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Revista de la educación superior

versión impresa ISSN 0185-2760

Rev. educ. sup vol.41 no.162 México abr./jun. 2012

 

Reseñas

 

Evolución escolar en México y Estados Unidos*

 

Armando Alcántara Santuario**

 

** Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, UNAM Correo e:aralsan@unam.mx

 

Una de las características más sobresalientes del debate actual en torno a los sistemas educativos es la insatisfacción que sobre ellos tienen tanto los expertos como el público en general. Por otro lado, también abundan las críticas en el sentido de que la educación actual no está siendo capaz de incorporar las ventajas que le ofrecen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para mejorar los procesos de aprendizaje. Estos son los dos principales problemas que el autor analiza en el libro que ahora nos ocupa. Los dos grandes escenarios son dos países que tienen enormes asimetrías: uno, con la mayor economía del mundo; y el otro es una economía que si bien ha mostrado avances importantes en las últimas décadas, todavía presenta grandes desigualdades sociales.

El propósito principal del libro es "mostrar un camino alternativo de aprendizaje–enseñanza que resulte fácil de seguir y que complemente los sistemas actuales de educación pública, tanto en México como en Estados Unidos" (p.11)

Asimismo, la tesis con la que el autor pretende enfrentar de manera radical los desafíos que plantean la educación y la tecnología en México, se basa en la idea de que:

el advenimiento de las tecnologías de telecomunicación y computación portátil conectada a internet, aunado a una educación dinámica e interactiva, puede generar por primera vez un espacio sin fronteras donde sea posible tener una inmensa fuente de conocimientos y entretenimiento, y donde se tenga, también, la oportunidad de crear nuevas ocupaciones retributivas sin necesidad de una emigración peligrosa para los jóvenes mexicanos (p. 11).

En cuanto a su estructura, la obra de Jorge Franco se compone de tres grandes apartados, cada uno de los cuales está integrado por diversos capítulos en los que se examinan distintos temas que van desde las variadas concepciones de la educación, hasta el planteamiento de un plan práctico y los beneficios reales de una "educación alternativa", pasando por otros en los que escudriña temas como la inseguridad en los establecimientos escolares y los procesos de privatización. Contiene además, un prólogo y un epílogo. Cabe señalar también que la bibliografía revisada es muy amplia y extensa. En este sentido, es de llamar la atención que muchas de sus referencias están tomadas de diversos diarios de la capital mexicana y de los Estados Unidos, particularmente La Jornada y el New York Times, respectivamente. Esto que es poco común en libros de corte más académico, le da a la obra de Franco un tono más ligero y accesible para lectores que, sin ser especialistas, están interesados en los temas educativos.

En el prólogo del libro el autor subraya el enorme rezago educativo en México, en los distintos tipos y niveles del sistema, así como en la baja competitividad, basándose primordialmente en cifras oficiales. Los bajos niveles de logro educativo de una buena parte de la población que asiste a los establecimientos escolares mexicanos lo lleva a preguntarse en varias ocasiones si México es realmente un país de reprobados. Sin embargo, el contraste que hace con el sistema educativo de los EU no es totalmente diferente, pues también critica que, a pesar de que la inversión educativa es considerablemente mayor, ello no se refleja en las calificaciones en las pruebas internacionales tipo PISA. Más aún, cuestiona fuertemente la enorme influencia que tienen las iglesias protestantes (con sus variantes) y católicas en los contenidos curriculares y el carácter conservador de muchos maestros y funcionarios educativos.

La primera parte de la obra se enfoca a analizar "un objeto llamado educación pública", para lo cual Franco desarrolla tres capítulos referidos a revisar temas como qué es realmente educar, principales filosofías y teorías de la educación, y el origen del sistema escolar. En dichos capítulos describe, en primer lugar, el significado etimológico del término educar y revisa distintas conceptos de educación. En segundo lugar, repasa las ideas filosóficas y educativas de célebres educadores y teóricos de la educación como Platón, Rousseau, Descartes, Fröebel, Piaget, Dewey, Watson, Skinner y Chomsky. También incluye en ese repaso a los desarrollos más recientes sobre las inteligencias múltiples (Gardner) y la inteligencia emocional (Goleman). Además, en ese apartado el autor examina los orígenes del sistema educativo, desde la Academia de Platón en la antigua Grecia, hasta la constitución de los modernos sistemas educativos en los siglos XIX y XX.

El caso de la educación pública en México se revisa con más detalle, para lo cual parte desde la época colonial, hasta los años 40 del siglo XX, pasando por la Independencia, la República Juarista, el Porfiriato, la Revolución, la creación de la SEP la Guerra Cristera, culminando con el carácter laico de la educación pública plasmado en el artículo tercero constitucional. Otra parte del capítulo tres está dedicada a revisar los orígenes y el devenir de la educación en los EU, destacando su carácter profundamente religioso, creacionista y conservador. También el autor describe las influencias europeas en la educación pública estadounidense, como fue el caso de la obligatoriedad de la escuela elemental y la adopción del modelo de investigación–docencia en el nivel superior. Para Jorge Franco, en la historia de los EU la educación jugó un papel fundamental en la creación de una fuerza de trabajo disciplinada y obediente.

