Introducción
Hacia fines de la segunda década del siglo XXI, el 40 por ciento de la población electoral en Nuevo León está constituida por personas consideradas bajo la categoría de millennials (nacidos entre 1982 y
1999) o centennials (nacidos entre 2000-2018). Debido a esa extensión demográfica y su posible influencia política, es pertinente plantearse las siguientes preguntas de investigación: ¿qué diferencias respecto a la confianza y la satisfacción con la democracia existen entre los ciudadanos de la generación X, millennials y centennials?, ¿son distintos los millennials y centennials a las generaciones anteriores respecto a la ideología política; la percepción del voto en su importancia, motivos e influencia en el gobierno; poseen la misma confianza en las consultas ciudadanas y los partidos políticos?
Encontrar estas primeras respuestas permite establecer una hipótesis: millennials y centennials, educados connaturalmente desde su nacimiento en la era digital; formados igualitariamente en competencias y programación, en vez de ser ilustrados en la erudición jerarquizada con aspiraciones enciclopédicas; ¿consideran la calidad de la democracia igual que sus padres y maestros?
La hipótesis (1) señala que las generaciones de millennials y centennials presentarán mayor insatisfacción con la democracia que los miembros de la generación X. Esta hipótesis da pauta a esta otra hipótesis: (2) existe mayor afinidad entre millennials y centennials que entre cualquiera de éstos y la generación X.
La indagatoria para lo anterior tiene el siguiente itinerario: 1. Un apartado que contiene la Nota Metodológica e indica las fuentes empíricas utilizadas. 2. El Marco Teórico que explícita la noción de desafección o desconfianza y categoriza la generación X, millennials y centennials. 3. Los resultados de identificación y comparación entre los ciudadanos de la generación X, millennials y centennials en seis variables que inciden sobre la confianza en la democracia. 4. Los resultados de identificación y comparación respecto a la séptima variable: la satisfacción con la democracia. 5. Discusiones. 6. Conclusiones. 7. Recomendaciones para el desarrollo de la democracia entre los ciudadanos de la generación X, millennials y centennials.
Por otra parte -en esta época de una franca y valiente denuncia de los derechos humanos diferenciados para la defensa de género-, es muy importante descubrir si existen diferencias políticas significativas entre mujeres y hombres de las generaciones “X”, millennials y centennials. El análisis aborda de manera longitudinal el enfoque de género en cada una de las incidencias o variables estudiadas transversalmente.
Nota Metodológica
No todas las personas nacidas durante el período correspondiente a la generación X, millennials y centennials, poseen las características identificativas.
Las diferencias sociales, de escolaridad e ingresos económicos, discriminan diversas poblaciones aún en una misma generación. No obstante, se ha tomado sólo la edad y la escolaridad para establecer sus rasgos de identidad. La fuente de datos para este estudio que atiende la muestra poblacional de Nuevo León, México, proviene de la Encuesta Estudio desafección política en Nuevo León: ciudadanía frente a la democracia representativa, realizada por la Comisión Estatal Electoral de Nuevo León y los Servicios de Consultoría y Tecnología Especializada S.A. de C.V. (2018a) en mayo y junio de 2018 (en adelante mencionada como Encuesta). El nivel económico no es tomado en cuenta porque la Encuesta no arrojó información útil para discriminar el 51 por ciento de los encuestados.
Este estudio, de tipo descriptivo, transcribió los resultados de los encuestados a diversas tablas en términos porcentuales. También se uniformizaron u homologaron algunas de las métricas de las respuestas, pues las diversas opciones originales de respuesta en la Encuesta no tienen la misma escala. La Encuesta en ocasiones gradúa del uno al diez en términos de importancia, en ocasiones entre uno y cinco en términos de acuerdo y en otras ocasiones se utilizan cuatro o cinco niveles que oscilan entre “mucho” y “nada”, según la redacción de la pregunta. Por tanto, algunas métricas aquí formuladas y la expresión porcentual no se hallan en los reportes originales de la Encuesta; ello se realizó para obtener un rango estadístico. En esa medida las respuestas a las preguntas de investigación y la validación de la hipótesis cuentan con evidencias cuantitativas y también cualitativas.
Por otra parte, es pertinente aclarar que la muestra se recolectó antes de las significativas elecciones del año 2018. Es de advertirse que, en la revisión de todos sus resultados, consistente y constantemente, casi la totalidad de las respuestas se encuentran en los rangos medios cuando las escalas de respuesta tienen ese diseño. La validez o alcances de la Encuesta fueron justificados por el mismo Estudio y con ello se han recopilados los datos cuantitativos. Las variables para la sección de los resultados de identificación y comparación de la desafección-desconfianza política entre los ciudadanos de la generación X, millennials y centennials, son: posición ideológica, importancia, motivos e influencia en el gobierno por medio del voto, confianza en la consulta y el voto, el aspecto de la atención recibida por los partidos y la satisfacción general con la democracia. El texto de las preguntas de la Encuesta se explicita en la sección de cada una de estas incidencias o variables. El arribo a las discusiones y conclusiones es de índole cualitativo. Y como se ha dicho, el aporte de recomendaciones para potenciar las acciones democratizadoras de las generaciones X, millennials y centennials, también es de tipo cualitativo.
Marco teórico
La indiferencia es el peor de los conflictos. La ausencia de cualquier tipo de afecto o interés debe llamarse desafección. En el caso de la desafección política, la indiferencia o indolencia no es gratuita: nace de la desconfianza causada por promesas imposibles, incumplidas o rotas. Torcal (2001), Torcal y Montero han definido en el campo de la política a la desafección: “… un sentimiento subjetivo de ineficacia, cinismo y desconfianza en el proceso político, en los políticos y en las instituciones de los sistemas democráticos, todos los cuales producen distancia” (2006: 233). Esta definición provee diversas variables: percepción de ineficacia, cinismo, desconfianza en los procesos, los políticos o las instituciones y el distanciarse de la democracia. Se desechan las dos primeras variables y se toman en cuenta la desconfianza y el distanciamiento. Eventualmente ambas llevan a conocer el nivel de satisfacción con la democracia.
