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Literatura mexicana

versión On-line ISSN 2448-8216versión impresa ISSN 0188-2546

Lit. mex vol.36 no.2 Ciudad de México jul./dic. 2025  Epub 06-Ene-2026

https://doi.org/10.19130/iifl.litmex/36.2.2025/001wx254107s69 

Reseñas

Sergio Ugalde Quintana Filología, creación y vida: Alfonso Reyes y los estudios literarios. México / Monterrey: El Colegio de México / Universidad Autónoma de Nuevo León, 2024.

Sergio Ugalde Quintana, Philology, Creation, and Life: Alfonso Reyes and Literary Studies. Mexico City: El Colegio de México / Autonomous University of Nuevo León, 2024.

aUniversidad Nacional Autónoma de México,Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Moreliarcesana@enesmorelia.unam.mx


Resumen:

Una de las virtudes sustanciales, pero menos apreciadas, del arte ensayístico es la perseverancia. El libro Filología, creación y vida: Alfonso Reyes y los estudios literarios, que Sergio Ugalde Quintana publicó en la primavera de 2024, representa una prueba acertada de esta afirmación. Punto de llegada de un movimiento hermenéutico que su autor generó en tierra alemana entre 2015 y 2017, el ensayo que aquí se reseña revela, entre sus calidades, la de ser la expresión de un trabajo intelectual tenaz y resistente; el producto de un escritor que interpreta su objeto de estudio sin nunca separarse de él y manteniéndose firme en la concreción de sus aspiraciones críticas. De hecho, es quizás, antes que nada, por esta capacidad perseverante que el autor alcanza dos resultados apreciables.

Palabras clave: Alfonso Reyes; Ugalde; filología

Abstract:

One of the substantial, yet underappreciated, virtues of the essay is perseverance. The book Philology, Creation, and Life: Alfonso Reyes and Literary Studies, published by Sergio Ugalde Quintana in the spring of 2024, represents apt proof of this assertion. The culmination of a hermeneutic movement that its author generated in Germany between 2015 and 2017, the essay reviewed here reveals, among its qualities, that of being the expression of tenacious and resilient intellectual work; the product of a writer who interprets his object of study without ever deviating from it and remaining steadfast in the concretization of his critical aspirations. In fact, it is perhaps, above all, due to this capacity for perseverance that the author achieves two appreciable results.

Keywords: Alfonso Reyes; Ugalde; philology

Una de las virtudes sustanciales, pero menos apreciadas, del arte ensayístico es la perseverancia. El libro Filología, creación y vida: Alfonso Reyes y los estudios literarios, que Sergio Ugalde Quintana publicó en la primavera de 2024, representa una prueba acertada de esta afirmación. Punto de llegada de un movimiento hermenéutico que su autor generó en tierra alemana entre 2015 y 2017, el ensayo que aquí se reseña revela, entre sus calidades, la de ser la expresión de un trabajo intelectual tenaz y resistente; el producto de un escritor que interpreta su objeto de estudio sin nunca separarse de él y manteniéndose firme en la concreción de sus aspiraciones críticas. De hecho, es quizás, antes que nada, por esta capacidad perseverante que el autor alcanza dos resultados apreciables. Por un lado, frente a “todo el universo crítico que rodea la escritura y la trayectoria de Alfonso Reyes”, en las casi cuatrocientas páginas de su libro Ugalde se mantiene coherente con la idea central que propone, es decir, con el hecho de que “en la obra del poeta, narrador, ensayista, diplomático, educador y forjador de instituciones que fue Reyes, juega una función fundamental: su papel en la profesionalización de los estudios literarios” (29). Por el otro, el libro cumple con el objetivo que declara en su apartado inaugural que se titula “Los poderes de la filología. A manera de introducción”: el autor analiza el vínculo que el itinerario escritural y la sociabilidad intelectual de Reyes mantuvieron con la historia de la filología en el mundo hispánico durante la primera mitad del siglo XX. Ugalde profundiza su investigación al establecer un preciso contrapunto entre algunos de los textos y documentos más representativos del regiomontano y la historia de los estudios literarios; de esta manera, hace visibles las tensiones políticas que la disciplina filológica vivió, a lo largo de la primera parte del siglo pasado, in primis respecto a los discursos nacionalista, racista e imperialista.

