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Estudios sociales (Hermosillo, Son.)

versión impresa ISSN 0188-4557

Estud. soc vol.17 no.34 México jul./dic. 2009

 

Artículos

 

Identificación de indicadores de impacto en un programa de gobierno y modos de vida rurales

 

William Gómez Demetrio*, Octavio Alonso Castelán Ortega**, Gabino Nava Bernal*** y Ernesto Sánchez Vera****

 

* Estudiante de doctorado en CICA–UAEM. Correo electrónico: wgd83@hotmail.com

** CICA–UAEM. Correo electrónico: oaco@uaemex.mx

*** CICA–UAEM. Correo electrónico: gnb@uaemex.mx

**** CICA–UAEM. Correo electrónico: esv@uaemex.mx

 

Fecha de recepción: enero, 2008.
Fecha de aceptación: julio, 2008.

 

Resumen

Se realizó un estudio para identificar y apreciar posibles indicadores que complementen formas de evaluación externas a programas oficiales de intervención agropecuaria. Se tomó como estudio de caso el subprograma local "Apoyo a Proyectos de Inversión Rural" (PAPIR) de Desarrollo Rural de la Alianza Contigo. Se trabajó con un enfoque participativo con investigadores y personas beneficiarias del programa en el año 2004 en Villa Victoria, Estado de México. Se emplearon métodos de carácter cuantitativo y cualitativo considerando como enfoque a los modos de vida sustentables con el fin de interpretar los resultados desde un punto de vista amplio. Se concluyó que no existe suficiente evidencia para comprobar la operatividad funcional de las normas de operación oficiales, existe una tendencia del fomento al desarrollo rural mediante un enfoque territorial con una visión productiva. Los resultados denotan la presencia de indicadores sociales, económicos y ambientales consolidados y otros que interactúan entre sí, que no han sido considerados por la burocracia al determinar cómo evaluar el impacto del PAPIR. Se encontró que el tipo de apoyos otorgados no genera cambio alguno en el bienestar económico ni en el modo de vida de los beneficiarios.

Palabras clave: PAPIR, indicadores, enfoque modos de vida sustentables, investigación participativa.

 

Abstract

A study was undertaken to identify and appreciate complementary indicators for the assessment of official agricultural interventions and programs. The local program "Support for Rural Investment Projects" (PAPIR) within a government supported program "Alianza Contigo" was considered as a case study in the State of Mexico. Participatory methods were carried out by researchers and beneficiaries from that program in the municipality of Villa Victoria in 2004. Both qualitative and quantitative information was gathered considering the sustainable livelihoods approach as the framework to analyze and discuss the results. No evidence was found to affirm that the official rules and functional operation procedures were taken place in the area under study. A tendency of the promotion exists to the rural development by means of a territorial approach with a productive vision. The information showed that specific social, economic and environmental indicators interact in a differential dynamic and complex way depending on the type of support that beneficiaries receive. These indicators have not been taken into account by administrators and managers when impact assessments have been undertaken by government bodies. Finally, it was concluded that programs had caused no positive changes or impact on the economies and livelihoods of the beneficiaries.

Key words: PAPIR, indicators, sustainable livelihoods approach, participatory research.

 

1. Introducción

La Evaluación de Programas de Desarrollo Rural ha sido una actividad a la que se le brinda poca importancia en países latinoamericanos. En México, las políticas y los programas de desarrollo rural han sido orientados como un conjunto de intervenciones tecnológicas con enfoque productivista, por lo que, para organizaciones gubernamentales (OG) y no gubernamentales (ONG), resulta más sencillo evaluar su impacto desde un punto de vista netamente económico y productivo. Este enfoque basa su estrategia en estimular y facilitar la interacción entre los beneficiarios y los agentes externos relevantes para incidir directamente sobre el ingreso y mejorar las oportunidades de vida de la población (Quispe, 2006).

La falta de una buena planificación y la enorme variabilidad en la forma en que los recursos económicos asignados a este rubro son invertidos en diferentes bienes o proyectos, han provocado poco impacto positivo o sólo han presentado éxito temporal (Pretty, 1995; Altieri, 1995; Gonsalves, 2001). Así, la visión oficial del desarrollo rural está enfocada al incremento de la producción, donde la capitalización es el elemento fundamental del desarrollo.