Respecto a la población de la muestra, determinar quiénes son los miembros de una generación es una tarea que rebasa el simple establecimiento de límites cronológicos. Ibáñez, Cuesta, Tagliabue y Zangaro, indican que “Una generación se define por un conjunto de valores compartidos, percepciones y modos de acercarse y observar la realidad. Estos valores y acciones implican una apropiación de la experiencia histórico-social, que se elabora socialmente” (2008: 6). Por lo tanto, establecer qué caracteriza a la generación X, millennials (o generación Y, generación Yo (ego), generación Me o Eco Boomers o generación Peter Pan) y centennials (o generación Z o generación V -referida a la realidad virtual-, generación zapping o Igeneration), es una tarea que debe incluir los límites cronológicos aunados a eventos de influencia y características propias -aunque no siempre autónomas- provocadas por los acontecimientos.
Para efectos de este estudio, los miembros de la generación X son aquellas personas nacidas entre 1961 y 1981 y que por lo menos accedieron al nivel escolar de preparatoria. Algunos eran muy jóvenes cuando emergieron las revueltas del año 1968; otros no habían nacido y, sin embargo, todos vivieron la década convulsiva de los vaivenes democráticos donde las dictaduras (sobre todo las latinoamericanas) fueron confrontadas, algunas recrudecidas y otras derrocadas. De igual modo, los miembros de la generación X latinoamericana se acostumbraron a las crisis económicas hiperinflacionarias, a cierta austeridad crítica ante el consumismo, un regionalismo tradicional que incluyó también cierto grado de nacionalismo. Es común pensar que las personas de esta generación estaban más avocadas a los asuntos públicos y de orden mundial.
Para este estudio se consideran millennials a quienes poseen un nivel escolar de acceso mínimo a la preparatoria -aunque tengan sus estudios incompletos- y nacieron entre 1982 y 1999. Si bien es cierto que para los primeros millennials la caída del muro de Berlín y la Perestroika apenas les resultaron eventos significativos, todos recibieron el influjo de estos hechos y otros aún más impactantes, aunque menos espectaculares. Por ejemplo, entre 1990 y 1995 se expande el uso de las computadoras personales compatibles. En 1995 se consolida la accesibilidad al software Windows e Internet, lo que a la postre, para describir su educación, les valió el tardío mote de “nativos digitales” (Prensky, 2001). Los millennials pudieron empezar a navegar en Google a partir del 1988 y a partir de la web 2.0 alimentaron el crecimiento de las redes sociales cibernéticas. Mientras tanto, la globalización tomó auge y las fuerzas de los antiguos movimientos laborales de corte social perdieron fuerza. Debe recordarse que en México la Ley del Seguro Social cambió en 1997 hacia condiciones más rígidas para la jubilación y otras prestaciones. Por ende, desde el inicio de la edad económicamente activa, los millennials mexicanos perdieron prerrogativas sociales en el campo laboral. Ello se recrudece con las reformas laborales proyectadas a partir del año 2012 y los nuevos esquemas de outsourcing y free lance.
Desde un punto de vista más crítico, la impronta de una imagen “millennial” es útil para mantenerlos en la desposesión. Se supone que no les interesan las cosas materiales, sino la acumulación de experiencias. Es decir, no les interesa poseer, sino acceder (Colao, 2012): sin atarse a una casa de fin de semana, pero con booking.com a la mano en el celular; sin auto propio que aparcar, pero con Uber. Inclusive, se quiere que los millennials se vean a sí mismos como personas que se desarrollaron paralelamente al crecimiento económico y adopten una actitud relajada, aprovechando su zona de confort (Penagos y Rubio, 2015: 5); que su interés en el trabajo se conforme con recibir reconocimiento y constante retroalimentación en vez de la estabilidad laboral (Molinari, 2011); que después “del fin de la Historia” (Fukuyama, 1992) sin partido que tomar, es mejor carecer de toda ideología y por ello se les estereotipa como personas más confiadas en sí mismos que en las empresas, pero a su vez confían más en las empresas que en construir gobernabilidad. No obstante, entre los vínculos finanzas-política, García Canclini se adelantó en advertir (1995), sin distinción de generaciones: la vida de consumidores del siglo XXI lleva a encarnar retrógradamente la ciudadanía del siglo XVIII.
No en vano muchos millennials saben que tal adjetivo es utilizado de manera peyorativa por “influencers contemporáneos” (Lipovetski, 1979; Krauze, 2012; Stein and Sanburn, 2013; Mosendz, 2016). Dicho agravio es exponencial porque están sometidos a la mezcla opresora de las desigualdades y dificultades que padecieron las generaciones anteriores más los apuros de su propio tiempo.
A los centennials también se les considera con acceso a bachillerato y nacidos del año 2000 en adelante; ello permite considerar a los mayores de edad que respondieron la Encuesta. Muchos rasgos de los millennials y centennials tienen más afinidad entre sí que cualquiera de éstos con la generación X. Uno muy marcado es su educación participativa, pues sus dinámicas familiares fueron menos verticales que las que recibieron sus padres. Por ende, conciben la participación como un derecho incuestionable. También se hace mucho hincapié en su condición de nativos digitales para resaltar su impaciencia. De donde poseen una alta exigencia en el consumo y la transparencia en la información, sobre todo la información que radica en Internet.
Para estas generaciones, Internet es el referente de recomendación, comentarios, consulta y evaluación. Millennials y centennials, en tanto nativos digitales, “siempre están conectados” (el 60 por ciento de ellos posee, al menos, un perfil en redes sociales) y, por tanto, poseen permanente interacción con Internet, y por ende ésta resulta su principal fuente de vinculación a los entornos sociales y políticos.
A pesar de las afinidades anteriores, los centennials presentan algunos rasgos exclusivos: su capacidad multitasking y su actitud de “debo vivir todas las posibilidades simultáneamente sin perder ninguna oportunidad” los hace muy vertiginosos. Parecen más hábiles, adaptables y flexibles que cualquier otra generación. Al mismo tiempo, se percatan que sus superiores son torpes en generar y utilizar aplicaciones, aunque los señalan como los responsables de la incertidumbre económica, cultural y política que enfrentan.
