En la historia de la medicina han existido dos grandes problemas que han sido la causa de una gran morbilidad y de muchas muertes. Una de estas grandes dificultades son las lesiones por traumatismos originados por causas pertenecientes a cada escenario y época, narradas a través de la historia: las guerras, los accidentes naturales y, en la actualidad, las lesiones deportivas y los accidentes automovilísticos, que es una de las principales causas de muerte en jóvenes. Hay documentos de la antigüedad en donde se testifica la búsqueda de cómo ayudar y cómo dejar menos secuelas ante este problema que parece que jamás tendrá un verdadero fin.
El otro gran problema que debería ya haber concluido y que desgasta física y mentalmente al personal médico es la muerte materna, una problemática a la que no escapan ni los países más desarrollados. Las lecciones académicas son interminables con el fin de que los médicos de otras regiones del planeta puedan brindar una mejor atención y con esto, disminuir la morbilidad y la mortalidad materna.
Hoy parece mentira que esto suceda y nos deje mudos, porque a quienes les ha sucedido, no podrán olvidarlo nunca, ni tener paz interior, es uno de los grandes escollos que estará presente durante el desarrollo profesional, y aún al concluirlo. Este problema no solo es emocional o moral, sino legal, que causa demandas millonarias en diversos países. Siempre me pregunto: ¿cómo haber evitado este momento tan complejo y difícil? cuando se hizo el mayor esfuerzo para proteger la vida. Y en este escenario, en donde ya no hay más latidos cardiacos, de inmediato entra el pesar porque sabemos que habrá un nuevo huérfano y una familia con un gran desconsuelo. Deberíamos preguntarnos cuando tenemos una demanda ¿hice lo que estaba escrito, lo que estaba indicado? ¿llevé a cabo todo lo que debía haber realizado como médico? ¿qué sucedió? De pronto, nos vemos involucrados en un ambiente jurídico, donde nos tratan como presuntos delincuentes y somos juzgados por otros que pueden emitir un juicio erróneo, porque siempre será muy fácil opinar desde afuera, sabiendo que en el quirófano todo se torna complejo cuando existe una complicación, y a veces no vemos más que las caras largas y tristes que deja la muerte.
En otras ocasiones, la moneda está en la otra cara, logramos salir avante con la vida, pero no terminan los problemas, pues a veces nos acusan de mala práctica. La vida del médico no la podemos entender fácilmente ni los propios médicos, por eso es tan importante revisar siempre todos los casos que pudieran aportar un aprendizaje, ponerlos en juicio en la institución o con nuestros mismos pares para ver qué hubieran hecho, cómo hubiesen actuado y que juntos podamos ayudarnos a mejorar nuestra práctica médica.
Para unos es muy fácil decir que las mujeres tengan el parto en su casa y que esta opción es mejor que ser atendidas en un hospital. Yo los invito a que vean las estadísticas mundiales para que su silencio sea de oro y no pongan en tela de juicio las acciones médicas que llevamos a cabo en las instituciones y que tratamos de hacer una medicina de primera, a pesar de la falta de recursos en múltiples ocasiones. ¿Quién quiere una muerte?, eso sería la pregunta final que deberíamos hacer siempre cuando juzgamos o somos juzgados, sobre todo en aquellos casos de hemorragia obstétrica, ya que sigue siendo la primera causa de muerte materna en mujeres que, aparentemente, estaban sanas y que en la mayoría de los casos se presenta de manera inesperada como complicación en el transcurso del parto.
En conclusión, siempre que atendamos un parto, no minimicemos las posibles complicaciones. No asumamos la idea de que es lo más natural en la mujer embarazada, porque precisamente los grandes problemas aparentaban ser casos normales. Ojalá y todos tengamos la necesidad de enseñar y publicar cuando existen estos casos, y que nuestros pares sepan cómo lo solucionamos, qué hicimos para lograr que la vida de la madre y su neonato fuera la más adecuada y salga por la puerta del hospital, caminando con una sonrisa de satisfacción.










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