurre en barrios de Gotinga y Berlín o en Renania del Norte-Westfalia- que no sólo obligan a las autoridades sanitarias locales a poner en cuarentena a las fábricas y hogares afectados, sino también a distritos y localidades enteras, con el cierre total de escuelas.

La pandemia está lejos de terminar

La Covid-19 no sólo ha expuesto la fragilidad de las cadenas de suministro mundiales, que han generado egoísmos nacionales en el desarrollo de vacunas y mostrado con claridad las diversas interdependencias entre diferentes regiones y lugares del mundo, también ha hecho visibles las desigualdades entrelazadas entre diferentes localidades, por la migración y las interdependencias de las cadenas del cuidado con las cadenas de producción.

Se requieren iniciativas de movimientos sociales como Friday for Future y sindicatos, y entre los científicos y políticos, iniciativas basadas en el conocimiento interdisciplinario y orientadas a superar las desigualdades sociales globales, para tomar las decisiones políticas que impulsen un nuevo diseño de los procesos globales.

Bibliografía

Academia Nacional de Ciencias Leopoldina, 2020, “Dritte Ad-hoc-Stellungnahme. Coronavirus-Pandemie: Die Krise nachhaltig überwinden”, Leopoldina Nationale Akademie der Wissenschaften, 13 de abril. Disponible en línea: <https://www.leopoldina.org/uploads/tx_leo publication/2020_04_13_Coronavirus-Pandemie-Die_Krise_nachhaltig_überwinden_final.pdf>. [ Links ]

Burchard, Amory, 2020, “Kritik an Leopoldina-Empfehlung. Das Wohlergehen der Frauen wird nicht adressiert”, en Der Tagesspiegel, 14 de abril. Disponible en línea: <Disponible en línea: https://www.tagesspiegel.de/wissen/kritik-an-leopoldina-empfehlung-das-wohlergehen-der-frauen-wird-nicht-adressiert/25739444.html >. Consultado el 23 de agosto de 2020. [ Links ]

Charisius, Hanno, R. Deininger, L. Deuber, J. Flottau, N. Fried, T. Fromm, C. Giesen, M. Grill, A. Kempmann, C. Kohrs, K. Ludwig, G. Mascolo, J. Osel, K. Ott, N. Richter, L. Schnell, J. Stegemann y C. Wernicke, 2020, 24 de abril, “Schwerer Verlauf. Rekonstruktion eines Abwehrkam pfes”, en Süddeutsche Zeitung, pp. 11-14. [ Links ]

Deep Knowledge Group, 2020, Covid-19 Regional Safety Assessment. Disponible en línea: <http://analytics.dkv.global/covid-regional-assessment-infographic-summary.pdf>. [ Links ]

Dernbach, Andrea, 2020, “Kritik an Giorgio Agambens Thesen. Der Philosoph Giorgio Agamben und seine Coronathesen: Eine italienische Debatte strahlt auf Europa aus”, enDer Tagesspiegel , 3 de mayo. Disponible en línea: <https://www.tagesspiegel.de/kultur/denkerstreit-zum-thema-corona-kritik-an-giorgio-agambens-thesen/25796182.htm>. [ Links ]

Deutscher Bundestag, 2013, Drucksache 17/12051, Unterrichtung durch die Bundesregierung, Bericht zur Risikoanalyse im Bevölkerungsschutz 2012, 17a Legislatura del Parlamento Federal Alemán. Disponible en línea: <https://dipbt.bundestag.de/dip21/btd/17/120/1712051.pdf>. [ Links ]

Encke, Julia, 2020, “Warum wir gerade lieber Drosten als Sloterdijk hören”, en Frankfurter Allgemeine Zeitung, 26 de abril. Disponible en línea: <https://www.faz.net/aktuell/feuilleton/debatten/corona-theorien-warum-wir-lieber-drosten-als-sloterdijk-hoeren-16741391.html>. [ Links ]

Harmsen, Thorsten, 2020, “Das Rätsel um die deutsche Todeszahl”, en Berliner Zeitung, 15 de abril, p. 8. [ Links ]

Jaeger, Mona y Marcus Wehner, 2020, “Warum Deutschland für Katastrophen so schlecht ausgerüstet ist”, enFrankfurter Allgemeine Zeitung , 24 de abril. Disponible en línea: <https://www.faz.net/aktuell/politik/inland/warum-deutschland-fuer-katastrophen-so-schlecht-geru estet-ist-16732314.html>. [ Links ]

Zeh, Juli, 2020, “Grundrechte sind kein Luxus nur für gute Zeiten”, en Focus Magazin, núm. 15. Disponible en línea: <https://www.focus.de/politik/deutschland/meinung-grundrechte-sind-kein-luxus-nur-fuer-gute-zeiten_id_11849613.html>. [ Links ]

Zinkant, Kathrin, 2020, “Als Wissenschaftler schafft man keine Fakten”, enSüddeutsche Zeitung , 24 de abril. Disponible en línea: <https://www.sueddeutsche.de/gesundheit/christian-drosten-corona-krise-coronavirus-virologen-1.4887512>. [ Links ]

1Brexit es la contracción en inglés para indicar la salida — exit— de Gran Bretaña de la Unión Europea.

2La “quinta temporada” o “quinta estación del año” se refiere a los festejos del Carnaval de Colonia, que constituyen todo un acontecimiento cultural.

Recibido: 25 de Junio de 2020; Aprobado: 17 de Agosto de 2020

Traducción: Teresa Orozco torozco@fu-berlin.de

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons