Introducción
Se desconoce cuántos mexiquenses residen en el extranjero y cuántos tuvieron la posibilidad de votar en la elección de 2023 para gobernador(a) de la entidad. Aunque se sabe que cerca de 12 millones de mexicanos y mexicanas radican en Estados Unidos, no se tiene información específica sobre cuántos de ellos son originarios del Estado de México. Si se consideran las tres generaciones de mexicanos y mexicanas residentes en Estados Unidos, se estima que podrían ser alrededor de 40 millones. Estos datos se obtienen a través de la Demografía, disciplina que analiza los cambios en la población, pero nuestro interés se centra, en este caso, en la migración transnacional del Estado de México.
La Demografía nos asegura razonablemente que estamos enfrentando grandes cambios en el ritmo de crecimiento de nuestras poblaciones y en su estructura, también sabemos en gran medida cuándo y dónde se producirán estos cambios (Coughlin, 2019). En el caso de la migración transnacional, esta enfrenta cambios estructurales-coyunturales difíciles de medir, pero que no podemos dejar de analizar en tiempos de importantes transformaciones sociales. En el campo de la Demografía se sostiene que la migración transnacional es uno de los tres grandes desafíos demográficos del siglo XXI (Sánchez, 2021), y por eso es importante analizar el caso mexiquense en el contexto de los grandes cambios sociales (Campione, s/f).
Demografía transnacional residente en Estados Unidos
El estudio demográfico y la concepción de la población en el mundo y en nuestro país evolucionaron y cambiaron a lo largo del siglo XX, así como en los años del siglo XXI, reflejando las situaciones, contextos, preocupaciones individuales, sociales y aspiraciones políticas y culturales de las distintas sociedades en el tiempo, a los que se les sumaron los efectos de la pandemia. Este campo de conocimiento en constante cambio se adaptó a preocupaciones por políticas específicas y, por ende, nunca ha sido apolítico, a pesar de las protestas de los practicantes, la demografía sostenía que era “natural”. Desde la década de 1970 la dinámica demográfica de nuestro mundo y de la nación transformó las políticas públicas que moldean la planificación familiar y la política de población en general. Asimismo, resalta el rápido crecimiento demográfico ocasionado por la migración masiva hacia las grandes ciudades y zonas urbanas, y más recientemente observa el proceso de contraurbanización hacia las ciudades medianas, también abarca escenarios de asentamientos en la costa de México. De igual modo, es relevante prestar atención a los debates sobre pandemias, protección del medio ambiente y energía limpia que se han vinculado con la inmigración-emigración-tránsito, tanto a nivel interno como internacional.
A pesar de que estos temas abarcan diversas regiones en el mundo, así como nuestro país, y diferentes períodos de tiempo, este cambio de era comparte un interés en la dinámica transnacional de los discursos y prácticas demográficas emergentes.
A finales del siglo pasado el tema de la demografía transnacional comenzó a surgir de la sociología y la demografía social. Esta propuesta surge de una crítica al nacionalismo metodológico (Faist, 2022). Específicamente se trata de comprender la migración internacional y el cambio hacia la migración transnacional (donde hay conexiones multidimensionales entre personas de allá y personas de aquí), basándose en lo que llamaron una visión desde abajo y una visión desde arriba. Se inició así una revisión de los datos censales de Estados Unidos y las restricciones a la inmigración en este mismo país. Además, la migración transnacional implica considerar su reproducción biológica como un nuevo hecho demográfico en el destino (al vincularse al origen con las familias que viven en México). Por ejemplo, se dice que en 2019 las tasas de natalidad en Estados Unidos disminuyeron en general, pero las tasas entre las mujeres mexicanas también disminuyeron antes de dicho año (Bustamante, Flores y Sono 2019).
Estos sucesos demográficos transnacionales implican una situación geopolítica y económica arraigada o desarraigada para algunos, así como nuevos aspectos biológicos (nacimientos y defunciones) y eugenésicos (movimiento político e ideológico que busca mejorar cualitativamente la población desde un enfoque biológico y natural, en contraposición a la mejora moral, económica o cultural).
