INTRODUCCIÓN
La frontera entre México y Estados Unidos ha sido un espacio de confluencia entre dos dinámicas poblacionales contrastantes. Por una parte, México es un país donde la búsqueda de oportunidades de empleo y de una mejor calidad de vida ha dado como resultado una migración interna, que aún persiste, hacia los estados del norte –Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas–, en los que se percibe una mayor estabilidad económica, tanto por el desarrollo de la industria maquiladora como principal actividad productiva de la región como por su cercanía con Estados Unidos, lo que permite un intercambio comercial, social y cultural que no existe en otras partes del país. A lo largo del tiempo, esta migración ha funcionado como un motor de crecimiento y desarrollo poblacional y económico, principalmente para algunos municipios fronterizos.
Por otra parte, en lo referente a Estados Unidos, tanto las entidades que conforman su frontera sur –California, Arizona, Nuevo México y Texas– como sus condados fronterizos tienen contextos muy diferentes entre ellos, de manera que su crecimiento y desarrollo poblacional y económico no se encuentran relacionados directamente con la migración interna. Para algunos condados de California –como San Diego–, las inversiones federales de carácter estratégico son el motor de su economía; para otros, la actividad agrícola es la más importante, como en el caso de Imperial. Finalmente, en condados de Texas como El Paso, Cameron e Hidalgo, son preponderantes el comercio y los servicios, sobre todo con relación a la actividad económica de los municipios mexicanos colindantes: Cd. Juárez, Chihuahua, y Reynosa y Matamoros, en Tamaulipas (Zúñiga, 2011; Fuentes, 2022; Banco de México, 2023).
Todas estas particularidades han tenido el resultado de generar un interés constante y continuo por el estudio de dicha frontera desde distintas perspectivas, no solamente por la importancia que tiene al dividir dos países tan diferentes, sino porque también ha experimentado grandes transformaciones durante las últimas tres décadas, debido a cuatro factores principales: 1) el endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001; 2) los cambios en la política migratoria entre ambos países; 3) la crisis inmobiliaria de 2007; y 4) el incremento de la migración de persona de origen centroamericano2 hacia la frontera norte de México en busca de asilo en Estados Unidos debido a la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades en su región de origen (Selee et al., 2019; Alba, 2024), dando como resultado que la emigración hacia este país, tanto de mexicanos como de centroamericanos, sea un asunto delicado y de suma importancia entre los desacuerdos que afectan la región (Mollá, 2011).
El crecimiento de la población de los pares condado/municipio en las últimas décadas ha sido impulsado por tres factores: 1) los flujos migratorios, 2) la dinámica económica transfronteriza y 3) los cambios en la política migratoria. La hipótesis de trabajo del presente artículo es que estos factores se ven reflejados en la estructura por edad de las poblaciones, y que sus diferencias se observan a lo largo de la frontera en el tamaño y los porcentajes de población en cada uno de los grupos de edad.
De este modo, el objetivo principal del presente artículo es analizar los cambios en la estructura por grandes grupos de edad de cinco pares condado/municipio de la frontera México-Estados Unidos, así como la población de origen mexicano dentro de los condados estadounidenses durante los primeros veinte años del siglo XXI. Los municipios seleccionados son primordialmente urbanos, y concentran la mayor parte de la población fronteriza; sin embargo, aún con esta característica común, cada par establece una relación de población distinta entre municipio y condado. Las fuentes de información utilizadas para México fueron el XII Censo de Población y Vivienda 2000, así como los censos generales de 2010 y 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Por su parte, para el caso de Estados Unidos los datos provienen del U.S. Census Bureau, específicamente de la muestra del 5 por ciento del censo 2000, de la muestra del 10 por ciento del censo de 2010 y del censo de 2020.
El artículo se encuentra dividido en cuatro secciones. En primer lugar, se define operativamente a la frontera México-Estados Unidos como el conjunto de condados/municipios adyacentes a ella. En segundo, se realiza una caracterización de los cinco pares condado/municipios seleccionados. Como tercer punto, se analizan las estructuras por grandes grupos de edad de los cinco pares condado/municipio y los cambios que ha tenido la población de origen mexicano de los condados en los primeros veinte años del siglo XXI. Por último, en las consideraciones finales, se hace énfasis en la importancia que sigue teniendo esta frontera a la luz de nueva información sobre las transformaciones que ocurren en este espacio en los ámbitos poblacionales, económicos, sociales, culturales y políticos, y que inciden en la política nacional y en la vida cotidiana de ambos países.
ANTECEDENTES: DEFINIENDO LA FRONTERA MÉXICO-ESTADOS UNIDOS
El análisis de la población y la dinámica de esta región fronteriza ha sido abordado desde diferentes disciplinas y marcos teóricos, dependiendo del objeto de estudio de cada investigación. En su mayoría, como primer punto, se define a la «frontera» y a la «región fronteriza» partiendo de lo general a lo particular, sus funciones, las interacciones que permiten (o que inhiben), y los límites en los que se utiliza el concepto. Así, la frontera, en su definición más amplia, es aquella línea que separa a una nación de otra (Martínez, 1994), mientras que una frontera internacional puede describirse como una línea establecida por medio de tratados y acuerdos entre Estados soberanos, que determina los límites de su territorio y jurisdicción. Lo anterior es importante, debido a que «la delimitación del territorio es necesaria a fin de determinar el ámbito espacial de actuación de los Estados, en el que pueden ejercer plenamente su soberanía» (Rodríguez, 2008, p. 19).
En cuanto a la forma de establecer una frontera y su visibilidad, puede ser de dos formas: «Las fronteras formales pueden ser naturales o artificiales, y se señalan en los mapas, las naturales son visibles en el terreno y las artificiales son invisibles» (Tamayo Pérez, 2015, p. 116). La frontera entre México y Estados Unidos, concretamente, es una delimitación internacional que separa los territorios de estos dos países, cuenta con una extensión aproximada de 3 145 km, y es una de las más transitadas del mundo (Payan et al., 2020). La frontera norte de México se puede dividir en dos: la región noroeste, una zona semidesértica que se extiende hasta el Océano Pacífico, y la región noreste, cuya frontera natural es el Río Bravo y que desemboca en el Golfo de México (Hernández, 2020).
