Introducción
En la última década, los estudios que buscan entender la violencia contra las y los periodistas en México han ido en aumento, de la mano con el incremento en la recurrencia de las agresiones. Si bien el consenso es que se trata de un fenómeno multifactorial (Brambila & Hughes, 2019; González & González, 2023; Márquez, 2023), dentro de la literatura académica son escasos los estudios que aborden y midan de manera simultánea no solo la recurrencia de las agresiones, sino también los distintos tipos de ataques que afectan a los periodistas. Asimismo, se echan de menos estudios que determinen la recurrencia del riesgo a partir de características organizacionales específicas de los medios que puedan exacerbar el riesgo.
La atribución de la violencia contra la prensa a contextos sociopolíticos suele recibir mayor atención. A nivel macro, se ha evidenciado, por ejemplo, que los regímenes autocráticos o híbridos, particularmente en el ámbito local, habilitan condiciones que incrementan el riesgo para el ejercicio del periodismo libre (Asal et al., 2016). Asimismo, la rivalidad entre grupos criminales (Holland & Rios, 2017), la debilidad del Estado (Waisbord, 2007), la prevalencia de impunidad (Ávila, 2017), el conflicto interno, la mayor violación de derechos humanos en enclaves subnacionales (Brambila, 2017), la presencia de liderazgos de corte populista (Lugo Ocando & García, 2015; Mazzoleni, 2008) o la debilidad de la sociedad civil organizada (González & Reyna, 2019; Salazar, 2022) han sido referidos como elementos causales de la violencia contra periodistas. A nivel micro, se ha señalado que los periodistas más propensos al riesgo son aquellos que trabajan para diversos medios, se desempeñan en el ámbito local y bajo condiciones precarias (Del Palacio, 2015; González & Cepeda, 2021). Una combinación de factores sociopolíticos, y de perfil profesional crítico, son también predictores de la recurrencia de amenazas contra la prensa (Hugues & Márquez, 2018).
Por tanto, parece existir consenso en la literatura en que los periodistas regionales, quienes laboran en condiciones precarias o con contratos laborales inestables y que tienen bajo rango o cubren temas sensibles, suelen ser las víctimas más frecuentes de violencia (Del Palacio, 2023; González, 2020; González de Bustamante & Relly, 2021). Sin embargo, al ser las víctimas de las formas más radicales de violencia, este perfil no ha sido corroborado ni analizado comparativamente a partir de diversas agresiones, o comparada la incidencia de esas agresiones con las de periodistas de medios de alcance nacional, especialmente a la luz de la estigmatización pública a los medios nacionales e internacionales en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (Signa_Lab, 2022).
Pese a que la violencia contra periodistas se ha complejizado, los factores organizacionales, como el alcance del medio, el tipo de propiedad o el tipo de soporte por el que informan, aún requieren mayor atención, a pesar de que las condiciones organizacionales son cruciales no solo para permitir que los periodistas desempeñen sus roles de manera más efectiva, sino también para garantizar su seguridad y mitigar riesgos, especialmente en entornos represivos donde recibir respaldo de los propios medios de comunicación se vuelve crucial para el bienestar de los periodistas. En ese sentido, la literatura que aborda las características de las organizaciones mediáticas suele avanzar de manera desconectada de la que aborda la violencia contra la prensa.
El estatus de México como uno de los países más peligrosos para el ejercicio del periodismo, junto con una amplia gama de condiciones organizativas, justifica su selección como estudio de caso. Si bien los asesinatos constituyen la parte más visible de este entorno de riesgo (Slavtcheva-Petkova et al., 2023), es necesario considerar el amplio abanico de agresiones que amenazan la seguridad de los periodistas, pues algunas están más relacionadas que otras con determinados perfiles organizacionales. Con esta investigación buscamos evidenciar cuáles son los ataques más frecuentes que enfrentan las personas periodistas en México y analizar el impacto de las condiciones organizativas en la exacerbación de estos riesgos.
Nos basamos en una encuesta representativa de 443 periodistas mexicanos que considera los siguientes 18 tipos diferentes de ataques: insultos o discursos de odio, descalificación pública de su trabajo, cuestionamiento de sus principios morales, amenazas, acoso laboral, vigilancia o espionaje, acecho, hackeo, divulgación de su información personal, usurpación de su nombre, acciones legales, allanamiento de su oficina, agresión o acoso sexual, coerción, ataques físicos, arrestos, intimidación a su familia y secuestro. Realizamos análisis estadísticos para abordar las siguientes preguntas de investigación (PI):
P|1 ¿Cuáles son los ataques más frecuentes contra los periodistas en México?
