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Revista de la Facultad de Medicina (México)

versión On-line ISSN 2448-4865versión impresa ISSN 0026-1742

Rev. Fac. Med. (Méx.) vol.67 no.6 Ciudad de México nov./dic. 2024  Epub 07-Feb-2025

https://doi.org/10.22201/fm.24484865e.2024.67.6.07 

Arte y medicina

El gato que hizo visible una vocación

Teresa I. Fortoul van der Goes


“Louis Wain se apropio de los gatos.

Invento un estilo gato, una sociedad

gato y todo un mundo de gatos”.

H.G. Wells

La esquizofrenia puede manifestarse de diversas maneras y, generalmente, los síntomas comienzan en la juventud, una etapa en la que, con frecuencia, se confunden con algún otro padecimiento psiquiátrico. La pérdida de contacto con la realidad dificulta la integración de la persona con su entorno, ya que el paciente puede debutar con pensamiento confuso, al que se agregan imágenes y sonidos: alucinaciones y delirio.

Esta mente dividida -eso significa esquizofrenia- puede tomar varios caminos, y uno de ellos es el arte, que además sirve como una manera de expresar sentimientos y emociones, un terreno no explorado por las personas con esta enfermedad, a quienes Wain representa1.

Louis William Wain nació en Londres en 1860 como único hijo varón, con cinco hermanas. Acudió a la escuela hasta los 10 años, ya que, por haber nacido con labio hendido, su médico recomendó a sus padres no enviarlo a la escuela ni brindarle ningún tipo de enseñanza hasta esa edad. Con seguridad, esta recomendación debió causarle problemas en la escuela, ya que con frecuencia dejaba de asistir para dedicarse a vagabundear por Londres2.

Tras este periodo, estudió en la Escuela de Arte de West London, donde, por un corto tiempo, trabajó como profesor. Alienado por la sociedad, a los 20 años, tras la muerte de su padre, quedó como el soporte familiar de su madre y de sus cinco hermanas, ya que ninguna de ellas se casó. Se mudaron a un cuarto amueblado, pues los alquileres eran altos en Londres. Para esa época podían representar hasta la mitad de los ingresos, especialmente porque las mujeres victorianas estaban limitadas a procurar el bienestar familiar y la organización de las tareas domésticas3.

Decidió renunciar a su puesto como profesor y aventurarse como artista independiente, con cierto éxito. Sus trabajos fueron, en especial, dibujos de animales y escenas pastorales. Trabajó en diversas revistas como ilustrador, tales como Illustrated Sporting and Dramatic News e Illustrated London News. En 1881 publicó su primer dibujo: Bullfinches on the Laurels. Tan solo unos años después, causó un pequeño escándalo al casarse, a los 23 años, con Emily Richardson, 10 años mayor que él, algo que no era bien visto en esa época, y que además era la institutriz de sus hermanas. Pero la mala suerte lo atormentaría desde ese momento, pues ella quedó postrada en cama y, a los pocos años, murió de cáncer de mama. Antes de su muerte, su esposa adoptó un gato negro y blanco al que llamaron Peter; lo rescató de la calle y fue un claro apoyo durante su enfermedad. Para animarla, Louis a menudo se sentaba en la cama junto a ella y comenzaba a dibujar a Peter en diversos ángulos, retratándolo cómicamente. Esto no solo la alegraba, sino que, además, los dibujos eran tan buenos que Emily insistió en que los publicara. Ella no vivió para verlo, pero esa sugerencia marcó el futuro de su esposo, quien, a partir de ese momento, se dedicó a dibujar especialmente gatos2,4.

