Scielo RSS <![CDATA[Salud mental]]> http://www.scielo.org.mx/rss.php?pid=0185-332520110005&lang=es vol. 34 num. 5 lang. es <![CDATA[SciELO Logo]]> http://www.scielo.org.mx/img/en/fbpelogp.gif http://www.scielo.org.mx <![CDATA[<b>Diagnóstico y tratamiento de la psicopatología en la infancia y la adolescencia</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000500001&lng=es&nrm=iso&tlng=es <![CDATA[<b>Tratamiento multimodal de niños y adolescentes con depresión</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000500002&lng=es&nrm=iso&tlng=es Major Depressive Disorder (MDD) in children and adolescents is a common and impairing condition that is both recurrent and persistent into adulthood. In this article, a review of the literature regarding multimodal treatment is presented. The literature review process for this article included «adolescents», «children», «depression», «treatment», «antidepressants» and «psychotherapy» as key words. The initial Medline search covered a 10 year period dating back to 2001. Double blind randomized and meta-analysis studies were considered as gold standard to be included in the revision, but also experts' consensus were incorporated. Regarding pharmacological treatment, tricyclic-antidepressants did not show better efficacy against placebo in double blind controlled studies; selective serotonin reuptake inhibitors showed better efficacy against placebo in controlled studies, specifically fluoxetine and escitalopram, both approved to be used in pediatric population with MDD. Noradrenalin and serotonin reuptake inhibitors like venlafaxine or mirtazapine had not shown superior response than placebo. Comorbidity needs to be taken into account in the decisions of the pharmacological treatment; attention deficit hyperactivity disorder is the most frequent associated disorder and requires to add specific drug treatment like stimulants; if psychotic symptoms are present, atypical antipsychotics should be added. Regarding psychosocial treatment, psychoeducation is the first step in this treatment approach. Psychotherapy aims include decreasing symptoms severity by improving self esteem, increasing frustration tolerance and autonomy, as well as the ability to enjoy daily life activities, and establishing good relations with peers. Interpersonal and cognitive behavioral therapies are good options as psychotherapy for this age group. It is important to monitor patients to prevent relapses and complications of depression and suicidal behavior.<hr/>El trastorno depresivo mayor (TDM) en niños y adolescentes es un trastorno común y discapacitante, a menudo recurrente, que persiste hasta la edad adulta y se ha asociado a disfunción familiar, social y escolar y a la conducta suicida. Este artículo presenta una revisión de la bibliografía acerca de la eficacia y seguridad de los antidepresivos en este grupo de edad, así como el efecto de la psicoeducación y otras intervenciones psicológicas en el funcionamiento académico y social de los pacientes. Para su elaboración se examinaron preferentemente estudios aleatorizados doble ciego y metaanálisis; también se revisaron los consensos de expertos. En cuanto al tratamiento farmacológico, los inhibidores selectivos de recaptura de serotonina han mostrado eficacia superior a la del placebo en estudios controlados doble ciego. En particular, la fluoxetina ha sido aprobada por la FDA para su uso en niños y adolescentes y el escitalopram para su uso en adolescentes. Otros antidepresivos, como la venlafaxina o mirtazapina, no han mostrado eficacia superior al placebo en estudios controlados. El tratamiento farmacológico debe considerar la comorbilidad. La psicoeducación es el primer componente del tratamiento psicosocial. La psicoterapia tiene como objetivo la reducción de la gravedad de los síntomas a través del incremento de la autoestima, de la tolerancia a la frustración, de la autonomía y de la capacidad de disfrutar actividades de la vida diaria. La terapia interpersonal y la terapia cognitivo conductual han mostrado eficacia en niños y adolescentes en ensayos controlados. Es importante el seguimiento de los pacientes para evitar las recaídas y complicaciones como la conducta suicida. <![CDATA[<b>Manifestaciones clínicas y tratamiento del trastorno bipolar en niños y adolescentes, una actualización basada en la evidencia</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000500003&lng=es&nrm=iso&tlng=es The phenomenology of pediatric bipolar disorder is different from the classical presentation of this disorder in adults as indicated by high rates of psychotic symptoms, episodes and rapid cycling, longer duration of episodes and the presence of subsindromatic symptoms for long periods. The long-term outcome of patients with pediatric onset is worse than those with adult onset. In the last decade, pharmacological research has increased, showing that the response to treatment in children and adolescents is different from that of adults, being better with the combination of psychotropic drugs. Psychosocial interventions involve psychoeducation and skills training can be an alternative treatment for children and adolescents at risk for bipolar disorder.