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Economía UNAM

versión impresa ISSN 1665-952X

Economía UNAM vol.6 no.17 Ciudad de México may./ago. 2009

 

Artículos

 

Tendencias recientes de la inversión extranjera directa española en México

 

Recent Trends of Spanish Foreign Direct Investment in Mexico

 

Jorge Antonio Pérez Pineda

 

Doctor en Economía Internacional y Desarrollo, profesor en la Universidad Anáhuac, México. <jperez@mora.edu.mx>

 

Resumen

Conocer los determinantes y las tendencia de la inversión extranjera en México por parte de los principales socios o inversores extranjeros en el país, resulta una necesidad mas allá de lo coyuntural, como un insumo que permita mejoras institucionales, reformas o implementación de leyes y reglamentos como la "Ley de inversión extranjera", o retos como la creación de ProMéxico. Por tal razón, el presente trabajo presenta una breve semblanza de las teorías de los determinantes de la inversión extranjera directa (IED), para centrarse en el análisis de la tendencia de la ied española en America Latina con énfasis en México, donde cada vez es más notoria la presencia del país ibérico en sectores como: el sector financiero, telecomunicaciones y transportes, energía, alimentos y bebidas.

 

Abstract

Understanding the determining factors and trends of foreign investment on the part of principal partners or foreign investors in the country has become a necessity beyond the merely contextual; it is an input that will permit institutional improvement, the reform or implementation of laws and regulations such as the "Foreign Investment Law", or challenges such as the creation of ProMéxico. For this reason, this work presents a brief description of the theories for the determining factors of foreign direct investment (FDI), in order to center on the analysis of the trends of Spanish fdi in Latin America; with particular emphasis on Mexico, where the presence of Spain is more and more notable in sectors such as: financial sector, transport and telecommunications, energy, food and beverages.

JEL classification: F00, F23, G21

 

Introducción

En los últimos 20 años los gobiernos mexicanos se enfocaron a realizar una gran variedad de ajustes y reformas estructurales, entre las que destacan las asociadas a disminuir la desigualdad económica y la lucha contra la pobreza, así como a dinamizar los sectores económicos más importantes del país, que pudieran servir como ancla para elevar las tasas de crecimiento nacional.

Lograr lo anterior ha llevado a buscar procesos estratégicos virtuosos como la firma de acuerdos y negociaciones comerciales con distintos países en el mundo, tales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) o el Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM), entre otros, que además de incrementar la inversión extranjera y el comercio, pudieran impactar positivamente en el crecimiento de la economía. Sin embargo, la percepción general es que estos acuerdos no han tenido el efecto 1

Estas observaciones ponen en cuestionamiento el papel del Estado y de las empresas en la economía, ya que el bienestar y crecimiento de un país, además de estar sostenido en políticas para sectores clave con ventajas comparativas concretas, también se encuentra asociado a empresas representativas quienes de manera estratégica son las principales responsables de la Inversión Extranjera Directa (IED),2 realizada en el mundo. España surge así como un caso de interés, ya que desde su incorporación en 1986 a la hoy Unión Europea ha mostrado un auge económico y empresarial que se debe analizar y conocer con mayor detalle.

En ese sentido resulta pertinente el estudio de experiencias de otras latitudes y casos de éxito que puedan replicarse en México o que sirvan de referente a gobiernos y empresas mexicanas.

Así, el presente trabajo se centra en la identificación de las causas que determinan los flujos de IED de empresas españolas que se han insertado de manera exitosa en México y ver si las tendencias observadas de esa inversión son consistentes con la teoría que explica su localización en términos geográficos y sectoriales.

Para ello, se presentan tres apartados que nos ubican al respecto. El primero sobre los enfoques teóricos de los determinantes de la localización de la IED, donde el papel de la empresa, y concretamente de la empresa transnacional (ETN), tiene un peso clave. El segundo apartado recoge las principales tendencias observadas de la IED española en America Latina en los últimos años, con énfasis en México. Derivado de ello, en un tercer apartado se revisan las empresas españolas más representativas en la región y el país, en términos de los flujos de inversión observados, valorando su concordancia con las causas identificadas por la teoría. Finalmente se dan las conclusiones.

Cabe aclarar que el análisis aquí realizado no pretende centrarse en la evaluación empírica sobre los determinantes de la IED de las empresas españolas, sino en rastrear, a partir de la literatura existente y de estadísticas disponibles, las causas que determinan su localización, aquellos sectores y empresas españolas representativas.