Después de la muerte de su esposa, y quizá a raíz de que el gato Peter supuso un gran apoyo para Emily y sentía que lo acercaba a ella, Louis siguióhaciendo dibujos de gatos con características humanas y muy inglesas: tomar el té o jugar al golf. En 1886, publicó en la edición navideña de Illustrated London News varios gatos que realizaban diversas actividades. En esta etapa, los gatos aparecían de pie sobre cuatro patas y sin vestimenta alguna. Paulatinamente, sus gatos se humanizaron más, vistiéndose con la ropa de la época y mostrando expresiones faciales muy notorias. A menudo parodiaban el comportamiento humano, satirizando las modas pasajeras de la época. Wain llevaba su cuaderno de bocetos a todas partes y representaba como gatos a las personas que encontraba en lugares públicos como restaurantes y plazas5.

Durante los siguientes 30 años, continuó ilustrando otras publicaciones, como libros para niños, revistas, periódicos y postales. Su amor por los animales lo llevó a ser partícipe de varias sociedades benéficas, aunque, durante toda su vida, las preocupaciones por su situación económica continuaron, ya que nunca fue un buen administrador del dinero. Todo lo que ganaba lo gastaba, por lo que subsistía con lo mínimo cada mes. Además, no era muy hábil en las cuestiones comerciales; a menudo vendía sus dibujos directamente, sin conservar ningún derecho sobre su reproducción. Nunca registró su obra y no hacía buenos contratos con las editoriales en las que trabajaba.

La entrada del siglo XX trajo mayores tristezas al artista. Su madre murió en 1910, la Primera Guerra Mundial introdujo la gripe a los países involucrados, y su hermana mayor Caroline murió por esa causa en 1917. Se dice que esto lo desestabilizó profundamente y, a partir de ese momento, Wain entró en una profunda depresión, pues, además, ella se encargaba de tomar las decisiones en la casa y de administrar el hogar2.

Desde entonces, sus cambios de humor se vieron marcados por frecuentes arranques de ira contra sus hermanas y pensamientos que lo hacían mover muebles con el propósito de protegerse de sus enemigos.

Para 1924, su comportamiento errático y, en ocasiones, agresivo ya no fue controlable por sus hermanas, quienes decidieron internarlo en el hospital para enfermos mentales de Springfield, en Tooting, en la sección para personas indigentes. Sus delirios y teorías obsesivas incluían la creencia de que la piel de los gatos producía electricidad y que, como los imanes, estos animalitos siempre miraban hacia el norte.

Cuando se hizo pública su situación, figuras como H. G. Wells, fanático de la obra de Wain, y la intervención personal de S. Baldwin, primer ministro inglés, ayudaron a su traslado al Bethlem Royal Hospital, en Southwark, para después, en 1930, llevarlo al Hospital Napsbury, en Hertfordshire. Ya en ese hospital, pasó sus últimos años con cierta mejoría en su estado, lo que le permitió seguir dibujando, pero ahora sus gatos eran de colores brillantes, con fondos florales y patrones cada vez más complejos y abstractos. Estuvo internado en el cuarto 7 de la galería 26, que estaba repleto de libros y revistas que almacenaba de manera compulsiva; su preocupación por dibujar lo mantenía alejado de los demás pacientes.

En algún momento de su estancia, se le indicó que el cuarto debía limpiarse. Él se paró rígido, en silencio, pero seguía sin inmutarse ante los movimientos para desalojar la basura que estaba acumulada. Los libros se apilaron junto con las revistas y periódicos en el corredor, y de pronto, él buscó entre el montón de basura, recogió una hoja de papel, se sentó en la cama y empezó a dibujar: un gato distorsionado con ojos almendrados fue el resultado.

Murió en ese hospital Bethlem en 1939, y lo enterraron en el panteón de St. Mary, en Londres. Los médicos que vieron a Wain en 1920 lo diagnosticaron como esquizofrénico, un término que se acababa de acuñar por el psiquiatra alemán Emil Kraepelin en 19081.

A pesar del diagnóstico, muchos dudan que se haya tratado de esquizofrenia. De acuerdo con los informes de varios psiquiatras de la época, Wain mostró síntomas psicóticos a partir del fallecimiento de su hermana. Es posible que el duelo haya sido el desencadenante del comportamiento desorganizado del que se informa en esos años. Otras opiniones describen que el artista ya era excéntrico y singular en los años anteriores.

