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Estudios de cultura náhuatl

versión On-line ISSN 3061-8002versión impresa ISSN 0071-1675

Estud. cult. náhuatl vol.67  Ciudad de México ene./jun. 2024  Epub 19-Ago-2025

https://doi.org/10.22201/iih.30618002e.2024.67.78487 

Reseñas y comentarios bibliográficos

Cuatro obras históricas de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. Edición basada en los manuscritos autógrafos del Códice Chimalpahin

* Instituto Nacional de Antropología e Historia (México) Dirección de Estudios Históricos cbattcock@yahoo.com.ar

Vásquez Galicia, Sergio Ángel. 2022. Cuatro obras históricas de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. Edición basada en los manuscritos autógrafos del Códice Chimalpahin. ., México: Universidad Autónoma Metropolitana, 602 ppp.


La historia de los manuscritos contenidos en los tres volúmenes del ahora llamado Códice Chimalpahin puede pensarse como un entramado intrigante que discurre a lo largo de los complicados momentos históricos que ha vivido la sociedad mexicana en los últimos cinco siglos. Tras su elaboración, estos documentos pasaron por las manos de notables personajes como Carlos de Sigüenza y Góngora, Lorenzo Boturini y José María Luis Mora; luego permanecieron en la Foreign Bible Society, ubicada en el Reino Unido, durante los siglos XIX y XX, hasta que finalmente fueron recuperados por el gobierno mexicano y quedaron resguardados en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.

El Códice Chimalpahin posee una trayectoria documental que sin duda resulta atractiva y que se presta a amplias discusiones sobre el pasado; sin embargo, no debe perderse de vista que la heterogeneidad de las informaciones que albergan sus volúmenes fue confeccionada a lo largo del siglo XVI y las primeras décadas del siglo XVII. Ahora bien, una parte importante del Códice… corresponde a la documentación autógrafa del peculiar y polémico Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, la cual fue editada en el notable y cuidadoso trabajo que Sergio Ángel Vásquez llevó a cabo en el libro titulado Cuatro obras históricas de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. Al respecto, cabe mencionar que esta obra es resultado de un interés que se remonta hasta la estancia posdoctoral del autor en la Universidad Autónoma Metropolitana hace poco más de un lustro.

Las gestiones institucionales que han impulsado las investigaciones históricas en México no son un asunto menor para detallar la coyuntura que permitió este importante producto académico. En 2015 el gobierno de México se decidió a adquirir los tres volúmenes que contienen estos valiosos documentos, evitando su subasta y trayéndolos al país, lo que permitió una mayor amplitud en su consulta y benefició a todos los investigadores que no podían sortear un compromiso económico tan fuerte como para acudir a Europa a revisar los textos. En este sentido, la recuperación del Códice… se enmarca en una ambiciosa apertura académica digital que incluso ha derivado en insustituibles plataformas electrónicas de digitalización de los acervos históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Sin duda, estos instrumentos permitirán que en el futuro sean más las y los investigadores que puedan ofrecer ediciones de calidad sobre la documentación histórica resguardada por las instituciones públicas de nuestro país, al alentar que productos de calidad académica, como el que aquí se reseña, sean más plausibles en las décadas venideras.

Entrando en materia, Sergio Ángel Vásquez Galicia nos presenta una novedosa edición de cuatro obras históricas escritas por Fernando de Alva Ixtlilxochitl, la cual parte de una cuidadosa lectura de los manuscritos originales, complementada con un análisis bien documentado y una transcripción confiable y respetuosa de los escritos del afamado cronista del Aculhuacan. Específicamente, el autor trabajó los siguientes textos, todos integrados en los volúmenes del Códice Chimalpahin: la Sumaria relación de todas las cosas que han sucedido en esta Nueva España, la Relación sucinta en forma de memorial de las historias de Nueva España, el Compendio histórico de los reyes de Tetzcoco y la Sumaria relación de la historia general de esta Nueva España.