Después de presentarnos, en su introducción, las proteicas tareas del filólogo, quien descubre la posible unidad de sentido que conformaría una tradición literaria y humanista, Ugalde investiga la trayectoria intelectual de Alfonso Reyes a través de siete capítulos. El primer apartado se titula “Cosmopolitismo occidental y crítica literaria: Cuestiones estéticas (1908-1910)”. Según el autor, el tono y la materia de este amplio compendio de textos críticos que abarcan diversas tradiciones literarias evidenciarían en Reyes el deseo de un cosmopolitismo universalista y europeizante. En este libro, publicado en plena época ateneísta (1911), Reyes estaría dialogando y polemizando, de forma latente, con las perspectivas educativas (positivista o modernista) que, en ese entonces, se disputaban los estudios literarios en la Escuela Nacional Preparatoria. En este sentido, el modelo de la Grecia trágica y agónica, la poética de Mallarmé, la dimensión humanista de Goethe y la estética de Góngora, no son sólo simples objetos de estudio a los cuales Reyes dedica una de sus Cuestiones estéticas, sino precisos elementos estructurantes que le permiten definir su universo filológico y, sobre todo, establecer la línea política de las tareas críticas y educativas que realizará durante toda su vida.

El segundo capítulo se titula “Nacionalismo e historia de la literatura: Alfonso Reyes y el Ateneo (1910)”. El examen de Ugalde se detiene en algunos de los trabajos que el regiomontano escribió, entre 1910 y 1917, con el fin de configurar un programa de historiografía literaria que fuese efectivo para establecer una tradición nacional: la conferencia “Los Poemas rústicos de Manuel José Othón”, que Reyes dio el 15 de agosto de 1910 en el marco de la celebración ateneísta del primer centenario de la Independencia de México; El paisaje en la poesía mexicana del siglo xix (primera edición de 1911), folleto en el cual Reyes logró precisar “la noción de paisaje como elemento distintivo […] para la construcción de una tradición literaria particular” y para elaborar la teoría de “una sensibilidad estética nacional” (180-181); y, finalmente, Visión de Anáhuac (1519), obra maestra publicada en 1917, que “propone una escritura compleja y abierta, con una destacada potencia poé tica, plástica y sonora” (181), en la cual encuentran voz precisas reflexiones filológicas. Al analizar estas obras, Ugalde establece un diálogo con los libros Antología de poetas hispano-americanos (1893-1895) e Historia de la poesía hispano-ame ricana (1911), de Marcelino Menéndez y Pelayo, para evidenciar cómo el joven Reyes tomó distancia de las lógicas de raza e imperio a partir de las cuales el filólogo de Santander organizó historiográficamente sus dos ensayos.

En el tercer capítulo, “Filología y enseñanza: la Escuela Nacional de Altos Estudios (1913)”, las reflexiones del hermeneuta se ahondan en el trágico contexto que, a partir de febrero de ese año, rodeó la vida de Reyes: su orfandad se volvió símbolo emblemático de toda una nación (193). El análisis de Ugalde se enfoca en el papel central que Reyes y los demás ateneístas desarrollaron en la institución después del fallecimiento de su director positivista Porfirio Parra. En particular, investiga cuatro documentos atesorados en la Capilla Alfonsina que permiten entender cómo el joven regiomontano preparó el curso de “Historia de la lengua y la literatura castellanas” que impartió en la Escuela Nacional de Altos Estudios, hasta cuando dejó el país en agosto del mismo año. Apoyándose en preciosas fuentes hemerográficas y epistolares, este apartado nos muestra las dificultades ideológicas que Reyes enfrentó durante el trabajo lingüístico e historiográfico que sustentó su curso: el estudio de autores como Ernest Renan y Max Müller lo llevó a enfrentar las implicaciones políticas y racistas de la filología decimonónica.

El capítulo “Las negociaciones con el hispanismo (1914-1920)” analiza la presencia de Reyes en la sección de Filología del Centro de Estudios Históricos de Madrid, en la cual pudo trabajar con algunas de las figuras más representativas de la filología hispánica de la primera mitad del siglo XX: Américo Castro, Federico de Onís y Ramón Menéndez Pidal, entre otros. Responsable de la difusión y lectura crítica de las letras latinoamericanas en el Centro de Estudios Hispánicos, Reyes encaró las contradicciones del discurso panhispánico que, en sus voces más conservadoras y regeneracionistas, confería a España un papel hegemónico dentro de una posible “comunidad espiritual y cultural compartida” (219). Como muestran sus relaciones epistolares, en el centro madrileño el mexicano vivió un proceso de “disciplinamiento” a menudo “rígido, metódico, estructurado” (236). Por eso, no debe sorprendernos que buscara en diferentes textos -escritos entre 1914 y 1917- una forma ensayística más libre y reflexiva. En este sentido, El suicida (1917) se configura como la manifestación más evidente de la disyuntiva que Reyes sufrió entre el rigor filológico del CEH y las novedosas posibilidades estilísticas de una escritura sin término forzoso y abierta sobre una perspectiva indefinida, que José Enrique Rodó había mostrado a los jóvenes de América.