Si bien los conceptos "productivo" y "capitalización" aportan la idea de globalidad y desarrollo territorial, propio de los sistemas a los que se refieren, se quedan cortos a la hora de explicar el funcionamiento de los sistemas rurales, caracterizados por ser unidades de producción, que por su origen, ubicación geográfica, condiciones socioeconómicas y culturales desfavorables realizan un conjunto de actividades que les permiten la obtención de satisfactores para necesidades locales con el mínimo de recursos disponibles. Lo anterior es la razón por la cual los bienes que las personas poseen en estos sistemas, cumplen con distintas funciones y propósitos prioritarios más importantes para sus modos de vida y estrategias de subsistencia (Dorward et al., 2005), que no siempre están acordes con los objetivos de los programas y de las políticas.

Los métodos tradicionales (SAGARPA–FAO1) utilizados para evaluar el impacto de intervenciones gubernamentales en materia agropecuaria y rural, arrojan información incompleta que se centra en medir únicamente la operatividad y distribución de los recursos existentes y toman en cuenta muy parcialmente el grado de heterogeneidad de las sociedades rurales y el mundo de la pobreza que enfrentan (Quispe, 2006). Sin embargo, determinar la forma o el nivel de incidencia de las intervenciones sobre los beneficiarios (usuarios) no ha sido objeto relevante para las dependencias evaluadoras.

Es necesario cuantificar cómo los programas, en forma de bienes o subsidios, afectan de manera interna a las unidades familiares beneficiadas. Las evaluaciones realizadas hasta ahora han sido poco integrales al no utilizar otros enfoques y métodos que complementen los resultados y que ayuden a explicar los efectos en el medio circundante y en las formas de vida locales. Las problemáticas inmersas en el medio rural no pueden continuar siendo abordadas mediante supuestos arbitrarios o enfoques verticalistas, por el contrario, deben estar en constante evolución y crecimiento.

Según Quispe (2006) en los últimos años son muchas las experiencias con enfoques alternativos que coinciden con la visión de promover el desarrollo rural "desde abajo" y "desde dentro". Uno de ellos, el "enfoque territorial del desarrollo rural" que se concibe como un proceso de transformación productiva e institucional en un espacio determinado mediante el máximo aprovechamiento de la diversidad de recursos rurales donde las principales variables son: diversidad, calidad, inocuidad, conocimiento de procesos, producción y una gobernabilidad democrática, con participación de todos los actores involucrados (Schejtman y Berdegué, 2004).

Otro enfoque que también ha retomado relevancia en los últimos años es "modos de vida sustentables" el cual constituye una herramienta alternativa para interpretar y atender las problemáticas del medio rural. Se considera que pudiera tener un mayor potencial que el enfoque territorial, dado que su unidad estructural de análisis es la familia y sus modos o estrategias de vida, los cuales desarrolla para satisfacer sus necesidades con los elementos del medio que le rodean. Este principio habría sido retomado por Engels en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado cuando dijo que la "familia" es la unidad económica de la sociedad (<http://www.marxists.org/espanol/m–e/1880s/origen/index.htm> 2000). Aunque representa un cierto tipo de materialismo dialéctico, su fundamento se encuentra en considerar que la realidad social es un proceso permanente de contradicciones, mismas que se originan en el interior de la familia y repercuten en el desarrollo de la historia y del Estado. Desde este punto de vista, considerar que en las poblaciones menos favorecidas, esas mismas contradicciones son de tipo económico, institucional, social y ecológico, deja claro que el desarrollo rural bien pudiera ser explicado desde esta visión (Carney, 1998; DFID, 2000)

El cambio hacia el uso de enfoques o paradigmas que incluyan nuevos marcos de interpretación y análisis en el proceso de evaluación de las intervenciones, y además abarquen niveles múltiples de involucramiento con los actores, que consideren la interacción o asociación con terceros estableciendo un carácter participativo (Ashley y Hussein, 2000), y rescaten e incorporen los conocimientos locales de los involucrados para determinar la forma en que pueden ser evaluados en su modo de vida (Cornwall, 1996; Cornwall, 2002a; Cornwall, 2002b; Mtshali, 2000; Sabo, 2001; Fetterman, 2005), permitirá que las evaluaciones sean de mejor calidad y admitirán la obtención de conclusiones y directrices más apropiadas y pertinentes (Murray, 2002; Patton 2002), ya que existe una complementariedad entre elementos de tipo cuantitativo y cualitativo (Viñas, 2004).