<hr/>La fenomenología del trastorno bipolar pediátrico es distinta a la presentación clásica de este trastorno en adultos como lo indican las altas tasas de síntomas psicóticos, episodios de ciclaje rápido, alta duración de los episodios, así como la presencia de síntomas subsindromáticos por períodos largos. El pronóstico de los pacientes que inician la enfermedad durante la infancia y/o adolescencia es peor que para aquellos que la inician en la vida adulta. En la última década se ha incrementado la investigación farmacológica para este trastorno, los ensayos clínicos han mostrado que la respuesta de niños y adolescentes es distinta a la de los adultos, ofreciéndose mejores resultados con la combinación de psicofármacos. Las intervenciones psicosociales involucran a la psicoeducación y el entrenamiento en habilidades, pueden ser una alternativa de tratamiento para los niños y adolescentes con riesgo de desarrollar un trastorno bipolar. <![CDATA[<b>Trastorno obsesivo-compulsivo en niños y adolescentes: una revisión del tratamiento</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000500004&lng=es&nrm=iso&tlng=es Obsessive-compulsive disorder (OCD) in children and adolescents is a chronic disease with poor prognosis. This article includes recommendations for the assessment and multidisciplinary treatment of pediatric patients with OCD, which includes education, pharmacological and psychotherapeutic interventions. The evaluation must include rating scales for the severity and functional impairment, such as the Yale Brown Scale and the Child Obsessive-Compulsive Impact Scale. Drug treatment is based on serotonin reuptake inhibitors (SRIs). The Food and Drug Administration approved clomipramine (CMI), sertraline, fluvoxamine and fluoxetine in this age group. Although CMI has a superior effect size than the SRIs, side effects have limited its use as a first choice. Rulizole, a glutamate antagonist, has shown tolerability and efficacy as adjunctive therapy. Comorbidity, particularly with externalizing disorders, can moderate the treatment response, thus the addition of other drugs should be considered. Psychoeducation is aimed at improving the knowledge about the illness and improving the patient's functioning. Cognitive-behavioral psychotherapy (CBT) has been recommended as a first treatment choice. However, the limited availability of specialists who can conduct it in the highly demanded psychiatric services in Mexico lead to recommend it as an additional treatment for patients who are already receiving psychotropic drugs and need other interventions to achieve clinical response. This review includes a treatment algorithm, which suggests to start the psychoeducation process just after confirming the diagnosis and to prescribe sertraline as a first line choice. It establishes response as a 25% reduction in the rating scales scores, if that is not reached after 12 weeks, a second drug must be evaluated; a third phase includes the addition of CBT and other drugs such as antipsychotics. The maintenance phase should last for a year. Conclusions Current treatment of pediatric OCD includes SRIs and psychosocial interventions and the management of comorbid disorders.<hr/>El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) en niños y adolescentes es una enfermedad crónica caracterizada por obsesiones y compulsiones con mal pronóstico, que con frecuencia se detecta meses o años después de su inicio. Los trastornos comórbidos dificultan la atención especializada a niños y adolescentes con este padecimiento. El presente artículo incluye recomendaciones para la evaluación y una actualización del tratamiento de pacientes pediátricos con TOC. La evaluación debe incluir una entrevista diagnóstica, la valoración de los síntomas y el deterioro funcional por medio de escalas (Yale Brown y de deterioro por TOC). El tratamiento debe ser multimodal, contemplando medicamentos e intervenciones psicosociales. El tratamiento farmacológico