Los centennials se saben herederos de una nueva lucha de clases. Son hackers informáticos ante las anquilosadas corporaciones; blogueros y twitteros en competencia con las agencias de prensa; primaveralmente subversivos ante los Estados nacionales; desafiantes influencers contra los tutores académicos y consejos dictaminadores o agencias de publicidad cerradas para los amateurs; son inventivos de aplicaciones electrónicas contra industrias completas que jamás soñaron la versión Industria 4.0 o el Internet de las cosas (IoT). Cada uno de los centennials reta y resiste a todas las tradiciones para convertirse en una “marca propia”, sin cortapisas; ante la piratería desean elevarse a consolidados youtubers.
En el campo social, los centennials parecen no padecer ningún tipo de desconfianza, por el contrario, son desproporcionadamente exhibicionistas. Registran, comparten y presumen sus actividades, ubicación y sentimientos de todo tipo en las redes sociales. Interactúan todo el día con pluralidad de pantallas simultáneamente. Su dinamismo y vertiginosidad, es decir, su postmodernidad inherente, los tiene connaturalmente preparados para la vida líquida.
Muchas son las expectativas de los científicos sociales y de los ciberoptimistas respecto a las diferencias en la confianza y nivel de satisfacción con la política entre la generación X, millennials y centennials. Algunos (Deloitte, 2009) creen que el uso de las redes sociales implica mejores medios para comunicarse con el gobierno y que por tanto las nuevas generaciones exigen a los gobernantes innovar, cambiar, aprender y reinventar. Otros (De los Cobos, 2018) afirman que las nuevas generaciones desean una democracia participativa y no burocrática, realizada con transversalidad y diálogos a fondo. Otros (Mosendz, 2016; Morozov, 2011) les critican que inundan las redes, pero son incapaces de participar políticamente de manera no convencional y disruptiva. Sin duda, hay muchas opiniones y actitudes sobre las tendencias de estas generaciones, pero a continuación se presentan los datos irrecusables sobre la desconfianza política en el caso de Nuevo León, México.
Resultados comparativos entre los ciudadanos de la generación x, millennials y centennials
Posición ideológica
Con la consolidación de la globalización, la tendencia irrebatible a la postmodernidad y los efectos de la exportación de la cultura occidental es interesante indagar sobre las distinciones entre toma de posición o ideología en las generaciones objeto de este estudio. La mayoría de los supuestos se inclinan a considerar que la generación X se ubica con los conservadores, mientras los millennials y centennials se inclinan más por los liberales (De los Cobos, 2018: 26). El caso en Nuevo León es singular: en efecto, hay más miembros de la generación X en la derecha que en la izquierda y prácticamente es igual el número de millennials en la derecha que en la izquierda; y no se hallaron centennials de izquierda.
En comparación generacional, la izquierda de la generación X es menor en nueve puntos porcentuales a la izquierda millennial. La derecha millennial es menor en cinco puntos porcentuales a la X. Por otra parte, la posición central está más ocupada por millennials y centennials que por los miembros de la generación X, pues éstos tienden hacia la derecha y, como se ha dicho, no se hallaron centennials de izquierda. Los porcentajes se muestran en la Tabla 1, que corresponde a la pregunta número 10 de la Encuesta, la cual se presentó con una escala del 1 al 10, ubicando a la izquierda en el 1 y a la derecha en el 10, con la siguiente redacción: “En una escala en donde el 1 es de izquierda y el 10 de derecha, ¿usted cómo se considera en la política? (Aceptar UNA opción)”
Tabla 1 Posición ideológica, expresada en porcentajes [pregunta 10, respondida por 387 encuestados, 171 de la generación x, 210 de la millennial y 6 de la centennial]
| Generación x | Millennials | Centennials | Porcentajes posición ideológica | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Hombres- Mujeres | Hombres- Mujeres | Hombres Mujeres | |||||
| Izquierda | 18.18 | 27.27 | 21.21 | 33.33 | 8.52 | ||
| Centrales | 16.8 | 20.8 | 37.6 | 22.8 | 1.2 | 0.8 | 64.59 |
| Derecha | 30.76 | 28.84 | 20.19 | 19.23 | .96 | 26.87 | |
| Porcentajes por género | 20.67 | 23.51 | 31.52 | 22.73 | 1.03 | .51 | -------- |
| Porcentajes por generación | 44.18 | 54.25 | 1.54 | ||||
Fuente: Elaboración propia con datos de Comisión Estatal Electoral Nuevo León y Servicios de Consultoría y Tecnología Especializadas, s.a. de c.v. (2018a)
No obstante, al analizar la posición ideológica mayoritaria y general de los neoloneses X, millennials y centennials, se muestra una posición mayormente moderada de posición central, seguida de una franca decantación hacia la postura conservadora. Estos resultados son congruentes con los recabados por el estudio Perfiles del Electorado Neolonés 2018 (de la Comisión Estatal Electoral Nuevo León y Servicios de Consultoría y Tecnología Especializadas S.A. de C.V. (2018 b), en el cual, por ejemplo, se muestra: el 66.1 por ciento de los entrevistados está contra la legalización del aborto; el 56.2 por ciento se encuentra contra la legalización de los matrimonios del mismo género; el 16 por ciento se autodefinió en una posición ideológica central y entre ese centro y la derecha se autodefinieron el 60.2 por ciento.
En lo que respecta a la diferencia entre generaciones, contrario a lo que ocurre en otros aspectos, la generación X y la millennial están más cercanas entre sí que esta última con la centennial. Como se ha dicho, ninguno de los centennial encuestados se autodefinió de izquierda, ni tampoco ninguna mujer centennial se definió en la derecha.
Todo lo anterior permite conjeturar que a pesar de una mayoría ubicada en el centro -situación que se repetirá en resto de las variables-, son los millennials un poco más propensos a la izquierda y al centro izquierda, que los centennials y los X. Por lo tanto, respecto a la posición ideológica, la hipótesis 2 no se valida, pues los centennials se ubican más en el centro y hacia la derecha, como la generación X, y no se parecen a los millennials, pues éstos tienen el mayor porcentaje de izquierda y no existen centennials de izquierda.