En 1995 se instrumentó en México el Programa llamado Alianza Para el Campo2 (APC), después denominado Alianza Contigo, como parte de las estrategias agropecuarias oficiales orientadas a impulsar una participación corresponsable de productores y fomentar la organización en unidades económicas viables que permitieran la ejecución de los programas agropecuarios.3 Desde entonces, APC ha sido la principal estrategia oficial para el desarrollo agropecuario y rural de México. Para su aplicación existen cuatro grandes áreas de atención estratégica: a) Reconversión productiva, b) Integración de cadenas agroalimentarias y de pesca, c) Atención a grupos y regiones prioritarias, y d) Atención a factores críticos (SAGARPA, 2005).

A partir de lo anterior, se tomó para este trabajo, y como caso de estudio, parte del Programa de Desarrollo Rural.4 Éste ha operado bajo tres subprogramas que son: Apoyo a Proyectos de Inversión Rural5 (PAPIR), Desarrollo de Capacidades en el Medio Rural (PRODESCA), Fortalecimiento de Empresas y Organización Rural (PROFEMOR). El PAPIR ha sido el más notable de ellos por ser el programa donde se han hecho tangibles por parte de los productores bienes e infraestructura, y se ha invertido en ello la mayor cantidad de recursos económicos destinados al desarrollo rural en los últimos años.

Con el PAPIR se ha buscado, según la versión oficial de SAGARPA (2005), satisfacer la demanda de la población que vive en zonas con alto grado de marginación, dando atención a productores de bajos ingresos, con énfasis en grupos y regiones prioritarias que consideran preferentemente la asociación de mujeres, jóvenes, indígenas, discapacitados y personas de la tercera edad con o sin acceso a la tierra; con el fin de propiciar condiciones para su desarrollo humano, económico y social e inducir su participación activa, equitativa e integral a través de proyectos de inversión productiva, asistencia técnica, capacitación y organización (SAGARPA, 2003).

El objetivo del presente trabajo fue identificar los indicadores (económicos, sociales, ambientales) que no han sido considerados por las metodologías tradicionales (SAGARPA–FAO) y que son fácilmente perceptibles por los usuarios, además pueden contribuir de manera importante a evaluar y monitorear una parte del impacto de las intervenciones de los programas de desarrollo rural. Explican así de manera detallada y precisa lo que sucede con algunos procesos de transferencia tecnológica desde el interior de las unidades de producción.

 

2. Materiales y métodos

2.1 Selección de entidad de estudio

El estudio se realizó en el municipio de Villa Victoria, Estado de México, localizado a 46 kilómetros al noreste de la capital del estado y a 111 kilómetros de la Cd. de México. Se caracteriza por ser una región donde se encuentra asentado parte del grupo étnico Mazahua, la agricultura es de subsistencia y la ganadería es de traspatio. Ha sido oficialmente identificado como el municipio con mayor índice de marginación (1.07649) se ubica en el lugar 374 de los municipios pobres que se encuentran en otros estados del territorio mexicano (conapo, 2000) (cuadro 1).

 

2.2 Identificación de beneficiarios de PAPIR seleccionados para el estudio

Se consultó información secundaria generada por la SAGARPA relacionada con los programas de Alianza Contigo como son: anexos técnicos 2004 y 2005, listado de beneficiarios 2004, 2005 y 2006, informes de evaluaciones externas y bases de datos de años anteriores. La información fue de tipo administrativo–informativa6 (ubicación, localización del beneficiario, recursos económicos invertidos, folios de identificación, etc.).

 2.2.1 Selección de la muestra

En el 2004 el total de solicitudes apoyadas por el programa PAPIR en Villa Victoria fueron 215, las cuales se consideraron para el estudio como población total y se agruparon en función de los apoyos otorgados en seis grupos, de acuerdo a la similitud de los bienes recibidos y a la frecuencia de los mismos, con la finalidad de homogeneizar la información y poder marcar diferencias entre los diferentes bienes subsidiados; mediante un muestreo aleatorio simple (Cochran, 1963) con un error de ±5% y un nivel de confianza de 95%, utilizando la siguiente fórmula:

