Introducción
El tabaco (Nicotiana tabacum L.), es una de las especies vegetales no comestible más cultivadas a nivel mundial de las que solo se comercializa su hoja (Calero-Hurtado, Quintero, Olivera, Peña y Pérez, 2019). Su cultivo aporta grandes beneficios económicos en países como Brasil, Argentina, República Dominicana, Cuba, Colombia y México, pero se cultiva ampliamente en América, Asia, Europa y África (Torrecilla, Pino, Franganillo y Duarte, 1999; Tovar, 2013). El tabaco cubano posee reconocimiento internacional por su calidad y es un recurso económicamente importante para Cuba y para otros países latinoamericanos en vías de desarrollo.
Para la República de Cuba este cultivo forma parte de los productos fundamentales de la cartera de exportación, por tal razón es primordial incrementar sus rendimientos bajo conceptos agroecológicos, donde el manejo integrado de plagas (MIP), los fertilizantes orgánicos, elaborados a partir microorganismos y restos vegetales y las sustancias estimulantes del crecimiento vegetal tienen gran valor (Cruz y González, 2008). En las últimas tres décadas han surgido innovaciones y avances tecnológicos enfocados a maximizar la eficiencia productiva de los sistemas agrícolas, incluyendo de manera muy relevante a la eliminación progresiva de agroquímicos sintéticos como fertilizantes y pesticidas peligrosos (Punia et al., 2020; Calvo, Nelson y Kloepper, 2014).
En función de su fuente de origen, los bioestimulantes se clasifican en microbianos y no microbianos. La fuente microbiana incluye consorcios de hongos y bacterias, hongos micorrícicos arbusculares (HMA), productos fermentados, residuos orgánicos, etc., (Rouphael et al., 2015), que pueden provocar mayor crecimiento de las plantas, disminuyendo el uso de agroquímicos, son ecológicos y además de eso, son rentables (Pacholczak, Szydło, Jacygrad y Federowicz, 2012). Los bioestimulantes favorecen el desarrollo de los cultivos desde la germinación de la semilla hasta la nutrición integral de la planta, lo cual, aumenta su adaptabilidad a diversos tipos de estrés biótico y abiótico (Masondo, Kulkarni, Finnie y Van Staden, 2018).
Entre las bacterianas promotoras del crecimiento vegetal (BPCV) se incluyen cepas diversas de los géneros Enterobacter, Ochrobactrum, Arthrobacter, Pseudomonas, Rhodococcus, Bacillus y Acinetobacter (Dias et al., 2017; Zhao, Xu y Lai, 2018). Existen otras cepas benéficas de rizobacterias de los géneros Rhizobium, Bacillus, Pseudomonas y Streptomyces, que actúan eficazmente como agentes de biocontrol (Snapp, Price y Morton, 2008).
En los últimos años en la agricultura ha ganado interés las BPCV y en especial las del género Streptomyces, donde se incluyen bacterias Grampositivas, formadoras de micelio y con acción dual como estimuladoras del crecimiento y también como control biológico (Doumbou, Akimov, Côté, Charest y Beaulieu, 2001; Palaniyandi, Yang, Zhang y Suh, 2013) y que uno de sus mecanismos de acción responsables de tales efectos, es por la producción de determinadas moléculas (auxinas o sideróforos) (Sadeghi et al., 2012). Existen cepas de Streptomyces que pueden colonizar e incluso vivir como endófitos en la raíz de numerosos cultivos de gran importancia comercial, como la lechuga (Bonaldi et al., 2015), el maíz (Orole, Adejumo, Link y Voegele, 2023), el trigo (Colombo, et al., 2019) y el tomate (Cao, Qiu, You, Tan y Zhou, 2004). En estudios realizados por El-Tarabily (2008) se reportó efecto positivo en la germinación tras la aplicación de Streptomyces y en la producción de determinados metabolitos secundarios de importancia agrícola.