 

1 Aspectos teóricos de la IED

En torno al concepto de inversión extranjera hay dos elementos teóricos que son relevantes, el primero referente a quién o quiénes llevan a cabo esta inversión, y en consecuencia al estudio de las características internas de las empresas, su forma de administración, estructura organizacional, o de toma de decisiones, elementos que están fuera del presente análisis. El segundo elemento, se relaciona con las explicaciones sobre el movimiento y localización del capital a nivel internacional y regional, aspectos clave para entender las tendencias y causas de los flujos de la inversión extranjera directa, en los cuales nos interesa profundizar en el presente trabajo para conocer el tipo de IED española en México.

Esta matización teórica se vuelve importante dado que, aunque uno se centre en las teorías sobre la localización de la IED, es ineludible el tratamiento del papel de la empresa, aunque esté asociado a las características externas a la empresa, es decir, aspectos sectoriales, de su estructura de mercado o entorno competitivo.

Es por ello que el estudio sobre el auge de la IED en la actualidad está intrínsecamente relacionado con el estudio de la empresa y como ésta se ha ido adaptando a los contextos económicos en que se desenvuelve a lo largo del tiempo, los cuales se han tratado de explicar desde distintas perspectivas. Estos acercamientos teóricos han sido variados, por lo que para fines prácticos en el presente análisis los ubicamos en dos grandes grupos, que por sus características denominamos como enfoques clásicos, al primero y enfoques contemporáneos3 al segundo.

Respecto a los primeros, basados en una visión agregada de la economía que responde a la interrogante de ¿por qué comercian los países? y en consecuencia, por qué hay flujos de riqueza o inversión entre países, encontramos las siguientes explicaciones:

• Los modelos de Ricardo o Hckscher-Ohlin tradicionalmente responden a partir de los patrones de comercio cambiantes ante la integración económica. Cada país se especializara en la producción de productos donde posea una mayor productividad relativa o una alta dotación relativa de factores usados intensivamente, lo cual explicará el movimiento de IED. Estas propuestas teóricas, basadas en la ventaja comparativa de los países resulta poco realista en la actualidad a pesar de contribuciones como las de Kojima (1976) donde se da un rol más actual al papel de la IED y las empresas

• Al evolucionar la teoría, el papel de la empresa en la interacción comercial empieza a tomar relevancia, por un lado el comercio amplía los mercados, la frontera de producción y las exportaciones, aumentando así la salida de excedentes (recursos ociosos en ausencia de comercio internacional), influyendo sobre el movimiento de factores e inversión entre sectores o países, o bien explotando mas aquellos recursos disponibles de manera abundante en una economía (disponibilidad de recursos escasos). Por el otro, el grado de innovación e imitación entre empresas de distintos países determinará también el nivel de comercio e inversión (brecha de imitación de productos nuevos por país innovador), lo cual repercute en el ciclo del producto, satisfecha la demanda del mercado interno, se observa un cambio en la demanda interna y externa, la empresa transitará por un proceso de inversión para atender distintos mercados (producto nuevo, producto maduro y producto estandarizado). Sobresalen bajo estos argumentos Myint (1958), Kravis (1956), Posner (1961), Vernon (1966) y Findlay (1970).

• Finalmente, con un corte más macroeconómico se llega a un análisis mas realista muy difundido hoy día, centrado en el papel y las características de la empresa y los mercados en que interactúa, destacando el papel de las economías de escala asociadas a la localización y mercados imperfectos, conocida como La Nueva Teoría del Comercio Internacional, Krugman y Obstfeld (1995), analiza modelos en los que las empresas operan en competencia imperfecta y surge un incremento de ganancias resultado de la disminución de barreras.

Respecto a los enfoques contemporáneos,4 gran parte de la literatura actual se puede agrupar en tres grandes vertientes:

• La vertiente enfocada al marketing internacional asociada a la marca-país y la ventaja competitiva, que plantea la importancia de la concentración y diversificación de mercados y el esfuerzo del marketing, factores empresariales, de mercado y asociación de producto. Aquí la inversión es vista como base de la diferenciación de productos para obtener mayor rentabilidad y ganancias monopólicas según lo proponen en sus trabajos Kotler et al (1998), Shoham (1999) o Pieray (1981) entre otros.

• La vertiente económica, que resalta el papel de la IED en el exterior, las políticas de fomento de la internacionalización, estrategias de localización y el papel de las Pymes, dando así mayor importancia a: el papel de la localización de la IED, los análisis geográfico, sectorial y de mercados de recursos naturales, la inversión derivada de competencia en mercados locales, los rendimientos crecientes asociados a economías de escala, las ventajas de localización y competitivas, tratadas por autores como Caves (1982), Dunning (1988), o Porter (1991).