El quinto capítulo, “Diplomacia y saber de la literatura (1932-1936)”, se detiene en uno de los textos más emblemáticos del periodo como embajador de Alfonso Reyes: esas brillantes “Notas sobre la inteligencia americana”, que redactó para el encuentro del Instituto Internacional de Cooperación Intelectual que se realizó en Buenos Aires en 1936 y se enmarcan en un contexto de urgencia de la diplomacia cultural, de preocupación por el ascenso del fascismo y de dramática amenaza bélica. Interrogado por Paul Valéry sobre cuál debería ser el papel del intelecto y cuáles serían los intereses superiores de la humanidad, Reyes señaló la existencia de un ethos latinoamericano, marcado por necesidades concretas e históricas (269). “Este ensayo constituye el programa de trabajo de toda una generación intelectual” (273).

Los últimos dos capítulos del libro examinan el quehacer literario de un intelectual que ha vuelto a casa: en “marzo de 1938, después de haber vivido cerca de 25 años fuera del país, Alfonso Reyes regresó a México” (281). El sexto apartado, “Humanismo y guerra (1938-1941)”, analiza La crítica en la edad ateniense (1941), trabajo sobre la Grecia clásica que recibió, en 1945, el primer Premio Nacional de Literatura. Ugalde afirma que se trata de un ensayo de interpretación que actualiza.1

El último capítulo se titula “Fenomenología y estilística en El deslinde (1944)”. Considerado como uno de los primeros en publicar, en lengua hispánica, un ensayo de “reflexión teórica sobre el fenómeno literario”, Alfonso Reyes decidió en este libro dar “forma rígida y científica” a la “habitual cordialidad” de su prosa (305-306). Como anticipa el título de este séptimo apartado, el análisis de Ugalde se enfoca en las dos corrientes que Reyes eligió como fuentes intelectuales para la concepción de su obra El deslinde. Prolegómenos a la teoría literaria. Respecto a la fenomenología, que para Reyes se confunde con la perspectiva teórica de una fenomenografía, Ugalde sondea y resignifica los vínculos que el ensayo reyista subtiende con el Nuevo sistema de lógica inductiva y deductiva, de Porfirio Parra, y, sobre todo, con la biografía y el pensamiento de José Gaos quien desarrolló un papel fundamental en la recepción de la fenomenología husserliana en el orbe hispánico. Asimismo, Ugalde señala la importancia de otra tradición intelectual en la conformación de la teoría literaria que El deslinde presenta: la estilística. En este sentido, en el estudio de la obra de Reyes, adquieren notable preponderancia las figuras de Benedetto Croce, Amado Alonso, Raimundo Lida e, in primis, del romanista alemán Karl Vossler.

Sin detenernos en las consideraciones finales que Ugalde ofrece en el breve apartado que cierra su libro, sobre la reivindicación constante en la obra de Reyes de la centralidad del “lazo entre filología y creación, entre lo vital y lo literario” (346), debemos evidenciar, para concluir, por lo menos dos últimas virtudes del ensayo aquí reseñado. Antes que nada, se aprecia el carácter cosmopolita e interdisciplinario de la literatura crítica que el autor utiliza para organizar y exponer su movimiento hermenéutico y que es evidente en la “Bibliografía citada”. Por el otro lado, al leer la propuesta interpretativa de Sergio Ugalde cabe destacar su capacidad de establecer un diálogo entre diferentes líneas investigativas: la archivística, fuertemente vinculada con el examen de documentos y cartas, la hemerográfica, que nos permite conocer las colaboraciones de Reyes en revistas y diarios, y, por supuesto, la crítica literaria y el estudio filológico. Esta destreza nos parece una herramienta efectiva a la hora de investigar las muchas actividades y estrategias que dieron forma al quehacer literario de Alfonso Reyes.

Bibliografía consultada

SergioUgalde Quintana Filología, creación y vida: Alfonso Reyes y los estudios literarios. México/ Monterrey: El Colegio de México / Universidad Autónoma de Nuevo León, 2024. [ Links ]

1Es decir:“una herencia cultural, para formular una serie de inquietudes sobre la formación de la polis y sobre el papel del intelectual en un momento de profunda crisis, como fue el de la Segunda Guerra Mundial, experimentada desde un país marginal a la contienda bélica"(292).

Recibido: 24 de Junio de 2025; Aprobado: 28 de Junio de 2025

*

Es doctor en Letras por la FFyL de la UNAM y profesor en el Colegio de Letras Hispánicas de la misma facultad. Sus áreas de interés en la investigación y la docencia son el ensayo y, en general, la literatura hispanoamericana del siglo XX. En su tesis de doctorado se ha ocupado de la recepción de José Enrique Rodó en México. El último artículo que ha publicado se titula: “El diálogo entre la misiva y el ensayo: La correspondencia entre los hermanos Henríquez Ureña y José Enrique Rodó”; está a punto de publicarse “José Enrique Rodó en laRevista Moderna de México”, enLatinoamérica(CIALC). Actualmente está haciendo su posdoctorado en el Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas (UNAM) con el proyecto: “El papel de Max y Pedro Henríquez Ureña en la recepción delArielen la República Dominicana, Cuba y México (1901-1915)”.

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