Scielo RSS <![CDATA[Signos filosóficos]]> http://www.scielo.org.mx/rss.php?pid=1665-132420110002&lang=es vol. 13 num. 26 lang. es <![CDATA[SciELO Logo]]> http://www.scielo.org.mx/img/en/fbpelogp.gif http://www.scielo.org.mx <![CDATA[<b>Nota al lector</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242011000200001&lng=es&nrm=iso&tlng=es <![CDATA[<b>Valorar nuestra humanidad</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242011000200002&lng=es&nrm=iso&tlng=es En este artículo discuto las diferentes actitudes implícitas en "valorar" nuestra humanidad, según lo entiende Kant. El atributo distintivo de la humanidad es la capacidad de la elección moral racional. Según mi argumento, valorar nuestra capacidad moral nos compromete con el bien moral, lo cual no significa que esto sea una superioridad sobre los demás animales. A su vez, valorar a las personas como fines en sí mismos implica una actitud hacia la capacidad de la elección racional de éstas. Distingo dos enfoques acerca de esta actitud: una es ver a la racionalidad como una propiedad valiosa y, la otra, verla como fuente de una postura normativa. Los argumentos casuísticos de Kant revelan estos dos enfoques y tomados conjuntamente sugieren que debemos ver nuestra postura normativa como una propiedad valiosa. Finalmente, afirmo que Kant está comprometido con la idea según la cual considerarnos como fines en nosotros mismos implica concebir que nuestros intereses naturales son valiosos, pues el ser fines en sí puede ser extendido a los demás animales.<hr/>In this paper I discuss the different attitudes that are involved in "valuing" our humanity as Kant understands it. The distinct attribute of humanity is the capacity for rational and moral choice. I argue that valuing our moral capacity commits us to caring about being morally good, but not to thinking that it renders us superior to the other animals. Valuing people as ends in themselves also involves an attitude towards people's capacity of rational choice. I distinguish two views of what this attitude is: regarding rationality as valuable property and regarding it as the source of normative standing. Kant's casuistical arguments reflect both views, and together suggest that view we should regard our normative standing as a valuable property. Finally, I argue that Kant is committed to the view that regarding ourselves as ends-in-our-selves involves thinking that our natural interests are worth satisfying a sense of end-in-itself that can be extended to the other animals. <![CDATA[<b>Ferdinand Tönnies</b>: <b>comunidad y sociedad</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242011000200003&lng=es&nrm=iso&tlng=es Como Émile Durkheim, Max Weber, Werner Sombart, Georg Simmel y Vilfredo Pareto et al., Ferdinand Tönnies (1855-1936) perteneció a una generación de académicos que llegaron a ser los padres fundadores de la sociología moderna. Tönnies usó el contractualismo de Hobbes para concebir una concepción propia de la sociedad moderna y sus deficiencias y, para ello, hizo suya la noción de estado de naturaleza. En lugar de una estructura vacía o una mera suposición para llevar a cabo un experimento mental, esta noción debe ser reconocida como una entidad social, definida por un modelo deliberado, que Tönnies llamó Wesenwille (voluntad esencial), distinguiéndola en contraste con Willkür (arbitrio, que más tarde renombró como Kürwille, albedrío), dominante en la sociedad moderna. Estos dos patrones deliberados están en el centro de dos entidades sociales: comunidad y sociedad respectivamente, las que figuran en el título de su famoso libro. En este artículo quedará demostrado cómo surgió esta idea básica y con qué tipo de falacias ha tenido que cargar. Así mismo, cómo el libro detonó un debate todavía vigente.<hr/>Like Emile Durkheim, Max Weber Werner Sombart, Georg Simmel and Vilfredo Pareto et al., Ferdinand Tönnies (1855-1936) belonged to a generation of scholars, who became founding fathers of modern sociology. He used Hobbes' contractualism as a devise for a proper understanding of modern society and its deficiencies, and took issue, however, with Hobbes' notion of the natural state. This notion can not be conceived as an empty shell or as a mere assumption to carry out a mental experiment. Rather, it must be regarded as a social entity, defined by a volitional pattern which Tönnies called Wesenwille (the essential will) in contradistinction to Willkür (the arbitrary will, later named Kürwille) dominating modern society, the two volitional patterns are at the core of two social entities: community and society, respectively, which became the title of Tönnies famous book, and the sequence of two social entities. In this paper, it will be demonstrated how this basic idea came about and with which fallacies it is burdened. It will also be shown how the book triggered of an ongoing debate. <![CDATA[<b>Razonar en público</b>: <b>la filosofía política de Habermas</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242011000200004&lng=es&nrm=iso&tlng=es Este artículo analiza la filosofía política de Jürgen Habermas, a partir del ideal kantiano del uso público de la razón. Se arguye que dicho ideal es el hilo conductor entre sus trabajos iniciales relativos a la acción comunicativa, la esfera pública moderna y sus más recientes aportaciones sobre la democracia deliberativa. La posibilidad de un ideal semejante, empero, conlleva el deber de asegurar las condiciones procedimentales y materiales para el reconocimiento recíproco, la justicia y la solidaridad entre las personas.