El boletín No. 196 de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) menciona llegaron 245 urnas con restos de mexicanos fallecidos en Estados Unidos (11 de julio de 2020), sin embargo, la cantidad real se desconoce. Además, no se tiene información sobre aquellos que murieron por causas distintas a la pandemia. Solo una pequeña parte de la compleja expresión del cambio demográfico de los migrantes mexicanos (incluye tanto el aspecto biológico como el social). A lo largo del tiempo se realizaron estudios que documentan estos cambios, un par relevante es el trabajo de Douglas Massey, Pren y Durand (2009), que muestra la disminución de la inmigración mexicana antes de 2008, y el estudio de Corona y Rodolfo Tuirán (2000), sin embargo, hay otros investigadores estadounidenses y mexicanos que viven en Estados Unidos y utilizan términos como cambio y continuidad para describir con precisión la demografía mexicana en contextos transnacionales.
Las dimensiones biológicas (nacimientos y defunciones) y sociales (inmigración) son los factores que influyen en el tamaño, estructura y evolución de la población establecida en Estados Unidos. Según las estimaciones de la Encuesta de la Comunidad Americana (ACS por sus siglas en inglés) de 2020, había 10,668,659 de mexicanos nacidos en México, lo que representa 1,337,631 menos que en 2014 debido a la subenumeración causada por el Covid-19. De estos mexicanos residentes en Estados Unidos 52 por ciento eran hombres y 48 por ciento mujeres. Los comportamientos demográficos varían a lo largo del tiempo, por ejemplo, el mayor crecimiento de hombres se registró en 2007 y el de mujeres en 2010 (Figura 1). Es importante destacar que con el paso del tiempo aumentó la presencia de mujeres mexicanas en el país vecino del norte, aunque con una tendencia descendente. Esto indica que ellas, las mujeres mexicanas, se van a Estados Unidos con la intención de quedarse o permanecer el mayor tiempo posible.

Fuente: elaboración propia con base en la American Community Survey (2001-2020).
Figura 1 Mexicanos residentes en Estados Unidos entre 2001-2020
Según la Encuesta Continua de Población (CPS por sus siglas en inglés) de 2020, se calcula que hay 11.5 millones de mexicanos nacidos en México y residentes en los Estados Unidos, una diferencia de 800 mil en comparación con la ACS. Sumando los mexicanos de segunda y tercera generación, en ese mismo sentido la población mexicana en el país en ese mismo año era de 38.8 millones (13.8 de segunda generación y 13.5 de tercera generación). Esto representa 30.8 por ciento de la población residente en México en ese año, la cual era de 126 millones de personas (INEGI, 2021). En resumen, observamos cómo otro México surgió dentro de los Estados Unidos desde el punto de vista demográfico, lo que corresponde a una era en el país vecino del norte, donde muchos de ellos son originarios del Estado de México.
Por medio de datos derivados de la ACS, podemos exponer información adicional sobre los cambios de época de la demografía transnacional mexicana en Estados Unidos:
El 61 por ciento de mexicanos que residía en Estados Unidos entre 2001 y 2020 tenía entre 15 y 44 años, ubicando la edad promedio de esta población en 39 años durante este lapso.
En 2001 los inmigrantes mexicanos que contaban con ciudadanía equivalían a 21.9 por ciento y en 2020 pasaron a ser más de una tercera parte (34 por ciento).
En 2001 estaban trabajando 58.1 por ciento de mexicanos que residían en Estados Unidos en 2001 y en 2020 dicho porcentaje se ubicó en 64.4 por ciento.
De los inmigrantes mexicanos que residían en Estados Unidos en 2020, 68.1 por ciento llegó a esa nación entre 1990 y 2020, es decir, en los últimos treinta años. Este lapso es coincidente con la caída de la emigración y con las crisis económicas de 2009, 2020 y 2021, a la vez que sucedieron alternancias políticas en Estados Unidos y en México, así como la crisis que se derivó de la pandemia de Covid-19.
La breve exposición proporciona el contexto necesario para documentar los cambios más significativos en la migración transnacional mexiquense entre 2000 y 2030. Además, se destaca uno de los cambios más relevantes de esta migración: el derecho al voto desde el extranjero.