• Por ultimo, un enfoque organizacional basado en modelos de gestión de empresas multinacionales. Estas visiones reflejan básicamente la dicotomía de los flujos de inversión entre origen y destino, que responden a los factores y razones por las cuales las empresas invierten y porqué solo en determinados lugares (entradas y salidas de la IED). Sobresalen elementos analíticos como la competencia estratégica internacional, planificación financiera y estratégica, la importancia de la dirección estratégica, liderazgo y redes, los activos intangibles y ventajas socioculturales como detonantes de inversión, planteado por autores como Axinn (1988), Porter (1991) o Johanson y Vahlne (1977).

El recorrido por estos enfoques, establece los marcos mas comunes para abordar los determinantes de la IED, diferenciando términos y formas de acercarse a la razón de existir y relevancia de la Inversión. Los enfoques clásicos basados en la ventaja comparativa y por tanto en el análisis de costos comparativos han mostrado ser poco adecuada y con limitantes para explicar el mundo actual por varias razones, entre ellas la imperfecta movilidad de factores o la intervención del gobierno en la especialización (Eiteman, et al, 2007).

Los enfoques contemporáneos tratan de superar estas limitantes, al considerar elementos de mercados imperfectos, problemas de asimetría de información y costos y el papel de las economías de escala, sin embargo cada corriente sesga su análisis hacia algún punto, el marketing, la economía o la organización, con lo que se ha carecido de marco integral u homogéneo para analizar los determinantes de la IED.

 

Una marco analítico alternativo

Tener un marco analítico de la inversión extranjera pasa por entender las razones por las que las empresas se vuelven multinacionales e invierten en determinados lugares, asociadas a las imperfecciones del mercado, es decir entender las estrategias empresariales o corporativas, así, se requiere hacer un ejercicio órico que permita incorporar los dos grandes grupos aquí presentados con todos sus matices. Desde el punto de vista exclusivamente económico conviene considerar el enfoque micro y macroeconómico de manera simultanea, lo cual no es sencillo, y en muchas ocaciones sujeto a criíticas.

La alternativa más común para el estudio de la IED es la propuesta por Dunning, el "paradigma ecléctico" también llamado "paradigma oli", el cual ofrece un marco general para explicar porque las ETN eligen la IED en lugar de otras alternativas como las licencias, o alianzas estratégicas.5

Esta propuesta plantea que el movimiento de IED no es un hecho aislado o interpretable desde una sola óptica, sino que hay un agente activo, la ETN, cuyas actividades determinaran el movimiento de la inversión, en ese sentido, la internacionalización de la empresa se deriva de la existencia de tres tipos de ventajas, también llamadas ventajas competitivas:

a) Ventajas de propiedad (ownership-specific advantages "O"): ventajas competitivas especificas de la empresa desarrolladas en un mercado (local), difíciles de imitar y fáciles de transferir, vinculadas a la posesión de activos exclusivos.

b) Ventajas de localización (Location-specificadvantages "L"): características de un mercado externo asociadas a imperfecciones y distorsiones de mercado que plantea la explotación de ventajas competitivas en ese mercado, haciendo atractiva la IED en ese lugar.

c) Internalización (Internalization "I"): La empresa tratara de no perder el control de las ventajas de propiedad que posee, para lo cual las transferirá internamente a través de su organización o filiales en vez de venderlas o ceder su uso a una empresa extranjera. Esto motiva la IED en vez de otras alternativas.6

Tales elementos nos dejan ver que las imperfecciones de los mercados son las que explican la existencia de la ETN y que las principales razones de las estrategias empresariales para entrar e invertir en un mercado se asocian en ese sentido típicamente: al Incremento y protección de beneficios y ventas, y a la protección de mercados como se establece en Donald A. Ball et al. (2004).

Estas razones pueden delimitarse en el contexto del paradigma oli dentro de la reconsideración de los enfoques de dotación de factores y fallas de mercado que este marco considera. Así se pueden identificar cinco motivos o causas que determinan la internacionalización de la producción de las etn por las que se realiza algún tipo de ied asociada a alguna estrategia concreta Dunning menciona básicamente tres: 1) búsqueda de mercados, 2) búsqueda de recursos y 3) buscadores de eficiencia, la literatura actual reconoce dos más: 4) buscadores de conocimiento y 5) buscadores de seguridad política.7

En el siguiente cuadro (1) detallamos la relevancia de cada motivación, esquema que actualmente se utiliza como marco analítico de consenso en el estudio de los factores determinantes de los países receptores de la IED asociadas a las estrategias corporativas de las empresas.8

Por último, es interesante destacar cuales son las formas típicas de entrada a mercados que son utilizadas por empresas, matizando el grado de IED que despliegan de forma estratégica o el grado en que poseen control fuera de sus países derivado de sus ventajas competitivas.