Cada uno de estos documentos, con sus respectivas particularidades, insta a los historiadores a estudiar las circunstancias en las que Alva Ixtlilxochitl produjo sus manuscritos, así como los destinos y usos que éstos han tenido a lo largo del tiempo. Para resolver tales cuestiones, Sergio Ángel Vásquez presenta un estudio introductorio dividido en dos partes: la primera se ocupa del oficio de historiar del cronista Ixtlilxóchitl y la segunda repasa las trayectorias de los documentos e incluye un minucioso y detallado análisis sobre los contextos de las informaciones que éstos contienen, haciendo claras sus diferencias editoriales y argumentales con respecto a ediciones anteriores. Este último apartado constituye una contundente exploración de la rigurosidad analítica con la que se preparó esta publicación.

Para la crítica historiográfica contemporánea resulta imprescindible pasar de caracterizar toda la obra de los cronistas virreinales tan sólo como documentos que exponen los méritos y servicios del grupo social al que pertenece Fernando Alva Ixtlilxochitl. Para ello, Vásquez Galicia propone en la primera parte de su estudio introductorio una renovada indagatoria que atiende las inquietantes preguntas respecto a las inspiraciones que motivaron a Ixtlilxóchitl a historiar. Con ello el autor dirige su análisis hacia las relaciones sociales que el tetzcocano tuvo con otros actores de la vida política del virreinato, para así reflexionar sobre el sentido de pertenencia de Ixtlilxóchitl con un estrato social, el de una antigua nobleza indígena que consiguió, por momentos y no sin dificultades, reincorporarse una y otra vez. Al integrar a este estudio una cuidadosa narrativa sobre los datos biográficos de Alva Ixtlilxóchitl, se nos proporciona información que resulta útil para dilucidar la proximidad del cronista con algunos cuerpos institucionales novohispanos y también se potencian los argumentos que explican su obra. Al respecto destaco dos elementos: por un lado, la decadencia del cacicazgo de San Juan Teotihuacan, vinculado a la familia de Alva y, por el otro, la relación que ésta tuvo con dos clérigos jesuitas, Horacio Carochi y Jácome Basilio, lo cual reafirma la destreza con la que el cronista se movió entre la sociabilidad europea e indígena.

En Cuatro obras históricas… Vásquez Galicia llama la atención sobre la tradición histórica náhuatl, tanto oral como pictográfica, de la que Ixtlilxóchitl abrevó un sinnúmero de informaciones que utilizó en los esquemas narrativos que a él le interesaba registrar sobre el pasado de la cuenca lacustre. No obstante, el autor también escudriña los argumentos con los que el cronista de Acolhuacan se refirió a los criterios de confiabilidad de las informaciones que le fueron proporcionadas por indígenas principales del centro-oriente de la cuenca lacustre, quienes, como era sabido por Ixtlilxóchitl, tenían sus propias argucias para enunciar el pasado, tal y como acontecía también con los cronistas españoles. En ambos casos, Vásquez Galicia nos previene en la lectura de la documentación histórica con elementos suficientes para comprender la agilidad con la que Alva se movió entre españoles e indígenas, precisando su viveza para inmiscuirse entre los descendientes de los antiguos gobernantes de la cuenca y manteniendo esa sutil, pero constante, denuncia sobre la parcialidad de la visión europea en torno a la conquista.

Siguiendo las líneas que anteceden a la revisión de las Cuatro obras históricas, resulta relevante que, a la par de sus indagatorias históricas, Ixtlilxóchitl despuntó en el uso de la retórica y las estrategias discursivas de la tradición hispánica, inspirándose en sus propias búsquedas y curiosidades respecto al pasado europeo. Y, precisamente, dichas motivaciones se evidencian gracias a la transcripción de Vásquez Galicia, quien hace inteligibles los textos de Alva para el lector contemporáneo mediante una paleografía modernizada, pero que respeta de forma integral la narrativa del cronista. De este modo, la detallada transcripción de las Cuatro obras históricas… conservan la erudición escrituraria de Ixtlilxóchitl, donde hace gala de su conocimiento de la época antigua prehispánica y europea, así como de la historia de la Iglesia y de las guerras entre los diferentes reinos que componían las intrigas del poder político y económico tanto en el altiplano central mesoamericano, como en el otro lado del océano Atlántico.

