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Perfiles educativos

versión impresa ISSN 0185-2698

Perfiles educativos v.27 n.109-110 México  2005

 

Redes

 

Ponencias presentadas en el Primer Encuentro Internacional de Editores y Autores de Revistas de Educación efectuado del 30 de junio al 1º de julio de 2005

 

Las revistas de investigación científica y Pérfiles Educativos

 

Emma E. Paniagua Roldán*

 

* Editora de Perfiles Educativos.

1. Citada por Patricia Magaña, en Loría, 2001, p. 13.

 

Buenos días a todos. Me uno a la bienvenida que nuestro director, Axel Didriksson, les ha dado, y quisiera, antes de hablar de Perfiles Educativos, decir algunas palabras sobre las revistas académicas en México, tema que nos motivó a realizar este encuentro.

Una de las actividades más importantes de la investigación social es la difusión de sus resultados y de la manera en que llegamos a ellos. En el campo de la difusión académica, las revistas ocupan un lugar primordial. Por ello, pensamos que una manera de contribuir a dicha difusión es el intercambio de experiencias entre los editores de las revistas científicas de investigación, en particular de la educativa, pues acercar nuestros caminos puede llevarnos a encontrar soluciones comunes y a idear nuevas estrategias.

El CESU inicia este encuentro con la idea de que sea sólo el comienzo, y que año con año podamos continuar con estos intercambios.

Están aquí representadas nueve revistas: las únicas tres revistas de investigación educativa que forman parte del Índice de excelencia de CONACYT (las de ANUIES, COMIE y CESU); la revista de la UDUAL; la primera revista electrónica educativa en el país (la de la Universidad Autónoma de Baja California), y una revista del interior del país, Perspectivas Docentes, de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Igualmente, tenemos el agrado de contar con editores de tres importantes revistas extranjeras: Avaliaçao, de Brasil; International Journal of Leadership in Education, de Estados Unidos, y la Revista Española de Educación Comparada. Si bien nos hubiera gustado incluir un mayor número de revistas, consideramos que con las aquí representadas cubrimos un importante espectro de la difusión periódica a la que se acercan los investigadores del campo educativo.

Una revista científica tiene como primer objetivo la difusión de la investigación. Ana María Cetto1 comenta que los editores de estas revistas debemos considerar sus principales cualidades: permiten abrir nuevas líneas de investigación, se convierten en vías de expresión del desarrollo de la comunidad científica, permiten la formación de científicos jóvenes, sea como lectores, autores, árbitros o editores, y dan a conocer la producción científica en el país y en el extranjero.

En México contamos con varias experiencias de reuniones entre editores de revistas científicas: ya en 1972, CONACYT organizó el Seminario sobre Revistas Científicas Nacionales; en 1994, Ana María Cetto organizó el Primer Taller para Editores de Publicaciones Científicas en América Latina, y en 1997 se organizó el Segundo Taller; en 1999 se realizó la Reunión Nacional de Editores de Revistas Mexicanas Multidisciplinarias y de Divulgación Científica; en 2001, CONACYT organizó el Seminario para Editores de Revistas Académicas (al que, por cierto, sólo convocó a las revistas de su Índice); la Dirección General de Bibliotecas, de la UNAM, ha organizado diversas reuniones sobre revistas académicas, en particular, Octavio Alonso convocó, en 2004, al Taller LATINDEX para Editores de Revistas Académicas.

Lo más interesante de estas reuniones es que en todas se repiten los mismos problemas planteados desde 1972, es decir, siguen vigentes porque aún no hemos encontrado solución para ellos.

Podemos resumirlos en cuatro principales problemas:

1.  Escaso reconocimiento y, por tanto, falta de visibilidad. Este aspecto está relacionado con la pertenencia o no a índices, bases de datos o directorios de revistas, nacionales e internacionales. Largas discusiones ha habido alrededor de los rigurosos y, en ocasiones, inadecuados criterios de evaluación de estos índices. Debemos considerar que la presencia de las revistas académicas en bases de datos aumenta la visibilidad y el conocimiento de nuestras publicaciones, sus contenidos y sus autores.

2.  Financiamiento. Éste es un problema común a las revistas científicas en todo el mundo. En México y América Latina, la mayoría de éstas son financiadas, total o parcialmente, por universidades o instituciones de educación superior o de investigación. Recordemos que el apoyo a la investigación científica en nuestro país no es prioritario para el Estado (se destina sólo 0.6% del PIB a ello), así, el financiamiento para nuestras publicaciones con frecuencia se ve muy comprometido. Aun las revistas apoyadas por CONACYT sufren de la inconstancia de este supuesto apoyo económico.

3.  Distribución y venta. Agudo conflicto de la mayoría de las revistas latinoamericanas, que ni siquiera con distribución profesional se ha solucionado.