debe considerar la comorbilidad y se basa en el uso de antidepresivos (clomipramina, sertralina, fluvoxamina y fluoxetina) eficaces y seguros a largo plazo, y se exploran otros medicamentos como el rulizol. El tratamiento psicosocial incluye la psicoeducación y la psicoterapia. La terapia cognitivo conductual (TCC) ha demostrado eficacia en ensayos clínicos controlados, y se considera la primera opción terapéutica en algunos consensos y guías clínicas; su objetivo es que el paciente sea capaz de controlar su pensamiento y restaurar su funcionalidad. Entre los factores pronósticos de la respuesta al tratamiento se encuentran los antecedentes familiares de la enfermedad, escasa introspección, déficits cognoscitivos, deterioro funcional, mayor duración de la enfermedad y acomodamiento familiar a los síntomas del paciente. Este artículo propone un algoritmo que recomienda iniciar el tratamiento con sertralina (12 semanas). De no alcanzarse una respuesta, se propone emplear otro medicamento durante ocho semanas; si no se obtiene mejoría, se recomienda incluir un programa de TCC. Una vez alcanzada la respuesta, se extiende el tratamiento farmacológico durante un año. Conclusiones El tratamiento de elección para TOC pediátrico son IRS. Se deben incluir intervenciones psicosociales y tratar los trastornos comórbidos. <![CDATA[<b>Trastornos de la conducta disruptiva en la infancia y la adolescencia: diagnóstico y tratamiento</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000500005&lng=es&nrm=iso&tlng=es Disruptive behavior disorders (DBD) in childhood and adolescence are among the most frequent reasons for consultation and counseling. In Oppositional Defiant Disorder (ODD), psychosocial management is the therapeutic intervention of choice. Training parents and caregivers in the behavioral management of the child or early adolescent (12 to 15 years) is the best interventions. Behavioral perspective needs to cover all contexts: family, school, and the child. The clinician must make an individualized treatment plan. The parents suggested interventions should be based on those with the greatest empirical evidence. The use of drugs may be useful as an addition to psychosocial interventions for symptomatic treatment and comorbid conditions. Severe and persistent ODD may require prolonged and intensive treatment. Brief interventions are usually ineffective. Conduct disorder (CD) is a mixed manifestation that needs biological, psychological and social therapeutic intervention. Psychopharmacological treatment alone is never enough. Studies with drugs for the treatment of CD may be grouped by type of drug used: mood stabilizers, antipsychotics and stimulants. The overall effect size of psychotropic agents in the treatment of aggression is 0.56. Currently only three psychosocial treatments have been adequately evaluated: A) Training for parents, B) Cognitive training in problem-solving skills and C) Multisystemic therapy. Conclusions ODD and CD are among the most frequent and severe mental disorders in childhood and adolescence. The treatment of these conditions must be multimodal or multisystemic, including pharmacological, psychoeducational and psychotherapy.<hr/>Los Trastornos de la Conducta Disruptiva (TCD) en la infancia y la adolescencia constituyen uno de los motivos más frecuente de consulta. En el Trastorno Negativista y Desafiante (TND) el tratamiento psicosocial es la intervención terapéutica de primera elección. Los programas de intervención desde una perspectiva conductual abarcan todos los contextos: familiar, escolar y del propio niño o adolescente. El clínico debe considerar importante cualquier información obtenida de otros informantes, vgr. maestros, para realizar un plan de tratamiento individualizado. Las intervenciones sugeridas a los padres deben basarse en las de mayor evidencia científica. El uso de medicamentos puede ser útil como tratamiento adjunto a las intervenciones psicosociales, para el tratamiento sintomático y el de las comorbilidades. Cuando el TND es intenso y persistente se pueden requerir tratamientos prolongados e intensivos. Las intervenciones cortas usualmente son inefectivas. El Trastorno Disocial (TD) es un fenómeno que por su naturaleza mixta, biológica, psicológica y social, requiere de una intervención terapéutica integral. La magnitud del efecto global de los fármacos en el tratamiento de la agresión es de 0.56. Actualmente sólo tres tratamientos psicosociales han sido adecuadamente evaluados: a) El entrenamiento para padres, b) el entrenamiento cognitivo en habilidades para resolver