Introducción
La ateroesclerosis es una enfermedad crónica, generalizada y progresiva, que afecta sobre todo a las arterias de mediano tamaño1. La enfermedad coronaria se define como un proceso fisiopatológico caracterizado por la acumulación de placa ateroesclerótica obstructiva o no obstructiva en las arterias epicárdicas2, y continúa siendo la principal causa de mortalidad en todo el mundo3. La enfermedad coronaria se puede presentar con periodos largos de estabilidad (síndromes coronarios crónicos) o desestabilizarse en cualquier momento como consecuencia de un evento aterotrombótico agudo causado por la rotura o la erosión de la placa (síndromes coronarios agudos)4.
En México, y en el resto del mundo, las enfermedades cardiacas siguen siendo la primera causa de mortalidad, lideradas por la cardiopatía isquémica5.
Los síndromes coronarios agudos, cuando se complican con disfunción del ventrículo derecho (VD), se asocian a mayor morbimortalidad y más días de estancia intrahospitalaria6. En 1978, Isner y Roberts7 propusieron una clasificación histopatológica del infarto de VD, en la que incluyeron cuatro grados, representados de la siguiente manera:
Grado I: necrosis que abarca menos del 50% de la pared posterior del VD.
Grado II: infarto que afecta a más del 50% de la pared posterior del VD.
Grado III: necrosis que afecta la pared posterior del VD y se extiende a menos del 50% del miocardio de la pared anterolateral.
Grado IV: infarto que incluye la pared posterior y más del 50% de la pared anterolateral.
De acuerdo con esta clasificación, a mayor masa ventricular derecha con necrosis, mayores son las alteraciones hemodinámicas, destacando la importancia de la reperfusión exitosa temprana, que está representada por las siguientes formas de tratamiento:
Trombólisis: las diferencias en los desenlaces de pacientes sometidos a tratamiento de reperfusión con trombólisis vs. terapia control se conocen desde los estudios GISSI-1 (Gruppo Italiano per lo Studio della Sopravvivenza nell'Infarto Miocardico 1)7 e ISIS-2 (Second International Study of Infarct Survival 2)8, que demostraron una reducción del 23% de la mortalidad a 30 días en los pacientes que se aleatorizaron a estreptocinasa comparados con los que recibieron terapia control. El estudio GUSTO (Global Use of Strategies To Open occluded coronary arteries in acute coronary síndromes)9 demostró que la infusion acelerada de un agente fibrinoespecífico activador del plasminógeno tisular (alteplasa), en comparación con estreptocinasa, logró prevenir 10 muertes por cada 1000 pacientes al costo de tres eventos cerebrales vasculares adicionales. Por último, el estudio ASSENT-2 (Assessment of the Safety and Efficacy of a New Thrombolytic 2)10 fue un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y multicéntrico, que se llevó a cabo en pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST). El objetivo del estudio fue comparar la eficacia y la seguridad de dos tipos de terapia trombolítica: tenecteplasa administrada en una sola dosis y alteplasa administrada en dosis fraccionadas. Los resultados mostraron que la tasa de mortalidad era similar en ambos grupos: 6.18% en el grupo de tenecteplasa y 6.15% en el grupo de alteplasa. Las tasas de hemorragia intracraneal fueron similares (0.93% para tenecteplasa y 0.94% para alteplasa), pero se observaron menos complicaciones hemorrágicas no cerebrales (26.43 vs. 28.95%; p = 0.0003) y una menor necesidad de transfusión de sangre (4.25 vs. 5.49%; p = 0.0002) con tenecteplasa.
Angioplastia primaria: se define como angioplastia coronaria urgente, con o sin colocación de stent, realizada en el contexto de unIAMCEST, sin trombólisis previa11. Es la estrategia de reperfusión preferida, siempre que se pueda realizar de forma rápida (idealmente en los primeros 90 minutos del primer contacto médico) y por un equipo experimentado, ya que ha demostrado menor incidencia de muerte temprana, reinfarto, choque cardiogénico y complicaciones hemorrágicas12.
Estrategia farmacoinvasiva: en los pacientes en quienes se administró trombólisis, incluso aunque se haya considerado efectiva (resolución del segmento ST > 50% a los 60-90 minutos, arritmia típica de reperfusión y desaparición del dolor torácico), se recomienda realizar una angiografía coronaria e idealmente intervención coronaria percutánea (ICP). Esta estrategia se conoce como farmacoinvasiva. La justificación para realizar este tratamiento combinado es que, a pesar de que la trombólisis restaura la permeabilidad en la mayoría de los pacientes tratados de manera oportuna, el flujo óptimo (TIMI 3) sólo se observa en un 50-60% de los pacientes, por lo que existe una proporción importante de pacientes con reducción persistente del flujo en la arteria causante del infarto y aumento en la tasa de reinfartos, lo que implica mayor morbimortalidad. En un metaanálisis realizado en 2010, se observó que la incidencia de muerte o reinfarto a los 30 días en pacientes que recibieron trombólisis e ICP temprana fue menor, con una odds ratio (OR) de 0.65 (intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 0.49-0.88), y no se registró un aumento significativo de sangrados mayores, con una OR de 0.93 (IC95%: 0.67-1.34)12."
