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Polibotánica

versión impresa ISSN 1405-2768

Polibotánica  no.28 México sep. 2009

 

Estudio florístico de los cerros calizos costeros de la reserva de la biosfera Baconao, Cuba

 

Floristic study of the coastal calcareus hills of the biosphere reserve Baconao, Cuba

 

Luz Margarita Figueredo Cardona, Orlando Joel Reyes Domínguez, Félix Acosta Cantillo y María del Carmen Fagilde Espinosa

 

Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad. José A. Saco núm. 601 esq. Barnada. CP 90100. Santiago de Cuba 1. Correo electrónico: luz@bioeco.ciges.inf.cu

 

Recibido: 23 septiembre 2008
Aceptado: 4 agosto 2009

 

Resumen

Se realiza un estudio florístico de los cerros calizos costeros de la reserva de la biosfera Baconao en Cuba, en el cual se reporta un incremento de 4.5% con respecto a las listas florísticas anteriores. En la investigación se analizan el endemismo, la flora amenazada, el uso potencial de las plantas y los tipos biológicos.

Palabras clave: flora, endémicos, especies amenazadas, uso potencial, cerros calizos costeros, reserva de la biosfera Baconao, Cuba.

 

Abstract

A floristic study of the Coastal Calcareous Hills of the Biosphere Reserve Baconao in Cuba is carried out, in which an increment of 4.5% is reported in relation with the previous floristic list. In the research the endemism, the threatened flora, the potential use of the plants and the biological types are analyzed.

Key words: flora, endemic, threatened species, potential use, coastal calcareous hills biosphere reserve Baconao, Cuba.

 

INTRODUCCIÓN

Los cerros calizos costeros pertenecientes a la reserva de la biosfera Baconao en Cuba, se ubican en el municipio Santiago de Cuba, de la provincia de igual nombre, entre 10 y 50 kilómetros de la ciudad. Tienen una superficie de 5 376 ha y se extienden a todo lo largo de la ladera sur de la cordillera de la Gran Piedra, desde Aguadores hasta la laguna Baconao, a partir de la línea de costa (Fig. 1).

El área de estudio se ubica en la subdivisión fitogeográfica de Cuba de Borhidi (1991), en el distrito Faja costera y terrazas entre Santiago de Cuba–Guantánamo–Maisí y Baracoa (Guantanamense), del sector Costas del Sur y Nordeste de Oriente (Santiagicum), correspondiente a la subprovincia Cuba Este (Oriento–Cubanicum).

Desde el punto de vista geológico se presentan las formaciones río Maya, Jaimanitas y La Cruz. Desde Siboney hasta la laguna de Baconao, sólo existen restos de la terraza marina emergida, seccionada en pequeños tramos por los numerosos ríos de la vertiente meridional de la sierra de la Gran Piedra. Dichas terrazas forman los llamados cerros litorales o alturas costeras, que ganan en altitud sobre el resto de la meseta. Las mismas se disponen de forma paralela a la línea de costa, originadas por la erosión marina (Núñez, 1972).

Los suelos son pardos, esqueléticos naturales, poco evolucionados y fersialíticos sobre rocas sin carbonatos (Plutín, 1991); es típica la existencia de diente de perro o lapiés. En la línea de costa el suelo es arenoso cuarcítico, pardo grisáceo y, en algunas partes, pardo amarillento. En las terrazas marinas, en algunas oquedades del diente de perro o lapiés y en suelos muy poco profundos, se muestran de color pardo oscuro y rendzina roja.

El clima es tropical, caracterizado por una temperatura media anual de 26°C (Montenegro, 1991a). Las precipitaciones registran valores alrededor de 700 mm que pueden ser menores de 200 mm (Montenegro, 1991b). La evaporación media anual es de 2 000 mm (Montenegro y Acosta, 1991).

En cuanto a la vegetación se presentan once tipos con el predominio del matorral costero y precostero, con una alta riqueza de endemismos; seguido del bosque semideciduo micrófilo. También se observan los manglares de extensión muy reducida debido a las características abrasivas de las costas orientales (Figueredo, 2007).

En esta zona se encuentran dos áreas protegidas que constituyen zonas núcleos de dicha reserva de la biosfera: la reserva ecológica Siboney–Juticí, con una extensión de 2 075 ha, de las cuales 1 434 ha son terrestres, y la reserva natural El Retiro, con 1 415 ha, de ellas 1 145 ha terrestres (CNAP, 2004).