La segunda parte del libro está enfocada a analizar lo que el autor considera como "el dilema de la educación", y para ello desarrolla cinco capítulos en los que examina aspectos tales como la inseguridad, ineficiencia y confusión de la escuela actual, así como la privatización, la oposición de lo bíblico y lo enciclopédico en los contenidos escolares, los actores y factores que obstaculizan la educación y el horizonte laboral de los egresados de los establecimientos escolares.

En el capítulo dedicado a revisar las actuales condiciones de inseguridad, ineficiencia y confusión de las escuelas, Franco señala que el miedo es el enemigo principal de la inteligencia y que en muchos casos, tanto en México como en Estados Unidos (e incluso en países europeos como España), la escuela se ha convertido en un sitio hostil e inseguro tanto para estudiantes como para los maestros y profesores. El llamado bullying en la primaria y la secundaria y el pandillerismo son algunas de sus manifestaciones. Han sido muy conocidos también los ataques de individuos armados en el interior de las escuelas de nivel medio y superior, los cuales han provocado decenas de muertes entre alumnos y profesores. Como resultado de esos ataques, muchas escuelas secundarias y de nivel medio superior cuentan con detectores de armas y con sofisticados sistemas de vigilancia. A este panorama de inseguridad en las escuelas se suma el creciente consumo de drogas por parte del alumnado.

En este mismo capítulo el autor hace una fuerte crítica a las prácticas rutinarias, memorísticas e irrelevantes de la enseñanza tradicional. También cuestiona el modelo de aprendizaje dominante en las escuelas, a las que acusa de tener una insuficiente capacidad e infraestructura para atender los problemas del aprendizaje escolar de sus alumnos. Resalta asimismo el aumento de los trastornos del aprendizaje y en particular el déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Ante esta situación, Franco considera que "la educación actual se asemeja más a un adiestramiento doctrinario que a una educación cognitiva, cuyo conocimiento resultante libraría a las nuevas generaciones" (p. 81).

La crítica del autor también se centra en los deficientes métodos de evaluación, particularmente en el caso de la prueba ENLACE. Considera que en México no existe una cultura ni una estrategia real de evaluación. Un proceso más formal en este sentido implicaría, desde su punto de vista, una medición inicial, ajuste, observación, comparación y retroalimentación. En el caso estadounidense, Franco cuestiona el bajo rendimiento mostrado en la prueba PISA a pesar del alto nivel del gasto público per capita.

Una sección importante de este capítulo es la que se enfoca al uso de la tecnología educativa en México, tomando como ejemplos la Telesecundaria y la Enciclomedia. En el primer caso, considera que el sistema de telesecundarias es obsoleto y poco eficaz. En este sentido, señala que la televisión es un medio de comunicación unidireccional. En el caso de la Enciclomedia, tanto en la época de Vicente Fox como en la actual con Calderón, el cuestionamiento es hacia su mantenimiento costoso y excesivo (sobre todo el software), así como a su limitada interactividad. Añade a este panorama la existencia de una barrera generacional en donde cohabitan dentro del salón de clases niños del siglo XXI y maestros del siglo XX.

La parte en la que el autor examina la situación escolar en EU, se enfoca al programa desarrollado durante la administración del George Bush, denominado No child left behind, la cual se caracterizó por recortes al gasto público en educación, lo que implicó un mayor número de estudiantes por clase y una reducción en la cantidad de distritos escolares. Los resultados también se pudieron apreciar en las diferencias entre escuelas particulares y públicas, en términos de recursos y personal docente y administrativo. Se observaron, además, diferencias en los recursos financieros para las escuelas de los suburbios más prósperos y aquellos en los que habitaban personas migrantes. Al final del capítulo el autor se pregunta si la privatización del sistema escolar sería una solución al problema tan desolador de las escuelas públicas.

El siguiente capítulo está dedicado a explorar la respuesta a dicha cuestión. En primer término, para el caso mexicano, Franco menciona algunas recomendaciones de la OCDE para privatizar la educación particularmente los niveles medio superior y superior. Ello implicaría, de principio, que la educación estuviera sujeta al libre mercado y dejara de considerarse como un derecho. El autor agrega que la situación de la educación mexicana se caracteriza por una grave falta de profesores competentes y de aulas en el campo escolar. También repasa los ataques contra la escuela pública derivados de la reforma al artículo 130 para fortalecer la libertad religiosa y reanudar las relaciones diplomáticas con el Vaticano en 1992, lo cual fortaleció la participación de grupos católicos y conservadores en la educación básica. En esta sección Jorge Franco hace mención a la expansión del sistema educativo de los Legionarios de Cristo, sin dejar de lado los escándalos en la opinión pública que causaron los casos de pederastia de su fundador.

