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Foro internacional

versión impresa ISSN 0185-013X

Foro int vol.64 no.4 Ciudad de México oct./dic. 2024  Epub 28-Abr-2025

https://doi.org/10.24201/fi.v64i4.3117 

Reseñas

Bastiaan van Apeldoorn, Jaša Veselinovič y Nana de Graaff. 2023 Trump and the Remaking of American Grand Strategy. The Shift from Open Door Globalism to Economic Nationalism

Carlos Manuel Escalera Contreras1 
http://orcid.org/0000-0003-1907-1987

1El Colegio de México cmescalera03@gmail.com

Apeldoorn, Bastiaan van; Veselinovič, Jaša; Graaff, Nana de. 2023. Trump and the Remaking of American Grand Strategy. The Shift from Open Door Globalism to Economic Nationalism. Suiza: Palgrave Macmillan, 159p.


El libro de Bastiaan van Apeldoorn , Jaša Veselinovič y Nana de Graaff es una gran aportación para la comprensión de algunos mecanismos por los cuales la élite corporativa influye en la formulación de políticas a través de la élite estatal, especialmente en la política exterior. Además, la propuesta de los autores permite pensar la continuidad y el cambio en la “gran estrategia” de Estados Unidos (EE.UU.), en particular tras las elecciones de 2016 y la llegada de Donald Trump a la presidencia de ese país (entendiendo por gran estrategia la perspectiva general de los intereses y objetivos del Estado a largo plazo, así como de los medios idóneos para conseguirlos).

Este libro sobresale no sólo por su enfoque teórico, sino también por los métodos empleados para demostrar empíricamente su argumento. Por un lado, su propuesta está enraizada en la “economía política crítica”, la cual toma como punto de partida la “co-constitución de la producción y el poder”, es decir, la estrecha vinculación entre política y economía, pues “las relaciones y prácticas que conforman la geopolítica contemporánea están internamente relacionadas con las relaciones y prácticas que constituyen el capitalismo (global)”.1 Por otro lado, la perspectiva teórica que emplean los autores está enfocada en las élites, en particular las estatales, a cargo de formular la política exterior. En este sentido, proponen un “modelo de transformación” para analizar la gran estrategia estadounidense, el cual resalta la “interacción y mutua determinación entre estructura y agencia”. Este modelo busca explicar la continuidad o el cambio en la política exterior a partir de las “fuentes sociales” de la élite estatal así como desde el contexto, tanto interno como global, que dicha élite interpreta a partir de sus ideas y creencias.

Uno de los principales hallazgos contenidos en esta investigación es que el equipo que acompañó a Trump en su administración estaría estrechamente vinculado a la élite corporativa estadounidense, sin embargo, se trataría de un sector del empresariado con “un perfil distinto” al que hasta hace unos años había sido dominante. En resumen: con Trump habría arribado a la Casa Blanca una “fracción del capital” distinta, de menores dimensiones económicas y más orientada al mercado nacional. En este sentido, la “ruptura histórica” que implicó el triunfo de Trump estaría vinculada no sólo con una crisis estructural de EE.UU. en la geopolítica mundial, sino también con una crisis de la élite corporativa (en particular del ramo financiero) cuyos intereses habrían influido previamente en la formulación de la gran estrategia que prevaleció desde Bill Clinton hasta Barack Obama: el “globalismo de puertas abiertas” (Open Door Globalism).

El libro se compone de siete capítulos que incluyen introducción y conclusiones. En el primero, los autores definen sus dos objetivos principales: por un lado, buscan evaluar la naturaleza de la política exterior de Trump, así como determinar hasta qué punto y de qué manera aquélla representa una ruptura con respecto a las presidencias anteriores; mientras que, por otro lado, pretenden ofrecer una explicación exhaustiva de por qué y cómo ocurrió esa ruptura. Su argumento central es que Trump rompió con el Globalismo de Puertas Abiertas (GPA) -como visión del mundo y como gran estrategia- que habría predominado, cuando menos, desde el fin de la Guerra Fría; para adoptar un nacionalismo económico neomercantilista basado en una redefinición de la soberanía y los intereses nacionales de EE.UU., sintetizado en la frase: America first.

En el segundo capítulo, se hace una revisión de la literatura sobre Trump y su política exterior, agrupando trabajos y autores en categorías a partir de su posición teórica o de su propuesta de análisis. La principal crítica a estos análisis es que, aun cuando logran identificar elementos de ruptura en la política de Trump, no aciertan a explicar por qué se dio este cambio. Y este problema deriva de dos vacíos importantes: la falta de un referente claro para contrastar y evaluar la (nueva) política exterior, por un lado; y la ausencia de un modelo teórico adecuado para explicar la continuidad y el cambio, por otro. En este capítulo es en el que se desarrolla también el modelo de análisis.

