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Estudios de cultura maya

versión impresa ISSN 0185-2574

Estud. cult. maya vol.64  Ciudad de México  2024  Epub 11-Mar-2025

https://doi.org/10.19130/iifl.ecm.64.2024/0011wx00s902 

Reseñas

Carlos Navarrete Cáceres, Monumentos esculpidos preclásicos del Soconusco occidental, Chiapas, México. Las representaciones de obesos. México: Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad Nacional Autónoma de México, 2023, 124 pp. ISBN 978-607-30-8044-6.

Lynneth S. Lowe* 

*Centro de Estudios Mayas, Instituto de Investigaciones Filológicas, Universidad Nacional Autónoma de México, México.

Navarrete Cáceres, Carlos. Monumentos esculpidos preclásicos del Soconusco occidental, Chiapas, México. Las representaciones de obesos. México: Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad Nacional Autónoma de México, 2023. 124p. ISBN: 978-607-30-8044-6.


A lo largo de los siglos, la costa del Pacífico de Chiapas se ha distinguido -de­bi­do a su morfología y configuración particulares-, por ser una zona de tránsito de ideas, lenguas, estilos y poblaciones, como lo podemos ver hasta el día de hoy con las rutas seguidas por los migrantes en su camino hacia el norte. Desde el punto de vista arqueológico, con frecuencia se ha considerado como una región fronteriza, ubicada en los límites de las principales regiones mesoamericanas, y donde han confluido una serie de rasgos difíciles de caracterizar por su variabilidad y particularidades sujetas a diferentes influencias culturales. Ello puede atestiguarse incluso en el caso de Izapa, que fue uno de los mayores centros regionales de la costa por muchos siglos y cuyas afiliaciones étnicas y lingüísticas continúan siendo objeto de discusión por parte de ciertos investigadores.

De hecho, la región del Soconusco cuenta con una de las más largas historias ocupacionales del sur de Mesoamérica, que se remonta a las etapas precerámicas con los concheros de Chantuto y, posteriormente, en la zona de Mazatán, donde se establecieron los primeros asentamientos aldeanos, asociados a la cerámica Barra, hacia 1850 a. C. Así, desde los tempranos grupos “mokayas” (como les ha llamado John Clark) y sus sucesores, y la probable adscripción mixe-zoqueana (o maya, según algunas opiniones), así como a la supuesta presencia de enclaves olmecas, teotihuacanos o mexicas, en diferentes épocas, resulta notable la diversidad y riqueza cultural regional, que ha quedado plasmada en sus evidencias materiales.

En este contexto, vale la pena señalar su importancia en el intercambio a larga distancia, que en el Posclásico Tardío motivó el establecimiento de la provincia tributaria del Xoconochco por parte del imperio mexica, una denominación que ha persistido hasta la fecha, como Soconusco, el lugar del xoconostle o tuna ácida. Y justamente, el profesor Carlos Navarrete ha considerado esta ruta como uno de los principales “sistemas-eje” de la región, en su estudio fundamental sobre los sistemas prehispánicos de comunicación, al referirse a aquellas que se habían mantenido desde tiempos muy antiguos “por estar enmarcadas en pasos naturales”, y que él ha logrado reconstruir en detalle, con apoyo de las fuentes históricas y etnográficas.1 Ya fuese por vía terrestre o por el sistema de esteros y lagunas, por este “corredor” transitaba el cacao, el ámbar y las piedras verdes, plumas, pieles de jaguar, conchas y caracoles, así como muchos otros recursos apreciados desde épocas tempranas, como obsidiana, sal, pescado seco, textiles, etcétera.

Y es justamente el reflejo de tal diversidad e integración cultural de la región del Soconusco, específicamente en su extremo occidental, lo que podemos apreciar, a partir del estudio de algunas de sus esculturas, en el libro del profesor Navarrete, Monumentos esculpidos preclásicos del Soconusco occidental, Chiapas, México. Las representaciones de obesos, donde aborda los hallazgos tempranos asociados a los sitios de Tiltepec, Tzutzuculi y los alrededores de Tonalá. Es preciso señalar que estamos ante un trabajo de largo aliento, que tuvo sus inicios en 1958, como parte de las investigaciones desarrolladas por la Fundación Arqueológica Nuevo Mundo en Chiapas, y que él continuó en forma minuciosa a lo largo de muchos años, a partir de croquis, levantamientos topográficos, descripciones, fotografías y dibujos, como podemos ver en esta obra, cuya publicación celebramos sinceramente.

Además del registro individual y el análisis comparativo del corpus escultórico, me parece de fundamental importancia la recuperación de la ubicación y los contextos originales de las piezas, pues muchas de ellas estaban colocadas en grupos y en alineamientos específicos, asociadas a plazas o estructuras, pero con el paso de los años algunas han desaparecido, o han sido trasladadas a diversos museos para su protección, por lo que este conocimiento resulta invaluable. Y además, nos deja numerosos elementos de reflexión al considerar, por ejemplo, la presencia de una cabeza humana, un mono y un tejón frente a un cimiento de Tiltepec, como probable representación de ciertos linajes o alguna narrativa simbólica; de igual manera, resultan de gran interés los repetidos alineamientos de tres personajes obesos frente a los basamentos del mismo sitio, cuya ubicación transmitía un potente mensaje visual o simbólico durante el periodo Preclásico Tardío.