De igual manera, una frontera puede ser vista como una línea a partir de la cual se construye un espacio social (Spener y Staudt 1998), y, en una definición que parte de las relaciones que se establecen entre pueblos vecinos, como un lugar de confluencia, de adyacencia, de intercambio, de bloqueo y de dispersión (Ranfla, 1984; Zúñiga, 1998; Oliveros, 2002). Por otra parte, la región fronteriza (borderland) puede definirse como aquella región adyacente a la frontera, en donde el límite territorial depende del alcance geográfico de la interacción con «el otro lado» (Martínez, 1994).
El Acuerdo de La Paz de 1983, firmado por México y por Estados Unidos, establece que la zona fronteriza tendrá un ancho de 100 km a ambos lados de la línea divisoria entre ambos países, y que incluye 15 ciudades hermanas, además de 25 condados estadounidenses, 35 municipios mexicanos y 33 tribus indígenas (Mollá, 2011). Sin embargo, cualquier definición que se pueda dar sobre la frontera es de alguna manera arbitraria, ya que no hay una acepción única y tiene significados diferentes dependiendo de los temas que se traten, la información de la que se disponga, y lo que se quiera resaltar sobre ella (Payan y Cruz, 2020).
Una definición más operativa, para efectos de la posibilidad de generar datos poblacionales a partir de la información existente, sería llamar «frontera» al área geográfica de los 36 condados de California, Arizona, Nuevo México y Texas afectados por esta, y que son designados como «la región fronteriza del sudoeste» (Clement, 1982, p. 143). Para el caso mexicano, la región fronteriza ha sido definida, operativamente, como el conjunto de 35 municipios adyacentes a la frontera con Estados Unidos (Zenteno y Cruz, 1988), si bien, en 2020, Payan y Cruz incluyeron 23 condados y 36 municipios (Payan y Cruz, 2020).
En un estudio más reciente, usando datos de los censos de 2020 tanto para México como para Estados Unidos, Gerber utilizó la población de los 23 condados colindantes con México, así como de los 39 municipios mexicanos que hacen frontera con territorio estadounidense, para definir a la franja fronteriza, contabilizando 7 763 819 habitantes en los municipios de México, según datos el censo de 2020, número que representa el seis por ciento del total de la población mexicana, y 7 782 547 habitantes en los condados de EE. UU., que son solamente el dos por ciento del total de la población que habita en ese país (Gerber, 2024).
Teniendo en cuenta que la población de ambos lados de la frontera es mayormente urbana, y que el interés particular del presente estudio es comparar ambas poblaciones y su evolución en el tiempo, se utiliza la definición operativa condado/municipio para referirse a la región fronteriza. Para este efecto, se seleccionaron cinco pares (condado/municipio) que concentraban al 73.1 por ciento de la población fronteriza en 2020,3 mismos que, además de ser los más urbanizados de la frontera, comparten una historia de más de un siglo con su contraparte al otro lado de la misma. Dichos pares son: 1) San Diego, California / Tijuana, Baja California; 2) Imperial, California / Mexicali, Baja California; 3) El Paso, Texas / Ciudad Juárez, Chihuahua; 4) Hidalgo, Texas / Reynosa, Tamaulipas; 5) Cameron, Texas / Matamoros, Tamaulipas.
Dichos pares de condados y municipios representan los puntos de contacto directo entre ambos países, y reflejan la importancia de la cooperación y administración conjunta en temas de seguridad, comercio, migración y medio ambiente. Considerando lo anterior, en la siguiente sección se realiza una descripción de la población y su crecimiento en estos cinco pares condado/municipio entre 2000 y 2020.
POBLACIÓN Y CRECIMIENTO DE LOS CINCO PARES CONDADO/MUNICIPIO, 2000-2020
Tanto para México como para Estados Unidos, la población fronteriza no se distribuye uniformemente a lo largo de la franja que los divide, existiendo una alta concentración en ciertos condados y municipios, principalmente urbanos, si bien la región en general se ha vuelto altamente urbanizada (Gerber, 2024). En 2020, los cinco municipios mexicanos seleccionados en la presente indagación concentraban el 73.6 por ciento del total de la franja fronteriza de México, mientras los cinco condados estadounidenses representaban un 72.4 por ciento del total de la población que habita en la frontera sur de Estados Unidos. Adicionalmente, estos pares de condados y municipios son muy importantes por su alto volumen de comercio y tránsito, por el impacto que tienen en las economías locales y nacionales, y también por la dinámica migratoria y la cooperación binacional en distintos temas, como salud, seguridad, medio ambiente y desarrollo económico, de interés para ambos países.
Si bien es cierto que en todos los casos existe la percepción de una mejor calidad de vida en los municipios de la frontera norte de México, sobre todo por las oportunidades de empleo generadas por la industria maquiladora, también son notables las diferencias de dichas empresas en una comparativa este-oeste. Mientras en ciudades como Ciudad Juárez, Reynosa y Matamoros es manifiesta una orientación hacia los servicios y transporte de mercancías, en Tijuana y Mexicali prevalecen las actividades enfocadas al turismo y el tránsito de personas, además del desarrollo del sector agrícola, vinculado con su contraparte en Estados Unidos, sobre todo con el condado de Imperial.
Por otra parte, en los condados de la frontera sur de Estados Unidos la historia es distinta. Iniciando con San Diego, que se distingue por tener una muy alta calidad de vida, estar altamente urbanizado y contar con la mayor población de toda la frontera sur, hasta Cameron, un condado más dedicado a los servicios y a la agricultura, las diferencias a lo largo de la frontera estadounidense son muy marcadas, y la importancia que tiene su contraparte en México es totalmente distinta.
Para comprender mejor estas diferencias, a continuación se analizan los datos poblacionales de los cinco pares condado/municipio seleccionados entre 2000 y 2020. En el cuadro 1 se encuentra la información de los volúmenes de población y las tasas de crecimiento entre 2000 y 2020 de dichos pares, en perspectiva tanto por países como por entidades de pertenencia. Se puede apreciar, a primera vista, que Estados Unidos es un país casi tres veces más grande que México en 2000, pero que esta diferencia va disminuyendo con el paso del tiempo: en 2010 era 2.9 veces más grande, y en 2020 era 2.6 veces más grande. Lo anterior se debe a una tasa de crecimiento mayor para México (1.18) que para Estados Unidos (0.71) durante el período.