Donde:

z= Confiabilidad = 1.96

N= Número total de población = 215

p= Proporción de la variable de interés (Tienen apoyo) = 0.9

q= Proporción de la variable complementaria (No tienen) = 0.1

e= Precisión = 5.0%

n= Tamaño de la muestra = 85

Se realizó un procedimiento de estratificación (ver cuadro 2) para cada grupo por el procedimiento descrito por Kish (1965) con la fórmula:

Donde:

N = Población total

n = Muestra general

ƒh = Probabilidad de estimación dentro del grupo

Nh = Frecuencia original del grupo

hn = Tamaño de muestra para cada grupo

8

 2.3 Recolección y análisis de información

Se utilizaron métodos de investigación participativa descritos por Geilfus (2001) como son: diálogos con informantes clave, observación participante, entrevistas semiestructuradas. La información se complementó con estadísticas oficiales en un proceso de reconocimiento, verificación y validación de la información oficial versus la evidencia empírica recolectada y las percepciones particulares de los beneficiarios participantes. Por un lado, se obtuvo la opinión y percepción acerca de las propuestas regionales ya existentes, y por otro la incorporación de las ideas, aspiraciones y proyectos de los beneficiarios.

Utilizando los conceptos del enfoque de modos de vida7 se diseñó y aplicó una encuesta a los 85 beneficiarios seleccionados en el muestreo para el estudio. La encuesta se basó en un cuestionario integrado con matrices y preguntas, con lo cual fue posible contextualizar los aspectos socioeconómico, conocimiento y acceso al programa, vivencias ex–ante y ex–post a la percepción del apoyo.

2.3.1 Contenido de la encuesta

El cuestionario incluyó cinco preguntas para obtener el tamaño y composición de la familia, ingresos mensuales, nivel educativo, actividades desempeñadas. Los resultados para este apartado se discuten con el uso de estadística descriptiva. Con base en la estratificación realizada para el muestreo, mediante el uso del software Minitab 14, se consideró a la variable composición familiar, para identificar diferencias estadísticas mediante un ANOVA (P< 0.05), y una prueba de correlación de Pearson a las variables ingreso – actividades generadoras de ingreso con la finalidad de comparar los grupos y corroborar la congruencia de las evidencias encontradas contra los normas oficiales de operación del programa donde se establece a la población objetivo. Una prueba de bondad de ajuste (X2 < X2 p0.05) también fue empleada para comprobar la relación existente entre las comunidades que integran el municipio de acuerdo al grado de marginación que presentan con relación al nivel de elegibilidad general que han tenido (Ritchey, 2002).

Con diez preguntas abiertas se logró obtener: el conocimiento del programa, forma de acceso, proceso y duración de la gestión. Estas fueron del tipo:

¿Cuándo se enteraron de la existencia del programa? ¿Cómo se enteró? ¿Por qué medio? ¿Dónde lo gestionaron? ¿Cómo lo gestionaron? o ¿A través de quién lo gestionó?

Cinco reactivos fueron a manera de matrices, en las cuales los participantes expresaron abiertamente su vivencia antes y después de ser beneficiarios del programa. La temática que se abordó en este apartado tiene que ver con los beneficios, el uso, los problemas, la satisfacción de necesidades y toma de decisiones que ha generado la presencia del bien recibido mediante el programa para cada una de las familias. Esta información permitió realizar un análisis para la identificación de los indicadores que permiten evaluar el programa bajo el enfoque de los modos de vida.

Finalmente, con dos preguntas se realizó una evaluación cualitativa, desde el punto de vista de los beneficiarios, en relación al programa, su calidad de vida y la modificación o no de su modo de vida, con la finalidad de verificar y triangular la información obtenida en función del enfoque utilizado.

El cuestionario se validó y modificó previo a la encuesta; se aplicó a cinco personas ajenas a las comunidades y al municipio seleccionado, mediante el llenado de cuestionarios, corrección y afinación en la objetividad de preguntas. La encuesta se realizó en todos los casos mediante visitas a los domicilios particulares. En los cuestionarios se utiliza el término beneficiario, sin embargo, éstos fueron contestados en presencia de todos o la mayoría de los miembros de la familia del beneficiario y las respuestas fueron en consenso, lo cual permite una interpretación integral de la información y no parcializada hacia algún tipo de integrante de la familia. El proceso se realizó de septiembre de 2006 a enero de 2007 y únicamente se consideró a los beneficiarios del programa en el 2004.