Para comprender el entramado bajo el cual se insertan estas obras de Ixtlilxóchitl, Sergio Ángel Vásquez explica de manera concisa y erudita los motivos centrales que pueden identificarse en la interpretación de la historia que el sabio de la antigua tradición aculhua hizo en sus manuscritos. En sus obras Ixtlilxóchitl denota su necesidad de incorporar a los grupos indígenas, y particularmente a los aculhuas, en el plan salvífico cristiano, denostando toda aquella actividad religiosa que contravenga ese divino mandamiento (particularmente expresando el desdén del autor y su linaje a las actividades idolátricas). No obstante, Alva también calificó de penitencia los atropellos y las contradicciones humanas que terminaron por empeorar la subsistencia de macehuales y pipiltin en el territorio novohispano, tema que Vásquez Galicia trabaja intelectualmente en algunos conceptos centrales como el abuso, el despojo, el agravio y el olvido, con lo cual se hila una semántica exploratoria que enriquece nuestra interpretación sobre el conjunto de las narrativas elaboradas por el cronista tetzcocano.

En particular, la segunda parte del estudio introductorio llama la atención al visibilizar desde los primeros párrafos la importancia que la obra y figura de Ixtlilxóchitl tuvo sobre otros intelectuales virreinales, como Sigüenza y Góngora, Veytia o Clavijero. Esto deja al lector la ardua labor de hilar diferentes obras escritas durante diferentes momentos del periodo novohispano para comprender después las aproximaciones que políticos mexicanos, ya durante la república independiente, tuvieron hacia la historia. Asimismo, este apartado hace referencia al uso de la retórica de Ixtlilxóchitl como el punto de partida para pensar al Nezahualcoyotl “pío y filosófico”, llevándolo al extremo de considerarlo, como atinadamente retoma Sergio Ángel Vásquez, como improbable, pero discursivamente funcional, “impulsor del federalismo desde tiempos prehispánicos” (p. LXXV).

De igual forma, Sergio Ángel Vásquez revisa puntualmente la historia de estos manuscritos autógrafos en su recorrido por distintas manos y repositorios a lo largo del tiempo. El autor se detiene a entrelazar y resaltar las importantes relaciones entre los textos originales y sus copias, así como con los posteriores trabajos profesionales académicos y editoriales; tres puntos fundamentales que Sergio Ángel Vásquez toma de manera analítica y rigurosa para apuntalar una obra bien documentada que ofrece un estudio panorámico y sistemáticamente argumentado en torno a las aristas que constituyen las líneas de investigación sobre estos manuscritos.

En la segunda parte de su estudio introductorio, Vásquez Galicia propone un esquema de cuatro etapas que permiten identificar las fases de la ubicación de la invaluable documentación de Alva Ixtlilxóchitl. Estas etapas exploran procesos cruciales sobre los intereses de algunos sectores de las sociedades en la escritura de la historia: el resguardo de estos volúmenes en un colegio jesuita, su sustracción por un particular, su localización en Londres y la compra y digitalización emprendidas por el gobierno mexicano a mediados de la década pasada. Los procesos mencionados son ejes temáticos por sí solos, propositivos para el desarrollo de nuevas líneas temáticas sobre la lectura, recepción y conceptualización del pasado prehispánico, y que se centran en las diferentes formas en que fueron pensados los trabajos de Alva en distintas temporalidades.