Cuadro 1. Población y crecimiento de municipios/condados seleccionados en México y Estados Unidos, 2000, 2010 y 2020
| Municipio/Condado | Población | Tasa de crecimiento | |||
|---|---|---|---|---|---|
| 2000 | 2010 | 2020 | 2000-2010 | 2010-2020 | |
| México | 97 483 412 | 112 336 538 | 126 014 024 | 1.37 | 1.18 |
| Estados Unidos | 281 421 906 | 308 745 538 | 331 449 281 | 0.93 | 0.71 |
| Baja California | 2 487 367 | 3 155 070 | 3 769 020 | 2.30 | 1.82 |
| California | 33 871 648 | 37 253 956 | 39 538 223 | 0.95 | 0.60 |
| Tijuana | 1 210 820 | 1 559 683 | 1 922 523 | 2.45 | 2.14 |
| San Diego | 2 813 833 | 3 095 313 | 3 298 634 | 0.95 | 0.64 |
| Mexicali | 764 602 | 936 826 | 1 049 792 | 1.97 | 1.17 |
| Imperial | 142 361 | 174 528 | 179 702 | 2.04 | 0.29 |
| Chihuahua | 3 052 907 | 3 406 465 | 3 741 869 | 1.06 | 0.96 |
| Texas | 20 851 820 | 25 145 561 | 29 145 505 | 1.87 | 1.48 |
| Ciudad Juárez | 1 218 817 | 1 332 131 | 1 512 450 | 0.86 | 1.30 |
| El Paso | 679 622 | 800 647 | 865 657 | 1.64 | 0.78 |
| Tamaulipas | 2 753 222 | 3 268 554 | 3 527 735 | 1.66 | 0.78 |
| Texas | 20 851 820 | 25 145 561 | 29 145 505 | 1.87 | 1.48 |
| Reynosa | 420 463 | 608 891 | 704 76 | 3.59 | 1.50 |
| Hidalgo | 569 463 | 774 769 | 870 781 | 3.08 | 1.17 |
| Matamoros | 418 141 | 489 193 | 541 979 | 1.52 | 1.05 |
| Cameron | 335 227 | 406 220 | 421 017 | 1.92 | 0.36 |
Fuente: Elaboración propia con base en Inegi (2000, 2010, 2020) y U.S. Census Bureau (2002a, 2002b, 2002c, 2012a, 2012b, 2013, 2020a).
Ahora bien, al comparar las diferencias de población entre los estados, los contrastes aumentan. California, con una población 13.6 veces mayor que la de Baja California en el año 2000, ve una disminución en esta, al pasar a 11.8 veces en 2010 y a 10.5 veces en 2020. Durante este lapso, Baja California tuvo una tasa de crecimiento mayor no solo a la de California, sino también a la de México, por lo que se espera que en las próximas décadas siga aumentando la cantidad de personas que habitan en la entidad.
Una situación similar se percibe al comparar Texas con Tamaulipas y con Chihuahua, con una población entre siete y ocho veces más grande que sus contrapartes en México, si bien, a diferencia de California, tiene una tasa de crecimiento mayor que sus pares mexicanos, muy por encima también de la de Estados Unidos: 1.87 por ciento en 2000-2010 y 1.48 por ciento en 2010-2020 para Texas, frente a 1.06 por ciento y 0.96 por ciento en Chihuahua, y 1.66 por ciento y 0.78 por ciento en Tamaulipas, mientras que Estados Unidos registra tasas más bajas, de entre 0.93 por ciento y 0.71 por ciento respectivamente durante los mismos períodos. Lo anterior da una idea de las diferencias que existen no solo entre los países, sino al interior de ellos, y los contrastes entre los estados de la frontera.
Tijuana-San Diego
Si en el año 2000 la población de San Diego, California, era 2.3 veces la población de Tijuana, en 2010 el municipio mexicano contenía la mitad de la población del condado de San Diego. En este período, 2000-2010, la tasa de crecimiento de Tijuana fue más alta (2.45 %) que la de San Diego (0.95 %), aunque para el siguiente (2010-2020) bajarían las tasas de crecimiento de ambas poblaciones, 2.14 por ciento y 0.64 por ciento respectivamente, con San Diego pasando a representar 1.7 veces la población de Tijuana.
Los contrastes en el tamaño de dichas poblaciones tienen su origen en los contextos particulares de cada condado y municipio. La característica principal del condado de San Diego, respecto del resto de los condados fronterizos estadounidenses, es su crecimiento acelerado durante el siglo XX, que cuenta con la concentración urbana y de más altos ingresos promedio, y una economía diversificada que incluye sectores como la tecnología, la biotecnología, la defensa, el turismo y la educación. La ciudad es conocida por su calidad de vida, sus instituciones educativas y de investigación de alto nivel, y sus atractivos turísticos, al tiempo que su colindancia con Tijuana ha fomentado una fuerte interacción económica y cultural en beneficio de ambas poblaciones.
El crecimiento de Tijuana, por su parte, fue explosivo durante la primera mitad del siglo XX, principalmente por el turismo desde Estados Unidos por la ley seca.4 Esto ayudó a la creación de infraestructura y servicios para atender la demanda creciente de espacios de diversión y entretenimiento, si bien ahora es también considerada una ciudad industrial, con un vigoroso sector de servicios, además de ser una ciudad poblada de migrantes provenientes de México y otras partes del mundo. En conjunto, el binomio Tijuana/San Diego es el que presenta los cruces fronterizos más numerosos a nivel mundial (Vera, 2015; Zúñiga, 2011; Payan et al., 2020), lo que deja claro que la dinámica entre ambas poblaciones es todavía muy importante en las relaciones cotidianas en el corto, mediano y largo plazo.
Mexicali-Imperial
La población del municipio de Mexicali, Baja California, en 2000 y en 2010, fue 5.4 veces mayor que la del vecino condado de Imperial, en California. En el mismo período, las tasas de crecimiento de los dos se encuentran cercanas, 1.97 por ciento anual para Mexicali y 2.04 por ciento anual para Imperial. La diferencia en los totales de población aumentó a 5.8 veces en 2020, y durante el período 2010-2020 contrastan las tasas de crecimiento: Mexicali con 1.29 por ciento anual, e Imperial con solamente el 0.22 por ciento anual.