Metodología y fuentes de información
México es un país rico en información estadística y, a partir de inicios de los noventa empezó a incluir en sus muestras censales y encuestas sociodemográficas preguntas relacionadas con la migración internacional. En este ejercicio estimativo se tomó en cuenta la información del INEGI (2000) recuperada del XII Censo General de Población y Vivienda 2000; COESPO, 1993 y los datos del COESPO (2008) tomados del Programa de Población, Estado de México, 2005-2011. También se uso la información generada por INEGI (1992) en su Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 1992, al igual que las de 1997 y 2009; los datos del INEGI (2010) derivados del Censo de Población y Vivienda 2010. Así como la información del INEGI (2015), con su Encuesta Intercensal 2015, también la estadística que se deriva del INEGI (2014), así como la de 2018. No hubiese sido posible sin los datos del CONAPO (2018), referido a las Proyecciones de la población de México y de las entidades federativas 2016-2050; tampoco sin la información que se derivó del INEGI (2020) en su Censo de Población y Vivienda 2020; por último, cabe mencionar que las proyecciones son a mitad de año.
Los censos de población y las encuestas sociodemográficas permiten una estimación objetiva de la población base para la proyección de mexiquenses residentes en Estados Unidos. En 2008 el Consejo Estatal de Población estimó que esta población base era de 656,020 personas. Al utilizar este dato como base se pudo proyectar la migración internacional mexiquense hasta 2030, se tomó como referencia el saldo neto estimado por el Consejo Nacional de Población (CONAPO) en 2018. Los supuestos de alto, medio y bajo saldo neto migratorio nos permiten considerar el cambio en la migración transnacional mexiquense hasta 2030. Esta estimación se basó en los censos de población y encuestas sociodemográficas del INEGI, asumiendo un crecimiento aritmético lineal en la migración transnacional mexiquense. A pesar de posibles eventos como la pandemia, el CONAPO ya había previsto en 2010 una caída sin precedentes en el saldo migratorio, lo que coincidió con lo ocurrido en 2020, y proyectó una recuperación en forma de V después de este último año (Figura 2).

Fuente: CONAPO 2000, (s/f) y 2012.
Figura 2 Migración neta internacional del Estado de México, 2000-2030
Demografía transnacional mexiquense y cambio de época
Es un desafío de gran envergadura registrar, desde la demografía, los cambios de época entre diferentes periodos sobre la migración transnacional. Estos cambios implican un gran reto en la estimación puntual de su trayectoria en el tiempo. Para asumir este reto, en el estudio de la demografía transnacional de los mexiquenses, utilizaremos fuentes mexicanas para aproximarnos al volumen de la migración de residentes permanentes en el extranjero, de los cuales 99 por ciento se encuentran en Estados Unidos de América (EUA). Aunque este enfoque puede ser cuestionado, creemos que es la única manera de obtener una estimación aproximada sobre los mexiquenses en el extranjero. Para ello nos basamos en supuestos que pueden variar y cambiar la trayectoria de la diáspora mexiquense, ya que están sujetos a factores biológicos y sociales, incluyendo crisis económicas, crisis sanitarias y otros eventos que marcan los cambios de época de esta población a lo largo del tiempo. Se presente la siguiente estimación con base en estos supuestos y las tasas o agregados absolutos:
Según una hipótesis alta, se estima que habría una pérdida anual de 39 mil migrantes transnacionales mexiquenses en promedio entre 1987 y 2020. Para el año 2024 se prevé que residirían en el extranjero 1.6 millones de personas nacidas en el Estado de México y en 2030 se proyecta que serían 1.8 millones de mexiquenses transnacionales.
De acuerdo con la hipótesis que muestra un saldo negativo de alrededor de 33 mil personas anualmente entre 1987 y 2020, según datos del INEGI, en promedio habría 1.4 millones de mexiquenses radicando en el extranjero en 2024 y para 2030 se estima que esta cifra se elevaría a 1.6 millones. Esta hipótesis se sitúa entre la hipótesis alta y media proyectada por el CONAPO en 2018.
Basándonos en la hipótesis media con un saldo negativo de 20,065 migrantes transnacionales mexiquenses entre 1987 y 2020, se proyecta que para 2024 habría un total de un millón 140 mil mexiquenses residiendo en el extranjero y para 2030 se estima que esta cifra alcanzaría los 1.3 millones de personas, procedentes del Estado de México, radicadas de forma permanente en el exterior (CONAPO, 2018).
Finalmente, tomando como referencia la hipótesis baja, con un supuesto de una tasa de crecimiento promedio anual de 1.01 por ciento, según el CONAPO en 2018, se estima que en 2024 estarían viviendo en el extranjero 842 mil mexiquenses y para 2030 casi 900 mil personas.