Existen otras evidencias del efecto positivo de los actinomicetos, ya que la aplicación profiláctica de algunas cepas ha mostrado tener un resultado positivo en Phaseolus acutifolius Gray y en Phaseolus vulgaris, revelando sus potencialidades para ser utilizadas como una opción de producción agroecológica (Arias-Díaz, 20151; García-Bernal et al., 2022; Díaz-Díaz et al., 2022; 2023).
Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, se propuso como objetivo evaluar el potencial de dos cepas de actinomicetos Streptomyces sp. (EA2 y B8), como promotoras del crecimiento inicial de plántulas de tabaco (Nicotiana tabacum L.) bajo condiciones controladas
Materiales y métodos
Sitio de estudio
La investigación se desarrolló en el Laboratorio de Microbiología del Centro de Bioactivos Químicos (LM-CBQ), localizado en la Universidad Central de Las Villas (Santa Clara, Cuba).
Selección de los agentes promotores del crecimiento vegetal
Las cepas de actinomicetos EA2 y B8, propiedad del LM-CBQ, pertenecen al género Streptomyces y fueron seleccionadas debido a su efectividad in vitro reportada por Díaz-Díaz et al. (2022), al ser productoras de enzimas proteolíticas, quitinolíticas y celulolíticas y potenciales agentes para biocontrol de patógenos como Macrophomina phaseolina y Rhizoctonia solani.
Variables de respuesta para la evaluación in vitro de las cepas de actinomicetos EA2 y B8 como promotoras del crecimiento vegetal
Para medir las propiedades estimuladoras del crecimiento de las cepas EA2 y B8, se determinó evaluar como variables de respuesta su capacidad para solubilizar fosfatos, fijar nitrógeno y producir ácido indolacético (AIA). Enseguida se describen las metodologías aplicadas.
Estudio de la fijación biológica de nitrógeno
Para estudiar la fijación biológica de nitrógeno, se sembraron las cepas EA2 y B8 en placa de Petri por medio de la técnica de estriado en agar Ashby (Du et al., 2022), cuyos componentes por cada litro de medio elaborado son los siguientes: Manitol (20 g); agar-agar (15.0 g); KH2PO4 (1.0 g); MgSO4 (0.2 g); NaCl (0.2 g); CaCl2 (0.2 g) y FeSO4 (0.005 g). Enseguida se incubaron las placas a 30 °C, y se observó durante 7 días su crecimiento (Du et al., 2022). Se consideraron como microorganismos con capacidad de crecimiento en ausencia de nitrógeno a aquellos que crecieron sobre este medio de cultivo.
Determinación de la capacidad de solubilización de fosfatos y Producción de AIA
Para determinar la capacidad de las cepas EA2 y B8 para solubilizar fosfatos, se siguió la metodología de Misk y Franco (2011). Tomando como indicador efectivo a la prueba realizada, la presencia de halos de aclaramiento alrededor de las colonias (Nautiyal, 1999; Franco-Correa et al., 2010; Misk y Franco, 2011).
Para determinar la producción de AIA, se evaluó la absorbancia a 530 nm y se comprobó la concentración de AIA generada por cada cepa (por triplicado) comparando con una curva estándar (Nimnoimn, Pongsilp y Lumyong, 2010).
Capacidad bioestimulante de cepas de actinomicetos en el crecimiento de plántulas de Nicotiana tabacum L.
El experimento se realizó en el invernadero. Las condiciones de crecimiento se controlaron ambientalmente con un fotoperiodo de 16/8 h (día/noche), temperatura de 24±1 °C y humedad relativa de 70.8±5.07%. El estudio, correspondiente a la fase de semillero tuvo una duración de 45 días, utilizando como sustrato un suelo ferralítico amarillento, según (Hernández-Jiménez, Pérez, Bosch y Castro, 2015). Teniendo en cuenta las indicaciones del instructivo técnico para semilleros de tabaco, se realizaron las atenciones culturales (Minagri, 2012).