El siguiente cuadro (2), relaciona la estrategia empresarial de entrada (modelos de entrada) con el grado de inversión o presencia en el exterior, en función de lo que se busque.

Estas formas de internacionalización resaltan los elementos estratégicos de las empresas que les diferencia en su grado de competitividad, destacando además de las ventajas competitivas vinculadas a sus capacidades y recursos (capital empresarial), ventajas de localización, asociadas a variables espaciales relacionadas con geografía empresarial (mercados estratégicos) o localización de recursos y por último, variables socioculturales, enfatizando un entorno favorable, todas ellas detrás de las cinco estrategias empresariales (cuadro 1) asociadas a los determinantes de la localización de la IED.

 

2 Tendencias de la IED española

Desde finales de los años noventas surgieron varios estudios como los de Muñoz (2001), Costa (2002), o Casilda (2003), que identificaban las características de la inversión española en el mundo reflejo de su auge. Tales análisis destacan tres elementos, el sectorial (ventajas competitivas), el geográfico (ventajas de localización) y el empresarial (variables socioculturales), a los cuales se suman trabajos de Arahuetes (1998 y 2001), Chislett (2003), Alonso (2007), Camisón (2007) y Duran (1999 y 2006) que tratan a profundidad la internacionalización de la empresa española a través de los flujos de IED.

Siguiendo a los autores antes mencionados se identifican tres grandes etapas en que se reconfigura el papel de España de ser receptor neto a inversor neto y donde se aprecian los cambios en las tendencias de la ied española en los últimos años acorde con los elementos teóricos expuestos, con las siguientes características:

 

Primera etapa: 1960-1986

Identificada como el inicio de la multinacionalización española, esta etapa se da hasta el acceso de España a la Comunidad Económica Europea en 1986, período en que dicho país se identificaba como receptor neto de inversión (ver gráfica 1).

A pesar de que las entradas de inversión eran mayores que sus flujos de salida, España tuvo presencia en varias regiones, siguiendo a Arahuetes (2001), la tendencia geográfica de los flujos de inversión se dirigió principalmente a países Europeos (Portugal, Reino Unido y Francia) y América Latina (México, Argentina, Venezuela, Brasil y Chile, con Panamá y Puerto Rico). Entre las causas identificadas en este período, en el primer caso se atribuyen a la vecindad y cercanía y en el segundo a los vínculos históricos, lingüísticos y culturales. Así mismo la IED que recibió España en esta etapa, se dio principalmente por países europeos y Estados Unidos.

Entre los sectores más destacados resaltaron: los sectores comercial, financiero y aéreo, vinculados al comercio internacional de materias primas y manufacturas para el mercado español. Estos sectores serian donde España manifestaría presencia aunque a muy baja escala, evidenciando que las estrategias empresariales asociadas a los determinantes de la localización de ied se vincularon a la búsqueda de mercados y sobre todo a la búsqueda de materias primas.

En todo este período la participación de la ied española respecto a los flujos mundiales de inversión fue inferior a 0.5%, su papel fue principalmente de receptor, destacando los sectores: manufacturero, servicios y alimentación (véase cuadro 3 y gráfica 1).

 

Segunda etapa: 1987-1997

Esta fue una etapa de transición respecto al papel de la ETN española pues se vuelve mas relevante y participativa en el contexto internacional, se daría la maduración en su propio mercado y comenzaría su internacionalización paralela a la transición de la economía española de emergente a avanzada, resultado de su incorporación a la Comunidad Económica Europea y todo lo que ello implicaría.

Su nueva condición de economía avanzada se reflejaría también en el incremento de salidas de ied española, empezando a ubicarse así como país emisor desde la primera mitad de los noventas, consolidando dicho estatus en 1997 (véase gráfica 1). En este etapa la IED alcanza nuevos niveles, triplicando la participación de la etapa anterior llegando a 1.5% de la inversión mundial (véase cuadro 3).

En términos sectoriales y regionales la IED española fue muy versátil, reflejando el cambio de estrategia y un mayor grado de internacionalización de la empresa española, ante su mayor integración a Europa. Los determinantes de los flujos de IED en este período se basaron en la obtención de ventajas de localización y ventajas competitivas principalmente hacia la región europea, mientras que en América latina destacarían las tres ventajas antes comentadas como base del atractivo de la región (ventajas competitivas, de localización y multiculturales). Las empresas españolas invertirían más en Europa que en América latina inicialmente, ya que esta última región se encontraba en un proceso de ajuste y recuperación económica derivado de la crisis de los ochentas y no era particularmente atractiva a la inversión.