Estas diferencias en el tamaño de las poblaciones, así como que del lado mexicano se encuentre un mayor número de habitantes, se deben a que la economía de Mexicali, centrada en la industria maquiladora, la agricultura y el comercio, atrae a numerosos migrantes de diversas partes de México.5 El crecimiento demográfico de esta población sigue siendo importante, y se acompaña de un desarrollo urbano acelerado, con mejoras en la infraestructura y los servicios públicos para atender a su creciente población.
En Imperial, por su parte, el desarrollo agrícola continúa siendo un pilar económico clave, así como el comercio y las actividades relacionadas con la frontera con México. La cercanía con Mexicali ha fomentado una interacción económica y social intensa, influenciando la demografía del condado, que tiene una población diversa y ha incrementado su componente hispano, reflejando la influencia cultural de su vecino del sur.
Ciudad Juárez-El Paso
La población del municipio de Ciudad Juárez, Chihuahua, fue casi dos veces más grande que la de El Paso, Texas, tanto en 2000 y 2010 como en 2020. Ahora bien, aun cuando la tasa de crecimiento de El Paso fue mayor que la de Juárez durante la primera década, para la segunda disminuyó por debajo del uno por ciento anual, mientras que la de su vecino aumentó respecto del período anterior, pasando de 0.86 por ciento entre 2000 y 2010, a 1.3 por ciento para el período 2010-2020, posiblemente debido a la migración de retorno y a que cada vez era más difícil cruzar a Estados Unidos.
A Ciudad Juárez y El Paso se les conoce como ciudades gemelas, debido a que el crecimiento de la población de ambas ha sido muy semejante a lo largo del tiempo, conformando una de las zonas metropolitanas binacionales más grandes, con una fuerte interdependencia económica (Fuentes, 2022). Al ser una de las ciudades más grandes y dinámicas de la frontera norte de México, Ciudad Juárez ha visto crecer a su población gracias a la expansión de la industria maquiladora, que atrae a trabajadores de todo el país en busca de empleo (Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano [Sedatu] et al., 2024, p. 116). El Paso, por su parte, se ha beneficiado de su posición estratégica como un importante centro de comercio y transporte en la frontera entre 5 Según distintos indicadores de productividad, entre las metrópolis mexicanas, en 2020 destaca la importancia de Tijuana, Mexicali, Juárez, Reynosa y Matamoros, particularmente por su participación en el sector secundario, su población ocupada y el PIB del sector (Sedatu et al., 2024).
Estados Unidos y México. Su población tiene una fuerte presencia de hispanos, que refleja los lazos culturales y familiares con Ciudad Juárez y otras regiones de México, y su crecimiento ha impulsado el desarrollo urbano y la expansión de servicios públicos y educativos, consolidando a El Paso como una ciudad clave en la región fronteriza.
Reynosa-Hidalgo
Para Reynosa, Tamaulipas, e Hidalgo, Texas, la población del condado estadounidense fue ligeramente mayor que la del municipio mexicano tanto en 2000 (1.4 veces más grande) como en 2010 (1.3 veces más grande) y en 2020 (1.2 veces más grande). Si bien para la primera década ambas poblaciones tenían tasas de crecimiento superiores al tres por ciento anual, este crecimiento vertiginoso se modificó totalmente para el siguiente período, con tasas del 1.5 por ciento anual para Reynosa y 1.17 por ciento anual para Hidalgo, un cambio muy fuerte dentro de la dinámica poblacional en un período de tiempo breve, y que se puede relacionar directamente con la migración interna en México y el cambio en la política migratoria en Estados Unidos, junto con la crisis inmobiliaria en dicho país de 2007, que redujeron la necesidad de mano de obra e incrementaron las deportaciones y la migración de retorno a México.
Durante la primera década del siglo XXI, Reynosa experimentó un auge debido a la expansión de la industria maquiladora y al incremento del comercio transfronterizo. La ciudad atrajo a miles de trabajadores de otras regiones del país en busca de empleo en las fábricas de ensamblaje y en otras industrias (Sedatu et al., 2024, p.121), lo cual, en conjunto con el intercambio de mercancías y los servicios aduaneros, contribuyó al dinamismo económico de la región.
El crecimiento del condado de Hidalgo, por su parte, se debe en gran medida a su proximidad con la frontera mexicana y a su papel como un importante punto de cruce y comercio internacional. La economía local se ha beneficiado de la expansión del comercio, la agricultura, y el desarrollo del sector de servicios y del turismo, y su población ha visto un incremento significativo en su componente hispano, reflejando la influencia cultural y social de Reynosa y otras áreas del norte de México. En conjunto, esta parte de la frontera se ha distinguido más por el intercambio de mercancías que de personas; se trata de una región de gran desarrollo agrícola e industrial, que ya desde las últimas décadas del siglo XX mostraba un crecimiento diferente al resto de la frontera (Margulis y Tuirán, 1986).
Matamoros-Cameron
Matamoros, Tamaulipas, y Cameron, Texas, tienen poblaciones semejantes, aunque la de Matamoros fue mayor en 2000, 2010 y 2020 (1.3 veces más que Cameron). Si bien para el primer período Cameron tenía una tasa de crecimiento por arriba de su par mexicano, para el siguiente cambió la tendencia drásticamente, al pasar de 1.92 por ciento anual a solamente 0.36 por ciento anual, debido sobre todo a una política migratoria restrictiva de Estados Unidos, las deportaciones, y el retorno de la población de ascendencia mexicana a su país de origen.
Matamoros, una de las ciudades más dinámicas de la frontera norte de México, vio incrementar su población en las últimas décadas por la migración interna y externa, el desarrollo industrial, y la expansión de las maquiladoras (Sedatu et al., 2024, p. 124). La ciudad se convirtió en un centro industrial y comercial importante, atrayendo a personas de diferentes partes del país en busca de empleo y mejores oportunidades. Por su parte, el condado de Cameron también experimentó un crecimiento notable en su población durante la primera década del siglo XXI, en parte por su proximidad a la frontera con México, la expansión económica en sectores como el comercio, la agricultura, el turismo y la educación superior. La población del condado ha diversificado su composición demográfica, con un incremento notable de la población hispana, si bien lo que distingue a Cameron del resto de los condados fronterizos estadounidenses es que su economía está basada principalmente en los servicios, y que el 88.5 por ciento de la población total es hispana o latina, siendo los mexicanos el mayor grupo representativo (Vera, 2015, p. 148).