Si bien, una parte importante de la tradición escultórica regional puede adscribirse al estilo de los “barrigones”, bastante conocida en el sur de Guatemala, Navarrete destaca también otras expresiones plásticas relevantes en el conjunto analizado. Y aquí quisiera referirme a los monumentos en bulto con la representación de personajes que salen de las fauces de animales o seres sobrenaturales, un tipo de imagen que vamos a encontrar con frecuencia en épocas más tardías, sobre todo en el área maya. Este sería el caso de la Escultura 22 de Tiltepec, que muestra una gran cabeza de serpiente, de cuya boca emerge un personaje con orejeras y tocado; al respecto, Navarrete considera que: “La boca abierta representa una cueva y hay un sentido simbólico en la acción de emerger de un animal en contacto directo con la tierra” (p. 38)

Siguiendo al autor, un mensaje similar se encuentra en una pieza de Izapa. Aunque muy erosionado, el gran Monumento 2, conocido localmente como “El León”, estaba colocado en una pequeña plataforma junto a un manantial, en la parte posterior del Grupo B, y parecía representar un personaje sedente (quizás con rasgos felinos, a la manera olmeca) al interior de las fauces de una gran serpiente u otro ser sobrenatural; al reportarlo en 1941, Mathew Stirling lo consideró “enigmático” y lo interpretó como el surgimiento del hombre del interior de la tierra, a la manera de las representaciones del centro de México. Inicialmente, esta escultura tridimensional se relacionó con los altares de La Venta, pero su análisis contextual permitió a Lowe, Lee y Martínez (1982: 197) asignarla a la época post-olmeca, hacia finales del Preclásico Medio e inicios del Tardío, con lo cual representaría la escultura más antigua de esta localidad y se relacionaría con las antiguas tradiciones de la costa del Golfo, ya que el estilo Izapeño, predominante en el sitio y caracterizado por el conjunto estela-altar, tendría su auge unos siglos después.2

Del conjunto escultórico analizado en la obra, sobresalen especialmente por su factura los relieves de dignatarios, que se pueden apreciar en las Estelas 1 y 2 de Tiltepec, donde aparecen portando orejeras, tocado y cinturones, así como los ejemplos más deteriorados de la Estelas 1 y 2 de Tzutzuculi, que a su vez nos recuerdan a los bajorrelieves del cercano sitio de Pijijiapan. A la misma tradición escultórica “post-olmeca” u “olmecoide” asocia Navarrete las esculturas en bulto que representan hombres-jaguar, como los Monumentos 9 y 10 de Tiltepec, entre otros. De igual manera, dentro de las expresiones plásticas de esta temporalidad, debemos de mencionar el par de lápidas colocadas a manera de alfardas en la Estructura 4 de Tzutzuculi, tan relevantes para la arqueología chiapaneca, al representar, la primera un rostro de “hombre-jaguar” de estilo olmeca, y la otra, el perfil estilizado de una cabeza de serpiente que, de acuerdo con Navarrete, “anuncia el estilo que va a desarrollarse en Izapa”, marcando un nexo entre ambas tradiciones.

Desde luego las representaciones animales resultan características: felinos, monos, aves y batracios confirman la estrecha relación con la naturaleza tropical. Y finalmente, al considerar las particularidades de las esculturas de obesos del Soconusco occidental con otras áreas sureñas, podemos notar que hay elementos locales muy típicos y reiterativos, como la presencia de los “cartuchos” o “marcos glíficos” en el rostro y en el tocado de los personajes o el peculiar gesto de los labios, como señala el autor: “en forma de dona”, que parecerían estar soplando; al respecto coincidimos con su apoyo a la interpretación de Oswaldo Chinchilla, en el sentido de una probable pertenencia a la categoría de los dioses gordos que se encuentran en otras partes de Mesoamérica, ¿quizás alguna deidad del viento o la tempestad?

Muchos elementos de interpretación y reflexión nos aporta la presente obra, a partir del análisis de un conjunto diverso de evidencias materiales, pero también del ejemplo de una trayectoria de constancia y pasión por la investigación arqueológica. La escultura del Soconusco occidental ilustra algunos temas fundamentales para la comprensión de los antiguos pueblos mesoamericanos, que van más allá de sus fronteras; en palabras del profesor Navarrete, las piezas que ilustran el catálogo nos dejan ver tales motivos: “Personajes deificados, símbolos de jerarquía, culto a las potencias del agua, entes fusiformes que vuelan, descienden con la lluvia y se enraízan en la tierra, todo eso y más contienen las formas escultóricas de ese tiempo” (p. 105).

REFERENCIAS

Navarrete, Carlos, “El sistema prehispánico de comunicaciones entre Chiapas y Tabasco (informe preliminar)”, Anales de Antropología, X: 33-92, 1973, p. 34. [ Links ]

Lowe, Gareth W., Thomas A. Lee y Eduardo Martínez, Izapa: An Introduction to the Ruins and Monuments, Papers of the New World Archaeological Foundation, No. 31. Provo: Brigham Young University, 1982, p. 197. [ Links ]

1Navarrete, Carlos, “El sistema prehispánico de comunicaciones entre Chiapas y Tabasco (informe preliminar)”, Anales de Antropología, X: 33-92, 1973, p. 34.

2Lowe, Gareth W., Thomas A. Lee y Eduardo Martínez, Izapa: An Introduction to the Ruins and Monuments, Papers of the New World Archaeological Foundation, No. 31. Provo: Brigham Young University, 1982, p. 197.

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