La situación en EU se caracteriza, según el autor, por un marcado modelo mercantilista en la enseñanza y por el hecho de que existen muchas escuelas particulares y algunas públicas que son manejadas por ministros evangélicos o maestros conservadores. En varios estados se ha establecido el sistema de los bonos educativos o vouchers, mediante los cuales los gobiernos estatales entregan cheques a los padres para que elijan la escuela para sus hijos. Otro fenómeno que va cobrando fuerza es el de las escuelas concesionadas o charter schools, que son establecimientos educativos públicos administrados por entidades privadas "creada con fondos del sistema escolar oficial pero liberadas de las regulaciones que restringen a las tradicionales escuelas públicas" (p. 143). Estas escuelas son libres para organizarse alrededor de una misión principal, de un curriculum, de métodos de enseñanza y de formas organizativas alternativas de acuerdo con sus propias preferencias.

El autor considera que la laicidad es un aspecto imprescindible de una educación basada en el conocimiento científico y opuesta a todo fanatismo religioso. Y respecto a la privatización como remedio para mejorar la calidad de las escuelas públicas en el nivel elemental, concluye señalando que ello no resolvería el problema porque provocaría una agudización de la desigualdad social.

En los siguientes tres capítulos del segundo apartado, Jorge Franco revisa en primer término la fuente de las ideas transmitidas en las escuelas confesionales, la Biblia, con la Enciclopedia, producto del razonamiento científico. Destaca la antinomia que existe entre la religión y la educación. Esta última versa sobre "la asimilación de la experiencia de lo natural y de lo social en este mundo" (pp. 172–173). Por el contrario, la religión trata de lo que está más allá de la experiencia humana. De ahí su incompatibilidad. En segundo lugar, Franco examina los autores y factores que obstaculizan la existencia de una auténtica educación pública, laica y gratuita, libre también de oscurantismos y temores. Ellos son: los poderes político, mediático, empresarial, clerical y sindical. En el séptimo capítulo analiza críticamente a los gobiernos mexicano y norteamericano, la iglesia católica en México y en España, la enseñanza religiosa en este último país y las distintas iglesias en los EU. Del mismo modo, examina la condición de los maestros mexicanos y el corporativismo del SNTE, al igual que la situación y características de los maestros y su sindicato en EU (American Federation of Teachers). También se incluyen en el análisis las asociaciones de padres de familia en México y sus contrapartes norteamericanas. Finaliza el capítulo subrayando que el mercado ha determinado el tipo de instrucción que habrán de recibir los estudiantes, por lo que los curricula suelen ser el producto de las decisiones y los intereses de organismos fundamentalmente transnacionales.

El octavo y último capítulo de este apartado tiene que ver con las perspectivas laborales de los jóvenes estudiantes y con la necesidad de planear una estrategia educativa para la formación de la juventud en tecnologías avanzadas de información y comunicación. Para ello, el autor plantea una educación desescolarizada siguiendo las ideas de Iván Illich, quien consideraba que las escuelas debían desaparecer para mejorar la educación. Luego de revisar las condiciones en que viven los jóvenes en México y en EU, Franco plantea que los desarrollos de la internet y el potencial que ofrecen las redes sociales, constituyen los medios idóneos para construir las "redes de aprendizaje" que permitirán que el estudio y el trabajo formen el núcleo de la creación de riqueza.

En los capítulos que integran la tercera parte del libro, el autor describe la manera en que se puede mejorar la enseñanza mediante las teorías pedagógicas más relevantes y los recientes descubrimientos acerca de los procesos mentales de los niños. A esto se añaden las tecnologías de la información y la comunicación ya disponibles, todo lo cual permitirá llevar a cabo los planteamientos formulados por Illich y otros educadores. De esa forma, los cinco capítulos que forman la última parte de la obra examinan la evolución social y el devenir lógico, así como el aprovechamiento de la inteligencia temprana en los seres humanos, las tecnologías y nuevos materiales para crear una escuela alternativa y el paso del aula–jaula al salón–club. El último capítulo de este apartado contiene el plan práctico y los beneficios reales de la educación alternativa. Entre sus propuestas está la utilizar la tecnología digital en espacios que sustituyan a las tradicionales aulas de ladrillo y cemento, dotados de sillas plegables y proyectores donde los asistentes tengan presentaciones a cargo de técnicos en educación o profesionales voluntarios acerca de temas que formen parte de un plan de estudios aprobado. Los niños contarán, además con una lap top de bajo costo conectada a internet y entre sí con la cual complementarán las actividades sugeridas y podrán desarrollar trabajos y proyectos que reafirmen su aprendizaje.

Ante la propuesta del autor por "desescolarizar" la educación, es conveniente plantearse la siguiente pregunta: ¿qué hacer con toda la infraestructura que se ha ido acumulando a lo largo de los años? ¿En qué se ocuparían los maestros desplazados por el movimiento "desescolarizador"? ¿Estaría preparada una sociedad con tantas desigualdades sociales como la mexicana para tan enorme transformación? ¿Cómo se evitarían o reducirían los riesgos de crear o exacerbar las brechas digitales en términos de acumulación de conocimientos y/o de recursos?

 

Notas

* Franco, Jorge (2008) Educación y tecnología: solución radical. Historia, teoría y evolución escolar en México y Estados Unidos. Lo que todo maestro y estudiante debe saber. México: Siglo XXI Editores. 387 p. [ISBN 978–607–3–00013–0].

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