P|2 ¿Cuáles son las características organizacionales que están estadísticamente relacionadas con las agresiones contra periodistas en México?
P|3 ¿Cuáles son las características organizacionales que tienen mayor impacto sobre los diferentes tipos de ataques considerados?
Los hallazgos indican que las condiciones organizacionales -entendidas en este artículo como el alcance del medio para el que labora el o la periodista, el soporte principal del medio, el tipo de propiedad del medio, y el rango que ocupa el o la periodista en la jerarquía organizacional y toma de decisiones- tienen un impacto significativo en la seguridad de los periodistas.
En primer lugar, las agresiones encaminadas a atentar contra el bienestar emocional de los periodistas, como discursos de odio o estigmatización pública de su trabajo, son las más recurrentes en todo el país. En segundo lugar, los periodistas que experimentan más variantes de riesgos son aquellos con alto poder de decisión predominantemente en medios regionales, y que laboran en varios tipos de soporte. También encontramos que los periodistas que trabajan en medios comunitarios están más expuestos a algunos tipos de ataques. Adicionalmente, evidenciamos que hay algunas manifestaciones de violencia transversal a todos los perfiles organizacionales del periodista y otros tipos de violencia focalizada, mostrando que la violencia se manifiesta de distintas maneras a través de los rangos organizacionales, la propiedad y el alcance de los medios.
El presente trabajo se estructura de la manera siguiente: en primer lugar, proveemos un contexto sobre los enfoques que la literatura ha generado sobre la violencia contra los medios, resaltando las brechas y limitaciones. Posteriormente, desarrollamos nuestras preguntas de investigación y presentamos la metodología de la encuesta que sustenta este artículo. En la siguiente sección desarrollamos el análisis estadístico para responder las preguntas de investigación y, finalmente, discutimos los hallazgos y presentamos las conclusiones.
Agresiones contra periodistas: contexto breve
Gran parte de la literatura sobre riesgos y amenazas a la seguridad de los periodistas se ha enfocado en entender la forma más radical de la violencia, que son los asesinatos o ataques físicos; sin embargo, este énfasis ha dejado fuera el amplio abanico de ataques cotidianos que enfrentan los periodistas y que son menos visibles, e incluso que se han normalizado como parte de una profesión que de suyo es riesgosa (Mosdell, 2016).
Slavtcheva-Petkova et al. (2023, p. 14) presentan una clasificación de los diferentes ataques que afectan la seguridad de los periodistas, considerando cuatro dimensiones de riesgo. La primera es la física, que incluye todos los elementos que impactan la integridad corporal: golpizas, arrestos, secuestros y tortura. La segunda es la psicológica, que impacta el bienestar mental y emocional, como intimidación, coerción, amenazas, diseminación de la información personal y agresiones verbales y discurso de odio. La tercera es la dimensión digital, que amenaza la autodeterminación digital y las libertades en este entorno, y se manifiesta en las vulneraciones a la seguridad, el hackeo, o el bloqueo de contenidos. Finalmente, la dimensión financiera se refiere a los impactos que amenazan la supervivencia profesional de los periodistas, incluidos los obstáculos a la estabilidad laboral, condicionamiento de las remuneraciones, entre otros.
Así, la narrativa de que el entorno de inseguridad, impunidad y violencia ha hecho de México el país más peligroso para el ejercicio del periodismo funciona para entender la versión más radical de la violencia -los asesinatos-, pero no necesariamente para entender otro tipo de ataques más cotidianos que padecen de manera diferenciada las y los periodistas en función de sus características organizacionales (Márquez, 2023).
Revisión de literatura: la importancia de los factores organizacionales
La violencia contra periodistas en México se ha abordado desde diferentes perspectivas. Desde los estudios que exploran factores que predicen el riesgo, Hughes y Márquez (2018) y Brambila (2017) concluyen que los entornos violentos se asocian a mayores amenazas contra periodistas, como también lo hacen gobiernos locales y cuerpos policiales corruptos o contextos de inseguridad y violación a derechos humanos. El que los periodistas abracen un rol de vigilancia democrática (watchdog) también aumenta la probabilidad de amenazas. Asimismo, consideran que es necesario tener en cuenta las diferencias subnacionales para entender las dinámicas de las amenazas contra periodistas.