<hr/>This paper examines Jürgen Habermas' political philosophy, from Kant's ideal of public use of reason. It is argued here that this ideal is the common thread between his initial work on communicative action, modern public sphere, and his most recent contributions on deliberative democracy. The possibility of such ideal, however, entails a duty to ensure the procedural and material conditions for reciprocal recognition, justice and solidarity between people. <![CDATA[<b>El esquema trascendental de las categorías de la cualidad</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242011000200005&lng=es&nrm=iso&tlng=es Este artículo examina algunos pasajes del capítulo del esquematismo de la Crítica de la razón pura de Kant. Ofrezco un análisis detallado del esquema trascendental de la cualidad. Sostendré que este esquema es, por un lado, un procedimiento de síntesis que, en pocas palabras, consiste en la intensificación progresiva de una cualidad dada a partir de la ausencia de la misma. Por otro lado, también es la propiedad producida por ese procedimiento, a saber, la magnitud intensiva. Mediante ese análisis esbozaré una interpretación general de los esquemas trascendentales.<hr/>This paper examines some passages of the Schematism chapter in Kant’s Critique of Pure Reason. I offer a detailed analysis of the transcendental schema of quality. I hold that this schema is, on the one hand, a procedure of synthesis that briefly consists in the progressive intensification of a given quality from the absence of it. On the other hand, it is also the property produced by this procedure, that is, intensive magnitude. Through this analysis I outline a general interpretation of transcendental schemata. <![CDATA[<b>El trasfondo espiritual de nuestros racionalismos</b>: <b>O sobre el preciso punto en el que difieren la modernidad más bien luterana y la genuinamente cartesiana</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242011000200006&lng=es&nrm=iso&tlng=es Si a cierta doxa filosófico-ideológica en plena promoción le parece válido el caracterizar a todo Occidente como a esa civilización racionalista que arraiga en la revolución científica, filosófica y aun política que Descartes emblematizaría mejor que nadie, por poco que profundicemos en el análisis descubriremos que no hay uno, sino en todo caso dos racionalismos (el que en el fondo es más bien fideísta, y el que de verdad acepta a la razón), y que a este equívoco con respecto a la autocomprensión de lo que somos en tanto que civilización moderna le corresponde justamente un decisivo equívoco en la interpretación, y en la recuperación de la filosofía del Padre de la Modernidad.<hr/>If to a certain philosophical-ideological doxa currently promoted, it seems valid to characterize the entire Western Civilization as the rationalist civilization rooted in the scientific, philosophic and even political revolution that Descartes represents better than anyone, a little exploration into the analysis reveals that there is not one, but rather two rationalisms (fideism in the background and another that really accepts reason). Furthermore, this ambiguity regarding the self-understanding of what we are as a Modern Civilization corresponds exactly to a crucial ambiguity in the interpretation, and the recuperation of the philosophy of the Father of Modernity. <![CDATA[<b>Caminos de la concepción científica del mundo</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242011000200007&lng=es&nrm=iso&tlng=es Si a cierta doxa filosófico-ideológica en plena promoción le parece válido el caracterizar a todo Occidente como a esa civilización racionalista que arraiga en la revolución científica, filosófica y aun política que Descartes emblematizaría mejor que nadie, por poco que profundicemos en el análisis descubriremos que no hay uno, sino en todo caso dos racionalismos (el que en el fondo es más bien fideísta, y el que de verdad acepta a la razón), y que a este equívoco con respecto a la autocomprensión de lo que somos en tanto que civilización moderna le corresponde justamente un decisivo equívoco en la interpretación, y en la recuperación de la filosofía del Padre de la Modernidad.<hr/>If to a certain philosophical-ideological doxa currently promoted, it seems valid to characterize the entire Western Civilization as the rationalist civilization rooted in the scientific, philosophic and even political revolution that Descartes represents better than anyone, a little exploration into the analysis reveals that there is not one, but rather two rationalisms (fideism in the background and another that really accepts reason). Furthermore, this ambiguity regarding the self-understanding of what we are as a Modern Civilization corresponds exactly to a crucial ambiguity in the interpretation, and the recuperation of the philosophy of the Father of Modernity. <![CDATA[<b>Informe de Rudolf Carnap sobre filósofos mexicanos presos</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242011000200008&lng=es&nrm=iso&tlng=es Si a cierta doxa filosófico-ideológica en plena promoción le parece válido el caracterizar a todo Occidente como a esa civilización racionalista que arraiga en la revolución científica, filosófica y aun política que Descartes emblematizaría mejor que nadie, por poco que profundicemos en el análisis descubriremos que no hay uno, sino en todo caso dos racionalismos (el que en el fondo es más bien fideísta, y el que de verdad acepta a la razón), y que a este equívoco con respecto a la autocomprensión de lo que somos en tanto que civilización moderna le corresponde justamente un decisivo equívoco en la interpretación, y en la recuperación de la filosofía del Padre de la Modernidad.