Scielo RSS <![CDATA[Salud Pública de México]]> http://www.scielo.org.mx/rss.php?pid=0036-363420040005&lang=en vol. 46 num. 5 lang. en <![CDATA[SciELO Logo]]> http://www.scielo.org.mx/img/en/fbpelogp.gif http://www.scielo.org.mx <![CDATA[<b>Factores que intervienen en la génesis de una epidemia por dengue</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500001&lng=en&nrm=iso&tlng=en <![CDATA[<b>Detection of antibodies to West Nile and Saint Louis encephalitis viruses in horses</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500002&lng=en&nrm=iso&tlng=en <![CDATA[<b>El derecho a la atención de la salud</b>: <b>ingrediente de la ciudadanía integral</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500003&lng=en&nrm=iso&tlng=en <![CDATA[<b>The influence of life events and social support in a psycho-educational intervention for women with depression</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500004&lng=en&nrm=iso&tlng=en OBJETIVO: Investigar la influencia del apoyo social y los sucesos vitales sobre los síntomas de depresión: pretratamiento, postratamiento (15-30 días) y seguimiento (cuatro meses), en una intervención psicoeducativa para depresión. MATERIAL Y MÉTODOS: Se seleccionaron 254 mujeres con síntomas de depresión, de entre quienes solicitaron atención para dichos síntomas, en tres centros comunitarios de salud mental y un centro de salud de la Secretaría de Salud, en la Ciudad de México, entre enero de 1998 y diciembre de 2000. La intervención había mostrado previamente su eficacia en reducir los síntomas de depresión. Dichos síntomas se evaluaron con la Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D), y los sucesos vitales y el apoyo social con escalas específicas para estos aspectos. Se realizaron análisis de regresión jerárquica para probar los diversos modelos. RESULTADOS: Modelo 1: efecto de sucesos vitales, apoyo social y variables sociodemográficas (edad, escolaridad, ingreso y ocupación) sobre CES-D pretratamiento. El modelo fue significativo (p<0.000) y las dos primeras variables y edad entraron en el modelo. Modelo 2: efecto de las mismas variables predictoras sobre CES-D postratamiento. El modelo fue significativo (p<0.001); apoyo social y sucesos vitales fueron incluidas en este modelo. Modelo 3: efecto de las mismas variables sobre CES-D en seguimiento. El modelo fue significativo (p<0.000) y las variables significativas fueron sucesos vitales y escolaridad. Modelo 4: efecto de apoyo social y sucesos vitales en seguimiento sobre CES-D en seguimiento. El modelo también fue significativo (p<0.000) y ambas variables entraron en el modelo. Análisis adicionales para los modelos 2 y 3, introduciendo CES-D pretratamiento como variable predictora, mostraron que sólo ésta fue significativa. CONCLUSIONES: Los sucesos vitales y el apoyo social se relacionan con los síntomas de depresión iniciales y también afectan la reducción de dichos síntomas, posteriores a la intervención psicoeducativa. Esto último, en gran medida, se debe a la alta correlación de los sucesos vitales y el apoyo social con la CES-D inicial. Los sucesos y la falta de apoyo en el seguimiento también tienen influencia sobre la CES-D en este periodo.<hr/>OBJECTIVE: To investigate the influence of social support and adverse life events on depression symptoms, before and after therapy (15-30 days) and during follow-up (4 months) of a psycho-educational intervention for depression. MATERIAL AND METHODS: The study population consisted of 254 women with depression symptoms selected among those seeking treatment for their symptoms in three community mental health centers and in one Ministry of Health center, all of them in Mexico City, between January 1998 and December 2000. The intervention has been proved effective previously in reducing depression symptoms. Symptoms were assessed using Radloff's CES-D scale, while specifically designed scales were used for events and social support. Hierarchical regression analyses were carried out to test various models. RESULTS: Model 1: effect of variables: life events, social support, and socio-demographic variables (age, education level, income, and work status) on CES-D pre-treatment. The model was significant (p<0.000) and the first two variables and age were included in the model. Model 2: effect of the same predictive variables on CES-D post-treatment. The model was significant (p<0.001) and included social support and life events. Model 3: effect of the same variables on CES-D during follow-up. The model was significant (p<0.000) and included life events and educational achievement. Model 4: effect of social support and life events during follow-up on CES-D during follow-up. The model was also significant (p<0.000) and both variables were included in the model. Additional analyses for models 2 and 3 adding CES-D pre-treatment as a predictor showed that only the latter was significant. CONCLUSIONS: Life events and social support are associated with initial depression symptoms and also predict the reduction of symptoms following