Desde ese mismo enfoque, Salazar (2019, 2022) demuestra que los diferentes tipos de intentos de control gubernamental sobre los medios, incluyendo la violencia física contra los periodistas, están relacionados con la ausencia de contrapesos políticos y sociales que puedan proveer algún tipo de red de apoyo a los periodistas agredidos o reacciones de denuncia y protesta. Por su parte, Del Palacio (2023) señala que la violencia contra los periodistas debe entenderse desde las desigualdades múltiples y el reparto inequitativo del riesgo. Este último se sitúa territorial y espacialmente, por lo que los factores de mayor influencia son las disputas entre cárteles y las relaciones entre estos, autoridades y comunicadores.
En otros estudios que perfilan las condiciones de riesgo, González de Bustamante y Relly (2021) concluyen que los periodistas que trabajan en las periferias son los que están más expuestos a la violencia, precariedad laboral y corrupción. Sin embargo, a pesar de las condiciones adversas, algunos periodistas han desarrollado diferentes esfuerzos de resistencia (rechazo a los actores que limitan su trabajo) y resiliencia (estrategias para profesionalizarse, formación de colectivos) que les permiten lidiar con su entorno (Ramos Rojas, 2024).
Del Palacio (2018), en una investigación basada en entrevistas a profundidad y revisión de fuentes bibliográficas y hemerográficas, evidencia los diferentes tipos de violencias sufridas por los periodistas en el estado de Veracruz, relacionándolo con el concepto de “autoritarismo subnacional” (Gibson, 2012) para explicar por qué en Veracruz se dio un mayor número de asesinatos y agresiones a periodistas durante el gobierno autoritario de Javier Duarte. Con base en entrevistas semiestructuradas, Díaz-Cerveró et al. (2022) encuentran que los periodistas que cubren temas de crimen organizado enfrentan mayores presiones y restricciones, incluida la violencia. Estos autores señalan que en el nivel extra-medios, los cárteles ejercen presión en los medios para evitar la cobertura de sus actividades, o para atacar a sus rivales. Las autoridades gubernamentales y empresarios vinculados con el crimen organizado también son actores detrás de presiones. Este estudio encuentra que, si bien ningún medio o periodista está exento de sufrir una agresión, los que operan en entornos alejados de los grandes centros urbanos son los más vulnerables a presiones y ataques, así como los freelancers. Este hallazgo, obtenido desde la perspectiva cualitativa, coincide con los de González de Bustamante y Relly (2021) y los de Del Palacio (2023).
Por su parte, González y González (2023) encuentran que en México los periodistas se enfrentan a un doble desafío: factores internos y externos a la profesión que se combinan y hacen de este país el más violento. Dentro de los factores internos identifican el asumir un rol de “perro guardián” y exponer la corrupción. Los externos, por otro lado, se asocian a las características del sistema político, por ejemplo: violencia estructural, clientelismo o impunidad. Estos aspectos incentivan las agresiones. En México, los periodistas no solo se enfrentan a los riesgos inherentes a la profesión, sino que estos se incrementan en un entorno de impunidad y ausencia de Estado de derecho.
Finalmente, a partir del registro de despidos y cierres de medios, entrevistas semiestructuradas y análisis de publicaciones en redes sociales, Rodelo (2023) encontró que las reestructuraciones organizacionales en las redacciones pueden incidir en la precarización laboral, que constituye una forma de violencia estructural contra la prensa. Este es uno de los pocos estudios que consideran elementos organizacionales en el análisis del entorno de riesgo sobre la prensa.
A pesar de que los estudios han encontrado que la precariedad o las presiones organizacionales incrementan el riesgo de los periodistas, y por tanto la propensión a sufrir agresiones, aún no se ha explorado comparativamente qué condiciones en particular respecto del tipo de medio o de la posición del periodista en la organización exacerban la vulnerabilidad. La evidencia ha sugerido que los periodistas con esquemas laborales precarios (como freelancers), los reporteros de menor rango y quienes trabajan para medios de alcance regional están más expuestos, sin embargo, es necesario generar evidencia sistematizada, a partir de análisis comparativos de periodistas de todo el país, para confirmar estas intuiciones. En esta brecha de la literatura es que se inserta la presente investigación.
Preguntas de investigación
P|1 ¿Cuáles son los ataques más frecuentes contra periodistas en México?
P|2 ¿Cuáles son las características organizacionales que están estadísticamente relacionadas con las distintas agresiones contra periodistas en México? Como características organizacionales se consideraron: el rango del periodista, el alcance del medio, el tipo de medio, y el tipo de propiedad del medio.
P|3 ¿Cuáles son las características organizacionales que tienen mayor impacto sobre los diferentes tipos de ataques considerados?