Entre los primeros estudios de la flora, se encuentran los realizados en un sector de la reserva ecológica Siboney– Juticí, por Viña (1973) y en la reserva natural El Retiro, por Duany y Mariño (1977).

Posteriormente se conformaron listas florísticas de un sector de la reserva ecológica Siboney–Juticí por Bermúdez et al. (1984), y en distintos sitios de Baconao por Menéndez et al. (1985) y Castilla et al. (1985), Pelicié y Hernández (1985, 1988), Menéndez et al. (1986) y Capote et al. (1987). Recientemente se realizaron estudios florísticos por Reyes et al. (1999), Reyes y Acosta (2000), Bermúdez et al. (2001) y Martínez y Alverson (2005) en la reserva ecológica Siboney–Juticí.

A pesar de las investigaciones realizadas, se conoce que la flora potencial es superior a las cifras que actualmente se reportan, más de 680 especies florísticas (Martínez y Alverson, 2005) si se tiene en consideración la extensión, variedad y complejidad para el manejo ecosistémico del área. Casi el 50% de la flora presenta algún uso potencial y los estudios etnobotánicos demuestran que la mayoría de las plantas son útiles, principalmente por sus potencialidades medicinales y maderables. Ello ha incrementado el nivel de impacto de las comunidades locales sobre la flora, fundamentalmente en las de gran importancia económica.

De ahí que el objetivo del presente trabajo es realizar un estudio florístico de los cerros calizos costeros de la reserva de la biosfera Baconao en cuanto a la flora presente, el endemismo, el grado de amenaza, la utilidad de las plantas y el tipo biológico. El resultado de la investigación tiene una gran importancia en la planificación del manejo de las especies vegetales de esta área protegida. Además, constituye una actualización del conocimiento sobre la composición florística del área de estudio.

 

MATERIAL Y MÉTODOS

Se procesaron los datos correspondientes a doce expediciones de campo, realizadas en un periodo de dos años en los cerros calizos costeros de la reserva de la biosfera Baconao, durante las cuales se colectó el material botánico cuya identificación rápida en el campo resultaba dudosa.

Se emplearon los métodos tradicionales de identificación de las especies a través de las consultas en el herbario del Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad de Santiago de Cuba (BSC) y en el Jardín Botánico Nacional (HAJB). También se revisaron los diferentes tomos de la Flora de Cuba (Alaín, 1964; León, 1946; León y Alaín, 1951, 1953 y 1957) un Suplemento (Alaín, 1974) y fascículos (Rankin, 1998, 2003, 2005a y 2005b; Bässler, 1998; Rodríguez, 2000a, 2000b y 2000c; Gutiérrez, 2000 y 2002; Greuter, 2002; Méndez, 2003; Pérez, 2005; Albert, 2005; Areces, 2007; González, 2008 y Beurton, 2008).

Para la confección de la lista de taxones que sirvió de base para el estudio florístico se utilizaron los datos procesados de las expediciones efectuadas para esta investigación. También se consultaron las listas existentes en el banco de información del herbario BSC y la bibliografía disponible (Bermúdez, 1984; Bermúdez et al., 2001 y Martínez y Alverson, 2005). Para determinar el uso potencial de las plantas se emplearon los criterios de Roig (1975).

El grado de amenaza de las especies se determinó por la Lista Roja de la Flora Vascular Cubana (Berazaín et al., 2005).

Para el análisis del endemismo se consultaron diversas publicaciones (Samek, 1973c; López, 1994, 1998a, 1998b y 2005; Albert y López, 1986; López et al., 1985, 1993, 1994; López y Cejas, 2000). En la clasificación del tipo de endemismo se siguió el criterio de López et al. (1994).

Se determinaron los tipos biológicos según Raunkiaer (1934), modificado por Borhidi (1991).

 

RESULTADOS

En la lista florística de los cerros calizos costeros de la reserva de la biosfera Baconao se presenta un total de 724 taxones, agrupados en 364 géneros y 89 familias botánicas (tabla 1), lo cual actualiza el inventario más reciente aportado por Martínez y Alverson (2005) en un 4.5%. Ésta constituye una cifra relevante si se considera que la misma representa el 55% del total de la flora reportada por Vega (2001) para la provincia Santiago de Cuba y el 51% de los taxones estudiados por Martínez et al. (2001) en el macizo montañoso Sierra Maestra.

El total de géneros representa el 60% de los registrados por Vega (2001) para la provincia Santiago de Cuba, lo cual constituye un dato importante si se tiene en cuenta la extensión superficial del área de estudio (53.8 km2) con respecto a los 6 196 km2 de la provincia.