problemas y c) la terapia multisistémica. Conclusiones Los padecimientos externalizados como el TND y el TD; constituyen algunos de los problemas más frecuentes y graves dentro de los trastornos mentales de inicio en la infancia y la adolescencia. El tratamiento de estos padecimientos debe tener un enfoque multimodal o multisistémico que incorpore las aproximaciones farmacológicas, psicoeducativas y psicoterapéuticas necesarias. <![CDATA[<b>Evaluación y tratamiento de la esquizofrenia en niños y adolescentes: una revisión actualizada</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000500006&lng=es&nrm=iso&tlng=es Schizophrenia is a severe and chronic disorder affecting children, adolescents and adults. The international recommendations for the treatment of pediatric patients with this disorder point to a comprehensive management which includes early detection programs, pharmacological and psychosocial treatment. A review of current information regarding the efficacy and safety of antipsychotics in children and adolescents, as well as the effect of psychosocial interventions on the academic and social functioning of patients with early onset schizophrenia is presented. The pharmacological treatment's goal is to achieve optimal outcome with the lowest effective dose and the fewest side effects. It should be started with an antipsychotic that has been evaluated on its efficacy and safety in this age group. Risperidone, olanzapine and aripiprazole have been approved for the treatment of schizophrenia in adolescents, clozapine has shown greater efficacy for the treatment resistant condition. The side effects of these drugs must be monitored during treatment. The psychosocial treatment objectives are to provide information, to promote the patient's adaptation, to reduce comorbidity and to prevent relapses through psychoeducation, psychotherapy and rehabilitation programs. The psychoeducation programs include information about the characteristics and causes of the illness, the available treatment choices and the factors associated to recovery or relapse. Psychotherapy in schizophrenia has been examined in individual, group and family modalities, the cognitive behavioral therapy has demonstrated efficacy on cognition, social adjustment and quality of life. The rehabilitation programs include the training on social skills, cognitive remediation therapy and exercise programs, which would increase the wellbeing of patients and reduce metabolic alterations associated to the use of antipsychotics. In conclusion, the treatment of patients with early onset schizophrenia must be multimodal and directed to improve their long term outcome.<hr/>La esquizofrenia es un trastorno prevalente, crónico e incapacitante en niños, adolescentes y adultos. Las recomendaciones internacionales para su tratamiento en edad pediátrica incluyen programas de detección temprana y tratamiento farmacológico y psicosocial. El presente trabajo muestra una revisión actualizada de la eficacia y la seguridad de los antipsicóticos en niños y adolescentes, así como el efecto de las intervenciones psicosociales en el funcionamiento académico y social en pacientes con esquizofrenia de inicio temprano. La meta del tratamiento farmacológico es lograr un resultado óptimo a dosis mínimas efectivas del antipsicótico y tener el menor número de efectos secundarios. Deben de considerarse los antipsicóticos evaluados en estudios controlados en edad pediátrica. La risperidona, la olanzapina y el aripiprazol han sido aprobados por la FDA para el tratamiento de la esquizofrenia en adolescentes; la clozapina ha mostrado mayor eficacia en el tratamiento de la psicosis resistente, sus efectos adversos deben de ser monitorizados durante su uso. El tratamiento psicosocial brinda información al paciente y su familia, promueve la adaptación y disminuye la comorbilidad para prevenir recaídas, por medio de programas de psicoeducación, psicoterapia y rehabilitación. Los programas de psicoeducación incluyen la información acerca de la enfermedad y sus causas, los tratamientos disponibles y los factores asociados a las recaídas. La psicoterapia puede darse en el contexto individual, familiar o grupal, de acuerdo a las necesidades del paciente. La terapia cognitivo conductual ha mostrado eficacia en la adaptación social, cognitiva y en la calidad de vida. Los programas de rehabilitación incluyen entrenamiento en habilidades sociales, rehabilitación cognitiva y un programa de acondicionamiento físico para promover el bienestar general del paciente y evitar la aparición de los efectos