Metodología
Este estudio se ha realizado colaborativamente por un consorcio de personas investigadoras que, entre noviembre de 2021 y noviembre de 2022, aplicó en México la encuesta internacional Worlds of Journalism, por lo que se ha adherido a las pautas metodológicas del diseño de la muestra y el instrumento acordadas en el consorcio global del proyecto, y replicadas en todos los países que participan del estudio.
Construcción de la muestra de medios
Para reflejar la representatividad del sistema de medios nacional en cuanto alcance, orientación del medio, tipo de propiedad, tipo de soporte y regionalización, y debido a la falta de un directorio confiable y completo de medios de comunicación y de un censo actualizado de periodistas, el equipo construyó un directorio propio (González et al., 2023). Primero, para la estratificación de la muestra, creamos seis regiones basadas en la contigüidad geográfica y las regiones de seguridad nacional (Ciudad de México y área metropolitana, Centro, Occidente, Noreste, Noroeste y Sureste), de acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Esto se debe a la importancia de las variaciones regionales en la cultura periodística y los niveles de inseguridad en cada región (Brambila, 2017; Del Palacio & Olvera, 2017; Salazar, 2022).
Para poder integrar el marco muestral de cuatro tipos de medios dentro de esas regiones (TV, radio, prensa y en línea), rastreamos la actividad periodística a través de sus cuentas de redes sociales en Facebook, Twitter (ahora X) e Instagram. Una vez localizadas, estas cuentas fueron verificadas bajo los siguientes tres criterios: que publiquen noticias originales (no solo información externa), que publiquen noticias recientes y actualizadas (no cuentas inactivas), y que tengan su propio sitio web y/o demuestren actividad constante en las plataformas de Facebook, X y/o Instagram. La muestra se complementó con información del Padrón Nacional de Medios de Comunicación, la base de datos Sembramedia, el registro nacional de medios del Instituto Nacional Electoral, y el registro de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias.
A partir de un muestreo aleatorio estratificado, seleccionamos organizaciones en cada una de las regiones. La estratificación se basó en el tipo y alcance del medio. El número de medios seleccionados por región se calculó como la proporción de medios con alcance nacional en cada región respecto al número de medios con alcance nacional.1 Una vez definido el número y proporción de medios a cuyos periodistas se aplicaría la encuesta, se procedió a encuestar a cinco periodistas de medios de mayor influencia, hasta tres en los medios de influencia mediana, y uno en los medios de menor influencia,2 buscando la máxima variación en términos de perfil profesional, rango y género. Con una tasa de respuesta del 55 %, la encuesta finalizó con N = 443 periodistas entrevistados, con un margen de error de +/-5 y un nivel de confianza del 95 %.
Instrumento
El cuestionario fue desarrollado por el consorcio global y está basado en instrumentos previamente validados y publicados por esta red internacional (Hanitzsch et al., 2019). Contiene preguntas sobre roles profesionales, percepción de autonomía, orientaciones éticas y epistemológicas, o percepción de influencia sobre el trabajo. En esta nueva ronda del estudio se incluye una batería de reactivos sobre las agresiones que los y las periodistas han experimentado como resultado de su trabajo y sus consecuencias.
Variables
Variable dependiente: agresiones contra periodistas
La variable dependiente es la violencia contra los periodistas, operacionalizada a través de la recurrencia de los 18 tipos distintos de agresiones considerados que se evaluaron a partir de la siguiente pregunta:
En los últimos cinco años, ¿con qué frecuencia sufrió alguna agresión como consecuencia de su trabajo como periodista? (1 = Nunca, 2 = Rara vez, 3 = Algunas veces, 4 = Con frecuencia, 5 = Muy frecuentemente).
Variables independientes: particularidades organizacionales
Consideramos como variables independientes cuatro elementos organizacionales en los que se desenvuelven los periodistas encuestados (N = 443) y que se incluyeron en el cuestionario, ya sea como parte de las preguntas, o bien, fueron variables llenadas por los encuestadores a partir del directorio de medios y manual de campo, y que fueron corroboradas por la persona encuestada:
Rango del periodista en la jerarquía editorial: bajo (sin decisión operativa o estratégica), que representó el 44.9 % de la muestra; medio (con poder de decisión operativa), 31.4 %, y alto (con poder de decisión estratégica), 23.7 % de la muestra.
Alcance del medio: medio local (26 % de la muestra), regional (46.7 %), nacional (21.4 %), transnacional (5.4 %).