Estrategia farmacoinvasiva vs. angioplastia primaria: el estudio STREAM13 fue un ensayo clínico aleatorizado con 1892 pacientes que se presentaron dentro de las primeras 3 horas de inicio del dolor, asignados a recibir terapia fibrinolítica con tenecteplasa en bolo o angioplastia primaria. Se excluyeron los pacientes que podían someterse a ICP dentro de 1 hora. En el grupo de fibrinolítico se realizó angiografía coronaria urgente para detectar fracaso de la reperfusión. En el grupo a comparar se realizó de manera sistemática entre las 6 y 24 horas. Los resultados evidenciaron que no existió diferencia en el compuesto primario (muerte, choque, insuficiencia cardiaca congestiva o reinfarto hasta 30 días) entre los dos grupos (12.4 vs. 14.3%; riesgo relativo: 0.86; IC95%: 0.68-1.09). Con esta estrategia, los pacientes del grupo de angioplastia primaria, comparados con los de estrategia farmacoinvasiva, tuvieron una incidencia similar de eventos adversos a 30 días.
El VD es menos susceptible a sufrir un infarto en comparación con el ventrículo izquierdo (VI) debido a que sus paredes son más delgadas y no tienen una gran demanda de presión en ausencia de hipertensión pulmonar, lo que conlleva un menor consumo de oxígeno. Sin embargo, esta característica lo hace más propenso a ser afectado en casos de IAMCEST, que se desarrolla en alrededor del 20% de los pacientes después de un infarto y puede llegar a tasas de hasta el 50% en los infartos de localización inferior. La obstrucción proximal de la arteria coronaria derecha es la que afecta típicamente la función del VD, aunque también puede dañarse en los infartos con la arteria descendente anterior como causante. Esta situación generalmente ocurre en asociación con un infarto inferior de VI. La arteria descendente anterior irriga el ápex del VD y la pared anterior contigua al septo anterior de este. Sin embargo, en pacientes con un sistema coronario dominante izquierdo, que se presenta en aproximadamente el 15% de la población general, y en aquellos con una obstrucción crónica de la arteria coronaria derecha proximal y un flujo sanguíneo colateral significativo desde la arteria coronaria descendente anterior izquierda o la arteria circunfleja, más del 50% de la pared libre del VD puede ser suministrada por la circulación coronaria izquierda14. La reperfusión temprana mediante ICP primaria o terapia fibrinolítica se considera el tratamiento de elección, ya que esto puede preservar tanto la función ventricular derecha como la izquierda y reducir la morbimortalidad. Los pacientes en quienes se logra la reperfusión temperana exitosa muestran típicamente una notable mejoría en el perfil hemodinámico en las primeras 24 horas, y una rápida y completa recuperación de la función del VD. Los pacientes reperfundidos con éxito tienen una incidencia mucho menor de bradiarritmias sostenidas, taquiarritmias e hipotensión, lo que se traduce en una excelente supervivencia a corto y largo plazo15.
Con los datos expuestos, surge la interrogante de evaluar la función del VD en pacientes que son sometidos a una de las dos estrategias de reperfusión primaria, teniendo en cuenta que en México la más utilizada es la farmacológica16.
El método de referencia para valorar la función del VD es la resonancia magnética, pero está poco disponible, es necesario trasladar al paciente y puede generar nefrotoxicidad, por lo que el ecocardiograma transtorácico se convierte en una herramienta fundamental. Para poder identificar la localización del infarto, la American Society of Echocardiography17 recomienda dividir el VI en 16 segmentos, y la American Heart Association en 17 segmentos, lo que permite estimar la probable arteria causante del infarto y sirve como herramienta pronóstica.
Los parámetros de evaluación del VD con importancia pronóstica son la fracción de acortamiento del VD, la velocidad de S' en el anillo tricuspídeo, el desplazamiento sistólico del plano del anillo tricuspídeo, el strain longitudinal, el acoplamiento ventriculoarterial derecho y el índice de Tei del VD.
En los pacientes con infarto agudo de miocardio con o sin elevación del segmento ST, los parámetros disfuncionales del VD son predictores independientes de eventos adversos cardiacos mayores en los primeros 30 días después del infarto18. A pesar de que existe evidencia sólida del beneficio de la reperfusión temprana, la mayoría de esta se basa en pacientes con infarto del VI, y la estrategia ideal para los IAMCEST con involucro del VD permanece sin aclararse.