Para concluir, se tiene que entre 2000 y 2020 el cambio de la dinámica poblacional de los condados y municipios fronterizos estuvo afectada por factores como la crisis inmobiliaria de 2007 en Estados Unidos, y las políticas migratorias más estricta en la frontera sur de este país. En cuanto al impacto de la crisis inmobiliaria, esta llevó, por una parte, a una disminución significativa en la construcción y otros sectores dependientes de mano de obra migrante no calificada (Meissner et al., 2009; Alba, 2024; Restrepo et al., 2019), mientras que, por otra, se experimentó una contracción económica debido a la pérdida de empleos, que afectó tanto a los residentes locales como a los inmigrantes y al envío de remesas hacia México (Hanson, 2009). Otro factor que frenó la emigración de mexicanos fue una mejora de la economía mexicana durante la segunda década del siglo XXI, en comparación con períodos anteriores (Alba, 2024).
La política migratoria, más estricta, tuvo como consecuencia dificultar la entrada y permanencia de migrantes (Cornelius, 2005), alterando los patrones de migración circular y afectando la dinámica laboral y social en las comunidades fronterizas (Alba, 2024). Al reducirse la demanda de mano de obra migrante y provocar la migración de retorno, se alteró la economía local, y por tanto los patrones migratorios en México, trastocando principalmente a las poblaciones fronterizas. En cuanto a la política migratoria de México, esta también ha impactado a los municipios fronterizos del norte, al incrementarse el número de migrantes en tránsito y refugiados en Tijuana, Ciudad Juárez y Reynosa (De la Rosa y Antony, 2020).
Dentro de los resultados, en cuanto al tamaño de la población y su crecimiento, cabe resaltar lo siguiente: para la primera década del siglo XXI, el mayor crecimiento lo tuvo el municipio de Reynosa, con una tasa del 3.59 por ciento anual, seguido del condado de Hidalgo, con el 3.08 por ciento, mientras el tercer lugar lo tiene el municipio de Tijuana, con el 2.45 por ciento anual. Estas tasas de crecimiento se encuentran por encima del promedio nacional para cada país y dan cuenta de un crecimiento acelerado en dichas poblaciones, relacionado con la expansión y auge de la industria maquiladora en Tijuana y Reynosa, y, en el caso de Hidalgo, del comercio internacional, los servicios y la agricultura.
Para el período comprendido entre 2010 y 2020, Tijuana fue el único municipio con una tasa de crecimiento mayor al 2 por ciento, y puede observarse un crecimiento muy lento en los condados de Estados Unidos, con tasas inferiores al 1 por ciento anual, siendo la más baja la del condado de Imperial, con el 0.29 por ciento de crecimiento anual, y la única excepción el condado de Hidalgo, con una tasa de crecimiento de 1.17 por ciento durante esta década.
Esta desaceleración en el crecimiento durante la segunda mitad del período de estudio tiene como contexto una disminución de la migración interna de México hacia la frontera norte, debido a un cambio de los flujos migratorios hacia otras entidades con un mayor crecimiento económico, ligado principalmente al sector turismo (Baja California Sur y Quintana Roo), y a un cambio en la política migratoria de Estados Unidos, que provocó la disminución del flujo de personas que migraban hacia la frontera norte de México.
LOS CAMBIOS POBLACIONALES SEGÚN GRANDES GRUPOS DE EDAD EN CONDADOS Y MUNICIPIOS, 2000, 2010 Y 2020
Con el objetivo de comparar las diferencias en los tamaños de las poblaciones, en esta sección, usando pirámides de población por grandes grupos de edad, se observan estas diferencias para los pares condado y municipio, tanto en volumen como en estructura, dando cuenta de las diferencias a lo largo de la frontera y entre cada uno de los pares en el período considerado. Iniciando con Tijuana y San Diego, la gráfica 1 permite apreciar que, si bien la población del primero es el doble de tamaño que la de su par mexicano, las pirámides por grandes grupos de edad tienen diferencias notables.

Fuente: Elaboración propia con base en Inegi (2000, 2010, 2020), Ruggles et al. (2024a, 2024b) y U.S. Census Bureau (2020d).
Gráfica 1. Población total por grandes grupos de edad: Tijuana-San Diego, 2000, 2010 y 2020
Para los mayores de 65 años, el número en San Diego es ocho veces la población de Tijuana para el año 2000. En 2010 y 2020, sin embargo, la diferencia es un poco menor, al ser solamente cinco veces más grande el número de los mayores de 65 años de San Diego respecto de los de Tijuana. Por otra parte, para el grupo entre 15 y 64 años, San Diego tiene el doble de población que Tijuana en el mismo grupo de edad, aproximadamente, durante todo el período.
El grupo de menores de 15 años es menor en Tijuana que en San Diego, si bien la diferencia se va reduciendo: hacia el año 2000, los menores de 15 años en Tijuana representaban el 67 por ciento de los de San Diego, en 2010 el 77 por ciento y en 2020 el 79 por ciento. Estos cambios denotan, por un lado, el crecimiento más alto de Tijuana, y, por otro, que esta población conserva una población joven que va en aumento debido probablemente a la migración y a la natalidad.
Para Mexicali e Imperial las diferencias son contrastantes, en comparación con el caso anterior. Como se ve en la gráfica 2, en todos los grupos de edad Mexicali sobrepasa a la población de Imperial, siendo seis veces más grande para los menores de 15 años, cinco veces mayor para los del grupo de 15 a 64 años, y tres veces más grande para los mayores de 65 años. En cuanto a Ciudad Juárez y El Paso, si bien la población de Juárez es casi el doble que la de su par estadounidense en los grupos entre 0-14 y 15-64 años, para el rango de 65 y mayores es El Paso quien tiene un mayor número de personas, tal como se evidencia en la gráfica 3.

Fuente: Elaboración propia con base en Inegi (2000, 2010, 2020), Ruggles et al. (2024a, 2024b) y U.S. Census Bureau (2020d).