Las familias con el mayor número de taxones son: Rubiaceae (49), Fabaceae–Faboidae y Euphorbiaceae (ambas con 48), Boraginaceae (40), Asteraceae (31), Convolvulacaceae y Malvaceae s. str (ambas con 26), Verbenaceae (23) y Apocynaceae (20).

Del total de especies que se presentan en la lista florística, sólo 17 han sido introducidas, un 2%. El 23% son endémicas y la mayoría de las especies, el 75%, son autóctonas, que han logrado adaptarse a las difíciles condiciones ecológicas dadas en las altas temperaturas y evaporación, las bajas precipitaciones y suelos muy pobres.

La mayoría de las plantas introducidas han sido utilizadas para el manejo forestal o como ornamentales, entre ellas Delonix regia (Bojer) Raf., Casuarina equisetifolia J.R. & G. Forst. y Pithecellobium dulce (Roxb.) Benth y por el ganado Dichrostachys cinerea Miq. Algunas como Aloe vera L., Leucaena leucocephala (Lam.) De Wit y Panicum maximum Jacq., son plantas colonizadoras en sitios perturbados que se presentan en el área.

El 50% de la flora registrada para el área, o sea 363 especies, presenta alguna utilidad en cuanto a: maderables, medicinales, melíferas, alimenticias, ornamentales, industriales, tóxicas y con otros usos. De éstas, el 37 y el 38% son consideradas maderables y medicinales, respectivamente.

Existen 131 taxones con otros usos, que representan un 36%, y 51 especies (14%) que poseen látex con alguna propiedad tóxica o venenosa, que pueden ser perjudiciales al hombre y los animales (Roig, 1974). Otras plantas son ornamentales (13%), alimenticias (11%), melíferas (9%) e industriales (6%). Para Siboney–Juticí, Bermúdez et al. (2001) obtuvieron resultados similares.

El 17% de la flora potencialmente útil constituyen especies endémicas y sólo el 3% presenta algún grado de amenaza.

Para los cerros calizos costeros de la reserva de la biosfera Baconao se reportan 168 endémicos (cuadro 1), que representan el 18% de los 916 taxones infragenéricos endémicos de Cuba oriental, si se toman como referencia los datos de López (1998b) y el 5% de los endémicos cubanos, según el reporte de Vales et al. (1998).

Los tipos de endémicos encontrados, según su distribución, fueron los siguientes: En estos datos, es notable el predominio de los endémicos totales (29%) y multidistritales orientales (27%); además, el alto porcentaje de distritales o estrictos (21% del total) justifican las acciones de conservación que deben desarrollarse en la zona.

Los endémicos distritales representan el 45% de los reportados por López (2005), para el distrito costero Cabo Cruz–Baconao. Los menores porcentajes corresponden a los multisectoriales con un 23%, sobre todo los multisectoriales Cuba oriento–occidental con un 9%.

El 47% de las familias presentan endémicos y las que mayor número de especies, subespecies y/o variedades registran son: las familias con mayor porcentaje de endémicos, respecto a los 168 taxones endémicos reportados en este estudio son Bignoniaceae (79%), Acanthaceae (67%) y Rubiaceae (51%) (cuadro 2).

Otras familias que poseen un número importante de endémicos, aunque con menor porcentaje, son Euphorbiaceae (16 especies, 33.3%), Boraginaceae (12, 30%), Asteraceae (8, 25.8%), Verbenaceae (7, 30.4%) y Apocynaceae (6, 30%), que además se encuentran entre las más abundantes. Se detectaron un total de 21 especies amenazadas (tabla 2), que representan el 3% del total. Este porcentaje, es comparable al obtenido por Vega (2001), que encontró que el 3.5% de la flora provincial está amenazada. De ellas, tres especies están en peligro crítico, 14 en peligro y cuatro son vulnerables. Todas se encuentran en la reserva ecológica Siboney–Juticí y en el paisaje natural protegido El Retiro, que constituyen zonas núcleo de la reserva de la biosfera Baconao. Este aspecto es importante si se considera que, en este estudio, el 76% de la flora amenazada son endémicos. Entre las especies más importantes con sideradas en peligro, están Jacquinia verticillaris Urb., Eugenia iteophylla Krug & Urb. y Lasiocroton gracilis Britt. & Wils., que además de constituir endémicos distritales, sus poblaciones son de distribución restringida y presentan muy pocos individuos. Ha sido difícil la relocalización de estas plantas.