secundarios sobre el metabolismo. En conclusión, la esquizofrenia en niños y adolescentes requiere de tratamiento multidisciplinario a fin de mejorar el pronóstico de los pacientes. <![CDATA[<b>Trastornos del espectro autista: retos diagnósticos y terapéuticos en el contexto de México</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000500007&lng=es&nrm=iso&tlng=es Autistic Spectrum Disorders (ASD) are developmental disorders with impairments in three broad domains: social interaction, communication and stereotypic movements and repetitive behavior. Their symptoms are complex, bizarre and most of them persistent, causing maladaptive and poor psychosocial adjustment. Early detection and diagnosis is a priority in ASD, parents are the first to notice early autism symptoms: 50% observe signs in the first 12 months of age. Despite initial observations of atypical development, there are significant delays in seeking proper medical attention and correct diagnosis; less than 38% of families receive their diagnosis through health services. Educational and health primary care providers need training in developmental milestones with focus on language and socio-communicative domains. Health policy planners should facilitate rationale referral when key symptoms such as language alterations are detected. The use of valid instruments and surveillance approaches versus awareness through red flag symptoms is discussed. Psychosocial interventions are the most important treatment, with ABA and TEACHH techniques recommended; pharmacological treatment (atypical antipsychotics, antidepressants, drugs for hyperactivity, sleep problems and anxiety) must be directed to treat comorbid conditions and combined with behavioral interventions.<hr/>Los trastornos del espectro autista (TEA) son trastornos del desarrollo con alteración en tres dominios: interacción social, comunicación y conductas repetitivas o movimientos estereotipados. Los síntomas son complejos, bizarros y la mayoría persistentes y causan un pobre ajuste psicosocial. La detección y diagnóstico tempranos son prioridad en los TEA; los padres son los primeros en advertir los síntomas tempranos del autismo: 50% observan manifestaciones en los primeros doce meses de edad. A pesar de las observaciones tempranas del desarrollo atípico, existen atrasos en la búsqueda de atención médica apropiada. Los proveedores de servicios educativos y cuidados primarios en salud necesitan adiestramiento en los hitos del desarrollo enfocados en el lenguaje y dominios sociocomunicativos. Se discute el uso de instrumentos y protocolos de abordaje frente a programas sobre advertencia de los síntomas de alarma. Las intervenciones médicas y psicosociales se describen de acuerdo con un abordaje de manejo integral. Las intervenciones psicosociales son las más importantes, en particular el empleo de los programas conocidos como ABA y TEACHH. El tratamiento farmacológico debe combinarse con intervenciones conductuales y utilizarse para el manejo de la comorbilidad. <![CDATA[<b>Epidemiología y manejo integral de la discapacidad intelectual</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000500008&lng=es&nrm=iso&tlng=es Intellectual disability (ID) is a condition of limited intellectual and adaptive functioning that occurs before the age of 18 years. For varied reasons, ID is the most forgotten of public health programs. Exact prevalence is unknown, due to the absence of epidemiological research in children and adolescents, which is essential to know the needs of this population. Detection involves identifying children at risk for any type of atypical development with emphasis on language probes and dysmorphic searching, optimally combined with developmental screening tools with proven psychometric properties; training psychologists and health providers such as general practitioners or pediatricians in the first level of attention is needed. The goal of second-level intervention is to diagnose ID with an emphasis on accurate measurement of intellectural coeficcient (IC) and adaptive level, including expanded genetic medical evaluation and assessment of the personal, familiar, and community resources of children with suspected ID. We also recommend the use of existing classifications, employing the World Health Organization (WHO) International Classification of Functioning, Disability and Health, to identify individual and environmental barriers and facilitators and the application of appropriate tests. The overall treatment includes specific medical, psychological and educative & social interventions. Medical