Gráfica 2. Población total por grandes grupos de edad. Mexicali-Imperial, 2000, 2010 y 2020

Fuente: Elaboración propia con base en Inegi (2000, 2010, 2020), Ruggles et al. (2024a, 2024b) y U.S. Census Bureau (2020d).
Gráfica 3. Población total por grandes grupos de edad. Juárez-El Paso, 2000, 2010 y 2020
Por su parte, en el par Reynosa/Hidalgo nuevamente es el condado estadounidense el que tiene un mayor volumen de población en todos los grupos de edad. Como se aprecia en la gráfica 4, Reynosa representa el 80 por ciento de la población de Hidalgo para los grupos entre 0 y 4 años y 15 y 64 años en 2000 y 2010, si bien para 2020 ya se acerca al 90 por ciento, lo que denota un crecimiento más alto del municipio tamaulipeco y deja ver que pronto su población tendrá un volumen semejante al condado texano. Para el grupo personas de 65 años y más, Hidalgo presenta un número tres veces superior al de Reynosa, lo que indica un envejecimiento elevado en su población. Finalmente, la gráfica 5 registra cómo Matamoros y Cameron tienen un volumen de población semejante, sin embargo, el primero muestra un mayor número de población en los grupos entre 0 y 4 años, y 15 y 64 años, mientras Cameron sobrepasa por el doble al grupo de personas de 65 años y más.

Fuente: Elaboración propia con base en Inegi (2000, 2010, 2020), Ruggles et al. (2024a, 2024b) y U.S. Census Bureau (2020d).
Gráfica 4. Población total por grandes grupos de edad. Reynosa-Hidalgo, 2000, 2010 y 2020

Fuente: Elaboración propia con base en Inegi (2000, 2010, 2020), Ruggles et al. (2024a, 2024b) y U.S. Census Bureau (2020d).
Gráfica 5. Población total por grandes grupos de edad. Matamoros-Cameron, 2000, 2010 y 2020
Las diferencias en la estructura poblacional entre los municipios de la frontera norte de México, donde la población es más joven, y los condados de la frontera sur de Estados Unidos, en los que un mayor número de personas se concentran en edades avanzadas, se debe a distintos factores demográficos, económicos y sociales. Por una parte, una estructura más joven obedece a una mayor tasa de natalidad, una mayor migración en edades jóvenes, y una percepción de mejores oportunidades laborales; por otra, una población relativamente mayor tiene como base una menor tasa de natalidad, migración de retiro hacia el sur y limitaciones para la recepción de migrantes jóvenes (Negrete Salas, 2009).
A pesar de que la concentración urbana es una característica básica en los cinco pares seleccionados, cada uno de ellos tiene orígenes diferentes y características particulares que los hacen únicos, por lo que su crecimiento poblacional y estructuras por edad comparten ciertas semejanzas dentro de cada territorio: por ejemplo, una mayor proporción de población mayor de 65 años en todos los condados estadounidenses (por arriba del 12 %, llegando hasta el 15 % para 2020), mientras que en los municipios mexicanos este grupo siempre es menor (entre el 5 y el 8 % en 2020). Una vez que se han comparado los volúmenes de los pares condado municipio y se han destacado las diferencias que existen entre cada par por grandes grupos de edad, lo siguiente es comparar sus estructuras.
México es un país joven, de acuerdo con su estructura por edad: hacia el año 2000 contaba solamente con un cinco por ciento de personas mayores de 65 años, proporción que para 2020 llegó a alcanzar el 8.2 por ciento de la población. Por otra parte, a partir del año 2000 fue notable el ascenso del proceso de envejecimiento de la población de Estados Unidos, ya que las personas mayores de 65 años en ese año alcanzaron el 12.4 por ciento, mismas que en 2010 ya representaban el 13.1 por ciento, y el 16.8 por ciento en 2020.
En lo que respecta a los estados mexicanos donde se ubican los municipios observados en el presente artículo, se observa una proporción mucho menor de mayores de 65 años que en el resto del país. Baja California tiene 3.8 por ciento de adultos mayores en el año 2000, mientras Tamaulipas se encuentra por arriba del promedio nacional, con 5.1 de su población en ese grupo de edad. La tendencia se mantuvo tanto para 2010 como para 2020, con Baja California debajo del promedio, con 4.5 por ciento y 6.5 por ciento respectivamente, y Tamaulipas igual o por arriba del mismo, con valores de 6.2 por ciento y 8.2 por ciento en esos mismos años. En el caso estadounidense, California y Texas se encuentran comparativamente con valores menores de personas en este rango de edad: 10.6 por ciento en 2000, 11.4 por ciento en 2010, y 15.2 por ciento en 2020, para California, mientras Texas conserva durante todo el período la menor proporción de adultos mayores de 65 años, con valores de 10 por ciento en 2000, 10.3 por ciento en 2010, y 13.4 por ciento en 2020.
Para los municipios y los condados, las diferencias son todavía más visibles respecto de los estados. Tijuana, Ciudad Juárez y Reynosa se distinguen por tener la menor proporción de población de 65 años y más en los tres momentos de tiempo, con el menor valor para Tijuana en 2000, 3.2 por ciento de la población en ese grupo de edad, y el mayor valor para Ciudad Juárez, con 5.7 por ciento en 2020. Por su parte, Mexicali es quien tiene una mayor proporción de adultos mayores, por arriba del promedio de Baja California, con valores de 4.6 por ciento en 2000, 5.3 por ciento en 2010, y 7.7 por ciento en 2020. Y mientras Matamoros también muestra valores altos en la proporción de mayores de 65 años, con cuatro por ciento en 2000, 4.8 por ciento en 2010, y 6.5 por ciento en 2020, queda todavía por debajo de la proporción de mayores de 65 años que se observa en Tamaulipas.
En cuanto a los condados, San Diego y Cameron son los que tienen la mayor proporción de mayores de 65 años; el primero con valores de 11.2 por ciento en 2000, 11.3 por ciento en 2010, y 15.2 por ciento en 2020, y Cameron con 11.1 por ciento en 2000, 10.8 por ciento en 2010 y 14.4 por ciento en 2020, superando los valores de California y de Texas para los mismos años y confirmando la tendencia nacional hacia un aumento cada vez mayor en la proporción de la población que pertenece a este grupo. Para Imperial, El Paso e Hidalgo, la proporción de personas de 65 años y más muestra porcentajes muy parecidos al de sus respectivos estados en cada momento de los años observados.