Con el fin de precisar la zona de estudio y proponer la solución a problemas complejos de planificación y gestión territorial asociada a la variable tiempo plasmado en una evidencia gráfica, se utilizó el sistema de información geográfica (SIG) como herramienta (Software Arc View 3.1) para georeferenciar la cobertura espacial del programa dentro del municipio a través de la relación de coordenadas geográficas de localidades del INEGI (2000), la clasificación en base al índice de marginación de la conapo (2000) y la presencia del PAPIR en las comunidades durante los años 2004 – 2006.

 

3 Resultados y discusión

3.1 Situación general de PAPIR en Villa Victoria

En la figura 1 se representa el tipo y la distribución geográfica de las comunidades donde se han otorgado apoyos a través de PAPIR durante los años 2004–2006.

Se aprecia que, aparentemente, la difusión y cobertura de PAPIR cumple con las normas de operación oficiales en cuanto a "atender zonas de alto grado de marginación". Sin embargo, se encontró que existe una repetición de los apoyos en las mismas comunidades a través de los años. De 26 comunidades atendidas en 13 de ellas se repiten apoyos por segunda o tercera ocasión, en alguno de los años analizados (ver cuadro 3). No se encontró evidencia para interpretar o verificar el criterio de elegibilidad, pero sí es posible deducir que, si no existían elementos suficientes para reconsiderar las zonas atendidas, pudiera haberse dado mayor prioridad a otras regiones que lo requerían.

Al analizar los montos de inversión en la zona de estudio se encontró que en 2005 hubo una disminución del mismo en 55% con relación a 2004 y, al contrario, en 2006 un incremento de 77.34% respecto a 2005. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que para 2005 y 2006, el presupuesto fue inferior que en 2004. La información también sugiere que las políticas de desarrollo poseen lineamientos estrictos en relación a la constitución de la inversión (gobierno–productor) en la cual en promedio el gobierno ha proporcionado 55.57% del monto total y 44.43% restante ha sido aportado por los productores (ver cuadro 4).

Cuando el comportamiento geográfico del programa a través del tiempo fue analizado con una prueba no paramétrica (X2 < X2p0.05), no se encontró relación en las variables, los valores encontrados se ajustan a la relación teórica esperada de las comunidades beneficiadas cada año en reciprocidad a la proporción existente con base en el índice de marginación (gráfica 1), lo cual fundamentaría la versión oficial sobre el apoyo de los programas a las zonas marginadas. Sin embargo, información adicional recolectada sugiere una tendencia hacia el sector categorizado seguido del nivel medio, bajo y muy alto, teniendo como base las normas de operación del programa. Al ser la coinversión un elemento necesario para la ejecución del programa, se benefician los grupos socioeconómicos de mayores ingresos en el contexto de las comunidades por lo que se evidencia una deficiencia en la planificación del programa para la selección de los beneficiarios. Dicho de otro modo, a pesar de ser un programa destinado a zonas con alto grado de marginación, el tipo de apoyo no queda en manos de personas de bajos o escasos recursos. Lo anterior puede ser una razón por la cual no se generan impactos importantes en el medio rural.

 

3.2 Situación de los beneficiarios

La composición familiar, respecto a la cantidad de miembros de las familias encuestadas para cada uno de los grupos, no muestra diferencia significativa (ANOVA, p > 0.05). En relación al nivel de educación, el más alto alcanzado es preparatoria. Además, los niveles máximos terminados en el resto de los grupos son primaria y secundaria, con una concentración de población 44.8% y 36.4% respectivamente, el resto son 6.8%, sin ningún tipo de estudios, 11.8% preescolar y 0.2% preparatoria.

Por otra parte, las actividades que generan ingreso en las unidades familiares se muestran en la gráfica 2. Las pruebas de correlación de variables indican un grado de correlación positivo significativo en todos los casos. Sin embargo, la evidencia muestra que las actividades no agropecuarias mostraron ser mejor remuneradas comparadas con las agropecuarias. El ingreso promedio mensual en las familias fue de $338.80 dólares, con un rango mínimo y máximo de $261.56 y $443 respectivamente.

