Los años pasan y dejan información que, si no se recupera, queda en las páginas del olvido. Aquellos que vivieron ciertos sucesos no siempre dejan rastro de ellos. Esa es la importancia de la historia: dejar huellas de esos acontecimientos, y qué mejor manera de hacerlo que a través de la escritura, la fotografía o la grabación. Así, mediante pequeñas notas, se pueden recuperar ideas y reconocer a los protagonistas que han marcado la trayectoria de la Facultad de Medicina de la UNAM y su publicación, la Revista de la Facultad de Medicina.
Celebrar el LXV aniversario de la Facultad de Medicina de la UNAM implica dimensionar su enorme valor como cuna del conocimiento y la educación, que a lo largo de los años, ha formado a generaciones de profesionales de la salud libres, críticos y productivos.
El origen de la Escuela de Medicina -como se le denominaba hasta 1933- se remonta a 1578, con la aprobación de la Cátedra Prima de Medicina en la Real y Pontificia Universidad de México, la institución de educación superior más antigua del continente americano1.
En 1951 se decidió construir un edificio para la Facultad de Medicina en los terrenos del Pedregal, donde se ubicaría la Ciudad Universitaria. Su desarrollo estuvo de la mano de importantes acontecimientos del país que repercutieron en su funcionamiento:
En 1910, el estallido de la Revolución Mexicana trajo consigo inestabilidad política, económica y académica. La disminución demográfica y la crisis alimentaria derivadas del conflicto impactaron también en el ámbito de la medicina. Enfermedades endémicas como el tifus, el sarampión, la neumonía, la tuberculosis y las diarreas hicieron que la Escuela Nacional de Medicina tuviera un papel crucial en esta etapa histórica, y su participación no se limitó al ámbito científico. Además de que debió adaptarse a la austeridad impuesta por la situación, los constantes cambios políticos derivaron en una alta rotación de directores: entre 1911 y 1916, la institución tuvo nueve distintos.
A pesar de este contexto de crisis, en medio de delegaciones internacionales, noticias y celebraciones por el Centenario de la Independencia, el Congreso aprobó la iniciativa de ley para la creación de la Universidad Nacional. Esta nueva institución estaría conformada por las Escuelas Nacionales Preparatoria, de Jurisprudencia, de Ingeniería, de Bellas Artes, de Altos Estudios y de Medicina. Desde entonces, la Facultad de Medicina ha sido de gran importancia por ser una institución educativa y formadora de profesionales de la salud.
Sus directores trabajaron incansablemente para mejorar el plan de estudios, pero también se preocuparon por acondicionar el edificio del antiguo Tribunal de la Inquisición con el fin de que fuera adecuado para la enseñanza. Sin embargo, pese a los esfuerzos realizados, el ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, don Justo Sierra, lo consideró totalmente inapropiado, “inservible para el objeto”. Como resultado, la Escuela de Medicina fue trasladadó a la recién inaugurada Ciudad Universitaria 2.
Durante más de un siglo, en el antiguo Palacio de la Inquisición se formaron generaciones de médicos que dieron nueva vida a esas instalaciones, antes marcadas por el terror y el sufrimiento. Sus espacios fueron transformados en aulas, laboratorios, anfiteatros, biblioteca y oficinas de la Escuela Nacional de Medicina, que con el tiempo resultó inadecuada e insuficiente para los cambios que habían ocurrido en la medicina durante esos más de 100 años, así como en la población que albergaba, la cual había crecido notablemente.
Con la construcción de la Ciudad Universitaria, el 22 de marzo de 1954 se entregaron las nuevas instalaciones, que reunieron en un solo espacio a todas las escuelas que antes estaban dispersas en distintos predios.
El 17 de marzo de 1956, profesores, alumnos y personal administrativo se reunieron en el patio del Palacio de la Escuela de Medicina para despedirse y agradecer al edificio que los había albergado por tantos años.
Con las palabras del Dr. Raoul Fournier en el auditorio de las nuevas instalaciones -espacio que hoy lleva su nombre- se dio inicio a la enseñanza de una “medicina integral y humanística”. Ahora, además de impartir teoría y práctica, era posible fomentar la investigación y la difusión de la cultura3.
En una tarde de otoño de 1958, en la Dirección de la Facultad de Medicina de la Ciudad Universitaria -un espléndido edificio inaugurado apenas dos años antes-, el director Raoul Fournier Villada se reunió con un grupo de médicos e investigadores entusiastas: Efrén del Pozo, Fernando Quiróz, Alfonso Millán, Alfonso Angelini, Bernardo Sepúlveda, Ruy Pérez Tamayo, Magín Puig Solanes y Fernando Latapí. Juntos acordaron instituir una revista para la Facultad de Medicina. Así nació el primer Consejo Editorial, y aquel proyecto se convirtió en realidad en enero de 1959, con la publicación del primer número de la Revista de la Facultad de Medicina.