Tipo de soporte de origen del medio principal para el que el periodista trabaja: diario impreso (27.2 % de la muestra), revista (3.6 %), TV (15.2 %), radio (19 %), agencia de noticias (3.4 %), nativo digital (20.9 %), redes sociodigitales (4.8 %), multimedia en el mismo medio (3.6 %), y varios medios con distinto soporte (2.3 %).
Tipo de propiedad del medio: privado/comercial (89.6 % de la muestra), público (4.7 %), estatal (1.4 %), comunitario (2.5 %), otro (1.8 %).
Otras variables independientes que pudieran incidir en la recurrencia de agresiones, como la ubicación de los periodistas en determinadas regiones del país o su género, también resultaron estadísticamente significativas en la victimización de algunas agresiones (ver descriptivos y pruebas de análisis de varianza en Anexos). Sin embargo, tales variables no se consideraron en el análisis porque el foco de este artículo es el contexto institucional concerniente a los factores de riesgo por las características de la organización mediática.
Estrategia de análisis
Para contestar la PI1 sobre la frecuencia de las agresiones, se realizó un análisis estadístico descriptivo para encontrar la recurrencia de quienes respondieron haber recibido agresiones de manera frecuente y muy frecuente. Se obtuvieron las medias y la desviación estándar para cada una de las 18 agresiones consideradas.
Para responder la PI2 sobre la relación entre características organizacionales de los medios y agresiones contra periodistas, se realizaron pruebas de Análisis Normal de la Varianza (ANOVA) y tamaño de efecto Eta cuadrado (η2) para cada una de las agresiones consideradas y las variables independientes, además de significación estadística.
Finalmente, para responder la PI3 sobre la dimensión del impacto de las características organizacionales, se registraron y compararon los tamaños de efecto de cada variable dependiente sobre cada variable independiente para determinar qué variable aportó más varianza a qué tipo de agresión.
Hallazgos
Frecuencia de las agresiones
La violencia contra periodistas es heterogénea y su incidencia depende de la agresión específica de la que se trate (PI1). Destacamos las cinco agresiones que, en general, los y las periodistas en México enfrentaron frecuente o muy frecuentemente.
Las agresiones con mayor recurrencia en los últimos cinco años son aquellas encaminadas a atentar contra su integridad moral y prestigio, como los insultos o discursos de odio (M = 2.56, DE = 1.16), seguidos por la descalificación pública de su trabajo periodístico (M = 2.32, DE = 1.23), y por el cuestionamiento de los principios morales de los periodistas (M = 2.00, DE = 1.18). Les siguen tácticas más intimidatorias que atentan potencialmente contra la integridad física como vigilancia o espionaje (M = 1.98, DE = 1.21) o intimidaciones directas (M = 1.81, DE = 1.03). Las desviaciones estándar relativamente altas en las cinco agresiones más recurrentes sugieren que los encuestados experimentan estas agresiones de forma diferenciada, lo que supone que hay periodistas más propensos a ser víctimas frecuentes de estas agresiones mientras que otros nunca sufren de ello.
En el otro extremo, las agresiones que presentan menor recurrencia son los secuestros (M = 1.04, DE = 0.25); seguido por los arrestos, detenciones o encarcelamiento (M = 1.11, DE = 0.43) y los allanamientos a su oficina o incautación de equipo (M = 1.23, DE = .60); continúan las acciones legales a raíz de su trabajo periodístico (M = 1.27, DE = 0.70), y la intimidación a su familia (M = 1.19; DE = 0.66). La baja desviación estándar presentada en las cinco agresiones menos recurrentes supone un mayor consenso entre los encuestados: se trata del tipo de agresión menos recurrente en todos.
Asociación entre características organizacionales y violencia contra los medios
Con relación a la PI2 encontramos las siguientes asociaciones estadísticamente significativas entre agresiones y características organizacionales.
Variación de las agresiones por rango del periodista.
El poder de decisión (rango) que tiene un periodista en su organización es una de las variables que ejerce mayor influencia diferenciadora en la violencia contra los medios. Los resultados muestran que 12 de las agresiones consideradas registraron diferencias estadísticamente significativas entre periodistas de distinto rango. Casi de manera unánime, son los periodistas de alto rango, es decir, aquellos con poder de decisión estratégica, quienes muestran mayores niveles de recurrencia de 12 agresiones respecto de los de rango medio que solo tienen poder de decisión operativa, o de los de rango bajo que no tienen poder de decisión operativo o estratégico.
La agresión donde más peso tiene el rango es en el hackeo o bloqueo de sitios web o redes sociales, que registró las diferencias más estadísticamente significativas de toda la batería y además con el mayor tamaño de efecto del estudio (p < 0.001, η2 = .094), muy superior al de todas las demás agresiones. Son los altos mandos quienes preponderantemente sufren con más frecuencia esta agresión en comparación con los mandos medios o bajos.