intervention also includes pharmacological treatments, especially psychotropic medication, including risperidone, methylphenidate and melatonin. Developing evidence for the use of this medication is provided for challenging behaviors such as aggression, hyperactivity, sleep problems and depression. Psychological help includes psychoeducation and techniques evidence based, such as those derived from applied behavior analysis and cognitive behavior. Its chronic use is discouraged and medication is recommended to be combined with proper behavior management. Early and appropriate education for ID is lacking; which also requires improving access to health services, limiting social exclusion. Enhancing advocacy and promoting the human rights for this population is also needed.<hr/>La discapacidad intelectual (DI) alude a una condición limitada del funcionamiento intelectual y adaptativo, que ocurre antes de los 18 años de edad. Por varias razones, la atención a la DI es uno de los programas de salud pública más olvidada. Se desconoce la prevalencia exacta debido a la ausencia de investigación epidemiológica de la discapacidad en niños y adolescentes, la cual es esencial para conocer las necesidades de esta población. La detección consiste en la identificación de niños en riesgo de algún tipo de desarrollo anormal, con énfasis en el sondeo del lenguaje y la búsqueda de dismorfias, combinado con herramientas como los instrumentos de tamizaje del desarrollo psicométricamente fiables. La meta de la intervención en el segundo nivel es diagnosticar la DI con énfasis en una medición precisa del coeficiente intelectual (CI) y el nivel adaptativo, incluyendo una evaluación genética extendida y una valoración personal, familiar y de recursos comunitarios del niño. También se recomienda el uso de las clasificaciones existentes, incluyendo la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF), por ser un sistema que identifica barreras y facilitadores individuales y ambientales. El tratamiento de la DI incluye intervenciones de tipo médico, psicológico, educativo y social. La intervención médica incluye el uso de psicofármacos que pueden ser de gran utilidad en el tratamiento de conductas problemáticas (agresión, hiperactividad, problemas de sueño, depresión). Se aconseja combinarlo con técnicas conductuales y desalentar el uso crónico de los mismos. La intervención psicológica incluye técnicas con base científica como las que derivan del análisis conductual aplicado y las de tipo cognitivo conductual. Las intervenciones de tipo educativo tales como la educación temprana y apropiada para niños con DI es un tema pendiente. También es necesario mejorar el acceso a los servicios de salud con el fin de limitar la exclusión social. <![CDATA[<b>Epilepsia infantil, diez puntos básicos para el psiquiatra</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000500009&lng=es&nrm=iso&tlng=es This article discusses ten basic points of epilepsy in children that the psychiatrist should know in his medical practice. We mention the importance of the issue especially in children, since over 75% of patients start their epilepsy before 18 years, with a subsequent increase in the elderly. Epidemiological studies of the Epilepsy Priority Program have shown a prevalence of 15x1000, this is more than a million and half of patients with epilepsy in the country. The article describes the current definition and discusses a new definition proposal which mentioned that epilepsy is a brain disease characterized by a predisposition to present lasting and permanent seizures with their biological, cognitive and psychosocial consequences. It emphasizes the different types of seizures according to the international classification and lists some types of seizures that can be difficult to recognize. Record a brief description of non-epileptic paroxysmal events than can be confused with epilepsy. Describes the usefulness of the electroencephalogram and neuroimaging studies in epilepsy. It emphazises the importance of type of epilepsy, since different anticonvulsants are useful for specific seizures. It also mentions the most common behavioral and learning problems that children with epilepsy may present. The article clarifies some myths and provides recommendations for the long term follow up of these patients.