Diseño experimental y preparación de los tratamientos
Para el desarrollo experimental se aplicó un diseño completamente al azar, con una mezcla de actinomicetos T1 (Streptomyces sp. EA2 + B8); T2 (Trichoderma harzianum), y T3 (Agua destilada estéril) como tratamiento control, con tres réplicas por tratamiento de 15 semillas cada una.
Para preparar el inóculo de las cepas EA2 y B8 (Streptomyces sp.) utilizadas como tratamiento T1, se añadieron 20 µL de la suspensión original de esporas conservadas (LM-CBQ) a -20 °C en glicerol al 20% en tubos estériles de 15 mL con CTS y se incubaron a 30 °C durante 48 horas (Hamdali, Hafidi, Virolle y Ouhdouch, 2008). A continuación, los cultivos se transfirieron a matraces Erlenmeyer de 250 mL con 100 mL de CTS y se colocaron en un agitador orbital Gerhardt a 28 °C a una velocidad de 120 g durante 72 horas. Por último, el inóculo de cada cepa de actinomiceto se ajustó a 1 × 108 esporas mL-1 utilizando un hemocitómetro (Díaz-Díaz et al., 2022).
Se incluyó como T2 la cepa Trichoderma harzianum A-34 perteneciente al Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal (INISAV, La Habana, Cuba) como control positivo (Stefanova, de Villegas y Mena, 2014) con fines comparativos. El inóculo de T. harzianum A-34 se preparó en un matráz Erlenmeyer estéril con 100 mL de Caldo Papa Dextrosa (BioCen) inoculado con cinco discos de 10 mm de diámetro de medio sólido con micelio del hongoA-34, obtenidos de su cultivo previo. El inóculo para imbibición de las semillas se ajustó a 1 × 108 esporas mL-1 (Díaz-Díaz et al., 2022).
Tratamiento de las Semillas
Las semillas botánicas de Nicotiana tabacum L. variedad H-2000, provenientes del Instituto de Investigaciones del Tabaco, Cuba; fueron sometidas a una prueba de germinación (ISTA, 2010) antes del experimento. Para la desinfección de las semillas se tuvo en cuenta la metodología descrita por García-Bernal et al. (2022). Luego fueron embebidas durante 30 minutos en los tratamientos experimentales: (T1) mezcla de las cepas de actinobacterias EA-2 y B-8 a una carga de 1 × 108 esporas mL-1; (T2) cepa de T. harzianum A-34 a 1 × 108 esporas mL-1, y (T3) agua destilada estéril como tratamiento control. Las semillas se sembraron en bandejas plásticas con 150 alveolos una semilla por alveolo con 30 g de sustrato con materia orgánica previamente esterilizada y se cultivaron en el invernadero del CBQ.
Variables morfométricas
Transcurridos 45 días (final del experimento), se evaluó las siguientes variables, longitud de tallo y raíz (LT y LR) (cm), diámetro del tallo (mm), la anchura y longitud de la hoja (AH y LH) promedio de dos hojas centrales (cm), la biomasa fresca de raíz, tallo y hojas (BFR, BFt y BFH) (g), la biomasa seca de raíz, tallo y hojas (BSR, BST y BSH). Las determinaciones de biomasa se realizaron con apoyo de balanza analítica (Mettler Toledo®, modelo AG204 USA).
Análisis estadístico
Mediante la prueba de Shapiro Wilk se verificaron los supuestos de normalidad. Para los datos que no siguieron distribución normal se procesaron mediante las pruebas no paramétricas de Kruskal Wallis; así como la prueba de U de Mann Whitney. Se realizó un análisis estadístico de varianza ANOVA de clasificación simple y comparaciones múltiples de medias (Tukey HSD, P ≤ 0.05). Los valores promedio se consideraron significativamente diferentes para todas las variables (P ≤ 0.05), utilizando el programa Statistica versión 10.0 para Windows® (StatSoft, 2011).