the psycho-educational intervention. This may be due to the high correlation of life events and social support with CES-D pre-treatment. Life events and social support following the intervention also have an effect on CES-D in this same stage. <![CDATA[<b>National health policies and local decisions in Mexico</b>: <b>the case of an intercultural hospital in Cuetzalan, Puebla</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500005&lng=en&nrm=iso&tlng=en OBJETIVO: Identificar la evolución del hospital del municipio de Cuetzalan a partir de la influencia que diversos elementos del contexto nacional e internacional han tenido sobre ella. MATERIAL Y MÉTODOS: Estudio de caso, realizado en 2000 y 2001 sobre los Hospitales Mixtos en México -el de Cuetzalan, en el estado de Puebla, y el de Jesús María, en el estado de Nayarit-. Durante el trabajo de campo se obtuvo información a través de 72 entrevistas semiestructuradas con terapeutas alópatas e indígenas del hospital y con directivos de los diferentes niveles del sistema de salud. Además, se hizo una revisión documental, tanto de las políticas nacionales de salud para pueblos indígenas, como de las indigenistas, para relacionarlas con las cinco etapas organizacionales del hospital. Además de la autorización de los directivos estatales para el estudio, se pidió el consentimiento informado de los entrevistados. RESULTADOS: El hospital fue creado en 1958 por la Secretaría de Salud con carácter biomédico, acorde con el indigenismo integracionista de la época, y continuó con ese carácter durante la administración inicial del Instituto Nacional Indigenista. Pero las nuevas tendencias del indigenismo participativo y la sensibilidad y creatividad de algunos funcionarios del Instituto, sumadas a estrategias internacionales para lograr una mayor integración de las culturas indígenas, impulsaron su transformación, en 1990, en Hospital Mixto (que ofrecía las dos medicinas, la indígena y la alopática) con proyección regional. En la devolución del hospital a la Secretaría Estatal de Salud en 2000, que causó retrocesos temporales en el carácter mixto del hospital, primaron los criterios financieros sobre los socioculturales, mientras que en la actual versión del hospital como Hospital Integral con Medicina Tradicional influyeron, además de la iniciativa de funcionarios estatales, el reposicionamiento político de los indígenas en el país y la disponibilidad de recursos internacionales del Plan Puebla Panamá. CONCLUSIONES: El análisis ratifica el carácter histórico del desarrollo de las organizaciones de salud, y las oportunidades que las coyunturas y políticas nacionales e internacionales constituyen para impulsar modelos alternativos e interculturales de atención para la salud de los pueblos indígenas que respondan a sus necesidades. A pesar de que la medicina indígena y la biomédica han sido consideradas por algunos como irreconciliables, existen ejemplos -nacionales e internacionales- de experiencias en materia de articulación entre ellas, que permiten vislumbrar la posibilidad de crear nuevos pactos que avancen en la creación de servicios de salud verdaderamente interculturales, que sirvan de ejemplo para el resto del país y del continente.<hr/>OBJECTIVE: To identify the changes brought about by various national and international factors in an intercultural hospital of the municipality of Cuetzalán, Puebla. MATERIAL AND METHODS: A case study was conducted during 2000 and 2001 in two Intercultural Hospitals of Mexico; the Cuetzalán Hospital in Puebla and the Jesús María Hospital in Nayarit State. Data were collected by means of 72 semi-structured interviews with allopathic therapists, indigenous therapists, and authorities of the different health care levels. Moreover, documental research was carried out on national policies for indigenous peoples as well as on indigenist policies. These policies were related with the five organizational stages of the hospital. State authorities gave their permission and interviewees signed informed consent. RESULTS: The hospital was created in 1958 by the Ministry of Health as a biomedical institution, in agreement with the integrationist indigenist policies going on at the time. It remained so during the beginning of the administration by the National Indigenist Institute. In 1990, the new participative indigenist policy trends and the creativity and sensitivity of some authorities, under the influence of international strategies, helped to transform the hospital into an Intercultural Hospital (offering both types of medicine, indigenous and allopathic) with regional coverage. In 2000, the devolution of the hospital to the State Ministry of Health, based on financial rather than socio-cultural considerations, caused the temporary loss of its intercultural character. The last stage as an Integral Hospital with Traditional Medicine (from 2003 onwards) was due to a combination of state official initiatives and the new political stance acquired by the Mexican indigenous movement. The hospital is now part of