4.  Por último, no podemos dejar de mencionar los problemas de carácter editorial, como son la constitución de consejos y comités editoriales, el riguroso arbitraje, cumplir con la periodicidad de la revista, la producción editorial, etcétera.

Lo anterior se refiere a todas las revistas académicas. Ahora nos referiremos en particular a las revistas de investigación educativa.

Ya he comentado que el Índice de CONACYT, que integra alrededor de 90 revistas mexicanas, sólo contempla tres revistas de educación. Una consulta a dos bases de datos, IRESIE, especializada en educación, y LATINDEX (Sistema de consultas en línea para América Latina, el Caribe, España y Portugal), de factura nacional pero que integran información de revistas de América Latina, España y Portugal, nos muestra lo siguiente:

Conviene considerar que los criterios de evaluación para formar parte de IRESIE son más flexibles que los de LATINDEX, que son similares a los requeridos por CONACYT; así, IRESIE registra un total de 282 revistas de 17 países, mientras que LATINDEX registra 125, y sólo de 12 países.

Si consideramos los dos índices, México tiene el mayor número de revistas: IRESIE reporta 105, pero muchas de ellas no son de investigación. LATINDEX sólo registra 10 revistas, todas de investigación, dos de ellas especializadas en matemáticas, las ocho restantes son: Reencuentro, de la UAM–X; Revista de la Educación Superior, de la anuies; Revista Intercontinental de Psicología y Educación, de la Universidad Intercontinental; Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, del CEE; Revista Mexicana de Investigación Educativa, del COMIE; Tiempo de Educar, del Instituto Tecnológico de Toluca (por cierto, la única de provincia); Universidades, de la UDUAL, y Perfiles Educativos, del CESU.

En cuanto a los demás países, en los registros de ambas bases España ocupa un lugar sobresaliente, con 40 revistas en IRESIE y 49 en LATINDEX; le siguen Brasil, con 59 y 19 respectivamente; Venezuela, con 18 y 18; Colombia, 22 y 6; Argentina, 15 y 7; Chile, 9 y 7, Costa Rica y Cuba, 3 y 1; Portugal y Puerto Rico, con 1 y 3; Perú, con 1 y 1, y finalmente, IRESIE registra una revista de cada uno de los siguientes países: Ecuador, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Uruguay.

Después de esta visión global a las revistas académicas, hablemos de Perfiles Educativos. En la invitación que se hizo a los editores que integran esta mesa, se pedía hacer un breve relato de la historia de su revista.

En el caso de Perfiles, la resumiré al mínimo, pues en el disco compacto que preparó IRESIE para celebrar los 100 primeros números de la revista presenté, junto con Ángela Torres, un ensayo sobre su trayectoria.

Surge en junio de 1978, por iniciativa de Jorge Sánchez Azcona, entonces director del Centro de Investigaciones y Servicios Educativos (CISE). En su primera época, hasta marzo de 1983, se publican 19 números, principalmente con trabajos de los investigadores del CISE.

En la segunda época, de 1983 a febrero de 1997, se publican 56 números y se invita ya a investigadores de otras instituciones a enviar colaboraciones a la revista. La distribución llega a ser masiva (se tiran más de 10 000 ejemplares), sin embargo, aún se inclinaba más al campo de la divulgación de temas educativos que a la difusión de resultados de investigación.

En febrero de 1997, cuando el CISE deja de funcionar, Perfiles Educativos se integra al programa editorial del CESU. Hoy, el CESU ha publicado ya 34 números, 31.5% de su edición total.

Con la incorporación de la revista al CESU inicia la tarea de la comunidad de investigadores del CESU, coordinada por su Comité Editorial, de definir los nuevos lineamientos de la revista. Después de varias reuniones de discusión sobre el tema, se decide crear la tercera época de Perfiles, con una nueva fisonomía

Ángel Díaz Barriga, en el primer número de la tercera época, dice:

buscamos apoyarnos en la trayectoria académica que ha desarrollado, potenciar la seriedad que la ha caracterizado y, fundamentalmente, aportar el proceso de consolidación académica del CESU para continuar con la relevante tarea de publicar resultados de investigaciones en el campo de la educación que contribuyan al desarrollo de este saber disciplinario (1997, p. 3).

Antes mencioné que uno de los principales objetivos de las revistas académicas es el reconocimiento de la comunidad en la que se inscribe, y la nueva fisonomía de Perfiles se estructuró de acuerdo con los lineamientos de los principales índices y bases de datos nacionales y latinoamericanos.

Con ese objetivo, se redefinieron sus lineamientos, buscando que Perfiles fuese una publicación que difundiera resultados de investigación en educación de nuestro país, pero también de América Latina y de otros países, con artículos propuestos por investigadores nacionales y extranjeros cuyo contenido se relacionara con la problemática educativa.