La lectura del perspicaz orden propuesto por Sergio Ángel Vásquez nos invita a los lectores a reflexionar sobre las suspicacias que despertaban las obras del cronista del Aculhuacan. Específicamente, el libro nos remite a intelectuales como Sigüenza, y muy posiblemente los jesuitas novohispanos, quienes se preguntaron por las discrepancias de los manuscritos de Alva con respecto a otras narrativas históricas sobre el periodo prehispánico, sin que esto les impidiera valorarlos como materiales dignos de ser legados e integrados en sus acervos documentales.

En contraste, Sergio Ángel Vásquez nos recuerda en esta edición que los escritos de Alva Ixtlilxóchitl también fueron vistos como bienes intercambiables, concepción que, en su momento, quizá demeritó su contenido. Así, el autor hace un repaso sobre la sustracción del Códice Chimalpahin del repositorio bibliotecario que lo albergaba y su inmediato traslado a la Foregin Bible Society, cuyos miembros lo consideraron encuadernados americanos que no merecieron más que su almacenamiento. Finalmente, se narra la llegada de los manuscritos a la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (Bnah), el subsecuente proceso de revalorización de los escritos como fuentes angulares del patrimonio histórico de México y su digitalización con miras a su preservación y disponibilidad para consulta. Cada uno de estos ejes constituyen líneas que deben ser exploradas en mayor profundidad a futuro, pero este trabajo permite dilucidar para entender los cambios en la relación que las sociedades humanas tenemos con la concepción de las fuentes históricas.

En otro orden de ideas, Sergio Ángel Vásquez lleva a cabo una aguda revisión de las trayectorias que siguieron las copias que se utilizaron para publicar las principales ediciones de los trabajos de Ixtlilxóchitl durante los siglos XIX y XX, como la generada por el caballero Lorenzo Boturini entre 1737 y 1739. De este modo, el autor identifica las salidas de las transcripciones hacia el extranjero, sus diferentes lecturas y las consecuentes recepciones que éstas tuvieron en diferentes momentos del devenir. En particular las copias elaboradas por Boturini pasaron a manos del anticuario y bibliógrafo José Fernando Ramírez durante el siglo XIX, quien luego las trasladó a Bonn, Alemania, durante su exilio. Ramírez falleció y sus papeles fueron vendidos por separado en Londres, Inglaterra. De este modo, algunos tomos de las copias de Boturini volvieron al continente americano, al ser adquiridos sucesivamente por ciudadanos estadounidenses y luego donados a la Newberry Library of Chicago; mientras que a otros volúmenes, el III y IV, se les perdió la pista en Madrid.

Esta minuciosa narrativa explorada por Sergio Ángel Vásquez es una emocionante invitación a pensar sobre la utilidad y el valor que los documentos autógrafos virreinales y las poquísimas copias tuvieron a lo largo del siglo XIX. Asimismo, el autor pone sobre la mesa un espacio para reflexionar sobre la valorización y los cambios que hemos tenido como historiadores con respecto al acceso a las fuentes históricas entre los siglos XX y XXI. Destaca la discusión documental y bibliográfica sobre lo original y las copias, la cual ha tomado nuevos derroteros relacionados con la intervención y la fidelidad de lo escrito o la intervención misma del copista que en ocasiones logramos identificar, por ejemplo, en los trasuntos de Diego García Panes, ubicados en el Archivo General de la Nación de México, o en los de Veytia, localizados en la Biblioteca Nacional de Francia, ambos derivados de la copia de Boturini. De igual forma contamos con las copias dentro del conjunto de obras denominadas como “Memorias de Nueva España”, producidas a finales del siglo XVIII y que hoy se resguardan en distintas instituciones de España y México.

Cada una de estas puntualizaciones no representa un asunto para nada menor, sino que plantea la necesidad de historiar la conformación de los acervos de los distintos repositorios nacionales e internacionales, además de reflexionar sobre la atención que los manuscritos recibían a través de las distintas coyunturas políticas que se presentaron en México y España entre los siglos XIX y XX, las cuales repercutieron en la forma de consulta, el cotejo de la información y la interpretación misma de los historiadores en un mundo que, previo a la internet, tenía muy pocas opciones de consulta rápida y cruzada de la información.