<hr/>If to a certain philosophical-ideological doxa currently promoted, it seems valid to characterize the entire Western Civilization as the rationalist civilization rooted in the scientific, philosophic and even political revolution that Descartes represents better than anyone, a little exploration into the analysis reveals that there is not one, but rather two rationalisms (fideism in the background and another that really accepts reason). Furthermore, this ambiguity regarding the self-understanding of what we are as a Modern Civilization corresponds exactly to a crucial ambiguity in the interpretation, and the recuperation of the philosophy of the Father of Modernity. <![CDATA[<b>En memoria de Adolfo Sánchez Vázquez</b>: <b>(Algeciras, Cádiz, 1915-Ciudad de México, 2011)</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242011000200009&lng=es&nrm=iso&tlng=es Si a cierta doxa filosófico-ideológica en plena promoción le parece válido el caracterizar a todo Occidente como a esa civilización racionalista que arraiga en la revolución científica, filosófica y aun política que Descartes emblematizaría mejor que nadie, por poco que profundicemos en el análisis descubriremos que no hay uno, sino en todo caso dos racionalismos (el que en el fondo es más bien fideísta, y el que de verdad acepta a la razón), y que a este equívoco con respecto a la autocomprensión de lo que somos en tanto que civilización moderna le corresponde justamente un decisivo equívoco en la interpretación, y en la recuperación de la filosofía del Padre de la Modernidad.<hr/>If to a certain philosophical-ideological doxa currently promoted, it seems valid to characterize the entire Western Civilization as the rationalist civilization rooted in the scientific, philosophic and even political revolution that Descartes represents better than anyone, a little exploration into the analysis reveals that there is not one, but rather two rationalisms (fideism in the background and another that really accepts reason). Furthermore, this ambiguity regarding the self-understanding of what we are as a Modern Civilization corresponds exactly to a crucial ambiguity in the interpretation, and the recuperation of the philosophy of the Father of Modernity. <![CDATA[<b><i>Hegel, pensador de la actualidad</i></b>: <b><i>Ensayos sobre la</i></b><b> Fenomenología del espíritu <i>y otros textos</i></b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242011000200010&lng=es&nrm=iso&tlng=es Si a cierta doxa filosófico-ideológica en plena promoción le parece válido el caracterizar a todo Occidente como a esa civilización racionalista que arraiga en la revolución científica, filosófica y aun política que Descartes emblematizaría mejor que nadie, por poco que profundicemos en el análisis descubriremos que no hay uno, sino en todo caso dos racionalismos (el que en el fondo es más bien fideísta, y el que de verdad acepta a la razón), y que a este equívoco con respecto a la autocomprensión de lo que somos en tanto que civilización moderna le corresponde justamente un decisivo equívoco en la interpretación, y en la recuperación de la filosofía del Padre de la Modernidad.<hr/>If to a certain philosophical-ideological doxa currently promoted, it seems valid to characterize the entire Western Civilization as the rationalist civilization rooted in the scientific, philosophic and even political revolution that Descartes represents better than anyone, a little exploration into the analysis reveals that there is not one, but rather two rationalisms (fideism in the background and another that really accepts reason). Furthermore, this ambiguity regarding the self-understanding of what we are as a Modern Civilization corresponds exactly to a crucial ambiguity in the interpretation, and the recuperation of the philosophy of the Father of Modernity. <![CDATA[<b><i>Del órgano al artefacto</i></b>: <b><i>Acerca de la dimensión biocultural de la técnica</i></b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242011000200011&lng=es&nrm=iso&tlng=es Si a cierta doxa filosófico-ideológica en plena promoción le parece válido el caracterizar a todo Occidente como a esa civilización racionalista que arraiga en la revolución científica, filosófica y aun política que Descartes emblematizaría mejor que nadie, por poco que profundicemos en el análisis descubriremos que no hay uno, sino en todo caso dos racionalismos (el que en el fondo es más bien fideísta, y el que de verdad acepta a la razón), y que a este equívoco con respecto a la autocomprensión de lo que somos en tanto que civilización moderna le corresponde justamente un decisivo equívoco en la interpretación, y en la recuperación de la filosofía del Padre de la Modernidad.<hr/>If to a certain philosophical-ideological doxa currently promoted, it seems valid to characterize the entire Western Civilization as the rationalist civilization rooted in the scientific, philosophic and even political revolution that Descartes represents better than anyone, a little exploration into the analysis reveals that there is not one, but rather two rationalisms (fideism in the background and another that really accepts reason). Furthermore, this ambiguity regarding the self-understanding of what we are as a Modern Civilization corresponds exactly to a crucial ambiguity in the interpretation, and the recuperation of the philosophy of the Father of Modernity.