Resultados y Discusión
Para explorar el mecanismo potencial de las cepas EA2 y B8 en la actividad promotora del crecimiento vegetal, se analizaron tres características biológicas de las mismas, típicas de las BPCV.
Fijación biológica del nitrógeno
Las cepas EA2 y B8 de actinomicetos (Streptomyces sp.) crecieron en medio sin nitrógeno (Ashby), demostrando que estos microorganismos tienen capacidad para fijar el nitrógeno de la atmósfera (Figura 1A). En un estudio realizado por Moscol, Castro, Tuesta y Quispe (2020), se encontró que más del 85% de las cepas de actinomicetos de la rizosfera evaluadas tenían la capacidad de fijar nitrógeno, una tasa mucho mayor (33.3 y 68%) a las reportadas por Franco-Correa (20082) y Salazar-Loaiza y Ordóñez (20133) respectivamente, en los actinomicetos aislados por estos autores.
Solubilización de Fosfatos
Durante el bioensayo se observó halos de solubilización de fosfato en las colonias, evidenciando dicha actividad zonas de aclaramiento en el medio de cultivo (Pikovskaya) (Figura 1B). El potencial de algunas bacterias de la rizosfera para para realizar esta actividad permite considerarlas BPCV, especialmente cuando se encuentran en suelos con abundante fosfato precipitado, no disponible para las plantas (Sakure y Kshemkalyani, 2018). La cepa B8 presentó la mayor capacidad de solubilización, con halos de 84.5 mm con respecto a EA2 que mostró halos de 42.5 milímetros.
Entre los microorganismos con esta capacidad se encuentran las bacterias solubilizadoras de fosfatos (BSF) que incluyen algunos géneros de actinomicetos. Se ha demostrado que algunas cepas de Streptomyces, Micrococcus, Micromonospora (Hamdali et al., 2008) y Thermobifida (Franco-Correa et al., 2010), pueden promover el crecimiento de las plantas mediante la solubilización de fosfato, haciendo posible su captación en el tejido radicular. Las BSF pueden tener vida libre en el suelo o establecer simbiosis con algunas plantas, adaptarse, colonizar y persistir en la rizósfera, favoreciendo su desarrollo y crecimiento asociado a la solubilización de fosfato inorgánico, incluyendo fosfato bicálcico y tricálcico, y otros derivados de roca fosfórica (Patiño-Torres, 20104).
La aplicación de BPCV permite mejorar la eficiencia de los cultivos comerciales. Por citar un ejemplo, Yu et al. (2022) demostraron que mediante la aplicación de Pseudomonas sp. JP233, una bacteria solubilizadora de fosfato, se pudo mejorar la absorción de este nutriente en plantas de maíz, sin aumentar la lixiviación de fósforo. Los estudios realizados indican que las cepas estudiadas (B8 y EA2) contribuyen a la solubilización de fosfato aumentando la disponibilidad de fosfato soluble, de vital importancia para el crecimiento y productividad vegetal (Balakrishna, Shiva y Pindi, 2012) y parte esencial de numerosos procesos fisiológicos básicos en el metabolismo vegetal, como la biosíntesis de glúcidos, lípidos, clorofilas y carotenoides, la glucólisis y el metabolismo de los ácidos orgánicos (Estrada-Ortiz, Trejo, Gómez, Núñez y Sandoval, 2011). El fosfato soluble también fortalece el sistema radicular, favoreciendo la extensión y ramificación lateral de las raíces (Rubio, 2002); promueve la división celular y por lo tanto aumenta el vigor y crecimiento de las plantas (Razaq, Zhang, Shen y Salahuddin, 2017; Malhotra, Vandana, Harma y Pandey, 2018).
Una vez expuesto lo anterior, es importante destacar los resultados obtenidos durante la presente investigación (Cuadro 1), ya que se registraron altos valores de solubilización del fosfato para las cepas de Streptomyces sp. evaluadas (B8 y EA2). En contraparte, los valores reportados por Rico-Gallegos (20095) para 45 cepas de actinomicetos son inferiores, ya que solo el 11% de las cepas formaron halos de aclaramiento con un diámetro variable (13 a 35 mm), correspondiendo el valor superior (35 mm) a la cepa A1-45/08.