Así, se planteó una revista de alta calidad académica, avalada por especialistas, que tiene entre sus nuevas características un Consejo Editorial de reconocido prestigio y, para arbitraje, una cartera de investigadores y especialistas en la problemática educativa, ambos de carácter internacional.

En su formato se adecuó a las características y normas internacionales de las revistas científicas: se incluyeron resúmenes en español e inglés; palabras clave de cada artículo; cornisas para todas las páginas, con el título del artículo y foliación, autor, volumen y número de la revista; se proporcionó la adscripción institucional de los autores; se unificó el aparato crítico y se redactó una página de información para los colaboradores.

Como un reconocimiento a este esfuerzo, en 2000 Perfiles fue integrada al Índice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y Tecnológica, de CONACYT.

Por otro lado, también se pedía a los expositores hablar sobre otros aspectos, tales como innovación, actualidad y originalidad epistemológica; estrategias para mantener los estándares de calidad, actualidad e impacto de las revistas; la influencia de una publicación periódica en el estado del arte de la educación, y la prospectiva de su revista, entre otros.

Los argumentos sobre esta discusión creo que corresponden más bien a los investigadores, los que son lectores, y autores, de Perfiles. Cito a Sylvia Schmelkes (1999, pp. 127–130), quien habla de la revista "desde la óptica de los usuarios: investigadores de la educación..., pero también tomadores de decisiones y educadores en general", y menciona dos aciertos en su diseño: "es una revista de amplio espectro, aborda la educación desde múltiples ópticas, pues concibe a ésta como un espacio de confluencia de las humanidades y las ciencias sociales; es una revista plural, no privilegia corrientes o tendencias de pensamiento en el campo de la educación, sino que procura reflejarlas todas".

También menciona que "representa una ventana al mundo de la investigación educativa; se ha convertido, efectivamente, en un órgano de difusión de la producción de conocimiento en el ámbito nacional". Hace una crítica a Perfiles: "si bien ha logrado un buen equilibrio entre artículos nacionales y extranjeros, los nacionales no proceden de los estados de la república". Este problema aún es una asignatura pendiente para la revista.

Humberto Muñoz (1999, p. 133) menciona que, desde que Perfiles surge, "ha abierto muchos temas y ha señalado muchos problemas de investigación que después se fueron desarrollando" en el país.

Por su parte, Pablo Latapí (1999, pp. 131–133) comentaba que "publicar una revista científica en México es casi una hazaña"; mencionaba entonces que "las revistas más prestigiosas han logrado adquirir una fisonomía propia"; decía que era difícil, entonces, opinar si Perfiles ya la tenía o debía definirla y para ello tenía como reto enfrentar algunos dilemas. En 2004, el mismo Latapí (2004, pp. 114–117) afirma: "Perfiles Educativos tiene ya una fisonomía propia entre las demás revistas científicas de investigación en México y América Latina", pues logró resolver varios dilemas que éstas enfrentan: "es de investigación, pero abierta a análisis de experiencias de la práctica educativa; rigurosamente académica, pero que enfatiza la difusión de informaciones relevantes para la educación; no excluye el género ensayístico; finalmente, por su prestigio ya ganado, legitima a quienes en ella publican y extiende su hospitalidad a los investigadores jóvenes".

Hoy Perfiles cuenta ya con una fisonomía propia, tiene resueltos los problemas técnicos de producción editorial (lectura y corrección, diseño, formación tipográfica); forma parte de los índices nacionales más importantes y, ya sin retraso en su periodicidad, podrá integrarse a índices internacionales, como ERIi, SCIELO y SCI. Como una respuesta a los comentarios de los investigadores, a partir de 2004 se iniciaron dos nuevas secciones en la revista: Horizontes y Redes, con los que intentamos abrir el espectro al ensayo y a la divulgación científica.

Ahora enfrentamos un nuevo reto: estamos diseñando la nueva versión electrónica de la revista, como un espacio alternativo de difusión, indispensable en este nuevo siglo.

Así, considero que Perfiles ha andado ya un largo camino, y esperamos que en ésta su tercera época el CESU haga más fuerte y rica su trayectoria.

 

REFERENCIAS

DÍAZ BARRIGA, Ángel (1997), "Editorial", en Perfiles Educativos, tercera época, vol. XIX, núms. 76–77, México, CESU–UNAM.        [ Links ]

LATAPÍ, Pablo, (2004), "XXV aniversario de Perfiles Educativos", en Perfiles Educativos, tercera época, vol. XXVI, núm. 103, México, CESU–UNAM        [ Links ]

LORÍA, Eduardo (ed.) (2001), Viejos y nuevos dilemas de las revistas académicas, México, UAEM.        [ Links ]

SCHMELKES, Sylvia (1999), "Presentación de Perfiles Educativos en la XXII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería", en Perfiles Educativos, tercera época, vol. XXI, núms. 85–86, México, CESU–UNAM.        [ Links ]