a regional project of five such hospitals officially denominated Integral Hospitals with Traditional Medicine, to be financed by the Puebla - Panama Plan of regional development. CONCLUSIONS: Our results confirmed that health organizations follow a historical process in which selected national and international forces open opportunities to promote intercultural health models that respond to the needs of indigenous populations. Despite the formerly held belief that traditional and scientific medicines were incompatible, this study demonstrates the viability of intercultural health care models that may become a real possibility in the country, based on new conventions to establish alternative and intercultural health services, thereby setting an example for other regions and countries. <![CDATA[<b>Equity and fairness in the Mexican health system reform</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500006&lng=en&nrm=iso&tlng=en OBJETIVO: Evaluar el impacto de la reforma de finales de la década de 1990 en la equidad e imparcialidad del sistema mexicano de salud. MATERIAL Y MÉTODOS: Para evaluar el impacto de esta reforma se utilizó un sistema de parámetros diseñado por Daniels y colaboradores que se adaptó a la realidad mexicana y al que se adicionaron indicadores específicos. Se hizo, finalmente, una revisión documental de la reforma para calificar su desempeño en cada uno de estos parámetros. RESULTADOS: Excepto por las intervenciones en vivienda y nutricias, la reforma mostró poca preocupación por los determinantes de las condiciones de salud. En relación con la atención a la salud, las principales iniciativas de reforma tuvieron que ver con la ampliación de la cobertura de servicios esenciales y con la descentralización de los servicios de salud. Las actividades relacionadas con la justicia del financiamiento, la fragmentación del sistema, el énfasis en la atención curativa especializada, la rendición de cuentas y la transparencia fueron escasas. CONCLUSIONES: La reforma del sistema mexicano de salud de la segunda mitad de la década de 1990 tuvo cierto impacto sobre el acceso de los pobres a la atención a la salud y la eficiencia administrativa, pero un efecto mínimo sobre la justicia del financiamiento y el gobierno democrático.<hr/>OBJECTIVE: To assess the equity and fairness of the Mexican health system reform that occurred in the late 1990's. MATERIAL AND METHODS: The Mexican reform process was evaluated using the benchmark-system designed by Daniels et al. This benchmark system was adapted to the Mexican setting by adding specific indicators. A documentary review of the Mexican reform process was conducted to score its performance for each benchmark. RESULTS: Except for housing and nutrition components, the reform included few actions related to health determinants. For health care, the main reform initiatives were those related to extending the coverage of essential health services and decentralizing health care provision to the states. Reform initiatives included few activities related to fair financing, tiering, emphasis on second and third level care, accountability, and transparency. CONCLUSIONS: The late nineties reform of the Mexican health system had some positive effect on access of the poor to health care and administrative efficiency, but little impact on fair financing, quality of care, and democratic governance. <![CDATA[<b>Early onset depression</b>: <b>prevalence, course, and treatment latency</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500007&lng=en&nrm=iso&tlng=en OBJETIVO: Conocer, en la población mexicana, la prevalencia de la depresión con inicio temprano, y comparar el curso natural, la comorbilidad y la latencia para buscar tratamiento entre los deprimidos con inicio temprano y aquellos con inicio en la edad adulta. MATERIAL Y MÉTODOS: La Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica es representativa de la población nacional urbana, de entre 18 a 65 años de edad. Se realizó en México, entre 2001 y 2002, con el instrumento diagnóstico de la versión computarizada de la Entrevista Internacional Compuesta de Diagnóstico. Los análisis toman en cuenta el diseño complejo de la muestra multietápica, estratificada y ponderada utilizando análisis descriptivo y regresiones logísticas. RESULTADOS: El 2.0% de la población ha padecido depresión en la infancia o adolescencia con un promedio de siete episodios a lo largo de la vida (comparado con tres para los de inicio en la adultez), el primero persiste por unos 31 meses (comparado con 16 meses), durante los cuales generalmente no reciben tratamiento. CONCLUSIONES: La mayor duración del primer episodio y el mayor número de episodios en la vida de aquellos con depresión de inicio temprano se debe a la falta de detección y tratamiento oportuno en jóvenes.