Además, la nutrida revisión que Sergio Ángel Vásquez hizo de las ediciones parciales y completas de las obras de Ixtlilxóchitl nos da una idea sobre los cambios y motivaciones históricas que los diferentes editores tuvieron a lo largo de casi dos siglos. Destaca la labor de Edmundo O’Gorman y su equipo, quienes realizaron la mayor empresa para conseguir el cotejo entre diferentes copias, pero sin contar con la identificación de las obras autógrafas. En ese sentido, la edición aquí comentada constituye un valioso aporte en el curso de la larga y complicada labor historiográfica en torno a la obra de Ixtlilxóchitl, además de que incorpora un cuadro que sintetiza los diferentes cambios, faltantes y errores entre las ediciones de las diferentes obras del cronista tetzcocano incluidas en este cuidadoso trabajo editorial, y hace una revisión descriptiva que propone fechas y momentos específicos para la escritura original de cada uno de estos manuscritos. Es, pues, una propuesta que se sostiene a partir del manejo crítico de los trabajos que los especialistas en esta materia han llevado a cabo previamente, pero que no deja de incorporar hipótesis propias y hacer notar malentendidos anteriores, labor que sólo es posible mediante la consulta de los manuscritos autógrafos. Así, por ejemplo, Vásquez Galicia señala acertadamente sus discrepancias con respecto a la postura de O’Gorman de incorporar los manuscritos que Ixtlilxóchitl añadió a manera de “Dedicatoria” y “Prólogo” al texto de la Sumaria relación de la historia general, cuando en realidad ambos preludios corresponden a la equivocadamente llamada Historia de la nación chichimeca, como queda demostrado en la composición encuadernada de estos manuscritos originales.

Sergio Ángel Vásquez cierra la segunda parte de su estudio introductorio mediante la descripción de sus criterios de transcripción y con un importante ejercicio: el cotejo de las tres firmas que sabemos que corresponden a Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, ubicadas en diferentes documentos virreinales, una de las cuales se encuentra entre los manuscritos que forman parte del Códice Chimalpahin. Tres rúbricas que no son iguales y cuya disparidad, como propone Vásquez Galicia, respondería a la posibilidad de que una misma persona en la Nueva España tuviera varias firmas, las cuales también se adecuarían a los cambios en su posición social o al destinatario final al que estaría dirigido el texto autografiado; es decir, que las rúbricas serían un estilo de distinción social respecto al estrato al que se pertenecía en la sociedad novohispana.

En suma, la lectura de esta edición se presta para repensar sobre los objetivos de la historia, la modelación de los pasados de los autores de las fuentes históricas, así como la categorización de las informaciones producidas por ellos y por quienes les han leído. La lectura sistémica de estas cuatro obras históricas permite aproximarse a los criterios de formación social e histórica que Ixtlilxóchitl atravesó con respecto a las tensiones que se vivían en el aparato de gobierno virreinal, tarea para la cual resulta central conocer la presencia del cronista en los foros en los que incidió. Esto último permite comprender las formas en las que Alva percibió la época en la que vivió y la forma en que transformó su identidad durante la madurez identitaria que se percibe en su escritura al momento de redactar los textos contenidos en el libro aquí reseñado.

Nos encontramos frente a un trabajo enriquecedor que responde a las necesidades editoriales que demanda tanto la disciplina de la investigación histórica, como la más amplia lectura social interesada por las crónicas virreinales. Resulta relevante señalar que ambos caminos no son dispares, sino que deben nutrirse para insistir en una mirada amplia y dialógica que explique las nociones fundamentales sobre las que un autor detalló su pasado, sin diluir la escritura autoral de quien vivió ese pasado. Un reto que Sergio Ángel Vásquez Galicia hizo suyo para hacernos llegar una lectura amable, pero atenta y bien documentada, sobre estas cuatro obras históricas.

Recibido: 03 de Noviembre de 2022; Publicado: 06 de Febrero de 2024

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