A partir de lo expuesto se podría sostener que, al suponer que 60 por ciento de los migrantes mexiquenses que residen en el extranjero son mayores de edad, entre 500 mil y un millón de nuestros compatriotas tendrían la oportunidad de ejercer su derecho al voto a través de las diferentes modalidades, propuestas por las instituciones electorales, para sufragar desde el extranjero: ya sea por correo, de manera presencial o por vía electrónica (Figura 3).

Fuente: elaboración propia con datos de INEGI, 1992, 1997, 2000, 2009, 2010, 2014, 2018 y 2020, COESPO 1993 y 2008, y CONAPO (2018). Cabe aclarar que las proyecciones son a mitad de año.
Figura 3 Estado de México: migración permanente internacional mexiquense 2000-2030
En el proceso electoral a nivel nacional, y sobre todo en el estatal, el mexicano residente en el extranjero emite su voto, lo que expresa un cambio de época en la migración transnacional. Sin embargo, el gran desafío es convencer a los mexiquenses residentes en el extranjero para que emitan su voto en las elecciones para gobernador (a), alcalde o diputados, esto es porque, si se toma como referencia las elecciones presidenciales en 2006 y se tiene en cuenta la hipótesis baja, tendríamos una participación en la emisión del voto desde el extranjero de 0.55 por ciento y 0.44 por ciento a nivel estatal en 2012. Pero en la primera experiencia del proceso electoral de 2017, en la elección para gobernador en la entidad mexiquense, tan solo votaron 297 personas de las 365 que registraron para emitir su voto, lo cual es una cantidad sumamente bajísima. Hasta febrero de 2023 se registraron cuatro mil 279 mexiquense en la Lista Nominal de Electores Residentes en el Extranjero, cifra que supera la cantidad de hace seis años y que representa a quienes potencialmente podrían ejercer su derecho al voto transnacional en 2023 para elegir al gobernador de la entidad. Sin embargo, la cifra aún sigue siendo muy baja, lo que equivale a 0.5 por ciento con relación a los residentes extranjeros según nuestra estimación con hipótesis baja (Figura 3).
Estado de México: el voto transnacional y sus primeras experiencias como cambio de época
El sistema migratorio transnacional del Estado de México ha presenciado los cambios de época en diversos contextos, como crisis económicas, políticas, sanitarias, tecnológicas, políticas y sociales o ambientales. Por ejemplo, 4,118 personas votaron desde el extranjero en las elecciones de 2006, mientras que en 2012 lo hicieron 3,342 migrantes internacionales en edad de votar. Estos datos indican que los migrantes internacionales del Estado de México participan activamente en el proceso electoral, lo que representa un cambio de época para la diáspora mexiquense. En esos años por primera vez se ejerció el derecho al voto desde el extranjero para los mexiquenses. En las elecciones de 2017 para gobernador de la entidad 45.4 por ciento votó por Morena, 23.9 por ciento por el PAN y 12.1 por ciento por la alianza PRI-PVEM-NA-PES. Esta distribución refleja el descontento con el partido en el poder y muestra un cambio de época en la conciencia electoral. La elección en el Estado de México en junio de 2017 fue histórica, ya que por primera vez el partido ganador lo hizo con una diferencia mínima de tres por ciento respecto a la oposición (Morena). En las elecciones de 2018 a nivel nacional 98,470 personas votaron desde el exterior, así 67 por ciento eligió a Andrés Manuel López Obrador, 27 por ciento a Ricardo Anaya y 4.9 por ciento a José Antonio Meade. Estos resultados reflejaron el descontento con la forma de gobernar tanto en el país como en la entidad (IEEM, 2017 y 2023b).
En el caso de la entidad mexiquense más de cinco mil migrantes emitieron su voto, el cual se distribuyó de la siguiente manera: 63.5 por ciento votó por López Obrador, seguido por Ricardo Anaya con 30.9 por ciento y José Antonio Meade con 5.5 por ciento. Esto confirma lo que algunos analistas habían predicho como un voto anti-sistémico por parte de la migración transnacional tanto a nivel nacional como en la entidad (Figura 4).

Fuente: INE 2018, disponible en https://computos2018.ine.mx/#/presidencia/entidad/detalle/1/1/2/1?entidad=15 (10/09/2019).