<hr/>OBJECTIVE: To estimate the prevalence of early onset depression in the Mexican population and compare its natural history, comorbidity and treatment latency between early onset and adult onset depression. MATERIAL AND METHODS: The National Survey of Psychiatric Epidemiology (ENEP) is representative of the Mexican urban population aged 18 to 65. The diagnostic instrument is the Composite International Diagnostic Interview (CIDI). Statistical analysis was performed with descriptive and logistic regression analyses, considering the multistage, stratified and weighted sample design of the survey. RESULTS: Two percent of the Mexican population has suffered from depression as children or adolescents, with an average 7 episodes during their lifetime (compared with 3 episodes for adult onset); the first episode lasted a mean of 31 months (compared with 16 for adult onset) and generally did not receive any treatment. CONCLUSIONS: The longer duration of the first episode and the greater number of lifetime episodes for subjects with early onset is attributed to the lack of early detection and of timely treatment of depression in Mexican youth. <![CDATA[<b>Effects of some chemical and physical agents on the metacestode <i>Taenia solium </i>in spicy meat and sausage</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500008&lng=en&nrm=iso&tlng=en OBJETIVO: Evaluar el efecto de diferentes temperaturas y tiempos, así como de algunos condimentos sobre la viabilidad de metacéstodos de Taenia solium en chorizo y carne adobada. MATERIAL Y MÉTODOS: Este trabajo se llevó a cabo en la Universidad Autónoma de Guerrero, en 1999. En la comunidad de Atzacoaloya, en el municipio de Chilapa de Alvarez, Guerrero, se compró carne de cerdo infectada, con la que se preparó carne adobada y chorizo; sólo se empleó aquélla en la cual se comprobó la viabilidad de los metacéstodos. Los productos obtenidos fueron sometidos a: a) temperatura ambiente durante 12 a 100 horas; b) temperaturas de -10 a 37 ºC por 24 horas, y c) ebullición (97 ºC) de 1 a 15 minutos. Para determinar el efecto de los condimentos se prepararon lotes con el doble de ingredientes de cada uno. Todas las evaluaciones se realizaron y evaluaron con tres repeticiones. Se establecieron diferencias de proporciones mediante c². RESULTADOS: A temperatura ambiente la menor evaginación fue a las 100 horas para ambos productos (p< 0.05). Por 24 horas a diferentes temperaturas la menor evaginación se dio a -10 ºC en carne adobada y a 37 ºC para el chorizo (p< 0.05). A temperatura de ebullición del agua se encontró que en ambos no hubo evaginación a partir de los 10 minutos (p< 0.05). En relación con los condimentos, la adición de sal generó la mayor reducción en carne adobada, y de tomillo, para el chorizo (p< 0.05). CONCLUSIONES: Si bien la carne con metacéstodos no debería consumirse, ante el hecho de su comercialización y de que la preparación de chorizos y la adición de pastas pueden ocultar al metacéstodo, es necesaria la cocción adecuada de los productos o consumir chorizo por lo menos cuatro días después de su elaboración y la carne adobada después de cuatro días de refrigeración.<hr/>OBJECTIVE: To assess the effect of different cooking times and temperatures, as well as of some seasonings, on the viability of Taenia solium metacestodes in spicy meat and hot sausage. MATERIAL AND METHODS: This study was conducted by the Universidad Autónoma de Guerrero (Guerrero State Autonomous University), Mexico in 1999. Infected pork meat was bought in the community of Azacoaloya, in the municipality of Chilapa de Alvarez, Guerrero State. It was used to prepare spicy meat (adobada) and hot sausage (chorizo). Only the meat in which metacestode viability was proven was used. The products obtained underwent a) room temperature for 12 to 100 hours; b) temperatures of -10 to 37ºC for 24 hours; c) boiling (97ºC) from 1 to 15 minutes. To determine the effect of the seasonings, batches were prepared using twice the amount of a specific seasoning. Trials were done and assessed three times. Proportion differences were established using the chi-squared test. RESULTS: At room temperature the lowest evagination occurred after 100 hours for both products (p<0.05). After 24 hours, the lowest evagination occurred at -10ºC in spicy meat and at 37ºC in hot sausage (p<0.05). At boiling temperature there was no evagination after 10 minutes (p<0.05). In spicy meat, adding salt caused the most significant reduction; in hot sausage, thyme caused the most significant reduction (p<0.05). CONCLUSIONS: Meat with metacestodes should not be eaten, yet, it is being sold and used to prepare spicy meats. Adding spices can hide the metacestode, thus, adequate cooking of these meat products is necessary. These meats may be consumed at least four days after its preparation and spicy meat after a minimum of four days of refrigeration. <![CDATA[<b>Evaluation of a screening method for Chagas disease in San Luis, Argentina</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500009&lng=en&nrm=iso&tlng=en OBJETIVO: Evaluar la aplicación de una metodología de tamizaje para la enfermedad de Chagas, en el ámbito de la Provincia de San Luis, únicamente en el procesamiento de muestras capilares y de las pruebas diagnósticas