En el primer editorial de la revista, el Dr. José Joaquín Izquierdo Raudón expresó el espíritu que animó a sus pioneros:
“[La revista] se ha publicado porque llegó un momento de madurez en el que médicos, especialistas, maestros, investigadores y autoridades escolares, movidos por deseos comunes, consideraron la enorme satisfacción que representa participar en el movimiento ascendente de la Facultad. Para ello, canalizaron sus intenciones más nobles e íntimas de difundir y diseminar el conocimiento a través de un órgano característicamente universitario, en el que el denominador común es la altura de intereses y la enorme generosidad”4.
Como si de un ser vivo se tratara, la revista ha experimentado las distintas etapas de desarrollo de la mano del ciclo de vida de la Facultad. Su aparición en el ámbito editorial ocurrió durante la dirección del Dr. Raoul Fournier Villada, y desde entonces se ha nutrido de la entusiasta participación de investigadores y médicos. Se le bautizó con el nombre Revista de la Facultad de Medicina, título que lleva con orgullo hasta hoy.
Los primeros años de la publicación transcurrieron entre los avatares de los turbulentos años sesenta, una época de interesantes eventos políticos, académicos y científicos que también, la Facultad de Medicina, ha sumado a su existencia y que se han plasmado y difundido en sus páginas. Y aunque ha enfrentado alguno que otro achaque, han sabido sortearlos con éxito5.
Juntas, la Facultad y la Revista han caminado desde su nacimiento por el sendero de la modernización, la equidad real y la diversidad. A lo largo de este tiempo, han experimentado transformaciones positivas y han realizado diversas actividades que han dejado muchas satisfacciones: contribuir a los proyectos de vida de los jóvenes, convirtiéndolos en académicos destacados y encauzándolos hacia la excelencia como investigadores y divulgadores; así como dar visibilidad a las iniciativas reflexivas y renovadoras de los profesionales de la salud en su camino para convertirse en líderes capaces de asumir nuevos paradigmas e insertarse en los cambios sociales y tecnológicos de los actuales modelos de salud6.
Fue hasta 1960 cuando la Escuela de Medicina alcanzó su mayoría de edad, se convirtió en Facultad y, a partir de ese año, comenzó a impartir cursos de posgrado, ya establecida en Ciudad Universitaria7. Con el tiempo y tras varias etapas, la Facultad impulsó la formación del Programa de Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud, que integró lo que otrora eran programas dispersos y que, desde hace más de 30 años, coordina la formación de maestros y doctores8.
La Facultad asumió el compromiso de ser la red social que aporta los recursos humanos necesarios para atender la salud de la población mexicana, al preparar médicos clínicos con una sólida formación en las áreas básica y sociomédica, capaces de desenvolverse en cualquier ámbito social con una visión ética y humanística. Asimismo, se ha preocupado por formar especialistas, maestros y doctores altamente capacitados, que contribuyan efectivamente a optimizar el sistema de salud mediante la generación de nuevos conocimientos. También ha trabajado continuamente en la actualización y el progreso de sus egresados denodados, quienes, con dedicación, se desempeñan en la primera línea de atención a todo lo largo y ancho del país.
En ese sentido, desde su fundación, la Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM ha contado con colaboraciones importantes en las que se abordan temas de interés para la comunidad estudiantil, médica e incluso para el público en general. La Revista ha sido una fuente confiable, amena, actual y, sobre todo, práctica, además de un vínculo con la Facultad. Reforzar estos lazos permite a sus lectores sentir que siempre serán parte integral de la Facultad y de la Universidad9,10.
Respecto de la organización docente de la Facultad, las páginas de la Revista han incluido la historia de los departamentos que la integran. En la sección “Conoce tu Facultad”, se ha ofrecido información relevante sobre áreas como Anatomía, Biología Celular y Tisular, Bioquímica, Cirugía, Historia y Filosofía de la Medicina, Microbiología y Parasitología, entre otras (tabla 1).