Es necesario reconsiderar la categoría actual de Coccothrinax fagildei Borhidi et Muñiz, considerada como vulnerable en la Lista Roja Vascular Cubana (Berazaín et al., 2005). Otros autores, especialistas en la familia, presentan las mismas consideraciones (Zona et al., 2007). Al analizar los tipos biológicos se encontró que la flora presenta un porte variado. Predominan los nanofanerófitos (170 especies), los micronanofanerófitos (126), las lianas leñosas (104), los terófitos (99), los microfanerófitos (95), los micromesofanerófitos (39), los mesofanerófitos (29) y las lianas herbáceas (26) (Fig. 2). En menor cuantía se presentan las epífitas facultativas, mayormente resistentes a la sequía (17) y las fanerófitas suculentas (14). Prácticamente escasas se encontraron los mesofanerófitos en roseta apical (3), las hidrófilas epífitas mayormente obligadas (3), las epífitas leñosas (1) y las suculentas enanas de características caméfitas (1).

DISCUSIÓN

El total de especies de la lista florística supera en 4.5% el reportado por otros autores (Viña Bayés, 1973; Duany y Mariño, 1977; Bermúdez et al., 1984; Menéndez et al., 1985; Castilla et al., 1985; Menéndez et al., 1986; Capote et al., 1987; Bermúdez et al., 2000 y Martínez y Alverson, 2005). En todos estos estudios anteriores se han realizado en pequeños sectores del área y en este caso se ofrece toda la zona costera de la reserva de la biosfera Baconao.

El área presenta una alta riqueza florística si tenemos en cuenta que los cerros calizos costeros representan sólo el 6.6% de la reserva de la biosfera Baconao. Las particularidades geomorfológicas y edafoclimáticas de esta zona han condicionado el desarrollo de una gran variedad de especies. Las mismas están dadas en la existencia de una costa clasificada como estructural (de falla), acantilada, erosiva, abrasiva, acumulativa y en parte biogénica (Núñez, 1972). Los suelos son muy pobres debido a sus características de esqueléticos naturales, poco evolucionados y fersialíticos sobre rocas sin carbonatos (Plutín, 1991). También es típica la existencia de diente de perro o lapiés en casi un 60% del área, sobre el cual crecen numerosas especies cuyas raíces llegan a penetrar las rocas, lo que les permite sobrevivir en ese hábitat.

En el presente estudio se corroboran los resultados obtenidos por otros autores, como es el caso de Menéndez et al., 1986 y Capote et al., 1987, que también refirieron las familias Rubiaceae, Fabaceae–Faboidae y Euphorbiaceae como las más numerosas, para las localidades Daiquirí–Verraco y Verraco–Cazonal. Los estudios florísticos recientes, realizados por Vega (2001) en la provincia Santiago de Cuba y Martínez y Alverson (2005) en la reserva ecológica Siboney–Juticí, también lo confirman. Esto está determinado porque gran parte de las especies de estas familias, que habitan en estos sitios, presentan características anatómicas que les permiten adaptarse a las características climáticas extremas que se presentan con altas temperaturas, y evaporación y bajas precipitaciones.

El predominio de la esclerofilia y la microfilia constituyen respuestas adaptativas de las plantas a este hábitat; lo cual ha sido demostrado por Fornaris et al. (2001).

Otras investigaciones efectuadas en localidades cársicas de Cuba (García et al., 1985, 2001), también reportan a las familias Rubiaceae y Euphorbiaceae entre las más numerosas. Sin embargo, Rodríguez et al. (1982), para Imías, expusieron que las familias Agavaceae, Bignoniaceae, Cactaceae, Capparidaceae, Malpighiaceae y Sterculiaceae, son las de mayor índice de abundancia–dominancia de sus individuos.

La mayoría de las familias mencionadas se encuentran entre las mejor representadas en las Antillas Mayores, por el número de géneros que poseen (Acevedo, 1991), lo cual se analizó para la flora de Cuba, por Gómez de la Maza y Roig (1914).

Los datos obtenidos del uso potencial de la flora se corresponden con los reportados para algunos sectores costeros de Baconao, por Menéndez et al. (1985), Pelicié y Hernández (1985, 1988) y Capote et al. (1987). Resultados similares fueron registrados por Vega (2001), para la provincia Santiago de Cuba.