En el capítulo tercero, los autores explican el referente para contrastar la gran estrategia del Trump: el GPA, cuyos principales elementos serían el expansionismo económico, la promoción del libre comercio y del orden mundial liberal, junto con una ideología que enaltece el “excepcionalismo americano”. Durante los gobiernos de Clinton, Bush y Obama, los fines de esta estrategia globalista habrían permanecido firmes (en especial, la expansión del capital estadounidense) aunque se admite cierta variación en los medios (por ejemplo, un mayor uso del poder militar durante el gobierno de Bush).2

En el cuarto capítulo se abordan los límites y las contracciones del GPA, con la crisis de 2008 y la gran recesión que le siguió como telón de fondo; a saber: el creciente malestar entre las clases medias y bajas estadounidenses, el fracaso de Obama en su intento por dar marcha atrás al declive de la hegemonía de EE.UU., el desafío que supuso China para el orden liberal mundial y el daño que su ascenso provocó en los intereses de la comunidad empresarial estadounidense. Además, los autores abordan la manera en que este contexto (global y nacional) fue refractado por una ola de populismo nacionalista sobre la que Trump montó su candidatura a la presidencia. De acuerdo con los autores, Steve Bannon le habría proporcionado a Trump una visión del mundo completamente formada e internamente coherente, que se ajustaba con sus propios sentimientos sobre el comercio y las amenazas exteriores. Empero, hay que recordar que, además de que Bannon abandonó el gobierno en 2017, Trump no tuvo un “único ideólogo”, sino que estuvo expuesto a la influencia de distintos miembros de su gabinete (como su secretario de Comercio, Wilbur Ross, cercano a la industria del acero).

Es interesante la manera en que los autores operacionalizan las “fuentes sociales” de la élite estatal de Trump: a partir de sus vínculos sociales con otros actores y con organizaciones, es decir, por la composición de las redes en las que está inserta. Así, el capítulo quinto está destinado al análisis de redes, particularmente como herramienta gráfica (pues no llevan a cabo cálculos de datos cuantitativos). En un primer momento analizan las afiliaciones corporativas de quien están a cargo de la política exterior de Trump, las cuales distinguen tanto por su sector (finanzas, tecnología, energía, etcétera) como por su pertenencia a las 500 empresas más grandes de EE.UU. (esto último funge como un indicador de su orientación transnacional). Como lo señalé anteriormente, los autores identifican que el gabinete de Trump presenta un perfil corporativo distinto al de las presidencias anteriores. Por otro lado, en un segundo momento analizan sus afiliaciones a la red de centros de planeación de políticas (que incluye organizaciones como Rand Corporation, Atlantic Council y el Center for National Policy, entre otras). En este rubro, el equipo de Trump muestra una clara desvinculación de este “ecosistema” en cuya red habrían estado insertas las administraciones anteriores. No está de más subrayar que, en este capítulo, los autores identifican dos facciones en el gabinete de Trump: los “globalistas” y los “nacionalistas”. Después de una purga en el gobierno durante los primeros meses de 2018, la primera facción habría desaparecido por completo.

El sexto capítulo está destinado a analizar la política exterior de Trump, tanto en la retórica como en la práctica, la cual se habría transformado al pasar de una estrategia basada en el GPA (cuyo fin último era la expansión del capital, siempre apoyado y facilitado por el Estado), a un nacionalismo económico de corte neomercantilista, cuyo objetivo sería, en cambio, restaurar la base manufacturera e incrementar la capacidad productiva (especialmente industrial) de EE.UU. En este sentido, el principal instrumento de Trump para implementar su nueva estrategia sería la política comercial encaminada a proteger a la industria nacional frente a la competencia global, sobre todo la de China. Además, Trump buscaba detener la exportación de capitales para revertir la tendencia hacia el offshore y el outsourcing, que habían florecido en décadas anteriores, y reconstruir así la base industrial de su país.3 Como consecuencia, la nueva política trumpista llevaría al inicio de una guerra comercial con China.

En el séptimo capítulo, los autores presentan sus conclusiones. Tras la derrota de Trump en las elecciones de 2020 y la llegada de Joseph Biden a la presidencia, este último no habría modificado sustancialmente la estrategia implementada por su antecesor. Con respecto a sus fines, la política de Biden también estaría dirigida a restablecer la base industrial de su país. Inclusive, habría implementado una política industrial mediante la Inflation Reduction Act, por ejemplo. Una línea de investigación pendiente consistiría en analizar el gabinete de Biden para identificar si hay un cambio importante con respecto a las fuentes sociales del equipo de Trump.