Table 1: AIA production by the actinomycete strains evaluated.
| Ácido Indolacético | ||
| Cepa | Medias reales | Error estándar |
| µg mL-1 | ||
| B8 | 4.150 b | ± 0.90 |
| EA2 | 8.310 a | ± 1.42 |
Medias con letras desiguales en una misma columna denotan diferencias significativas según prueba HSD Tukey para P < 0.05.
Means with unequal letters in the same column denote significant differences according to the HSD Tukey test for P < 0.05.
Ácido indolacético (AIA(
La producción de AIA por las cepas estudiadas (B8 y EA2), se cuantificó utilizando el reactivo de Salkowsky a 530 nm de absorbancia; se desarrolló una regresión a partir los datos de absorbancia y concentración y se determinó la ecuación de una recta que mostró un coeficiente R2= 0.9839 (Figura 2). Con base en este procedimiento se consideró una dispersión apropiada de los valores registrados, por lo que se empleó dicha ecuación para calcular la concentración de AIA correspondiente a cada cepa.
En la presente investigación, las cepas EA2 y B8 fueron capaces de producir AIA a concentraciones de 8.31 y 4.15 µg mL-1, respectivamente (Cuadro 1). La producción de fitohormonas como la auxina (AIA) tiene un papel importante en la estimulación del desarrollo radicular, ya que actúan como moléculas señalizadoras implicadas en la producción de metabolitos secundarios y la esporulación de actinobacterias (Duca, Lorv, Patten, Rose y Glick, 2014; Lasudee, Tokuyama, Lumyong y Pathom-Aree, 2018).
Las cepas evaluadas fijaron nitrógeno, solubilizaron fosfato y sintetizaron indoles, mostrando tener efectos positivos en el crecimiento y desarrollo vegetal. Estas características son indispensables para que un microorganismo se considere BPCV (Banerjee, Palit, Sengupta y Standing, 2010)
Capacidad bioestimulante de las cepas EA2 + B8 en el crecimiento de Nicotiana tabacum L.
Mediante la aplicación del tratamiento T1 (EA2 + B8) se obtuvieron los valores más altos y significativos para LT (3.18 cm) y LR (7.82 cm) de las plántulas de tabaco estudiadas. En los grupos de plántulas que recibieron T2 (T. harzianum y el control T3 (Agua destilada estéril), se observaron los valores significativos más bajos en longitud de tallo (1.46 cm y 1.14 cm, respectivamente), (Figura 3). Las plantas tratadas con T1 (EA2 + B8) tuvieron un mejor comportamiento en ambos parámetros (longitud de tallo y de raíz), respecto a los tratamientos T2 y T3.
Figura 3: Efecto de las cepas de actinomicetos y T. harzianum en la longitud de tallo y raíz de Nicotiana tabacum L. T1 = Streptomyces sp. EA2 + B8; T2 = Trichoderma harzianum; T3 = agua destilada estéril. LT = longitud de tallo; LR = longitud de raíz. Letras distintas muestran diferencia estadística significativa (P < 0.05).

Figure 3: Effect of actinomycetes and T. harzianum strains on stem and root length of Nicotiana tabacum L. T1 = Streptomyces sp. EA2 + B8; T2 = Trichoderma harzianum; T3 = sterile distilled water. LT = stem length; LR = root length. Different letters show significant statistical difference (P < 0.05).
Nuestros resultados coinciden con Balakrishnan, Thirumalairaj, Radhakrishnan, Gopikrishnan y Balagurunathan (2021), quienes aplicaron actinobacterias en plantas de frijol mungo (Vigna radiata), y observaron que mejoraron significativamente la AP y LR; con respecto al grupo control no tratado. El-Sayed, Kobisi, Elsehemy y El-Sakhawy (2023) reportaron que la aplicación de Nocardiopsis alba BH35 favoreció el crecimiento vegetal de Vicia faba en condiciones de invernadero, lo cual se evidenció mediante el aumento de la LR y los brotes de las plantas tratadas, versus el tratamiento control.