La inversión varió según el tipo de país con el que se tenia vinculo, para el caso europeo se identifican tres grupos, el primero la IED se centro mas en servicios financieros y en la explotación de recursos naturales, en el segundo grupo además de actividades financieras tuvieron presencia la industria de la alimentación, automotriz y editorial, finalmente en el tercer grupo se ubico inversión con fines estratégicos desde el punto de vista financiero, mas que productivos (desarrollo de capacidades estratégicas e incentivos fiscales).

En el siguiente cuadro se resumen las principales características sectoriales y geográficas de la inversión española para el período.

En America Latina, la presencia española se vinculo a la estrategia del período anterior basada en la explotación de materias primas en aquellos países del primer grupo, caracterizados por un mayor vínculo o tradición comercial con España.

Surge tímidamente inversión en nuevos sectores resultado del inicio de los procesos de privatización latinoamericano del período y de la maduración de algunos sectores en España (sectores financiero, energía, o telecomunicaciones). Mientras, en el segundo grupo se continuaba o expandía la explotación de recursos naturales, servicios y telecomunicaciones, algunos casos también resultado del incipiente proceso privatizador en esos países, Casilda (2003) denomina a este período "la década dorada de la inversión española", por el incremento exponencial en los flujos españoles de IED en el mundo y principalmente en America Latina.

En ambos grupos destacan como causas del movimiento de la IED la búsqueda y consolidación de mercados y de explotación de recursos, aunque en Europa también se observa la búsqueda de eficiencia económica y conocimiento, reflejo de la expansión, maduración y saturación del mercado interno español.

 

Tercera etapa: 1997

Esta etapa es reconocida como la consolidación de la inversión española en el exterior, como se desprende de varios análisis, destacando la obra de Duran (1999), así como el recuento hecho por Chislett (2003), Casilda (2003) y Costa (2002) entre otros, a principios de esta década.

Como se mencionó con anterioridad, 1997 fue el punto de inflexión donde de manera evidente España se convierte en inversor neto (ver gráfica 1), pero también se observa el gran auge que tiene su ón a nivel mundial y en regiones muy especificas, con declives importantes de 2001 a 2003 y en 2005 par volver a repuntar de 2006 en adelante. (Véanse gráficas 2 y 3).

Resalta sobre todo América Latina9 como la región a la que fluye la inversión española con gran ímpetu entre 1997 a 2000 por encima de la inversión española en Europa, para volver a ser superada a partir de ese último año, sin signos claros de revertir dicha tendencia y mucho menos volver a ser el principal destino de inversión española.

A nivel sectorial, la composición se vuelve mas especifica, reflejo de las empresas españolas más representativas con mayor actividad fuera de sus fronteras, en especial en América latina. Este nuevo auge en la región se explica en gran medida por el proceso de privatización que se da en la década de los noventa en la mayor parte de países latinoamericanos, abriendo la inversión extranjera.

En el siguiente cuadro (5) se muestra la participación sectorial de la inversión española en el exterior de manera agregada, y sus tasas de crecimiento. Destaca el período 19952005, en que se da el proceso de auge y caída de la inversión española a nivel mundial. En tal período, la tendencia sectorial con mayor crecimiento (superiores a 20%) fueron: comercio (59.50%), transportes y comunicaciones (46.95%), industrias extractivas, refino y petróleo (36.67%), actividades inmobiliarias y servicios (40.6%), intermediación financiera, banca y seguros (30.58), hostelería (28.08%), construcción (24.92%), agricultura, ganadería, caza, selvicultura y pesca (22%).

Como lo muestra el cuadro 6, en América latina destacan los siguientes cuatro sectores con la mayor inversión española: 1) Transportes y comunicaciones, 2) Intermediación financiera, banca y seguros, 3) Industrias extractivas, refino petróleo, 4) Producción, distribución electricidad, gas y agua, en orden de importancia.

Finalmente es destacable el incremento en la participación española a través de sus empresas que oscilo en esta última etapa, ente 1.5 y 5% del total mundial (ver cuadro 5) y que en todos los sectores se dieron auges de inversión interesantes. Entre los motivos para rastrear la IED en el continente Americano, se contemplan claramente las estrategias seguidas por España en su incursión europea de los ochentas: búsqueda de mercados, de materias primas y de eficiencia, además de la seguridad política en este caso particular, dejando para Europa o Estados Unidos la búsqueda de conocimiento.