El análisis anterior muestra que en entidades pobres como las del municipio de Villa Victoria, las principales actividades generadoras de ingreso no son agropecuarias. Esta es una evidencia similar a la reportada por De Janvry y Sadoulet (2004) en Hacia un Enfoque Territorial del Desarrollo Rural. Actividades como la albañilería, choferes de taxis y obreros de industria, se han convertido en las principales fuentes de ingreso acompañadas de las remesas provenientes de los migrantes en zonas urbanas más cercanas, ya que este tipo de actividades no se realizan en los lugares de origen. Ello sugiere la necesidad de una reorientación hacia el tipo de apoyos que se promueven con los programas de desarrollo, en este caso con PAPIR y los de otras instituciones y dependencias interesadas por abordar este tema.

Respecto a la forma interna en que se realizó la implementación del programa, de acuerdo a las encuestas, se identificó que una mayor proporción (64.7%) de los beneficiarios tenía conocimiento previo de la existencia del programa. El 35.2% restante no conocía el origen del apoyo. El medio por el cual tuvieron conocimiento de la existencia del programa fue por información directa de los delegados, líderes de organizaciones sociales y carteles pegados en oficinas y otros establecimientos. Sin embargo, en el grupo 19, en 90% de los casos la transferencia de información fue a través de los delegados de la comunidad, el resto fue 5% publicidad y 5% líderes de organizaciones sociales. En los grupos 2, 3, 4, 5 en el cien por ciento de los casos, fue a través de líderes de organizaciones sociales, en el grupo 6 el cien por ciento fue a través de la lectura de publicidad pegada en oficinas y establecimientos.

La ruta tomada para la gestión del apoyo en todos los casos fue, productor –organización social– Oficinas Municipales del Centro de Apoyo al Desarrollo Rural de la SAGARPA (CADER). El tiempo promedio que transcurrió para que las personas obtuvieran de manera definitiva su apoyo fue de 8.4 meses (cuadro 5).

La información encontrada coincide con lo reportado en la Evaluación Nacional Externa, en 2005 al Programa Desarrollo Rural 2004, efectuada por la FAO a solicitud de la SAGARPA. En la misma, se aprecia uniformidad (situación socioeconómica similar) en el tipo de beneficiarios en relación a la composición familiar, ingresos económicos y nivel de escolaridad. No obstante, las principales razones y propósitos por los cuales las personas han solicitado un apoyo vía PAPIR, no es precisamente la necesidad prioritaria, sino una cuestión originada por la oferta y publicidad realizada por las dependencias promotoras; motivo por el cual la población no desaprovecha la oportunidad de adquirir algún tipo de bien (apoyo) a un precio accesible (subsidio).

Por otro lado, algunas de las funciones que desempeñan los apoyos dentro de las unidades de producción están totalmente previstas por los beneficiarios y otras surgen posteriormente al otorgamiento del bien. Esto se observa en cuadro 6, donde la razón para obtener el bien surge de una necesidad específica y el propósito para un fin productivo o por un aprovechamiento oportunista. La razón es simple, las condiciones de vida de las personas de pocos recursos económicos no les permiten planificar el uso de sus bienes para cumplir objetivos a largo plazo. Sus diversas necesidades son diarias por lo cual disponen, deciden y hacen uso de sus recursos en función de estas necesidades a corto plazo y la satisfacción de todas ellas se asocia a la disponibilidad de bienes o materiales con que cuentan o que se presentan de oportunidad.

 3.3 Identificación de indicadores

Podría argumentarse, dados los métodos utilizados, que los indicadores cualitativos identificados pudieran ser considerados como subjetivos por las ciencias exactas y corrientes positivistas. Sin embargo, proveen información igualmente valiosa que los indicadores cuantitativos empleados por las ciencias sociales, ya que especifican claramente la posición en cuanto a los objetivos planteados.

Un resumen de los indicadores encontrados se observan en el cuadro 7, en el que se observa que, para los grupos 1–4 existen económicos, sociales y ambientales y para los grupos 5 y 6 únicamente económicos y sociales. Los tipos de indicadores difieren entre cada tipo de apoyo recibido. Económicos está presente en todos los grupos y son los de mayor importancia, de acuerdo a las respuestas de los participantes, aunque no son iguales y se interpretan de manera diferente para cada caso particular. Por otro lado, los sociales y ambientales también son de importancia y pueden ser elementos fundamentales para planificar la evaluación de programas y políticas; así como para determinar cuáles serán los elementos a cuantificar con indicadores económicos.