Método
Estudio observacional, retrospectivo, transversal, en pacientes hospitalizados en la unidad de cuidados coronarios del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, con diagnóstico de IAMCEST y tratados con angioplastia primaria o con estrategia farmacoinvasiva (trombólisis + angioplastia de la arteria causante del infarto en las primeras 48 horas), durante el periodo comprendido entre febrero de 2021 y febrero de 2022, y con ecocardiograma transtorácico efectuado en las instalaciones de instituto.
Los criterios de inclusión fueron edad mayor de 18 años, ambos sexos, con diagnóstico de IAMCEST y que hubieran recibido tratamiento de reperfusión con angioplastia primaria o estrategia farmacoinvasiva, y que contaran con ecocardiograma durante la hospitalización. Los criterios de exclusión fueron infarto no reperfundido, pacientes en quienes no se hubieran valorado los parámetros de función del VD, pacientes con mala ventana ecocardiografica y embarazadas.
Se utilizó estadística descriptiva con medidas de tendencia central y de dispersión de los datos a través de medias y desviación estándar para el caso de variables continuas, y con frecuencias y proporciones para las variables categóricas. Para la comparación entre grupos se aplicaron la prueba t de Student para grupos independientes en el caso de las variables continuas y la prueba χ2 en el caso de las variables categóricas.
Resultados
Se analizaron las características basales de los pacientes sometidos a estrategia farmacoinvasiva o a angioplastia primaria en el periodo comprendido entre febrero de 2021 y febrero de 2022, y se analizaron la edad, el sexo, la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes, la dislipidemia, el tiempo total de isquemia y la arteria afectada. Los resultados se detallan en la tabla 1, donde los grupos comparados resultaron homogéneos, ya que no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre ellos. En la tabla 2, se presenta la distribución de casos según la arteria identificada como responsable del infarto, junto con la presencia de extensión al ventrículo derecho. Se observa que no existe una diferencia estadísticamente significativa entre el territorio afectado y la estrategia de reperfusión utilizada. Del mismo modo, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los casos con y sin extensión al ventrículo derecho (p = 0.32).
Tabla 1 Características basales de los pacientes de ambos grupos
| Característica basal | Farmacoinvasiva (n) | Angioplastia primaria (n) | p |
|---|---|---|---|
| Edad | 60.2 | 59.3 | 0.59 |
| Índice de masa corporal | 28.3 | 27.2 | 0.114 |
| Sexo masculino | 45 | 50 | 0.960 |
| Sexo femenino | 7 | 8 | |
| Con hipotiroidismo | 0 | 1 | 0.340 |
| Sin hipotiroidismo | 51 | 56 | |
| Con hipertensión arterial sistémica | 24 | 28 | 0.890 |
| Sin hipertensión arterial sistémica | 28 | 31 | |
| Con tabaquismo | 24 | 22 | 0.340 |
| Sin tabaquismo | 28 | 37 | |
| Con dislipidemia | 9 | 12 | 0.640 |
| Sin dislipidemia | 43 | 47 | |
| Con diabetes | 22 | 21 | 0.460 |
| Sin diabetes | 30 | 38 |
Tabla 2 Estrategia utilizada de acuerdo a la arteria responsable del infarto y la extensión a ventrículo derecho
| Estrategia de reperfusión | Descendente anterior | Circunfleja | Coronaria derecha | Extensión al VD |
|---|---|---|---|---|
| Estrategia farmacoinvasiva | 20 | 9 | 14 | 8 |
| Estrategia angioplastia primaria | 29 | 7 | 19 | 4 |
Estadístico χ2: 3.4303; grados de libertad: 3; p = 0.3299. CD: coronaria derecha; Cx: circunfleja; DA: descendente anterior; VD: ventrículo derecho.
En la tabla 3, se detalla el número de pacientes que desarrollaron insuficiencia cardíaca, y no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre las dos estrategias (p = 0.65). En cuanto a la tabla 4, se observa que el tiempo total de isquemia al que estuvieron sometidos los pacientes de ambas estrategias de reperfusión fue muy similar, sin haber presentado diferencias estadísticamente significativas (p = 0.96).
Tabla 3 Casos que desarrollaron insuficiencia cardíaca
| Tratamiento de reperfusión | Casos de insuficiencia cardiaca |
|---|---|
| Farmacoinvasiva | 4 |
| Angioplastia primaria | 6 |
χ2 = 0.84172; df = 2; p = 0.6565.