 

3 Las empresas españolas más representativas en México

Una vez que se han identificado las principales razones y determinantes teóricos de la IED y se ha revisado la tendencia de la inversión española a través del volumen de sus flujos, su ubicación regional y sectorial, es pertinente identificar el tipo de empresa representativa que ha estado detrás de estos cambios. Esta identificación permite relacionar los elementos del paradigma OLI, con la realidad, refrendando el análisis sobre los factores que determinan la elección de inversión extranjera como estrategia empresarial en lugar de alguna otra forma de internacionalización (ver cuadros 2 y 7).

La CEPAL (2004) plantea las regiones y sectores referidos en el cuadro 7, evidenciando que hay tres estrategias concretas independientemente del sector relevante, que determinan el destino de la IED en algún país de America Latina, tal y como se observó en el análisis del apartado anterior: búsqueda de materias primas, búsqueda o ampliación de mercados y búsqueda de eficiencia. Así, la teoría nos ayuda a encuadrar el perfil de las empresas representativas de la inversión española en la región, a partir de estas categorías analíticas previamente referidas.

Respecto a las empresas españolas, considerando el análisis sectorial antes visto ahora de manera agregada, se observa una alta concentración (entre 70 a 80% en los últimos años) en dos sectores para distintos períodos de tiempo considerados: el primario y los servicios, asociado claramente a ventajas competitivas, de localización e internalización, relegando al sector manufacturero que en las primeras 2 etapas de la inversión española en el exterior (1960 a 1997) fueron relevantes (ver cuadro 8).

Desde un punto de vista económico, distintos estudios, Duran (2006), Camisón (2007) y Costa (2002), identifican dos grandes grupos de empresas, que por sus características pueden ser ubicadas en América Latina y México (al respecto véase el cuadro 1 del anexo 1). Un primer grupo, con características oligopólicas, con pocas empresas en el sector, usualmente estas de gran tamaño, recientemente privatizadas y bajo algún tipo de regulación. El segundo grupo, se caracteriza por empresas medianas y pequeñas (Pymes), muy heterogéneas pero con ventajas de propiedad importantes (tales como presencia de marca, ventajas tecnológicas y organizativas, entre otras).

De los estudios revisados resaltan las siguientes empresas del primer grupo: BBVA, BSCH, Iberdrola, Endesa, Mapfre, Telefónica, Repsol, AGBAR, Gas Natural, Iberia e Inditex, asociadas a los sectores: financieros, energía y telecomunicaciones y transportes. En el segundo grupo, la variedad es muy grande y variada sectorialmente, pero sobresalen aquellas asociadas a sectores como alimentación, turismo y comercio (una lista mas amplia cuadro 2, anexo 1).

En esa línea, resulta de interés la clasificación que hace la UCTAD a través de su reporte anual de inversión mundial (World Investment Report, WIR). En el reporte de 2007 aparece la lista de las 100 empresas transnacionales no financieras para 2005, clasificadas por activos en el exterior. Respecto a las empresas no financieras encontramos tres españolas, Repsol YPFl sector primario y servicios. Respecto a las financieras, clasificadas a partir del índice diferencial geográfico del mismo WIR (geografical spread index), encontramos: al Grupo Santander Central Hispano en el lugar 16, y bbva en el lugar 34.10

Pero, ¿qué determina la inversión española en America Latina y por tanto en México?, además de la búsqueda de mercados, materias primas y eficiencia aquí referidos, Arahuetes (2001) identifica los siguientes factores. (ver cuadro 9).

En el caso de México, perteneciente al grupo de los principales países receptores de inversión española del continente, los sectores y las empresas que invierten en el país siguen un patrón muy similar al resto de América Latina, destacando: BBVA, BSCH, Mapfre (Intermediación financiera, banca y seguros), Telefónica (telecomunicaciones y transporte), Telefónica móviles (telecomunicaciones y transporte), Endesa, Iberdrola, Gas Natural (Produc/dist. Electricidad, agua y gas), Acerinox, Grupo ITP (Otras manufacturas) como las más representativas entre las grandes empresas. Entre las pequeñas y medianas, también hay una gran variedad, destacando las ligadas a los sectores de alimentación, manufacturas turismo y contrucción.