Tabla 1 La Revista de la Facultad de Medicina ha publicado reseñas históricas de los departamentos de la Facultad
| Departamento | Artículo | Edición |
|---|---|---|
| Programa de Apoyo y Fomento a la Investigación de Estudiantes (AFINES) | Evolución de la formación de investigadores en pregrado en la Facultad de Medicina, UNAM | Vol. 44 N.° 4 Julio-Agosto, 2001 https://tinyurl.com/2dltuaky |
| Anatomía | La antropología física y la medicina en la UNAM | Vol. 50, N.° 1, Enero-Febrero, 2007 https://tinyurl.com/2cmk4mft |
| Cirugía | Laboratorio de Cirugía Experimental del Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina de la UNAM | Vol. 54, N.° 3. Mayo-Junio 2011 https://tinyurl.com/25tc3tc2 |
| Integración de Ciencias Médicas | Centro de Enseñanza y Certificación de Aptitudes Médicas (CECAM) | Vol. 54, N.° 4. Julio-Agosto 2011 https://tinyurl.com/23u5eqjr |
| Unidad de PET/CT | La Unidad de PET/CT | Vol. 54, N.° 5. Septiembre-Octubre 2011 https://tinyurl.com/2ysvmlj2 |
| Radioteca de la Facultad de Medicina de la UNAM | La radioteca de la Facultad de Medicina de la UNAM | Vol. 54, N.° 6. Noviembre-Diciembre 2011 https://tinyurl.com/222bpv3z |
| Biología Celular y Tisular | Enseñar histología en esta época | Vol. 55, N.° 2, Marzo-Abril 2012 https://tinyurl.com/254z5w5n |
| Unidad de Medicina Experimenta | Unidad de Electrofisiología Clínica, UNAM | Vol. 55, N.° 5. Septiembre-Octubre 2012 https://tinyurl.com/25kfnoqb |
| Biblioteca | La biblioteca de la Facultad de Medicina de la UNAM. Antecedentes y desarrollo 1992-2012 | Vol. 56, N.° 1, Enero-Febrero, 2013 https://tinyurl.com/29znosyl |
| Bioquímica | El Departamento de Bioquímica y Biología Molecular | Vol. 56, N.° 2. Marzo-Abril 2013 https://tinyurl.com/24tr6nob |
| Enseñanza Clínica | Las actividades docentes de los profesores clínicos del PUEM desde la perspectiva de los residentes | Vol. 56, N.° 5, Septiembre-Octubre 2013 https://tinyurl.com/285vb7q4 |
| Historia y Filosofía de la Medicina | El archivo histórico de la Facultad de Medicina: su pasado y su presente | Vol. 56, N.° 6, Noviembre-Diciembre 2013 https://tinyurl.com/2728eoy4 |
| Coordinación de Posgrado | Breve historia del Posgrado en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud | Vol. 65, N.° 4, Julio-Agosto 2022 https://tinyurl.com/2b8apgh5 |
| BiDi | La biblioteca médica digital: Un recurso para la formación continua y la actualización profesional | Suplemento N.° 1, 2023 https://tinyurl.com/229gq7p7 |
La Revista también fundamental para transmitir mensajes de apoyo durante tiempos turbulentos para la Universidad. Un ejemplo de ello ocurrió cuando la Facultad de Medicina mantuvo un desempeño ejemplar durante un periodo en el que se cerraron ilegalmente sus puertas. Desde la semana siguiente al cierre, se organizó la continuidad de sus labores de investigación y docencia mediante clases extramuros para los alumnos de primero y segundo año en múltiples sedes proporcionadas por los hospitales donde se atiende a los estudiantes de años superiores. Se establecieron grupos fijos, pases de lista, profesores estables, exámenes parciales departamentales, entre otras estrategias. Solo se vio afectada la enseñanza de las prácticas, las cuales se regularizaron en pocos meses. La formación en especialidades, maestrías y doctorados continuó sin contratiempos.
A partir de estas acciones, la Facultad puso, como en múltiples ocasiones, el ejemplo al regularizar sus actividades, al construir la unidad de los universitarios y fortalecer a la comunidad10.
En el marco de las jornadas electorales de 2000, como otra muestra de integridad educativa y compromiso con el país, y pese a todos los pronósticos, la Facultad, en armonía con el pensamiento de la Universidad, respaldó el mensaje del rector, Dr. Juan Ramón de la Fuente, quien el 5 de julio, ante el Cuerpo Directivo de la Universidad, pronunció un discurso que fue publicado en la Revista para compartirlo con la comunidad médica:
“Quienes pensaron que una nueva crisis se abatiría sobre la Universidad en torno al proceso electoral se equivocaron. Una vez más la madurez de la comunidad universitaria estuvo por arriba de los embates y las múltiples provocaciones. Llegó el 2 de julio y la Universidad ni se cerró ni protagonizó escándalo alguno. Por el contrario, los universitarios ejercimos con absoluta libertad y con plena conciencia nuestros derechos ciudadanos y contribuimos como institución, en el ámbito de nuestras competencias, a fortalecer un proceso electoral del que todos los mexicanos nos sentimos orgullosos”11.
En definitiva, no se puede hablar de la historia, el desarrollo y el futuro de la Facultad de Medicina sin vincularlos al nacimiento y evolución de la Revista de la Facultad de Medicina. Se trata de una relación inseparable, desde y para siempre.
¡Que no sean solo ٦٥ años! Que sumen más años, que Facultad y Revista continúen festejando juntas décadas de logros fruto del esfuerzo de los mexicanos que han creído en esta, su Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, para informar y cuidar la salud de todas las personas que forman este gran país: los Estados Unidos Mexicanos.










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