Tabla 4 Tiempo total de isquemia en las 2 estrategias utilizadas
| Estrategia de tratamiento | Tiempo total de isquemia (min) |
|---|---|
| Angioplastia primaria | 365.3725 minutos |
| Farmacoinvasiva | 367.7091 minutos |
Se observó una diferencia significativa en el volumen telesistólico del VI (60.67 vs. 72.05 ml/m2; p = 0.0001) y en la fracción de eyección del VI (52.13 vs. 46.88%; p = 0.0001) entre el grupo de estrategia farmacoinvasiva y el grupo de angioplastia primaria. También se evidenciaron mayor presión sistólica de la arteria pulmonar y Vmax IT para el grupo de estrategia farmacoinvasiva; sin embargo, no se encontraron diferencias significativas en las demás variables analizadas (volumen telediastólico del VI, velocidad máxima de la insuficiencia tricuspídea, gradiente de la insuficiencia tricuspídea, presión sistólica de la arteria pulmonar, Tei del VD y acoplamiento ventricular derecho) entre ambos grupos (Tabla 5).
Tabla 5 Variables ecocardiográficas evaluadas
| Variable | Farmacoinvasiva (media) | IC | p | Angioplastia primaria (media) | IC | p |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Masa/m2 | 112.2192 | 107.079-117.359 | 0.205 | 118.3586 | 107.905-128.812 | 0.404 |
| Vol TD VI | 117.5192 | 113.379-121.659 | 0.102 | 126.1552 | 115.952-136.358 | 0.197 |
| Vol TS VI | 60.6731 | 55.809-65.537 | 0.030 | 72.0517 | 63.647-80.457 | 0.0001 |
| FEVI | 52.1346 | 49.883-54.386 | 0.0001 | 46.8793 | 43.967-49.791 | 0.0001 |
| FACVD | 40.8846 | 37.951-43.818 | 0.618 | 41.2759 | 37.443-45.108 | 0.766 |
| TAPSE | 19.5577 | 18.405-20.710 | 0.263 | 19.2241 | 18.061-20.387 | 0.383 |
| Vmax de IT | 2.6787 | 2.518-2.839 | 0.0001 | 2.6566 | 2.497-2.816 | 0.0001 |
| Gradiente de IT | 30.8635 | 27.994-33.733 | 0.142 | 29.9497 | 27.086-32.813 | 0.203 |
| PSAP | 37.1135 | 33.547-40.679 | 0.164 | 34.9624 | 31.515-38.41 | 0.0001 |
| Índice Tei VD | 0.5394 | 0.487-0.591 | 0.191 | 0.567 | 0.508-0.626 | 0.256 |
| Acoplamiento VA derecho (TAPSE/PSAP) | 0.5904 | 0.479-0.701 | 0.237 | 0.5914 | 0.467-0.716 | 0.202 |
| SGL | −15.9720 | −18.182-13.762 | 0.0001 | −14.2582 | −16.481-12.035 | 0.0001 |
FACVD: fracción de acortamiento del ventrículo derecho; FEVI: fracción de eyección del ventrículo izquierdo; IC: intervalo de confianza; IT: insuficiencia tricuspídea; PSAP: presión sistólica de la arteria pulmonar; SGL: strain longitudinal global; TAPSE: desplazamiento sistólico del plano del anillo tricuspídeo; VA: ventriculoarterial; VD: ventrículo derecho; VI: ventrículo izquierdo; Vmax: velocidad máxima; Vol. TD: volumen telediastólico; Vol. TS: volumen telesistólico.
Discusión
El presente estudio evaluó dos estrategias de tratamiento para pacientes con IAMCEST, la farmacoinvasiva y la angioplastia primaria, y buscó determinar si existen diferencias en los parámetros de función del VD. Se encontaron valores con diferencia estadísticamente significativa entre el strain global longitudinal, la velocidad máxima de insuficiencia tricuspídea y la presión sistólica de la arteria pulmonar entre los dos grupos de tratamiento (p = 0.03838). No obstante, los promedios de strain global longitudinal para ambas estrategias de tratamiento son similares (−15.972 con la farmacoinvasiva y 14.25825 con la ICP) y los intervalos de confianza para ambos grupos se superponen, lo que sugiere que las diferencias podrían no ser clínicamente relevantes.
Se observó una situación similar en cuanto a las diferencias en la velocidad máxima de insuficiencia tricuspídea y en la presión sistólica de la arteria pulmonar.
Los resultados de este estudio sugieren que tanto la estrategia farmacoinvasiva como la angioplastia primaria pueden ser opciones válidas para tratar pacientes con IAMCEST y disfunción del VD. Es importante tener en cuenta que este estudio tiene limitaciones, como su diseño retrospectivo y su tamaño muestral, que pueden afectar la generalización de los resultados y deben ser consideradas al interpretar los hallazgos.










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