Similar a la clasificación de la UNCTAD, la CEPAL, en su publicación sobre "La inversión extranjera en América Latina y el Caribe" genera información sobre las 60 mayores empresas o grupos transnacionales no financieros según ventas consolidadas, que refleja los siguientes patrones, para el 2006: Telefónica España en el lugar 3, presente en Brasil, Argentina, Chile, México, Perú, Colombia y Ecuador, en el lugar 5, Repsol YPF en Argentina, Brasil y Bolivia, en el lugar 12 Endesa, en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú, y en el lugar 38, Iberdrola en Brasil, Guatemala, México, Chile y Bolivia.11

Respecto a las empresas financieras, es interesante en el caso mexicano la presencia cada vez mayor de las principales instituciones financieras españolas tal y como lo muestra el siguiente cuadro donde se presentan las principales transacciones realizadas en el país en los últimos años.

Así, observamos que las empresas transnacionales mas importantes de España con inversiones en México, están claramente agrupadas en los sectores primario y de servicios tal y como se observo en este apartado, enfatizando el papel estratégico de la úsqueda de mercados, materias primas y eficiencia.

 

Conclusiones

El ejercicio realizado partió del establecimiento de las nociones teóricas más relevantes en torno a la IED y las estrategias de internacionalización empresarial para entender las razones de los flujos de inversión y su localización, lo cual nos llevó a considerar el marco propuesto por Dunning y la matriz de factores determinantes usada por la CEPAL basada en el enfoque ecléctico.

La información analizada arroja características muy concretas sobre la internacionalización de la empresa española y en específico sobre la tendencia de su IED en América Latina, en México y sectorialmente. Las tres etapas analizadas muestran factores internos y externos que determinaron el papel como inversor que hoy tiene España a nivel mundial.

Respecto a los factores internos en las etapas identificadas, se observa un proceso de transición económica muy interesante, en el primero (1960-1986) España era catalogada básicamente como receptor neto de IED, en la segunda etapa (1987-1997) se da un proceso de transición en que la IED española empieza a tomar relevancia a nivel internacional y finalmente una tercera etapa (1997-) que abarca la época actual en que se convierte en inversor neto.

Tal auge se vio claramente influido por la reconversión interna que sufrió la economía española a nivel sectorial desde finales de los setenta, hasta su integración a la Comunidad Económica Europea en 1986, momento que obliga a la empresa española a competir en su mercado bajo nuevas condiciones y propicia su interés por salir a otros mercados. Aunado a lo anterior, el proceso de privatización español de los ochenta y noventa ayudó a fortalecer el nuevo tejido empresarial que permitió la consolidación de sus ventajas de propiedad que mas tarde serian clave en su internacionalización.

Desde el punto de vista de los factores externos, las características del modelo económico de sustitución de importaciones, seguidos por varios países sobre todo latinoamericanos, en las primeras dos etapas aquí revisadas (entre 1960 y 1986) no generaba las condiciones para que la inversión española fuera relevante, aunado al proceso de crisis en la década de los ochenta que afecto a la mayor parte de países del continente americano. Una vez corregida esa situación, y entrados en los noventa, las nuevas condiciones del mercado propiciadas por el cambio de modelo económico hacia una mayor apertura económica, estableció procesos de privatización, liberalización financiera y desregulación, que fueron aprovechados con buena visión por los grupos empresariales mas importantes de España, éxito que se vería reforzado por su experiencia en mercados recientemente desregulados, una de las características mas evidentes del perfil de la empresa española en América Latina.

Las tendencias observadas marcan una reconfiguración sectorial en todo el período, originalmente la inversión se orientaría a la búsqueda de materias primas y hasta cierto punto de mercados regionales cercanos, con matices productivos claramente asociados a las manufacturas, comercio, agricultura, ganadería, silvicultura y pesca principalmente, para pasar a sectores con un mayor contenido de valor agregado en las últimas dos etapas analizadas, que abarcan 80% de los sectores que reciben inversión española, donde la estrategia empresarial se orientaría mas a la búsqueda de mercados, eficiencia y elementos estratégicos en sectores como el financiero, la construcción, telecomunicaciones y transportes, energía, gas y agua así como producción, distribución y refinería de petróleo (búsqueda y explotación de materias primas pero en menor escala).

Los determinantes clave en este proceso, según la gran mayoría de los estudios revisados, enfatizan el papel de la afinidad cultural y el tamaño de mercado, asociadas a temas como: expectativas de crecimiento, mejora en la eficiencia estratégica y estabilidad económica de la región. Tales factores han permitido que la inversión española tradicionalmente centrada en Europa, sobre todo en la segunda etapa revisada, cambiara de destino hacia América latina, convirtiendo a España en el último período revisado, como el segundo inversor de la región después de Estados Unidos, y en algunos países como Argentina o Brasil en el primer inversor según datos de la CEPAL.