Figura 4 Elecciones federales: votos de mexiquenses desde el extranjero, 2018
Sin duda estaremos presenciando un voto anti-sistémico para las elecciones de 2023 y 2024, al voto de la (des)confianza y la esperanza la 4T o, los votantes respetarán el nuevo giro a la izquierda como de su consolidación en México de una nueva época política. Pero para ello Morena ya sorteó la gran prueba: el Estado de México, el cual concentra 12.3 millones de electores del país (IEEM, 2022). Es una entidad en la cual gobernó el Partido Revolucionario Institucional durante más de 90 años y en la que el posicionamiento femenino en la competición fue una realidad, dado que ganó la profesora Delfina Gómez. Es decir, hay un cambio de época en términos políticos porque en la entidad gobierna por primera vez una mujer, pero que tendrá una dura prueba ante la resistencia de la estructura institucional construida durante décadas por el neoliberalismo mexiquense.
Es importante mencionar que la profesora Delfina Gómez, en su competencia, esperaba obtener una mayor preferencia en los votos, ya que en la elección anterior perdió por tan solo 2.7 por ciento de los votos en el Estado de México (169,899 votos). Es evidente que en esa elección se vio marcada por el efecto del presidente López Obrador. Además, la experiencia de organización como candidatos del partido en el poder, las tarjetas rosas que representaban la política social del Estado de México, el voto femenino y los opositores del movimiento de izquierda en el estado influyeron en la pérdida de votos. A pesar de todo esto, en la elección que algunos llamaron el regreso al infierno electoral, “Nunca el PRI se había enfrentado en el Estado de México a un oponente tan poderoso y tan similar” San José (2023), la profesora Gómez y su partido salieron victoriosos.
Los habitantes del Estado de México optaron por un cambio de era en el ámbito político, lo que permitió la participación de los residentes en el extranjero. Su voto, al igual que en ocasiones anteriores, sigue el patrón de la diáspora nacional en términos de comportamiento electoral desde el exterior. Sin embargo, a nivel municipal este patrón puede variar dependiendo de si la zona tiene una tradición migratoria (rural) o si se trata de áreas emergentes (urbanas) y de nivel de politización (González, 2012).
En la más reciente elección para gobernador(a) los migrantes que residen en el extranjero ejercieron su derecho al voto. Por lo tanto, los partidos políticos tuvieron que fomentar este tipo de voto, ya sea por correo postal o de forma electrónica. Tomando en cuenta estos datos generales, los principales actores de la política nacional y local sostenían que el sistema de voto electrónico, que ya está en vigencia, podría complementar el voto de los mexicanos residentes en el extranjero y así ampliarlo a la población carcelaria del país, con el fin de evitar complicaciones de seguridad para el personal participante en las tareas de la elección (Ramayo, 2016). Además, académicos respaldaron la idea de la urna electrónica (Vergara y de los Santos, 2022), sobre todo en el contexto de una crisis sanitaria como la del Covid-19, la cual podría desincentivar el voto electrónico en nuestro país (Mendoza, s/f), y este sistema podría extenderse a los hogares y a la población con discapacidad en edad de votar que reside en nuestro país. En resumen, llevar la democracia al mundo digital a nivel subnacional e internacional.
En la plataforma del Instituto Electoral del Estado de México se encontraba disponible el Sistema de Registro para Votar desde el Extranjero Proceso Electoral Local 2022-2023 (IEEM, 2022a; IEEM, 2022b) y en ella se mostraba la alternativa de inscribirse para votar: al mismo tiempo se especificaba que, para emitir tu voto desde el extranjero, era necesario inscribirse en el sistema a más tardar el 10 de marzo de 2023 y eligir la modalidad electrónica, postal o presencial por la cual se desea votar (e incluía una guía de registro). Como es sabido, los migrantes internacionales del Estado de México contribuyeron al importante experimento electoral de 2023 y respaldarán el de 2024.
Voto mexiquense desde el extranjero 2023
En la reciente experiencia del voto transnacional se pudo observar el declive del PRI y el ascenso de Morena junto a sus aliados. Según los datos proporcionados por el Instituto Nacional Electoral (INE), un total de 3,354 mexicanas y mexicanos ejercieron su voto desde el extranjero. Estos votantes se distribuyeron en las dos entidades federativas donde se llevaron a cabo elecciones para gobernador en Coahuila y en el Estado de México el 4 de junio de 2023. En ambas entidades la mayoría de los paisanos residentes en el extranjero optaron por votar de forma electrónica, seguido del voto por correo y, por último, de manera presencial.