Se destaca que el 75% de las especies útiles son por sus potencialidades maderable y medicinal, lo cual incrementa los riesgos de disminución de la diversidad vegetal por el nivel de uso por parte de las comunidades locales. Esto se hace significativo si se considera que el 17% de la flora potencialmente útil constituyen endémicos y el 3% presenta algún grado de amenaza.

En los cerros calizos costeros y zonas aledañas existen alrededor de 3 600 habitantes, distribuidos en siete asentamientos poblacionales donde se incluyen dos comunidades artísticas cuya actividad fundamental es la escultura en madera. Esta densidad poblacional genera necesidades de viviendas, fundamentalmente construidas con árboles de la localidad.

La cifra de endémicos, el 23% del total de la flora reportada en la zona de estudio, es comparable con uno de los distritos más ricos en endémicos, la faja costera Maisí–Guantánamo, que presenta un 25% y, además, es considerada como una de las nueve áreas amenazadas de desertificación en Cuba (CITMA, 2003). Tanto esta faja como el área de estudio se encuentran ubicadas en la zona suroriental de Cuba, con características florísticas y de vegetación similares, que facilita una alta propensión a la desertificación y la sequía.

Los criterios establecidos en el Programa Nacional Contra la Desertificación y la Sequía (CITMA, 2003), para la selección de áreas amenazadas de desertificación en la República de Cuba son: poca lluvia (entre 500 y 700 mm), precipitaciones de distribución muy irregular (de 9 a 11 meses secos), presencia del efecto Föhn, temperaturas muy elevadas durante todo el año (con una media alrededor de 26°C), rocas y suelos muy percolantes y superficiales (areniscas y rocas calcáreas) y vegetación xerofítica con elevado endemismo local, distrital y cubano. Todas estas particularidades se presentan en el área de estudio.

El 74% de los endémicos están presentes en el distrito costero cabo Cruz–Baconao, según los registros de López (2005). Las características edafoclimáticas extremas de esta zona y las adaptaciones desarrolladas por las plantas ante este medio adverso, constituyen factores importantes que han determinado la presencia de numerosas especies endémicas.

También es de destacar que el 48% de los endémicos tienen una distribución restringida a Cuba Oriental, lo que se acerca a lo encontrado por López (1998a, 2005) para los endémicos de esta región, respecto al total de los que se presentan en el archipiélago cubano. Ello fortalece el criterio de que Cuba Oriental fue la "cuna" de la flora cubana (CNAP, 2002).

Los resultados de las familias con mayor número de endémicos coinciden con los obtenidos por Capote et al. (1987) para el sector Daiquirí–Verraco y los de Martínez y Alverson (2005) en Siboney–Juticí.

El predominio de los nanofanerofitos (170 especies) se corresponde con las características arbustosas y xeromorfas de la vegetación en la zona estudiada, con abundantes cactáceas columnares, algunas lianas herbáceas y aislados emergentes microfanerófitos y micromesofanerófitos. Los nanofanerófitos constituyen el tipo biológico de mayor riqueza de especies, dado a que en las formaciones vegetales más extensas del área, como el matorral costero y precostero (Figueredo, 2008) predomina el estrato arbustivo.

En estudios florísticos similares, realizados por Weeden y Duany (1978) para El Retiro, se manifiesta la misma coincidencia en cuanto a los nanofanerófitos como un tipo biológico predominante. Un resultado semejante encontraron Capote et al. (1987) para el sector Daiquirí–Verraco, los cuales incluyen en la dominancia a las especies micronanofanerófitas. Lo anterior coincide con lo analizado para Cuba por Borhidi (1996).

 

CONCLUSIONES

El área de estudio presenta una alta composición florística si se tiene en cuenta su pequeña extensión, 6.6%, con respecto al total del área que ocupa la reserva de la biosfera Baconao. Las familias mejor representadas en número de especies, subespecies y/o variedades son Rubiaceae, Fabaceae–Faboidae y Euphorbiaceae.

El porcentaje de endemismo es alto, predominan los endémicos multidistritales orientales y los distritales o estrictos, los menores son los multisectoriales Cuba oriento–occidental. Las familias, con mayor porcentaje de endémicos son Bignoniaceae, Acanthaceae y Rubiaceae.

El tipo biológico predominante es el nanofanerófito, lo cual se corresponde con las características arbustosas de la vegetación.

Las especies amenazadas constituyen el 3% de la flora encontrada. Este porcentaje es importante, ya que en el mismo predominan las especies con la categoría de en peligro y vulnerable y las tres cuartas partes constituyen endémicos.

 

LITERATURA CITADA

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