A nivel empresa, un pequeño grupo esta posicionado en América Latina y México, entre ellas destacan dos bancos BBVA, BSCH, la empresa de telecomunicaciones Telefónica, y cinco empresas vinculadas a los sectores energético y servicios, Endesa, Iberdrola, Repsol YPF, AGBAR, y Gas Natural.

Cabe destacar que en la identificación de estas empresas no hay una metodología clara, en ese sentido, las fuentes mas destacables fueron los informes de la CEPAL, el World Investement Report de la UNCTAD y algunos estudios. A pesar del reducido número de grandes empresas identificadas, también se ubica un segundo grupo más variado en tamaño y composición sectorial, al respecto cabe señalar que según datos del reporteador de la Secretaria de Economía, en México existían registradas en 2007, 2 740 empresas españolas de un total de 38 937 empresas extranjeras registradas en el país (7 por ciento).

Con esta revisión hemos dado elementos para identificar las causas que determinan los flujos de IED desde el punto de vista teórico, para entender cuales han sido las estrategias corporativas y determinantes de la inversión española en México y América Latina, tendencias acorde con el referente teórico del paradigma OLI en términos de la ubicación geográfica y sectorial y basadas en ventajas especificas de las empresas transnacionales españolas más exitosas.

 

Bibliografía

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Paginas Web

http://www.Cincodias.com 16 de Noviembre de 2004

http://www.unctad.org

http://www.eclac.org

 

Notas

1. Véase por ejemplo Antonio Gazol S. (2004), "Diez años del TLCAN: una visión al futuro", ECONOMÍA UNAM núm. 3, septiembre-diciembre, México.

2. Por inversión extranjera se puede entender ampliamente "La adquisición de activos reales en el exterior por residentes de un país" sea esta financiera (también llamada de portafolio) o directa (también llamada inversión real). John Black, Dictionary of Economics, Oxford University Press, Great Britain, 1997, pp. 183-184. En éste trabajo nos centraremos en la directa.

3. Esta clasificación también intenta trazar e ilustrar la relevancia del tema de la IED en el proceso evolutivo del papel de la empresa y sus estrategias en la economía, si bien, organismos internacionales que abordan el estudio de la inversión extranjera como la UNCTAD y la CEPAL reconocen dos vertientes principales de análisis muy concretas desde la economía, la primera asociada al financiamiento externo bajo un enfoque de balanza de pagos (visión macroeconómica) y la segunda interesada en el desarrollo productivo asociada a la organización industrial (visión microeconómica), que además de considerar el volumen de la IED también se interesa por su calidad.

4. A pesar de las clasificaciones aquí consideradas también encontramos un tratamiento de la IED englobados en 4 grupos teóricos, visión macro, meso, micro y territorial, al respecto véase por ejemplo Enrique Dussel et al., Inversión extranjera directa en México: desempeño y potencial, Siglo XXI: UNAM, Facultad de Economía, Secretaria de Economía, México, 2007, 359 pp.

5. Las referencias clásicas de este enfoque son los trabajos de John H. Dunning de los años setentas y ochentas, resalta: John H. Dunning, "The eclectic paradigm of international production: a restatement and some possible extensions", Journal of International Business Vol. 19, Spring 1988, pp. 1-32

6. Vid, Dunning, op. cit. pp. 1-5.

7. Vid, David K. Eiteman, et al., Multinational Business Finance, Pearson- Addison Wesley, eleventh edition, United States of America, 2007, cepal, La inversion extranjera en America Latina y el Caribe 2003, cepal, Chile, 2004 y Dunning, op. cit.

8. Véase por ejemplo Dussel eí al, op. cit. p. 19, o CEPAL, op. cit. p. 23.

9. Cuando se habla de inversión extranjera en América Latina en general las estadísticas españolas no consideran a los llamados paraísos fiscales, usualmente agrupados bajo el epígrafe de "resto de América", representados principalmente por países del caribe: Anguila, Antigua y Barbuda, Antillas Neerlandesas, Aruba, Bahamas, Barbados, Bermudas, Dominica, Granada, Groenlandia, Islas Caimán, Islas Malvinas, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de Estados Unidos, Jamaica, Montserrat, San Pedro y Miquelon, San Vicente, Santa Lucia y Trinidad y Tobago. Información de DataInvex, estadísticas de inversión española en el exterior, Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, Gobierno de España.

10. Véase UNCTAD "World Investment Report 2007", United Nations, New York and Geneva, 2008.

11. véase CEPAL, La inversión extranjera en América Latina y el Caribe 2007, Naciones Unidas CEPAL, Chile, 2008, pp. 98-99.

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