Asimismo, hay otras seis agresiones que victimizan recurrentemente a los altos mandos y también presentaron diferencias estadísticamente significativas respecto de rango medio y bajo y con tamaños de efecto moderado: el acecho, asedio o seguimiento insistente (p = < .001, η2 = .057); la vigilancia o espionaje (p = < .001, η2 = .045); las acciones legales a raíz del trabajo periodístico (p = < .000, η2 = .036); las amenazas o intimidaciones directas (p = <.001, η2 = .033); la intimidación a la familia (p = <.000, η2 = .030), y la usurpación de su nombre para manipular noticias (p = < 0.005, η2 = .027).
Finalmente, las siguientes cinco agresiones también afectaron recurrentemente a los mandos altos y presentaron diferencias estadísticamente significativas con sus pares de rango medio o bajo, pero con menor tamaño de efecto: los insultos o discursos de odio (p = < 0.05, η2 = .022); la descalificación pública de su trabajo (p = < 0.05, η2 = .017); el cuestionamiento a sus principios morales (p = < 0.05, η2 = .016); la divulgación de su información personal (p = < 0.05, η2 = .015), y la coerción (p = < 0.05, η2 = .014).
Aunque las diferencias no resultaron estadísticamente significativas entre rangos, hay indicios de que los arrestos y el allanamiento a instalaciones también pueden afectar a periodistas con mayor poder de decisión. Por otro lado, también hay indicios de que el acoso laboral y sexual afectan predominantemente a periodistas de rango medio y bajo.
Variación de las agresiones por alcance del medio.
Los periodistas de medios regionales fueron quienes reportaron la mayor incidencia de victimización respecto de sus colegas de medios locales, nacionales o transnacionales.
La agresión que más afectó a los periodistas de medios regionales (p = < .001, η2 = .060) fue la de usurpación del nombre para manipular noticias. Le siguen con menor tamaño de efecto y significación estadística el sufrir acciones legales contra su persona (p = < .01, η2 = .038); vigilancia o espionaje (p = <.01, η2 = .035), y amenazas o intimidaciones directas (p = <.01, η2 = .035). Posteriormente, también afectan más a periodistas regionales el padecer hackeo o bloqueo de sitios web (p = < 0.05, η2 = .034); acecho o asedio (p = <.05, η2 = .031); coerción (p = <.05, η2 = .031); otro tipo de ataques físicos (p = < .05, η2 = .027); allanamiento e incautación (p = <.05, η2 = .026), y divulgación de información personal (p = <.05, η2 = .025). Solo en el caso de esta última agresión los promedios de recurrencia han sido similares.

Fuente: Elaboración propia con base en las medias y análisis de varianza y tamaño de efecto (η2) para frecuencia de agresiones (1 = Nunca, 2 = Rara vez, 3 = Algunas veces, 4 = Con frecuencia, 5 = Muy frecuentemente) y la variable Rango del entrevistado: 1 = Bajo (sin decisión operativa o estratégica), 2 = Medio (con poder de decisión operativa), 3 = Alto (con poder de decisión estratégica). Valores de significancia al p = <.001, p = <.01 y p = <.05.
Figura 1 Asociaciones significativas entre agresiones y rango del periodista
Todo ello sugiere que laborar para medios de alcance regional exacerba casi todos los tipos de riesgo, mientras que los periodistas de medios nacionales y transnacionales son significativamente menos vulnerables, lo que corrobora decisivamente la literatura existente sobre la vulnerabilidad del periodismo regional en México (Del Palacio, 2015) y la menor prevalencia de violencia contra la prensa nacional, incluso en contextos crecientes de discursos de odio y estigmatización.
Variación de las agresiones por tipo de soporte.
El soporte principal o plataforma de transmisión del medio es una variable que provoca menos diferencias en la recurrencia de agresiones, pues solo está relacionado significativamente con cuatro tipos de agresiones: ataques físicos (p = <.001, η2 = .063), amenazas o intimidaciones (p = <.001, η2 = .062), hackeo (p = <.05, η2 = .035) y arrestos (p = <.05, η2 = .037). Los periodistas más afectados por los dos primeros tipos de agresiones son aquellos que trabajan para varios tipos de soporte. Por otro lado, los arrestos son padecidos con más frecuencia por quienes laboran en redes sociales y en agencias de noticias, mientras que el hackeo afecta con más frecuencia a quienes trabajan en varios tipos de soporte, aunque la alta desviación estándar sugiere que se trata de casos muy específicos, seguidos por los periodistas de redes sociales. Los resultados muestran que la precariedad laboral traducida en el empleo múltiple que obliga a trabajar para varios tipos de soporte sí puede ser una condición de riesgo latente para la integridad física de los periodistas y sus formas más radicales.