Los tratamientos T1 (EA2 + B8) y T2 (Trichoderma harzianum) aumentaron significativamente (P < 0.05) la anchura (AH) y longitud (LH) promedio de las hojas centrales en las plántulas de tabaco (N. tabacum L.) tratadas, con respecto al tratamiento control T3 (Agua destilada). Al concluir la investigación, los valores promedio obtenidos fueron de 4.67 cm (AH) y 8.52 cm (LH) para el grupo T1 y de 4.38 cm (AH) y 8.64 cm (LH) para el grupo T2 con respecto al grupo control T3 cuyos valores promedio de AH (2.99 cm) y LH (6.37 cm) fueron significativamente menores (Figura 4).
Figura 4: Efecto de las cepas (EA2 y B8) de actinomicetos (Streptomyces sp.) y T. harzianum en el crecimiento foliar de tabaco Nicotiana tabacum L. T1 = Streptomyces sp. EA2 + B8; T2 = Trichoderma harzianum; T3 = agua destilada estéril. AH = anchura de hoja; LH = longitud de hoja. Letras distintas muestran diferencia estadística significativa (P < 0.05).

Figure 4: Ef fect of strains (EA2 and B8) of actinomycetes (Streptomyces sp.) and T. harzianum on leaf growth of tobacco Nicotiana tabacum L. T1 = Streptomyces sp. EA2 + B8; T2 = Trichoderma harzianum; T3 = sterile distilled water. AH = leaf width;LH = leaf length. Dif ferent letters show significant statistical dif ference (P < 0.05).
Al respecto, Calero-Hurtado et al. (2019) reportaron que la combinación de dos bioestimulantes (ME-50 + Biobras-16®) aumentó los valores promedio de AH y LH en plantas de la variedad de tabaco negro “Sancti Spíritus 2006”. Estos hallazgos concuerdan con estudios previos que describen un efecto significativo de las BPCV en los parámetros de crecimiento de varios cultivos agrícolas de gran importancia comercial, como trigo (Majeed, Abbasi, Hameed, Imran y Rahim, 2015), maíz (Araújo et al., 2023) y tomate (Gashash et al., 2022); entre otros.
La producción de biomasa en las plántulas de tabaco que fueron tratadas con las cepas EA2 y B8 (T1) presentaron diferencia significativa (P < 0.05) en BFR y en BSPA, con respecto a las plántulas tratadas con T. harzianum (T2) y a las no tratadas del grupo control (T3) (Cuadro 2).
Cuadro 2: Efecto de las cepas EA2 y B8 en la producción de biomasa de plántulas de Nicotiana tabacum L.
Table 2: Effect of strains EA2 and B8 on biomass production of Nicotiana tabacum L. seedlings.
| Tratamientos | BFR | BFPA | BSR | BSPA |
| - - - - - - - - - - - - - - - g - - - - - - - - - - - - - - - | ||||
| T1 | 0.28±0.15 a | 2.24±0.04 | 0.02±0.02 | 0.17±0.05 a |
| T2 | 0.11±0.14 b | 2.21±0.08 | 0.02±0.02 | 0.14±0.02 b |
| T3 | 0.09±0.13 b | 1.18±0.07 | 0.01±0.03 | 0.14±0.03 b |
T1 (Streptomyces sp. EA2 + B8); T2 (Trichoderma harzianum), y T3 (Agua destilada estéril). BFR = biomasa fresca de la raíz; BFPA = biomasa fresca de la parte aérea; BSR = biomasa seca de la raíz; BSPA = biomasa seca de la parte aérea. Valores expresados como media±desviación estándar; medias con diferentes letras en la columna difieren significativamente (P < 0.05).