Los indicadores expuestos son exclusivamente aquellos que fueron detectados por los beneficiarios encuestados, pero pueden permitir analizar y entender el resultado de las evaluaciones oficiales actuales, proporcionando detalles más precisos cuando hacen falta datos cuantitativos, ofreciendo puntos de vista útiles en cuanto a procesos causales inherentes al uso de los recursos en las estrategias de vida. Se sugiere la aplicación y uso de estos conceptos como elementos complementarios a procedimientos centralizados en la cuantificación de cambios económicos.

Las principales diferencias entres los procedimientos oficiales vigentes de evaluación y la propuesta del presente trabajo se aprecian en el cuadro 8 en el cual queda claro que la incorporación de otros enfoques para abordar la problemática, no pretende desplazar a la existente, simplemente la complementa explicando lo que sucede a un nivel más preciso. Estas diferencias podrían determinar si en verdad se generan efectos o impactos con los proyectos y, si es así, cómo se modifican o permanecen después de haber finalizado.

 3.4 Impacto relativo

En el cuadro 9, se observa el número de respuestas referentes al impacto de PAPIR con base al punto de vista particular de los beneficiarios considerando las variables de impacto (mucho, poco y nada). En las 85 encuestas realizadas, la mayor concentración de respuestas tanto para el impacto económico como para el modo de vida fue Nada seguido de Poco y Mucho impacto. El no presentar cambios significativos se debe a que la mayoría de los beneficiarios ya realizaban las actividades necesarias para poder obtener recursos económicos (con o sin el bien solicitado). Otra razón de que existan escasos cambios se debe a que carecen de innovación y las costumbres y tradiciones de las personas se encuentran por encima de las propias innovaciones, aunado a que en su mayoría son acciones aisladas, sin seguimiento, por lo tanto insuficientes para modificar sus estrategias de vida por eso problema de la subsistencia sigue inalterable para estas personas.

 

Conclusiones

Los resultados del análisis espacial del PAPIR de 2004–2006, indican que el acceso por parte de la población se ha restringido a unas cuantas comunidades. Los montos de inversión y porcentajes aportados son similares en los tres años analizados, situación que puede ser consecuencia de un aferrado y arraigado concepto que se tiene del enfoque territorial sobre el desarrollo rural. La reinversión y recapitalización con un objetivo productivo sobre el mismo territorio, continúa siendo el elemento central del desarrollo a pesar de la adopción de nuevos conceptos.

La composición familiar, la cantidad de ingresos generados mensualmente y el nivel de educación de las familias beneficiarias son muy similares para todos los grupos. PAPIR ha sido demandado por cuestiones de oferta; hacen falta diagnósticos precisos sobre las verdaderas necesidades locales. Por otra parte, no existe un criterio claro que defina y verifique la población objetivo, son sujetos susceptibles de serlo por el hecho de habitar en la región de incidencia, independientemente del nivel socioeconómico que posean.

En relación a los indicadores, los económicos son complementados con el aporte y significado de sociales y ambientales, ya que en ellos se explica gran parte, el empoderamiento que reciben los productores y repercute en comportamientos posteriores y en la transmisión de conocimientos dentro de las unidades de producción o de la familia. Lo anterior permite percibir con mayor exactitud los cambios que se generan al analizar cualquier acción realizada. Contar con esta información puede ser de gran utilidad para realizar estudios comparativos y de seguimiento a los programas que pretenden el fomento al desarrollo rural dando explicaciones más objetivas sobre la realidad social que existe.

En cuanto al enfoque, en países como el nuestro donde la pobreza cada vez es más difícil de erradicar se ha provocado la adopción de orientaciones alternativas de desarrollo para abordar la problemática. Enfoques teóricos como los Modos de Vida y metodológicos como la Investigación Participativa Rural, que son utilizados actualmente y siguen vigentes en países en desarrollo por su utilidad práctica y conceptual, son muy poco empleados en la identificación de indicadores y evaluación de impacto de las políticas y programas de desarrollo en México. Sin embargo, está bien demostrado que generan una visión más amplia, dado que la experiencia que los beneficiarios poseen proviene de un conocimiento histórico y multicausal que les ha permitido sobrevivir hasta la actualidad. Esto va más allá del criterio considerado por la burocracia; los logros obtenidos con las acciones emprendidas dejan claro que el combate a la pobreza es algo más que propiciar el desarrollo a partir de la inversión en bienes de capital, cuya vida útil o productiva es relativamente corta como lo son los bienes subsidiados en 2004 con el subprograma PAPIR.

