Mujer de 83 años que ingresó por un infarto de miocardio sin elevación del segmento ST. La angiografía coronaria reveló lesiones severas, anguladas y calcificadas en la arteria coronaria derecha (Fig. 1A y B). Se realizaron predilataciones con balones no distensibles y de corte mediante un extensor de catéter guía, seguido del implante de un stent liberador de sirolimus, lo que ocasionó una disección coronaria distal (Fig. 1C). Durante su tratamiento, la guía de angioplastia y el nuevo stent fueron retirados accidentalmente. Tras recolocar el material y aparentemente implantar el stent, la disección persistió y el dispositivo no pudo ser localizado mediante angiografía coronaria (Fig. 1C).

Figura 1 A y B: imágenes de la angiografía coronaria inicial que muestran lesiones calcificadas en tándem de la arteria coronaria derecha desde el ostium hasta el segmento medio, con un segmento angulado a este nivel. C: resultado angiográfico tras la implantación del primer stent liberador de fármaco (SLF) de 3.5 × 35 mm, con persistencia de la disección distal (flecha) tras la presumible implantación del segundo stent (dilatación inadvertida solo con el balón de liberación del stent [BLS]).
El ultrasonido intravascular localizó el stent desprendido, parcialmente aplastado y no expandido, distal al stent implantado previamente, con pérdida de su posición con la guía de angioplastia, destacando además calcificación y disección distal de la arteria coronaria derecha (Fig. 2A). Las imágenes de Stent Boost (Philips Medical Systems, Eindhoven, Países Bajos) en una proyección alternativa confirmaron la ubicación del stent desprendido, inicialmente difícil de visualizar por la superposición con la calcificación y la disección coronaria (Fig. 2A). Los intentos de extracción fracasaron, por lo que se optó por aplastarlo contra la pared vascular con balones no distensibles, seguido del implante de un stent liberador de everolimus (Fig. 2B). La evolución de la paciente fue normal.

Figura 2 A: imágenes de angiografía coronaria y ultrasonido intravascular que muestran la disección coronaria distal (asteriscos), la presencia de calcificación circunferencial de la arteria coronaria derecha (triángulos) y una imagen ecogénica elíptica dentro de la luz coronaria correspondiente al stent desprendido y no expandido (flechas amarillas), confirmada por la imagen de Stent Boost (SB) (flecha blanca). B: imágenes de angiografía coronaria y ultrasonido intravascular tras aplastar el stent desprendido (flechas blancas), y resultado del tratamiento exitoso de la disección coronaria con un stent liberador de everolimus de 3.0 × 18 mm.
La embolización del stent es una complicación infrecuente, en general asociada a calcificación y tortuosidad coronaria1,2. El ultrasonido intravascular y el Stent Boost pueden ser útiles en el tratamiento de esta complicación1-3. Cuando no es posible retirar el stent desprendido, como en nuestro caso, puede considerarse su aplastamiento1,2.










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