<hr/>El presente artículo plantea diez puntos básicos de la epilepsia en los niños, que el psiquiatra debe de conocer para su práctica médica diaria. Menciona la importancia del tema sobre todo en la infancia, ya que más del 75% de los pacientes inicia su epilepsia antes de los 18 años de vida, con un incremento posterior en la llamada tercera edad. Estudios epidemiológicos del Programa Prioritario de Epilepsia han mostrado una prevalencia de 15x1000, esto es, más de millón y medio de pacientes con epilepsia en el país. Describe la definición vigente y analiza una nueva propuesta donde se indica que la epilepsia es una enfermedad cerebral caracterizada por una predisposición duradera y permanente para presentar crisis epilépticas con sus respectivas consecuencias biológicas, cognitivas y psicosociales. Hace énfasis en los diferentes tipos de crisis epilépticas de acuerdo con la clasificación internacional y menciona algunos tipos de crisis que pueden ser poco reconocidas. Se anota la descripción breve de los eventos paroxísticos no epilépticos más frecuentes que pueden confundirse con ella. Describe la utilidad real del electroencefalograma y de los estudios de neuroimagen. Para el manejo farmacológico se describe cómo para cada tipo de crisis se cuenta con medicamentos que han demostrado ser útiles, de ahí la importancia de reconocer el tipo de crisis ya que de este punto depende el medicamento a elegir. Menciona las alteraciones en la conducta y el aprendizaje que pueden tener los niños con epilepsia y los factores que pudieran llevarlos a presentar este tipo de problemas. Se tratan de aclarar algunos mitos en cuanto a las restricciones que con frecuencia se mencionan para el paciente con epilepsia y finalmente se dan algunos consejos de cómo vigilar a largo plazo a este grupo de pacientes. <![CDATA[<b>Estructura del sueño y funciones ejecutivas en niños con depresión</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000500010&lng=es&nrm=iso&tlng=es Sleep disturbance is a common complaint in depression. However, objective data in relation to the architecture of sleep associated with depression in childhood have been inconsistent. The objective measurement of sleepiness and executive functions is little known in depressive children. The objective of this study was to determine the differences in the sleep architecture, daytime sleepiness and executive functions in children with and without depression. Method The participants were 20 children with an average of 10.5 (SD=1.5) years old; nine were girls. Ten met the diagnostic criteria for major depression and ten were control. There were no differences by sex and age between groups with and without depression (p>.05). The instruments were: Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia for School-Age Children-Present and Lifetime version (K-SADS-PL), the Children Depression Inventory, and the Battery of Executive Frontal Functions. Also, there were two consecutive nights of polysomnographic recording and Multiple Sleep Latency Test (MSLT). Results No differences were found in the architecture of sleep, sleep efficiency was greater than 90% in both groups and the indexes of initiation and sleep maintenance did not show statistically significant differences. There were no differences in daytime sleepiness, sleep onset latency in the MSLT was 22.8 (SD=6.4) minutes for the group with depression and 23.7 (SD=4.1) for the control. The executive functions showed differences in tasks involving: visual-motor and impulse control, working memory and identification of the risk-benefit ratio. Conclusions The results suggest that prefrontal structures are more vulnerable to depression than the structures that regulate the circadian and homeostatic sleep.<hr/>La alteración del sueño es una queja común en la depresión. Sin embargo, los datos objetivos sobre las alteraciones en la estructura del sueño asociadas a la depresión infantil han sido inconsistentes. Por otro lado, el estudio objetivo de la somnolencia y las funciones ejecutivas en niños con depresión es poco conocida. El objetivo fue conocer si existen diferencias en la estructura del sueño, la somnolencia diurna y las funciones ejecutivas en niños con y sin depresión. Método Participaron 20 niños con promedio de 10.5 (DE=1.5) años de edad, de los cuales 45% fueron niñas. Diez cumplieron los criterios diagnósticos de depresión mayor y 10 fueron controles. No hubo diferencias por sexo y edad entre los grupos (p>.05). Los instrumentos fueron: La entrevista Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia for School-Age Children-Present and Lifetime version (K-SADS-PL), el Inventario de Depresión Infantil, y la Batería de Funciones Frontales y Ejecutivas. Asimismo, se realizaron dos noches consecutivas de registro polisomnográfico y la Prueba de Latencias Múltiples