Lecciones aprendidas

Villa Victoria es un municipio con un nivel cultural y económico muy pobre. Existen grupos consolidados con ideologías políticas, por lo cual usar enfoques que consideran al elemento humano y su entorno como los elementos de mayor importancia en todo proceso de desarrollo amplía la visión que se tienen sobre sí mismos. Relacionarse con los actores y hacer hincapié en la necesidad que expresen abiertamente su pensar y en ocasiones su sentir trajo como consecuencia una reflexión y un autoaprendizaje que les permite diferenciar entre procesos de proselitismo político y procesos de desarrollo, dejando claro que los responsables del propio desarrollo son ellos mismos.

Recomendaciones para el futuro

En el caso de zonas como Villa Victoria, es necesario coordinar y planificar desde un inicio las actividades a realizar en conjunto con las dependencias u organizaciones que realizan los trámites de gestión y ejecución para los programas. Es pertinente la interdisciplinariedad y la actualización de los sistemas de seguimiento y evaluación, permitir la crítica y el diálogo abierto entre actores. Las recomendaciones en procesos como el presente son aplicar el mismo enfoque de evaluación a los diferentes programas dentro del área de estudio. También es necesario corroborar y comparar los resultados con trabajos en entidades con similares y diferentes características socioeconómicas (marginación muy alta, alta, media y baja) lo que permitirá contrastar y unificar criterios para la creación de una propuesta metodológica aplicable en diferentes niveles de desarrollo, guiada bajo el enfoque de los modos de vida y la investigación rural participativa.

 

Agradecimientos

Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), al Centro de Investigación en Ciencias Agropecuarias (CICA–UAEM) y a la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), por el espacio y los recursos económicos para la realización del presente trabajo.

 

Referencias

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NOTAS

1 Metodología establecida en 1998 entre la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) y la Unidad de Apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación en América Latina (UA–FAO), para evaluar el programa de Alianza para el Campo (APC) en México, cuya aplicación se ha realizado sin modificación alguna durante los últimos ocho años.

2 Programa gubernamental general que promueve el desarrollo agropecuario a través la unión de programas específicos sectorizados.

3 Programas específicos sectorizados enmarcados en el programa Alianza para el Campo (Fomento Agrícola, Fomento Ganadero, Desarrollo Rural, Sanidad Agropecuaria, Información para el Desarrollo Rural Sustentable, Acuacultura y Pesca y del Fondo de Estabilización, Fortalecimiento y Reordenamiento de la Cafeticultura).

4 Programa sectorial específico inscrito en Alianza para el Campo.

5 Subprograma de Desarrollo Rural destinado a productores de áreas marginadas y bajos recursos económicos.

6 Se refiere a la información que utiliza la SAGARPA para llevar el control interno de los programas y de los beneficiarios, con base en la cual se realizan los informes necesarios para las diferentes áreas administrativas.

7 El enfoque de los modos de vida considera a las personas, sus capacidades y sus medios de subsistencia, incluidos los alimentos, ingresos y bienes. Activos tangibles son los recursos y los negocios, los activos intangibles son las acciones y los medios de acceso. Son ambientalmente sostenible cuando se mantienen o aumentan su nivel y tiene efecto benéfico en otros medios de subsistencia. Son socialmente sostenible cuando se puede hacer frente y recuperarse del estrés o crisis garantizando el porvenir de generaciones futuras (ver http://www.livelihoods.org/SLdefn.html).

8 En el cuadro 2, la especificación del tipo de apoyo se refiere a: apoyos pecuarios (animales ovinos, vientres y sementales); maquinaria (sembradoras, desgranadoras, molinos de martillos y de nixtamal); equipo pecuario (comederos, bebederos, redes de monofilamento); material de construcción (láminas, tabiques, cemento, alambre de púas para construcción de corrales); herramientas (palas, picos, azadones, machetes) y finalmente, equipo agrícola (aspersores de mochila, arados de tiro animal y sistemas de riego portátiles).

9 Regresar a la agrupación original en la determinación del tamaño de muestra.