Ahora bien, comparando las estructuras entre los pares condado/municipio, en cuanto al grupo de 0-14 años, en general su proporción va disminuyendo tanto en los condados como en los municipios, siendo mucho más notoria la disminución entre 2010 y 2020 en Tijuana, Mexicali y Ciudad Juárez, con una mengua de seis puntos porcentuales en dicho período, mientras que en Reynosa y Matamoros el porcentaje decreció solamente en cuatro puntos porcentuales para los mismos años. Para los condados, la disminución es gradual y se mantiene entre uno y dos puntos porcentuales, excepto para Cameron, que entre 2010 y 2020 disminuye cuatro puntos porcentuales. En conjunto, la baja de la importancia porcentual de este grupo de edad se debe al proceso de envejecimiento poblacional, derivado también de la disminución de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida.
Por otra parte, los pares Reynosa/Hidalgo y Matamoros/Cameron registraron porcentajes muy similares en el grupo 0-14 para los años 2000, 2010 y 2020. Esta semejanza ya se había observado en las pirámides de las gráficas 4 y 5, que muestran poblaciones muy similares tanto en volumen como en crecimiento, debido al origen de ambos pares, que se traduce en comportamientos demográficos consistentes. A continuación, el cuadro 2 muestra cómo la relación entre México y Estados Unidos se ha traducido en una mayor proporción de personas de origen mexicano que habitan en los condados del sur de este país.
Cuadro 2. Distribución porcentual por grandes grupos de edad. Municipios y condados seleccionados, 2000, 2010 y 2020
|
Municipio/ Condado |
2000 | 2010 | 2020 | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 0 a 14 | 15 a 64 | 65 y + | 0 a 14 | 15 a 64 | 65 y + | 0 a 14 | 15 a 64 | 65 y + | |
| México | 34.1 | 60.9 | 5 | 29.3 | 64.4 | 6.3 | 25.3 | 66.5 | 8.2 |
| Estados Unidos | 21.4 | 66.2 | 12.4 | 19.8 | 67.1 | 13.1 | 18.2 | 65 | 16.8 |
| Baja California | 33.2 | 63 | 3.8 | 28.9 | 66.6 | 4.5 | 23.4 | 70.1 | 6.5 |
| California | 23 | 66.4 | 10.6 | 20.5 | 68.1 | 11.4 | 18.1 | 66.7 | 15.2 |
| Tijuana | 33.4 | 63.4 | 3.2 | 29.4 | 66.8 | 3.8 | 23.4 | 71 | 5.6 |
| San Diego | 21.7 | 67.1 | 11.2 | 19.3 | 69.4 | 11.3 | 17.2 | 67.6 | 15.2 |
| Mexicali | 32 | 63.4 | 4.6 | 28.1 | 66.6 | 5.3 | 22.3 | 70 | 7.7 |
| Imperial | 25.9 | 64 | 10.1 | 24 | 65.8 | 10.2 | 21.5 | 64.9 | 13.6 |
| Chihuahua | 33.3 | 62 | 4.7 | 29.7 | 64.4 | 5.9 | 25.2 | 67.3 | 7.5 |
| Texas | 23.5 | 66.5 | 10 | 22.9 | 66.8 | 10.3 | 20.6 | 66 | 13.4 |
| Ciudad Juárez | 32.9 | 63.6 | 3.5 | 31.4 | 64.5 | 4.1 | 25.2 | 69.1 | 5.7 |
| El Paso | 26.6 | 63.5 | 9.9 | 24.7 | 65 | 10.3 | 20.7 | 65.7 | 13.6 |
| Tamaulipas | 31.6 | 63.3 | 5.1 | 28.5 | 65.3 | 6.2 | 24.7 | 67.1 | 8.2 |
| Texas | 23.5 | 66.5 | 10 | 22.8 | 66.9 | 10.3 | 20.6 | 66 | 13.4 |
| Reynosa | 31.8 | 64.4 | 3.8 | 30.4 | 65.7 | 3.9 | 26.1 | 68.6 | 5.3 |
| Hidalgo | 29.6 | 60.6 | 9.8 | 29.1 | 61.4 | 9.5 | 24.5 | 63.6 | 11.9 |
| Matamoros | 33.3 | 62.7 | 4 | 29.9 | 65.3 | 4.8 | 25.4 | 68.1 | 6.5 |
| Cameron | 28.4 | 60.5 | 11.1 | 27.6 | 61.6 | 10.8 | 22.8 | 62.7 | 14.4 |
Fuente: Elaboración propia con base en Inegi (2000, 2010, 2020), Ruggles et al. (2024a, 2024b) y U.S. Census Bureau (2020d).
La población de origen mexicano ha ido en aumento tanto en Estados Unidos como en las entidades fronterizas de los cinco condados seleccionados en California y Texas, al igual que en los condados bajo estudio. En 2020 había 35.8 millones de personas de origen mexicano en este país, que representaban aproximadamente un 58 por ciento de los hispanos, de acuerdo con el censo de 2020. California fue el primer estado con la población más grande de hispanos en 2014, y en 2022 los latinos representaban el 40 por ciento de su población. Texas es el siguiente estado con mayor número de latinos, alcanzando su máximo en 2021 (Krogstad et al. 2023).
Para tener un mejor acercamiento a la población de origen mexicano en los condados fronterizos, en el cuadro 3 se muestra la proporción de cada una de las categorías que componen la población residente en los condados de Estados Unidos, dividida en «No hispanos» (blancos, afroamericanos, de origen asiático), «Hispanos» (latinoamericanos y del Caribe, además de personas de origen español) y de «Origen mexicano» (que son todas las personas que así se autodefinen en el censo, pudiendo haber nacido o no en México).