a Sueño (PLMS). Resultados No se encontraron diferencias en la estructura del sueño, la eficiencia del sueño fue mayor al 90% en ambos grupos y no hubo diferencias en los índices de inicio y continuidad del sueño, así como en las diferentes etapas de sueño. Tampoco se obtuvieron diferencias en la somnolencia diurna, la latencia al inicio de sueño en la PLMS fue de 22.8 (DE=6.4) minutos para el grupo con depresión y 23.7 (DE=4.1) para el control. Las funciones ejecutivas mostraron diferencias en tareas que implican: control visomotor y de impulsos, memoria de trabajo e identificación de la relación riesgo-beneficio. Conclusiones Los resultados sugieren que las estructuras prefrontales son más vulnerables a la depresión que las estructuras que regulan el ritmo circadiano y homeostático del sueño. <![CDATA[<b>Autoevaluación</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252011000500011&lng=es&nrm=iso&tlng=es Sleep disturbance is a common complaint in depression. However, objective data in relation to the architecture of sleep associated with depression in childhood have been inconsistent. The objective measurement of sleepiness and executive functions is little known in depressive children. The objective of this study was to determine the differences in the sleep architecture, daytime sleepiness and executive functions in children with and without depression. Method The participants were 20 children with an average of 10.5 (SD=1.5) years old; nine were girls. Ten met the diagnostic criteria for major depression and ten were control. There were no differences by sex and age between groups with and without depression (p>.05). The instruments were: Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia for School-Age Children-Present and Lifetime version (K-SADS-PL), the Children Depression Inventory, and the Battery of Executive Frontal Functions. Also, there were two consecutive nights of polysomnographic recording and Multiple Sleep Latency Test (MSLT). Results No differences were found in the architecture of sleep, sleep efficiency was greater than 90% in both groups and the indexes of initiation and sleep maintenance did not show statistically significant differences. There were no differences in daytime sleepiness, sleep onset latency in the MSLT was 22.8 (SD=6.4) minutes for the group with depression and 23.7 (SD=4.1) for the control. The executive functions showed differences in tasks involving: visual-motor and impulse control, working memory and identification of the risk-benefit ratio. Conclusions The results suggest that prefrontal structures are more vulnerable to depression than the structures that regulate the circadian and homeostatic sleep.<hr/>La alteración del sueño es una queja común en la depresión. Sin embargo, los datos objetivos sobre las alteraciones en la estructura del sueño asociadas a la depresión infantil han sido inconsistentes. Por otro lado, el estudio objetivo de la somnolencia y las funciones ejecutivas en niños con depresión es poco conocida. El objetivo fue conocer si existen diferencias en la estructura del sueño, la somnolencia diurna y las funciones ejecutivas en niños con y sin depresión. Método Participaron 20 niños con promedio de 10.5 (DE=1.5) años de edad, de los cuales 45% fueron niñas. Diez cumplieron los criterios diagnósticos de depresión mayor y 10 fueron controles. No hubo diferencias por sexo y edad entre los grupos (p>.05). Los instrumentos fueron: La entrevista Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia for School-Age Children-Present and Lifetime version (K-SADS-PL), el Inventario de Depresión Infantil, y la Batería de Funciones Frontales y Ejecutivas. Asimismo, se realizaron dos noches consecutivas de registro polisomnográfico y la Prueba de Latencias Múltiples a Sueño (PLMS). Resultados No se encontraron diferencias en la estructura del sueño, la eficiencia del sueño fue mayor al 90% en ambos grupos y no hubo diferencias en los índices de inicio y continuidad del sueño, así como en las diferentes etapas de sueño. Tampoco se obtuvieron diferencias en la somnolencia diurna, la latencia al inicio de sueño en la PLMS fue de 22.8 (DE=6.4) minutos para el grupo con depresión y 23.7 (DE=4.1) para el control. Las funciones ejecutivas mostraron diferencias en tareas que implican: control visomotor y de impulsos, memoria de trabajo e identificación de la relación riesgo-beneficio. Conclusiones Los resultados sugieren que las estructuras prefrontales son más vulnerables a la depresión que las estructuras que regulan el ritmo circadiano y homeostático del sueño.