T1 (Streptomyces sp. EA2 + B8); T2 (Trichoderma harzianum), and T3 (Sterile distilled water). BFR = fresh root biomass; BFPA = fresh shoot biomass; BSR = dry root biomass; BSPA = dry shoot biomass. Values are expressed as mean ± standard deviation; means with different letters in the column differ significantly (P < 0.05).
Estos resultados sugieren que las raíces de las plantas tratadas con las cepas EA2 y B8 de Streptomyces sp. (T1) pudieron absorber más fósforo soluble del suelo hacia los tejidos vegetales, y puede explicarse como consecuencia de una mayor disponibilidad del mismo, relacionada con una pérdida de fósforo por lixiviado y aumentos significativos concomitantes en la biomasa vegetal. En un estudio realizado por Yu et al. (2022) en plantas de maíz, al inocular la cepa JP233 de Pseudomonas sp., aumentó significativamente la biomasa de los componentes aéreos del maíz y de las plantas enteras. Estos autores llegaron a la conclusión de que la cepa JP233 mostró un significativo efecto promotor del crecimiento.
García-Bernal et al. (2022) estudiaron otra cepa de actinobacteria (RL8 de Streptomyces sp.) y su capacidad bioestimuladora del crecimiento de Phaseolus acutifolius Gray en ambiente controlado. Los autores observaron respuestas positivas en los grupos tratados versus el grupo control en producción de biomasa, y sugieren utilizarla como una alternativa ecoamigable para optimizar el cultivo de frijol.
Los hallazgos antes descritos tienen como fundamento el hecho de que las actinobacterias facilitan directamente el crecimiento de las plantas liberando metabolitos secundarios benéficos como antibióticos, sideróforos y fitohormonas (Pandey, Chandra, Srivastava, Kumar y Kumar, 2018) y haciendo disponibles nutrientes biológicos como P y N, que son preferibles a los agroquímicos que pueden causar graves daños medioambientales y además son caros (Tanvir, Sheikh y Javeed, 2019). Las actinobacterias también influyen indirectamente en el crecimiento vegetal, minimizando los efectos nocivos asociados a microorganismos patógenos a través de la producción de compuestos antagonistas (Mitra et al., 2022). Por otro lado, los microorganismos productores de proteasas y celulasas desempeñan un rol crucial en la descomposición de la materia orgánica y la mineralización de nutriente, como coadyuvantes y promotores del crecimiento de las plantas. Al respecto, Díaz-Díaz et al. 2022 destacaron la producción de enzimas proteolíticas, quitinolíticas y celulolíticas por las cepas EA2 y B8.
Conclusiones
Esta investigación aporta evidencia experimental de que las cepas de actinomicetos EA2 y B8 de Streptomyces sp. tienen características propias de las bacterias que promueven crecimiento vegetal, tales como solubilización de fosfatos, producción de AIA y fijación biológica de nitrógeno. Los resultados in-vitro obtenidos en ambiente controlado (Laboratorio) y los obtenidos in-vivo en ambiente productivo (Invernadero) en plántulas de tabaco, sugieren potenciales e importantes beneficios productivos derivados de su aplicación agrícola. Se considera que estas cepas de Streptomyces sp. son BPCV y que tienen potencial como alternativa natural y biosegura para optimizar el cultivo de Nicotiana tabacum L. en semilleros, reduciendo la demanda de agroquímicos cuyo uso excesivo puede tener efectos nocivos.
Financiación
El estudio fue financiado por el Proyecto Sectorial de Ciencia, Tecnología e Innovación “Salud Animal y Vegetal” (PSSAV) 2024-2026, Cuba, titulado “Desarrollo de un novedoso agente bioestimulante para el crecimiento de plántulas de Nicotiana tabacum L.” en semilleros, código PS223my003-139, bajo la responsabilidad académica de RMM. Se agradece el apoyo del personal técnico del CBQ: Marlen Casanova González.










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