Pero en esa época el estudio y la importancia del cuidado psicológico eran bastante primitivos. El conocimiento en el área todavía era muy escaso, por lo que las diferentes opiniones obedecen a este hecho2.

Las dataciones de sus cuadros, realizadas años después de su muerte, muestran un claro patrón en sus pinturas, que van desde el arte figurativo, en el que aparecen animales actuando como personas, hasta combinaciones de líneas y colores muy abstractas7.

El mismo año en que murió Wain, el psiquiatra Walter Maclay encontró en una tienda de basura y cosas usadas ocho dibujos de gatos, muy llenos de color. Uno de los dibujos era de un gato atigrado de color sepia con un fondo de hojas con colores suaves; otro de los dibujos era de un gato con pelo largo y ojos alargados, aparentemente en una actitud sospechosa de algo que estaba fuera de su vista. Otro más, rodeado de un fondo irregular como una fuerza eléctrica que emanara de su piel naranja. Los demás dibujos presentaban patrones simétricos, muy coloridos, pero todos estos patrones se reunían alrededor de un par de orejitas puntiagudas, unos ojos centelleantes y una amplia sonrisa. El psiquiatra de inmediato reconoció la obra de Wain. A estos gatos, en su conjunto, se les conoció como “Gatos caleidoscópicos”. Esta secuencia de ilustraciones la armó Maclay como un seguimiento de la evolución de la enfermedad de Wain. Posteriormente, Francis Reitman, del hospital Netherne, comentó que la secuencia demuestra la pérdida de la unidad psíquica y organización característica de la esquizofrenia. Describe cómo, en los pacientes que él ha observado, el deterioro conceptual ocurre y los patrones de organización desaparecen. Él contrasta la secuencia que hizo Maclay de los gatos, con los primeros dibujos bien organizados y, al final, los más abstractos. Los primeros, anteriores a la manifestación de esa enfermedad, deben seguir estudiándose6.

Se discute mucho sobre el diagnóstico del artista. Sin embargo, la reflexión más consensuada es que sus diferentes obras solo constituyen distintos momentos de su vida2.

La vida de Louis Wain nos demuestra que, si bien el arte es un medio por el cual se expresan los sentimientos y emociones, también retrata la percepción del artista y sirve para dar rienda suelta a la creatividad.

REFERENCIAS

1. Tambling K. Louis Wain, the man who drew cats. Apollo. The international Art Magazine. 2021 Dic 15. Disponible en: https://www.apollo-magazine.com/louis-wain-theman-who-drew-cats/Links ]

2. Flores García E. Los gatos de Wain y su misteriosa evolución. Disponible en: https://neuro-class.com/louis-wainy-sus-gatos/Links ]

3. Época victoriana. Enciclopedia Humanidades. Disponible en: https://humanidades.com/epoca-victoriana/#ixzz8pyswf4w1Links ]

4. Moody P. The Forgotten Artist Who Changed the Way We Look at Cats. Another Man. 2018 Oct 18. Disponible en: https://www.anothermanmag.com/life-culture/10560/the-forgotten-artist-who-changed-the-way-welook-at-cats-louis-wainLinks ]

5. Academia Lab. Luis Wain. Actualizado el 27 de octubre de 2024. Disponible en: https://academia-lab.com/enciclopedia/luis-wain/Links ]

6. Haining P. Cat Compendium: The worlds of Louis Wain. Londres y Chicago: Peter Owen; 2004. p. 49. ISBN Epub 978-0-7206-1868-6. [ Links ]

7. Torres A. Louis Wain y los gatos: el arte visto a través de la esquizofrenia. Unas pinturas de felinos atravesadas por un trastorno mental. Psicología y mente. 2015 Nov 30; actualizado el 17 de julio de 2024. Disponible en: Disponible en: https://psicologiaymente.com/miscelanea/louis-wain-gatos-arte-esquizofreniaLinks ]

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