Cuadro 3. Proporción de no hispanos, hispanos o latinos, y mexicanos, 2000, 2010 y 2020
| Condado | No hispanos | Hispanos o latinos |
Origen mexicano (del total) |
||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 2000 | 2010 | 2020 | 2000 | 2010 | 2020 | 2000 | 2010 | 2020 | |
| Estados Unidos | 87.5 | 83.6 | 81.3 | 12.5 | 16.4 | 18.7 | 7.4 | 10.3 | 10.8 |
| California | 67.7 | 62.4 | 60.6 | 32.3 | 37.6 | 39.4 | 25.3 | 30.6 | 30.9 |
| San Diego | 73.5 | 67.8 | 66.1 | 26.5 | 32.2 | 33.9 | 22.3 | 28.1 | 28.6 |
| Imperial | 27.4 | 19.8 | 14.8 | 72.6 | 80.2 | 85.2 | 66.9 | 77.1 | 79.9 |
| Texas | 68.1 | 62.4 | 60.7 | 31.9 | 37.6 | 39.3 | 24.7 | 31.6 | 31 |
| El Paso | 22 | 18.1 | 17.4 | 78 | 81.9 | 82.6 | 67.1 | 76.4 | 75.7 |
| Matamoros | 11.9 | 10.1 | 8.1 | 88.1 | 89.9 | 91.9 | 77 | 84.6 | 84 |
| Cameron | 15.5 | 12.2 | 10.5 | 84.5 | 87.8 | 89.5 | 69.8 | 80.4 | 80.7 |
Fuente: Elaboración propia con base en Ruggles et al. (2024a, 2024b) y U.S. Census Bureau (2020b, 2020c).
En el cuadro 3 se pueden observar los cambios, entre 2000, 2010 y 2020, en el porcentaje que representa la población de hispanos y/o latinos, y de origen mexicano, en Estados Unidos, los condados seleccionados, y las dos entidades, California y Texas, donde se ubican estos. Lo primero que resalta es el incremento en la proporción de hispanos o latinos, tanto en los estados como en los condados, a lo largo del tiempo. Mientras que para California y Texas los porcentajes van del 32 por ciento en 2000 al 39 por ciento en 2020, los condados muestran un panorama muy diferente. Con excepción de San Diego, que se encuentra incluso con un porcentaje por debajo de California, el resto de los condados de la frontera sur seleccionados tienen como mínimo el 72.6 por ciento registrado por Imperial en el 2000, llegando como máximo al 91.9 por ciento de Hidalgo en 2020.
En lo relativo al comportamiento de la población de origen mexicano dentro del total de habitantes de Estados Unidos, se observa un comportamiento semejante al de los hispanos. Mientras que a nivel nacional la proporción de población de origen mexicano se situaba en 7.4 por ciento en 2000, llegó a representar el 10.8 por ciento en 2020, mientras en el condado de Hidalgo pasó del 77 por ciento al 84 por ciento en los mismos años. El condado que menos porcentaje de población de origen mexicano tiene es San Diego, con 28.6 por ciento en 2020, promedio que se encuentra por debajo del estado de California, que para el mismo año tenía el 30.9 por ciento, y contrastando con Imperial, condado en el mismo estado, que registraba un 79.9 por ciento de población de origen mexicano.
Lo anterior sugiere que una de las razones que explican la semejanza de las estructuras poblacionales de los pares Reynosa/Hidalgo y Matamoros/Cameron sea que básicamente se trata de la misma población, con los mismos comportamientos demográficos. Por otra parte, es probable que las diferencias tan marcadas entre las estructuras poblacionales de Tijuana/San Diego tengan que ver con la composición dentro de la población de este último, con una proporción mucho menor de población de origen mexicano, aún menor que la de California.
CONSIDERACIONES FINALES
Al ser una región internacional creada entre dos países con fuertes y marcadas diferencias sociales, económicas, políticas y culturales, que comparten una gran cantidad de intereses, la frontera entre México y Estados Unidos es todavía un espacio complejo de analizar y en donde la dinámica poblacional es fundamental para comprender el desarrollo futuro de la región. Una característica específica de dicha frontera es la preponderancia de ciudades y zonas urbanas, que suponen una experiencia cotidiana más relacionada con el tipo infraestructura comercial, de transporte, servicios, médicos, escuelas y mercados de trabajo que se encuentran en las ciudades, y que tiene como consecuencia un flujo constante de personas que cruzan de norte a sur y de sur a norte para satisfacer sus necesidades cotidianas, como educación, trabajo, comercio, turismo, y cuidados a la salud, los cuales son cada vez más solicitados por los visitantes estadounidenses en México.
Al comparar los municipios seleccionados de la frontera de México, en todos los casos persiste la percepción de una mejor calidad de vida por las oportunidades de empleo de la industria maquiladora y en los servicios (Alba, 2024). También, que existen marcadas diferencias en los giros de dichas empresas entre el este y oeste y su orientación hacia los servicios y transporte de mercancías, como Ciudad Juárez, Reynosa y Matamoros, o hacia el turismo y el tránsito de personas, como Tijuana. En cambio, Mexicali tiene, además, el desarrollo agrícola como característica principal, y la vinculación de este sector con su contraparte en EE. UU., en Imperial, lo hace diferente del resto de los municipios observados.
La disminución de la tasa de crecimiento de la población de la frontera entre México y Estados Unidos entre 2010 y 2020 se debe a un conjunto de factores demográficos, políticos y sociales. La crisis económica en Estados Unidos de 2007-2009 tuvo efectos prolongados en la economía de este país, incluyendo altas tasas de desempleo y una recuperación lenta, disminuyendo el atractivo de migrar hacia este destino. Adicionalmente, la intensificación de las políticas de control migratorio y el aumento de la vigilancia en la frontera han dificultado los cruces, al tiempo que el aumento de las deportaciones generó la percepción de un ambiente más hostil.
La población de origen mexicano ha ido en aumento tanto en Estados Unidos como en las entidades fronterizas de los cinco condados seleccionados, California y Texas, y por supuesto, en los condados bajo estudio. Se observa un incremento en el tiempo en cuanto a su importancia porcentual y una representación más importante a partir de Imperial hasta llegar a Cameron, siendo el condado de Hidalgo donde se tiene el mayor porcentaje de población de origen mexicano, mientras San Diego es el que menos proporción tiene dentro del total.
Para concluir, el estudio y descripción del comportamiento demográfico es importante porque tiene implicaciones tanto políticas como económicas para la región. La migración impacta directamente la dinámica demográfica de ambos países, y se refleja directamente en las tasas de crecimiento y la estructura por edades, visible en las pirámides de población. Además, ayuda a entender las tendencias en el tiempo, y la información recabada aporta datos para la planificación de servicios y recursos.










texto en 