En lo referente al género, es notable que entre los millennials y la generación X son las mujeres quienes tienen mayor tendencia a la izquierda que los varones. Y son las mujeres millennials de izquierda las que constituyen el segundo mayor porcentaje detrás de los varones millennials de derecha.
Importancia del voto
En referencia a la importancia que se le otorga al voto, los resultados se obtienen de la pregunta número 51.1 de la Encuesta, la cual se presentó con la siguiente redacción: “En una escala del 1 al 10, donde 1 es totalmente en desacuerdo y 10 es totalmente de acuerdo, ¿qué tan de acuerdo está con la siguiente frase: 1. Votar en las elecciones es importante para cambiar las cosas”. La Tabla número 2 muestra la importancia otorgada al voto y que hombres y mujeres millennials están distribuidos mayormente de manera equitativa que los miembros de la generación X y los centennials.
La generación X, tanto en hombres como en mujeres, le da más importancia al voto que la millennial y en esto coincide con los centennials. Por ende, la hipótesis 2 vuelve a quedar invalidada.
Los porcentajes mayores correspondientes a la poca o ninguna importancia del voto los poseen los millenials, en donde a la poca importancia, las mujeres presentan un 14 por ciento más que los hombres; y respecto a ninguna importancia, ambos géneros coinciden. Las mujeres millennials son notoriamente más escépticas en relación con el voto en comparación con las mujeres de las otras generaciones y con los hombres de cualquier generación. Es decir, las mujeres millennials están más radicalizadas respecto a la desconfianza del voto y suman un factor importante para invalidar la hipótesis 2.
Motivos para votar
En referencia a las razones para votar, la información proviene de la pregunta número 14 de la Encuesta y su inciso a). El texto de la pregunta número 14 es: “¿Votó en las últimas elecciones de presidente de la República 2012? Sí/ No. Sí, preguntar los incisos a) al f). a) ¿Cuál de las siguientes razones fue la más importante para decidir IR a votar? (mostrar tarjeta)” [Las ocho opciones aparecen en la Tabla 3].
Tabla 2 Sobre la importancia de votar, expresada en porcentajes [pregunta 51.1, respondida por 788 encuestados, 347 de la generación X, 424 de la millennial y 17 de la centennial]
| Generación x | Millennials | Centennials | Porcentajes (importancia de votar) | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | ||
| Mucho | 19.13 | 25 | 31.17 | 22.53 | 1.23 | .92 | 41.11 |
| Algo | 21.58 | 24.10 | 32.01 | 20.14 | 1.79 | .34 | 35.27 |
| Más o menos | 24.24 | 18.93 | 26.51 | 28.03 | .75 | 1.51 | 16.75 |
| Poco | 25 | 13.88 | 22.22 | 36.11 | 2.77 | 4.56 | |
| Nada | 11.11 | 22.22 | 33.33 | 33.33 | 2.28 | ||
| Porcentajes por género | 20.93 | 23.09 | 30.32 | 23.47 | 1.39 | .76 | -------------- |
| Porcentajes por generación | 44.02 | 53.79 | 2.15 | ||||
Fuente: Elaboración propia con datos de Comisión Estatal Electoral Nuevo León y Servicios de Consultoría y Tecnología Especializadas S.A. de C.V. (2018a)
Tabla 3 Percepción sobre las razones para votar, expresada en porcentajes [pregunta 14, inciso a), respondida por 574 encuestados, 315 de la generación X y 259 de la millennial]
| Generación x | Millennials | Centennials | Porcentajes de razones | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | Sin respuesta | |||
| Es mi derecho | 26.50 | 26.90 | 27.30 | 19.27 | 43.37 | ||
| Es mi deber | 23.72 | 40.67 | 22.03 | 13.55 | 20.55 | ||
| Influir en el rumbo del país | 32.46 | 25.97 | 25.97 | 15.58 | 13.41 | ||
| Apoyar al candidato | 28.57 | 26.53 | 26.53 | 18.36 | 8.53 | ||
| Mi familia vota | 20 | 35 | 20 | 25 | 3.48 | ||
| Deseo de cambio | 5.4 | 21.62 | 27.02 | 45.94 | 6.44 | ||
| Me facilitaron votar | 16.66 | 50 | 16.66 | 16.66 | 1.04 | ||
| Defender mis intereses | 27.77 | 22.22 | 38.88 | 11.11 | 3.13 | ||
| Porcentajes por género | 25.26 | 29.61 | 25.95 | 19.16 | |||
| Porcentajes por generación | 54.87 | 45.11 | |||||
Fuente: Elaboración propia con datos de Comisión Estatal Electoral Nuevo León y Servicios de Consultoría y Tecnología Especializadas, s.a. de c.v. (2018a).
Aunque es notorio que la primera opción ofrecida (es mi derecho) obtuvo el mayor porcentaje, existen diferencias importantes entre las dos únicas generaciones (X y millennial) que respondieron a esta pregunta de la Encuesta en las siguientes opciones. En consecuencia, no existen datos para abordar la hipótesis 2.
La generación X está más inclinada a votar por deber que la millennial, sobre todo en las mujeres; también creen más que el voto puede influir en el rumbo del país y que una razón para votar es apoyar al candidato de su preferencia. La generación millennial se inclina en porcentajes muy por encima de la generación X en votar por un deseo de cambio. Aunque ambas generaciones coinciden exactamente en los porcentajes para defender sus intereses. Las mujeres X tienen mayor porcentaje en defender sus intereses (por el doble) que las mujeres millennials, aunque estas últimas presentan el mayor porcentaje de todos respecto al deseo de cambio.
De los datos anteriores se deduce que los millennials, y en particular las mujeres, tienen mayor desafección política, pero a la vez mayores deseos de cambio. Ello valida parcialmente la hipótesis 1, pues si bien se carecen de los datos de los centennials, son los millennials quienes se muestran más insatisfechos con la política. Esta evidencia es congruente con la actitud que define a la generación millennial: hacer política sin hacer partidos. Es muy difícil concretar un vínculo entre las instituciones (y más si son instituciones políticas) y los millennials. No obstante, si la institución que establece el vínculo con la política es la familia, los hombres de ambas generaciones son quienes muestran más desafección, pues en ambas generaciones el 20 por ciento considera que el hecho de que su familia vote es una razón para votar, mientras que las mujeres X tienen un 35 por ciento y las millennials un 25 por ciento; es decir, las mujeres están más influenciadas por la familia al emitir su voto. De donde puede conjeturarse que las mujeres están más satisfechas con la familia que con la democracia.