Cabe resaltar que en el Estado de México los votos para Delfina Gómez representaron 72.7 por ciento (de los 2,319 recibidos desde el extranjero), mientras que para Alejandra del Moral fue de 26.3 por ciento. La tasa de participación fue de 42.8 por ciento, mucho menor que la primera vez en 2017, que fue de 81.3 por ciento. Sin embargo, en ese entonces el voto desde el extranjero no superó los 300 sufragios (297 para ser precisos). Es decir, seis años después el voto de los mexiquenses desde el extranjero aumentó 34.2 por ciento. Desde aquellos años se argumentaba que el voto de los compatriotas tenía un carácter antisistémico. Esto significa que el voto de los paisanos en 2023 también fue antisistema, en contra de la dictadura imperfecta establecida por el PRI en el Estado de México, cuyo sello era la corrupción y los negocios (Tabla 1).
Conclusiones
La demografía transnacional representa uno de los retos más significativos en el estudio de la migración. Esto se debe a que los migrantes llevan consigo su identidad biológica y social al lugar de destino. Es decir, contribuyen al crecimiento demográfico de Estados Unidos a lo largo de diferentes periodos de tiempo a través de nacimientos, defunciones, migraciones, trabajo, pobreza, entre otros factores. Si consideramos que cerca de 40 millones de mexicanos residen en el extranjero, esto equivale a un país entero que salió de México debido a diversas circunstancias históricas, estructurales, coyunturales, entre otros motivos. El desafío más importante radica en cómo integrarlos a los procesos sociales y políticos del país, así como a la entidad mexiquense, tanto en la actualidad como en el futuro.
Otro de los retos más significativos en relación con la diáspora mexiquense es la elaboración de una estimación propia, respaldada por investigaciones demográficas que han servido como base para la generación de datos con diversos supuestos y escenarios para el año 2030. Esto nos permite contar con una cifra concreta, al mismo tiempo que se registran los cambios de época que, sin duda, presentan un enfoque analítico (a nivel macro) y comprensivo (a nivel micro), los cuales se mantienen integrados con las diferentes estimaciones y conciliaciones realizadas por las instituciones nacionales (Escobedo, 2007).
El método aritmético lineal básico proporciona validez y confiabilidad, sin embargo, la aceptabilidad y la forma en que se construye el procedimiento para llegar a la estimación puntual se ponen en juego. Esto se debe a que la estimación de la migración transnacional es una variable que experimenta cambios significativos en diferentes épocas históricas o sociales, y su construcción numérica y simbólica resulta difícil. En primer lugar, su estimación debe ser objetiva, pero está sujeta a interpretaciones subjetivas (Escobedo, 2007).
Un desafío adicional es la integración de los migrantes a los procesos políticos del país y del Estado de México. Sin embargo, ¿cómo lograrlo si hasta ahora no se ha podido, de acuerdo con la experiencia nacional, ni en la entidad mexiquense? Lo que sí se ha observado es un voto antisistémico (el primer cambio de época en el sistema político nacional) en contra de la corrupción. Esto se manifiesta en las primeras experiencias de voto en nuestro país y en el Estado de México, donde el voto fuer para la oposición. Específicamente, cuando el Partido de Acción Nacional (PAN) ganó, el voto fue para el PAN; cuando el Partido de la Revolución Democrática ganó, el voto fue para ellos, al igual que cuando el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ganó, el voto mayoritario fue para ellos. Con estos resultados, los partidos políticos deben tomar nota y cumplir con las promesas que hicieron durante las campañas políticas. Los partidos políticos del país y del Estado de México deben involucrarse en esta temática de interés internacional, nacional, estatal y local, no solo a través del uso de la tecnología de la información en la elección y posicionamiento de los partidos políticos, sino también mediante el uso de la tecnología, la consolidación de la red y el transnacionalismo político, teniendo en cuenta su peso demográfico. Al mismo tiempo es necesario trabajar en la reivindicación de derechos y responsabilidades, la participación política y la identidad o sentido de pertenencia a la comunidad. En general, las demandas sociales transnacionales deben reflejarse en los planes estatales y municipales de desarrollo.










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