Variación de las agresiones por propiedad de medio.
Los hallazgos muestran que el tipo de propiedad del medio principal para el que laboran los periodistas no hace una diferencia sustancial en definir la frecuencia de agresiones, lo que implica que estas pueden ser transversales a periodistas de medios públicos, privados, estatales y comunitarios. Únicamente el hackeo está relacionado significativamente con medios comunitarios (p = <.05, η2 = .024), lo que hace suponer que la seguridad digital de este tipo de medios puede llegar a ser frágil. Si bien no hay diferencias estadísticamente significativas con medios privados, públicos y estatales, hay indicios de que los periodistas de medios comunitarios son más vulnerables a sufrir acecho, amenazas e intimidaciones, agresiones sexuales, y a la divulgación de información personal.

Fuente: Elaboración propia con base en las medias y análisis de varianza y tamaño de efecto (η2) para frecuencia de agresiones (1 = Nunca, 2 = Rara vez, 3 = Algunas veces, 4 = Con frecuencia, 5 = Muy frecuentemente) y la variable de Alcance del medio principal para el que se desempeña: 1 = Local, 2 = Regional, 3 = Nacional, 4 = Transnacional. Valores de significancia al p = < .001, p = < .01 y p = <.05
Figura 2 Asociaciones significativas entre agresiones y alcance del medio

Fuente: Elaboración propia con base en las medias, análisis de varianza y tamaño de efecto (η2) para frecuencia de agresiones (1 = Nunca, 2 = Rara vez 3 = Algunas veces, 4 = Con frecuencia, 5 = Muy frecuentemente) y la pregunta ¿Cómo describiría la actividad central de su principal empleador, o el medio para el que trabaja con mayor dedicación? 1 = Diario, 2 = Revista, 3 = tv, 4 = Radio, 5 = Agencia de noticias, 6 = Nativo digital, 7 = Redes sociodigitales, 8 = Otro (multimedia), 9 = Varios medios y soportes. Valores de significancia al p = <.001, p = <.01 y p = <.05.
Figura 3 Asociaciones significativas entre agresiones y tipo de soporte
Por su parte, sin ser estadísticamente diferentes a sus pares, los periodistas que laboran para medios privados parecen ser más propensos a sufrir discursos de odio, descalificación pública de su trabajo, ataques físicos, usurpación de nombre, allanamiento a instalaciones o confiscación de equipo, y coerción. Los de medios públicos también tienden a presentar ligeramente mayores niveles de coerción y de acoso laboral, mientras que los periodistas de medios estatales son menos propensos que sus colegas a ser víctimas de violencia en general, excepto vigilancia o espionaje, donde presentaron ligeramente mayor recurrencia.

Fuente: Elaboración propia con base en las medias, análisis de varianza y tamaño de efecto (η2) para frecuencia de agresiones (1 = Nunca, 2 = Rara vez, 3 = Algunas veces, 4 = Con frecuencia, 5 = Muy frecuentemente) y la variable Tipo de propiedad del medio principal en el que se desempeña: 1 = Privado, 2 = Público, 3 = Estatal, 4 = Comunitario, 5 = Otro. Valores de significancia al p = <.001, p = <.01 y p = <.05.
Figura 4 Asociaciones significativas entre agresiones y propiedad del medio
Tamaño del efecto de las características organizacionales en conjunto
Finalmente, con respecto a la PI3, relativa al tamaño del efecto (η2) ya reportado de las características organizacionales sobre la propensión a recibir agresiones, los resultados muestran que el efecto que tienen las variables organizacionales en la violencia contra la prensa no es generalizado. El rango (alto) del encuestado mostró tener más tamaño de efecto en el bloqueo de sitios web y en el acecho, mientras que el alcance del medio influye más decisivamente en la propensión de los periodistas de medios regionales de sufrir usurpación de su nombre. En tanto, el soporte del medio (o multisoporte) tuvo mayor tamaño de efecto sobre las amenazas y ataques; mientras que la propiedad del medio comunitario, en el hackeo y bloqueo de sitios web.