Influencia en el gobierno
Un modo equivalente de indagar la confianza en la democracia se plantea sobre la fiabilidad de influenciar en las decisiones del gobierno. Esta cuestión fue recogida en la pregunta número 30 de la Encuesta. La pregunta se formuló de la siguiente manera: “¿Qué tanto cree usted que los ciudadanos pueden influir en las decisiones del gobierno?”. La escala de respuesta proporcionada es: mucho, algo, poco y nada (se han descartado las espontáneas del encuestador al percibir “no sé” y “no contesta”)”.
En términos generales, el 56.32 por ciento de los neoleoneses consideran que la influencia en el gobierno es de “mucho” o “algo”, mientras el 43.66 por ciento creen que “poco” o “nada”. Las posturas “mucho” y “nada” no se radicalizan y hay una mayor tendencia al optimismo, como puede observarse en la Tabla 4.
Tabla 4 Percepción de la influencia en las decisiones del gobierno, expresada en porcentajes [pregunta 30, respondida por 774 encuestados, 344 de la generación X, 413 de la millennial y 17 de la centennial]
| Generación X | Millennials | Centennials | Porcentajes influencia del gobierno | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | ||
| Mucho | 17.80 | 21.23 | 32.87 | 25.34 | 27.39 | 18.86 | |
| Algo | 24.13 | 21.37 | 33.10 | 20 | 1.37 | 37.46 | |
| Poco | 20.39 | 25.09 | 28.62 | 22.74 | 2.35 | .78 | 32.94 |
| Nada | 19.27 | 27.71 | 20.48 | 31.32 | 10.72 | ||
| Porcentajes por género | 21.18 | 23.25 | 30.23 | 23.12 | 1.42 | .77 | |
| Porcentajes por generación | 44.43 | 53.35 | 2.19 | ||||
Fuente: Elaboración propia con datos de Comisión Estatal Electoral Nuevo León y Servicios de Consultoría y Tecnología Especializadas S.A. de C.V. (2018a)
Como en casi todas las respuestas arrojadas a la Encuesta, las posiciones moderadas presentan la mayor tendencia. No obstante, los millennials se muestran un poco más propensos a radicalizarse con los mayores porcentajes de optimismo; pero existe una notoria diferencia entre la radicalización de hombres y mujeres, pues el 32.87 por ciento de ellos piensan que tienen
mucha influencia, mientras el 31.32 por ciento de ellas consideran que ninguna. En contraste, los centennials, como grupo, son notoriamente más optimistas, presentando en los varones una confianza radical en la influencia (27.39 por ciento, el mayor en su generación) y ni hombres ni mujeres optaron por opinar respecto a nada de influencia.
La diferencia de las nuevas generaciones con la generación X tiene muchas variaciones, aunque, como se ha dicho, los porcentajes mayores coinciden en posiciones moderadas. Los varones de la generación X son menos optimistas que los varones de las otras generaciones (por 15 y 10 puntos porcentuales que los millennials y centennials) y son prácticamente igual de pesimistas que los varones millennials. Las mujeres millennials son un poco más radicales tanto en el optimismo como en el pesimismo para confiar en la democracia, como en ambos casos lo muestra la diferencia de cuatro puntos porcentuales.
Los varones centennials confían mayoritaria y radicalmente en su capacidad de influencia, y en este caso validan la hipótesis 2, pues están más cercanos a los millennials que a la generación X; pero la invalidan si se trata de la desconfianza en vez de la confianza. La hipótesis 1 queda invalidada por los millennials, pues a la vez sus porcentajes respecto a la fiabilidad de su influencia son mayores al considerarla en “mucho” y en “algo”. La hipótesis 1 también es invalidada por los centennials, pues tienen una percepción de mayor influencia y las mujeres centennials no se radicalizan en ningún sentido. Estas distinciones serán abordadas en las discusiones.
Consultas ciudadanas y votos para temas importantes
A riesgo de resultar parcialmente reiterativa, la pregunta número 18 de la Encuesta, en la opción 3 indaga sobre la confianza depositada en la consulta y el voto. La redacción de la pregunta es: “En una escala del 1 al 10 donde uno es nada de acuerdo y 10 es muy de acuerdo, ¿qué tan de acuerdo está usted en… [opción 3]… …que la legislación permita que los ciudadanos puedan solicitar que temas importantes para la vida de la comunidad sean sometidos a votación?”. La opción 3 incluye la consulta y contrasta con la opción 2 que no se ha considerado aquí y se presentó con la siguiente redacción: “…que la legislación permita que los gobernantes (gobernador, presidente municipal, congreso) pongan a votación de la ciudadanía la decisión sobre aspectos importantes para la vida de la comunidad?”. Se observará que el matiz es pequeño pero poderoso, pues la opción 3 supone la posibilidad legal de solicitudes ciudadanas, mientras la opción 2 supone que el origen las votaciones y/o consultas provenga de una legislación de gobernantes.
En general, los ciudadanos neoloneses están muy de acuerdo y le dan alta importancia a votar temas importantes.
La adhesión a la consulta y el voto para temas importantes promovidos por la ciudadanía se distribuye de manera que los centennials tienen mayores porcentajes de importancia “mediana” (69.69 por ciento); la generación X le da los mayores porcentajes con “algo” (69.32 por ciento), y los millennials son quienes le dan “mucha” importancia (69.56 por ciento), como puede inferirse de la Tabla 5. Desde la perspectiva optimista, la hipótesis 1 queda invalidada. Pero desde la perspectiva pesimista, la hipótesis 1 se valida, pues los millennials y centennials representan los mayores porcentajes de des- confianza.