A pesar de las virtudes del libro, esta reseña no está exenta de críticas. Como puede inferirse, los autores definen la gran estrategia como la variable dependiente de su modelo, a la cual distinguen claramente de la política exterior; sin embargo, a lo largo del libro, emplean ambos términos de manera indistinta, recurriendo preferentemente al segundo. Esto podría afectar negativamente los alcances de su investigación, limitando su aplicación exclusivamente a la política exterior, y no a un nivel más general y comprensivo de los intereses del Estado. Es posible que la selección de puestos en el gabinete no sea la misma para cada una de estas dos variables independientes.

Por otra parte, aunque los autores establecen las afiliaciones corporativas y de la red de planeación de políticas como las fuentes sociales de la élite estatal, no abordan los po sibles vínculos entre ambos tipos de afiliaciones. En otras palabras, los autores no indagan por las fuentes de financiamiento de esos think tanks, lo que daría una perspectiva más amplia de los intereses que rodean a los presidentes y sus gabinetes. Sacar a flote los vínculos de la red de planeación de políticas con el mundo corporativo permitía reforzar aún más el argumento de este libro: que el gobierno de Trump marca una ruptura con la élite financiera trasnacional (y tradicional) de EE.UU.

Me pregunto hasta qué punto podría aplicarse a México el modelo propuesto por Van Apeldoorn, Veselinovič y De Graaff. Por ejemplo: el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su partido Morena en 2018, ¿marcarían también una ruptura histórica semejante a la que significó Trump para EE.UU.? Quizás un primer debate buscaría establecer si México tiene o no una gran estrategia propia. Otra opción consistiría en modificar el modelo para hacer de la política económica el centro del análisis. En este sentido, Alejandra Salas-Porras ofrece un buen referente con el cual contrastar la nueva élite estatal. La autora elabora una base de datos con los integrantes de los gobiernos que impulsaron reformas y llevaron a cabo políticas de corte neoliberal entre 1988 y 2016. Identifica “21 funcionarios clave” (tan sólo el 16% del total) que en todo el periodo controlaron 46% de los altos cargos disponibles. La mayoría de estos funcionarios estudiaron en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y casi todos realizaron posgrados en el extranjero (especialmente en EE.UU.). Además, la mayor parte de ellos tiene conexiones con grandes corporaciones nacionales y transnacionales.4 Existe, pues, cierta continuidad en las características y las redes de la élite estatal durante las décadas anteriores, desde el gobierno de Salinas hasta el de Peña Nieto. Para compararla, sería necesario analizar los perfiles de los miembros del gabinete de AMLO, en especial de aquellos cargos orientados a la política económica. Para tal fin, deberían tomarse en cuenta las instituciones donde se formaron, así como su trayectoria laboral (organizaciones académicas y think tanks, cargos anteriores en el gobierno y las empresas donde han colaborado). Por supuesto, este análisis de perfiles y redes debería complementarse con una descripción profunda de la política económica del presente gobierno. Esto permitiría evaluar concretamente los cambios y continuidades en la administración de AMLO con respecto al “periodo neoliberal”, así como los alcances y límites de la aplicación del modelo propuesto en el libro reseñado.

Como lo atestigua el libro de Van Apeldoorn, Veselinovič y De Graaff, el pensamiento marxista también puede ofrecer interpretaciones interesantes y pertinentes sobre las realidades geopolíticas contemporáneas y su anclaje en el ámbito nacional. Me parece que un desafío importante para esta corriente intelectual es lograr que los conceptos que utiliza desciendan por “la escalera de la abstracción” y sean operacionalizados de forma adecuada, empleando, además, los métodos de análisis e investigación pertinentes. El presente libro es una muestra de que es posible tender puentes entre la teoría marxista y el mundo empírico.

Referencias

Salas-Porras, Alejandra. 2017. La economía política neoliberal en México. ¿Quién la diseñó y cómo lo hizo? México: Ediciones Akal. [ Links ]

Van Apeldoorn, Bastiaan y Nana de Graaff. 2016. American Grand Strategy and Corporate Elite Networks. The Open Door Since the End of the Cold War. Nueva York: Routledge. [ Links ]

1Apeldoorn, Veselinovič y Graaff 2023, 19.

2Aquí se presenta de manera esquemática lo que dos de los autores desarrollan in extenso en otro libro dedicado a la estrategia del GPA. Véase: Van Apeldoorn y De Graaff 2016.

3Como lo reconocen los autores, si bien con respecto al libre comercio y la globalización Trump romperá con el neoliberalismo de las décadas anteriores, en lo que toca al mercado interno, la política económica continuaría siendo liberal.

4 Salas-Porras 2017, 60-62 y 121-122.

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