En cuanto al peso comparativo de las variables organizacionales en las agresiones específicas, la propensión a recibir discursos de odio y descalificación pública está mayormente influida por el alcance regional del medio y el rango alto de los encuestados. La vigilancia, el acecho y el hackeo están determinados por el alto rango, mientras que la coerción, las acciones legales, el allanamiento, los arrestos, la usurpación del nombre y la divulgación de datos personales parecen estar más influidos por el alcance regional de los medios. Los arrestos, amenazas, secuestros y otro tipo de ataques físicos parecen ser más afectados por el soporte para el que trabaja el periodista, que también afecta más que otras variables a la mayor incidencia de recibir cuestionamientos, así como a sufrir de intimidación familiar y acoso sexual. En tanto, el acoso laboral está más relacionado con el soporte y la propiedad del medio.
Discusión y agenda de investigación
Ante la diversidad de categorizaciones y conceptualizaciones de la violencia contra la prensa en México, este estudio ha medido y comparado la frecuencia con la que los periodistas de diversas condiciones organizacionales enfrentan un abanico de 18 tipos de agresiones. Uno de los principales hallazgos es que la recurrencia de la violencia contra la prensa no es ni generalizada ni tampoco está exenta de variaciones en enclaves organizacionales específicos. La precisión conceptual para distinguir diversos tipos de agresiones nos ha permitido conocer que las agresiones encaminadas a mermar el prestigio de los periodistas (insultos, descalificaciones y cuestionamientos) son las más frecuentes y se concentran especialmente entre periodistas regionales y de mayor rango, que suelen ser quienes gozan de mayor visibilidad o reconocimiento público. Por otra parte, las agresiones que atentan contra la integridad física de los periodistas son menos recurrentes y suelen afectar también a periodistas de alto rango.
Lo anterior no significa necesariamente que la violencia afecte a los niveles gerenciales de los medios, sino que la visibilidad de los periodistas que toman decisiones estratégicas y operativas (aun en medios pequeños que no tienen redacciones tan jerárquicas o en los que solo labora un equipo muy pequeño) los hace blanco de agresiones. Este hallazgo matiza la evidencia previa de que los periodistas de bajo rango son los más vulnerables, lo que demuestra la relevancia de considerar la posición del periodista respecto de la organización y, sobre todo, su nivel de decisión para elegir su agenda de trabajo. En todo caso, también es probable que los periodistas con mayor poder de decisión hayan naturalizado más cierto tipo de agresiones como parte de su trabajo.
En línea con lo que ha documentado Artículo 19 (2024), nuestro estudio confirma que los periodistas de medios regionales son quienes padecen la mayor cantidad de agresiones. La prensa nacional sigue siendo un enclave menos riesgoso para los periodistas, pues fue el sector comparativamente menos afectado por las agresiones, incluso por aquellas más recurrentes como los discursos de odio, el cuestionamiento o la estigmatización pública. En ese sentido, dado que el alcance del medio es un factor decisivo de riesgo, los estudios sobre la violencia contra periodistas deben incorporar la caracterización de los sistemas de medios locales, sus principios normativos y condiciones laborales para explicar mejor la incidencia de violencia.
Con respecto al tipo de medio, encontramos que quienes trabajan para varios tipos de soportes son los más propensos a ser agredidos, posiblemente porque suelen tener esquemas de trabajo precarios. Esto está en sintonía con hallazgos realizados por estudios cualitativos previos (Del Palacio, 2023; Rodelo, 2023). Por otra parte, hay indicios que sugieren que la televisión, los medios digitales, agencias de noticias o redes sociales también pueden estar más expuestos a agresiones focalizadas. Los diarios y las radios, comparativamente, parecen ser enclaves ligeramente menos riesgosos.
Finalmente, la propiedad del medio no ejerce un peso decisivo en la violencia contra periodistas, exceptuando a los periodistas comunitarios, que son los más vulnerables al riesgo digital. El resto de las agresiones parece ser transversal a todo tipo de orientaciones organizacionales, y afectar a periodistas de medios privados e incluso, aunque con menor incidencia, a periodistas de medios públicos y hasta estatales. Dada la falta de significación estadística, futuras investigaciones cualitativas deberían poner el acento en estudiar formas focalizadas de violencia donde resultaron ligeramente más afectados los periodistas de medios públicos y estatales para comprender si este tipo de organizaciones está realmente más exento de riesgo.
La limitación de espacio ha hecho imposible una exploración simultánea de factores organizacionales en conjunto con factores individuales o contextuales. La agenda de investigación futura podría construir y tipificar mejor los distintos tipos de violencia y modelar sus factores predictores a fin de tener diagnósticos más precisos sobre la incidencia y prevalencia del riesgo.









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