La distancia entre hombres y mujeres es similar entre la generación X y los centennials, lo cual invalida la hipótesis 2. Entre hombres y mujeres millennials, la confianza pertenece más a las mujeres (65 por ciento), mientras los varones presentan más desconfianza o más distancia para creer en las prácticas democráticas del voto y las consultas (14 por ciento). De igual manera, desde la perspectiva del pesimismo radicalizado, la ausencia de centennials imposibilita la validación de la hipótesis 2. Los resultados expuestos en la Tabla 5 permiten diversas interpretaciones, pero dentro del optimismo y pesimismo generalizado (sumando los binomios mucho-algo por la parte optimista y poco-nada por la pesimista), la hipótesis 1 resulta validada. Es decir, las nuevas generaciones millennials y centennials confían menos y desconfían más de la capacidad de la consulta y el voto en temas importantes.
Tabla 5 Percepción de la consulta y voto ciudadanos en temas importantes, expresada en porcentajes [pregunta 18, opción 3, respondida por 788 encuestados, 347 de la generación x, 424 de la millennials y 17 de la centennial]
| Generación x | Millennials | Centennials | Porcentajes (consulta y voto) | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | ||
| Mucho | 26.06 | 32.41 | 33.89 | 35.67 | 18.18 | 33.33 | 32.10 |
| Algo | 36.36 | 32.96 | 24.26 | 30.27 | 27.27 | 16.16 | 30.20 |
| Medianamente | 29.09 | 25.27 | 27.19 | 22.70 | 36.36 | 33.33 | 26.26 |
| Poco | 6.66 | 7.69 | 12.97 | 7.56 | 18.18 | 16.16 | 9.26 |
| Nada | 1.81 | 1.64 | 1.67 | 3.78 | ----- | ---- | 2.15 |
| Porcentajes por género | 20.93 | 23.09 | 30.32 | 23.47 | 1.39 | .76 | --------- |
| Porcentaje por generación | 44.02 | 53.79 | 2.15 | ||||
Fuente: Elaboración propia con datos de Comisión Estatal Electoral Nuevo León y Servicios de Consultoría y Tecnología Especializadas s.a. de c.v. (2018a)
La escucha de los partidos políticos
En reciprocidad a la promoción ciudadana de consultas y votaciones está la percepción sobre la escucha de parte de los partidos políticos. También en este caso se da la constante de la Encuesta: la percepción intermedia es elegida de manera mayoritaria (35.40 por ciento), pero es claramente seguida por las opciones que señalan la distancia entre partidos y ciudadanos, como lo muestra la Tabla 6, correspondiente a la pregunta 33 de la Encuesta, la cual dice: “En una escala del 1 al 10 donde 1 es nada y 10 es mucho, ¿qué tanto los partidos políticos escuchan a la gente como usted?”. En las respuestas de posiciones moderadas, son los centennials quienes tienen menos distanciamiento (50 por ciento de los varones y 60 por ciento de las mujeres se perciben medianamente escuchados); las tres generaciones se consideran “poco” escuchadas y los que mayormente se sienten “nada” escuchados son los millennials seguidos de la generación X, con lo cual se invalida parcialmente las hipótesis 1 y totalmente la hipótesis 2. La generación X es la que se siente más escuchada; pero si se trata de percibirse “muy” escuchada, la generación de varones centennials posee el mayor porcentaje (8.33 por ciento), con lo cual se vuelve a invalidar la hipótesis 2.
Respecto a la escucha por parte de los partidos políticos, hombres y mujeres coinciden en sus percepciones, pero el grupo de la generación X presenta mayor coincidencia entre géneros. Aunque es notorio el pesimismo al respecto, también es notable que las mujeres centennials carecen de respuestas radicalizadas, lo cual vuelve a invalidar la hipótesis 2. Estos datos coinciden con los estudios de Deloitte (2009), donde el 80 por ciento de los millennials respondió con franca desconfianza e indiferencia al gobierno. Además, el 75 por ciento afirma que el gobierno no toma en cuenta sus opiniones y el 78 por ciento percibe que el gobierno no conoce sus necesidades.
Por otra parte, vuelve a presentarse una mayor cercanía entre hombres y mujeres de la generación X con los de la millennial, que entre éstos y la generación centennial, lo cual reitera la invalidación de la hipótesis 2.
Tabla 6 Percepción sobre la recepción de escucha de los partidos políticos, expresada en porcentajes [pregunta 33, respondida por 788 encuestados, 347 de la generación x, 424 de la millennials y 17 de la centennial]
| Generación x | Millennials | Centennials | Porcentajes (escucha de partidos políticos) | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | ||
| Mucho | 1.81 | 2.19 | .83 | .05 | 8.33 | 1.39 | |
| Algo | 16.36 | 13.73 | 6.69 | 11.35 | 8.33 | 11.42 | |
| Medianamente | 33.93 | 34.06 | 34.72 | 37.29 | 50 | 60 | 35.40 |
| Poco | 25.45 | 29.67 | 34.72 | 28.64 | 16.66 | 40 | 29.94 |
| Nada | 22.42 | 20.32 | 23.01 | 22.16 | 16.66 | 21.82 | |
| Porcentajes por género | 20.93 | 23.09 | 30.32 | 23.47 | 1.52 | 0.63 | ----------- |
| Porcentaje por generación | 44.02 | 53.79 | 2.15 | ||||
Fuente: Elaboración propia con datos de Comisión Estatal Electoral Nuevo León y Servicios de Consultoría y Tecnología Especializadas, S.A. de C.V. (2018a).
Resultados sobre la satisfacción con la democracia
A pesar de las múltiples nociones o modelos de lo que pueda entenderse por “democracia”, la pregunta número 20 de la Encuesta pretende hallar una respuesta amplia acerca de la satisfacción sobre la misma. Al formular sin mayores cortapisas la cuestión: “¿Qué tan satisfecho está usted con la democracia que tenemos hoy en México?”, otorgó una escala con cinco probables respuestas. La escala oscila desde “muy satisfecho” hasta “nada satisfecho”, pasando por “algo satisfecho”, “me da igual” y “poco satisfecho”.
