En el artículo “Utilidad de mindfulness en el manejo de la ansiedad, el estrés y la calidad de vida de pacientes infértiles”1 se examina el efecto de mindfulness (atención plena) sobre la ansiedad, el estrés y la calidad de vida de mujeres infértiles. El tiempo de aplicación duró ocho semanas. Los resultados son esperanzadores en cuanto a la problemática tratada. Mindfulness disminuyó el estrés en las mujeres bajo tratamiento de la infertilidad. Por lo tanto, la calidad de vida se incrementó. Si bien la muestra es pequeña (37 mujeres en México), el resultado positivo puede permitir su planificación para otros espacios geográficos.
La literatura médica revisada indica que mindfulness puede reducir el estrés asociado a diversas enfermedades, no solo a la infertilidad, por ejemplo, el cáncer.2,3 El mindfulness, que proviene del budismo tibetano, se centra en la meditación a través de la respiración y el “escaneo” corporal. De este modo, muestra efectos positivos en la salud y en la reducción de los síntomas de enfermedades; ya que se basa en la meditación, se complementa mutuamente con otras estrategias terapéuticas y puede potenciar la reducción del estrés y mejorar la salud de forma integral.4
Creemos que a partir de este tipo de trabajos,1 se puede ampliar la aplicación e investigación de este tipo de terapias como coadyuvantes de múltiples enfermedades.
Además, en otro estudio se observó una correlación significativa entre el mindfulness y el agotamiento laboral (burnout) en profesionales de la salud mental,5 en quienes podría ser una opción válida de tratamiento. En ese sentido, este tipo de técnicas evidencian un carácter positivo para diversos grupos y enfermedades.










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