Hemos leído con atención el artículo Combatir el edadismo: conciencia y mejores prácticas en la atención de salud de personas mayores1 y coincidimos en pensar que el edadismo en la atención a las personas mayores constituye un desafío complejo que demanda una respuesta multifacética por parte de la sociedad y de los profesionales de la salud en nuestros países. La erradicación de esta forma de discriminación requiere la implementación de estrategias que promuevan prácticas inclusivas y equitativas, centrándose en la diversidad de necesidades físicas, mentales, emocionales y sociales de las personas mayores. Visibilizar el problema del edadismo y fomentar la adopción de mejores prácticas son pasos cruciales para construir un sistema de salud que rechace la discriminación y los malos tratos.
Por ello, creemos que se debe fortalecer el buen trato hacia las personas mayores en los centros de salud. La dignidad de las personas debe atenderse no solo en aquellas con edades productivas. Existen recomendaciones de mejores prácticas basadas en normativas internacionales que son efectivas.2,3 En el caso peruano, se ha investigado sobre los problemas referentes al edadismo en los adultos mayores en el Perú y se coincide sobre los prejuicios intergeneracionales, lo que genera conflictos y desigualdades en diversos ámbitos.4 Por todo ello, creemos en la responsabilidad de los gobiernos para desempeñar un papel fundamental en la sensibilización y la protección de los derechos de este grupo etario, especialmente en los sectores educativo, cultural, laboral y sanitario, donde con frecuencia se observan vulneraciones a sus derechos.










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