Las respuestas porcentuales que pueden observarse en la Tabla 7, siguen la tendencia a ubicar un primer lugar las percepciones centrales o moderadas con un 39.53 por ciento. Después le sigue la respuesta negativa moderada (“poco satisfecho”) con 24.44 por ciento junto con la respuesta afirmativa moderada (“algo satisfecho”) con 23.14 por ciento. Es decir, las diferencias después de la posición central son mínimas y no se radicalizan. Ninguna respuesta alcanza una mayoría significativa y la adición de “poco” o “algo” al central “me da igual” puede hacerse en un sentido o en otro y apenas alcanzará los porcentajes mínimos comúnmente aceptables para la participación electoral. Las respuestas radicales de “muy satisfecho” y “nada satisfecho” contrastan entre sí con un 3.12 por ciento y 9.75 por ciento, respectivamente. Por lo tanto, la satisfacción de la democracia en estas generaciones del estado de Nuevo León se halla mayoritariamente en la indiferencia y la desafección.
Tabla 7 Satisfacción con la democracia, expresada en porcentajes [pregunta 20, respondida por 769 encuestados, 339 de la generación X, 413 de la millennials y 17 de la centennial]
| Generación x | Millennials | Centennials | Porcentajes (escucha de partidos políticos) | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | Hombres | Mujeres | ||
| Muy satisfecho | 0.62 | 5.61 | 3.81 | 2.25 | 3.12 | ||
| Algo satisfecho | 31.67 | 26.96 | 17.37 | 18.07 | 36.36 | 33.33 | 23.14 |
| Me da igual | 43.47 | 39.88 | 41.94 | 33.89 | 27.27 | 16.66 | 39.53 |
| Poco satisfecho | 17.39 | 19.66 | 25.42 | 33.89 | 18.18 | 50 | 24.44 |
| Nada satisfecho | 6.86 | 7.86 | 11.44 | 11.86 | 18.18 | 9.75 | |
| Porcentajes por género | 20.93 | 23.14 | 30.68 | 23.01 | 1.43 | 0.78 | ----------- |
| Porcentaje por generación | 44.07 | 53.69 | 2.21 | ||||
Fuente: Elaboración propia con datos de Comisión Estatal Electoral Nuevo León y Servicios de Consultoría y Tecnología Especializadas, s.a. de c.v. (2018a).
Una vez más, la muestra expone que la generación centennial es la menos radicalizada, pues ningún varón se consideró “muy satisfecho” y sólo el 18.18 por ciento “nada satisfecho”, mientras ninguna de las mujeres centennial respondió en estos extremos. Los millennials muestran mayor insatisfacción y, de entre ellos, son las mujeres quienes están más insatisfechas con la democracia. Por el contrario, la generación X está notoriamente más contenta con la democracia y hombres y mujeres presentan coincidencia general tanto en la satisfacción como en la insatisfacción. Con ello se comprueba la hipótesis 1 para ambas nuevas generaciones como para cada una. Es decir, millennials y centennials están menos satisfechos con la democracia y se hallan más insatisfechos en comparación con la generación X.
Respecto a la hipótesis 2, si se trata de mucha satisfacción con la democracia, los millennials se encuentran más cerca de la generación X, pues ninguna mujer u hombre centennial se halla “muy satisfecho”, con lo cual invalidan la hipótesis 2. En los porcentajes de “algo satisfecho”, hombres y mujeres centennials están más cerca de la generación X que de la millennial, por lo que también se invalida la hipótesis 2. No obstante, desde la perspectiva de “nada de satisfacción”, los centennials están más cerca de los millennials y también desde la “poca satisfacción”. Por lo que la hipótesis 2 es válida desde la posición de insatisfacción, pero no desde la contraria.
Los anteriores resultados deben tomarse con cautela. Los mayores porcentajes hacia la indolencia con la democracia pueden explicarse con la actitud que Ackerman llama “ciudadano privado”. El pensador norteamericano, con el típico pragmatismo de su tradición indica:
[nada ocupará] al privatista perfecto, quien exige el derecho absoluto de pasar por alto la política cada vez que encuentra algo mejor que hacer [“los problemas son tareas del gobierno”]… [además] ¿Cómo puede hacer notar sus preocupaciones de ciudadano privado sin lanzarse al obsesivo compromiso característico del ciudadano perfectamente público? ... [para los ciudadanos privados] la vida política no es más que una de muchas diversiones en su continua búsqueda de la felicidad (1999: 205-207).
Discusiones
Como se ha mostrado, la mayoría de las preguntas de la Encuesta que pueden tener una posición central, intermedia o neutral, en efecto reciben las respuestas mayoritarias por todas las generaciones tanto en mujeres como en hombres. Esos datos son discutibles, pero manifiestan, precisamente, una falta de radicalización que puede interpretarse como desafección, indolencia o insatisfacción con la política o la democracia.
En general, también es notoria una menor radicalización en los miembros de la generación centennial, particularmente en las mujeres. Quizás ello se deba a una normalización en la equidad de género o porque el menor número de participantes en la Encuesta fueron las mujeres centennials. De igual manera esta circunstancia puede explicar por qué en los resultados de la Encuesta no se cumple la supuesta mayor cercanía de la generación centennial con la millennial en inclinaciones políticas.
Por otra parte, las cifras expuestas parecen indicar que la desconfianza o indiferencia política se presenta con igual tendencia en las tres generaciones, aunque con mayor moderación en la generación X. Con relación a las diferencias de género, aún por generación, éstas son mínimas en los matices cuando las preguntas de la Encuesta poseen un número amplio de opciones.
Es notorio que respecto a la variable insatisfacción, de facto, las hipótesis 1 y 2 se cumplen. Pero no ocurre lo mismo si el concepto se refiere a la satisfacción. Es decir, se presenta con claridad la insatisfacción y no tan diáfanamente la satisfacción. En el resto de las variables ninguna hipótesis se valida (a excepción de la hipótesis 1 en sentido pesimista para las consultas ciudadanas y el voto en asuntos importantes; y la hipótesis 2 en la variable de tener confianza en la capacidad de influenciar al gobierno).
La diferencia de validación de ambas hipótesis entre las variables “importancia del voto, motivos para votar, influencia en el gobierno, consultas ciudadanas y votos para cuestiones importantes y la variable de insatisfacción y satisfacción con la democracia”, podría explicarse porque las primeras se refieren a posibilidades o cuestiones de iure, mientras la satisfacción o insatisfacción es un asunto de facto.
En términos generales, ante el estado de la real politik, la hipótesis 1 se cumple y ante las posibilidades o valoraciones la hipótesis 2 no se cumple. Pero en términos particulares, los datos permiten el abordaje desde la satisfacción y desde la insatisfacción y no siempre las respuestas se encuentran como si ambas fueran antónimas. Por lo tanto, cada variable o incidencia tiene dos perspectivas (la de satisfacción u optimista y la de insatisfacción o pesimista) y ello exigiría hipótesis particulares para cada incidencia y cada modalidad. Por ejemplo, respecto a la capacidad ciudadana de influenciar en las decisiones del gobierno, hombres y mujeres millennials son los más optimistas y los más pesimistas (lo que en un sentido invalida la hipótesis 1 y en el otro la valida), seguidos de la generación X (donde hay más pesimistas) y dejando muy atrás los porcentajes de los centennials.
Conclusiones
En términos categóricos, desde el análisis literal a las respuestas de la Encuesta, se puede concluir: no existe desconfianza radical hacia la tarea de hacer política, tampoco hay extrema desafección hacia la democracia en sí misma. Las cifras revelan distanciamiento hacia la política practicada por los partidos políticos y sus actores. El desinterés, producto de la desconfianza, se muestra hacia las acciones del sistema político una vez que han transcurrido las oportunidades electorales de influir por medio del voto. Por otra parte, se confirma la añeja idea de que el voto es el instrumento de participación ciudadana más usual para intervenir en la esfera pública.
No obstante la indiferencia hacia los actores políticos, también puede concluirse que la calidad de la democracia (entendida como capacidad de respuesta de parte de los gobernantes hacia la voluntad ciudadana a través del voto, la consulta o la escucha partidista) depende en alguna medida de la calidad de la ciudadana (eficiencia y eficacia para involucrarse en responsabilidades de la esfera pública). En términos de la Encuesta, casi el 40 por ciento responde de manera indiferente (textualmente: “me da igual”) a su estado de satisfacción con la democracia. Es decir, la consideración de indiferencia es consistente. Ello nos permite pensar que los ciudadanos tienen la democracia que para sí mismos se construyen y tal parece que si los gobernantes no les facilitan las oportunidades de una mejor construcción democrática, difícilmente por sí mismos encontrarán las vías para lograrla.
En lo que concierne a la hipótesis acerca una mayor insatisfacción con la democracia de parte de los millennials y centennials comparados con la generación X, la hipótesis se confirma respecto a los millennials y también es válida respecto a los centennials. Cuando se trata de las mujeres centennials, una mayoría porcentual está insatisfecha, pero no las hay radicalizadas.
La hipótesis 2 presenta diversificaciones en cada variable y cada una merece una conclusión aparte. No obstante, en general, los centennials tienen tendencias menos parecidas a millennials cuando no están en posturas centrales, sobre todo respecto a la ideología y la satisfacción con la democracia.
En el contexto neolonés, no puede ignorarse que paralelamente a la Encuesta del Estudio de Desafección Política en Nuevo León, se llevó a cabo el certamen “Carta a un(a) millennial desencantado(a) con la democracia”. La propia denominación del certamen en tanto enfatiza “desencantado(a) con la democracia” da por validada la desconfianza e insatisfacción con la democracia y las expresiones cualitativas de los participantes se encuentran en el mismo tono, aunque intentan revertir dicho estado de ánimo con propuestas optimistas.
Recomendaciones para el desarrollo de la democracia entre los ciudadanos de la generación X, millennials y centennials
Desarrollar la democracia, según arrojan los análisis y los datos del estudio aquí presentados, implica el tránsito hacia procesos de participación más satisfactorios: tener certeza de que los partidos políticos escuchan las necesidades y opiniones de los ciudadanos, abrir y conservar los espacios de diálogo con el gobierno, involucrar a los ciudadanos en procesos de consultas, auditorías y rendición de cuentas para constatar que ellos sí influyen en las decisiones de los gobernantes. Todo esto no puede llevarse a cabo sin deliberación. De ahí la importancia de la instrumentalización deliberativa como parte de los procesos de participación ciudadana.
Actualmente, por el número demográfico de ciudadanos, la cantidad de asuntos públicos y la necesidad de información ampliada de los casos a deliberar, sólo es concebible la participación ciudadana constante y transparente a través de las redes sociales. El uso de las redes exige procedimientos correctos para generar la confianza que puedan ganar.
Aunque la televisión siga siendo la fuente principal de información política, para los millennials y centennials, que son nativos digitales, las redes sociales son los instrumentos que les dan espacios propicios para la deliberación. La televisión informa, pero no permite el diálogo. Por otra parte, los miembros de la generación X y anteriores se ven obligados a la migración digital. Estas circunstancias sugieren a los gobernantes promover el uso de las TIC más allá de sus campañas políticas.
La responsabilidad deliberativa y de participación ciudadana, por ende, es compartida. Los gobiernos deben propiciar la evolución desde el gobierno electrónico (los meros trámites de servicios públicos y obligaciones gubernamentales gestionadas a través de Internet) hacia la democracia electrónica. Por su parte, los ciudadanos deben crear los espacios deliberativocibernéticos sin caer en las críticas que han señalado los expertos: suponer que Internet solucionará todo y convertirse en ciber-activistas sin volcarse a la acción en las comunidades o las urnas (Morozov, 2015; Mosendz, 2016).
Ahora bien, para ser escuchado es necesario hacerse escuchar adecuadamente; es decir, las redes sociales deben utilizarse correctamente para potenciar su capacidad democratizadora. Esto significa, como lo es típicamente en una de las actitudes millennial, poseer más emprendimiento y menos regulación y asistencialismo gubernamental.
En el sentido de la responsabilidad deliberativa compartida en las redes sociales, la literatura orientadora y normativa es amplia al respecto. Sin duda, un primer paso es evitar los “memes”. Las expresiones catárticas o de burla tienen el mismo impacto que las fakenews, los bots y los trolls: erosionan la comunicación y, con ese desgaste, degradan el diálogo a mera acción jocosa atentando contra la democracia; convirtiendo el ágora digital en una arena de trivialidades donde la participación bien podría incrementar la soberanía de los ciudadanos.










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