utilizadas. MATERIAL Y MÉTODOS: Muestras de sangre capilar pertenecientes a 250 niños, obtenidas en sus respectivos domicilios -sitos en la Provincia de San Luis, Argentina- y recolectadas sobre amortiguador de glicerina, se procesaron por hemaglutinación indirecta cuantitativa y ensayo inmunoenzimático, en el año 2002. Los resultados se compararon con aquellos de sangre venosa, de los mismos niños, analizadas por las pruebas mencionadas y también por el método patrón de inmunofluorescencia indirecta. Mediante tablas de contingencia se estimaron la sensibilidad y la especificidad, así como los valores predictivos, positivos y negativos. RESULTADOS:La sensibilidad, especificidad y valores predictivos positivos y negativos fueron 98.03, 92.96, 78.12 y 99.46%, respectivamente. CONCLUSIONES: Las reacciones serológicas por hemaglutinación indirecta y ensayo inmunoenzimático simultáneas fueron suficientemente sensibles y específicas, dando validez al tamizaje. La metodología se implantó de manera sencilla, fue de bajo costo y aceptada sin inconvenientes por la población seleccionada.<hr/>Chagas disease is an endemic public health problem in the Province of San Luis, Argentina. The objective of this work was to evaluate the application of a screening method, focusing on the biochemical processing of capillary samples and diagnostic testing. MATERIAL AND METHODS: In the year 2002, samples of capillary blood were collected from 250 children in their homes; the samples were placed in glycerin buffer and processed by quantitative PHA and ELISA. The results were compared with venous blood samples from the same children, that were analyzed using the same assays, as well as by IFA, the standard method. RESULTS: The sensitivity, specificity, and positive and negative predictive values were 98.03, 92.96, 78.12, and 99.46%, respectively. CONCLUSIONS: the serological assays PHA and ELISA conducted simultaneously were sufficiently sensitive and specific, thus validating the screening method. The method was easy to implement, had a low cost, and was well accepted by the selected population. <![CDATA[<b>Meningococcal disease caused by <i>Neisseria meningitidis</i></b>: <b>epidemiological, clinical, and preventive perspectives</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500010&lng=en&nrm=iso&tlng=en La meningitis bacteriana continúa siendo uno de los grandes problemas de la salud pública mundial. En particular, la infección por Neisseria meningitidis afecta tanto a países desarrollados como subdesarrollados, y se presenta en formas endémicas y epidémicas. La enfermedad meningocóccica se puede manifestar clínicamente no sólo como meningitis, sino con cuadros fulminantes de meningococcemia. La persistencia de N. meningitidis se debe al gran porcentaje de portadores y a la dinámica de transmisión de la bacteria. Aproximadamente 500 millones de personas en el mundo son portadoras de N. meningitidis en la nasofaringe. Los factores de transmisiblidad identificados han sido el tabaquismo activo o pasivo, la presencia de infecciones virales del tracto respiratorio superior, épocas de sequía, y el hacinamiento. Por lo anterior, se han descrito brotes de enfermedad meningocóccica en cuarteles militares, escuelas, cárceles y dormitorios. Algunos determinantes que permiten la invasión sistémica incluyen daños en la mucosa nasofaríngea de portadores, cepas virulentas con formación de cápsula, ausencia de anticuerpos bactericidas y deficiencias del sistema del complemento. El control de la enfermedad meningocóccica en circunstancias endémicas y epidémicas se logra por el tratamiento de casos con antibióticos adecuados (penicilina, ceftriaxona o cloranfenicol), la quimioprofilaxis de contactos cercanos (ciprofloxacina, rifampicina o ceftriaxona), y la vigilancia clínica de éstos. Sin embargo, es fundamental subrayar que la clave para el control efectivo de la enfermedad meningocóccica es la inmunoprofilaxis. Las vacunas disponibles incluyen las de polisacáridos monovalentes o bivalentes (serogrupos A y C), tetravalentes (A, C, Y, W-135), la conjugada (C) o la combinada de proteínas de membrana celular y polisacárido (B y C). Recientemente nos hemos visto forzados a establecer planes nacionales de respuesta que incluyen la disponibilidad de vacuna y de medicamentos para quimioprofilaxis, debido a que se ha documentado un incremento de casos de enfermedad por N. meningitidis, serogrupo C, en el país. Es por lo anterior que esta revisión está dirigida a proporcionar al personal de salud un recordatorio de los aspectos relevantes de la epidemiología, y de los clínicos y preventivos de la enfermedad meningocóccica.<hr/>Bacterial meningitis constitutes a significant global public health problem. In particular, Neisseria meningitidis continues to be a public health problem among human populations in both developed and developing countries. Meningococcal infection is present as an endemic and an epidemic disease. Meningococcal disease is manifested not only as meningitis, but also as meningococcemia. The latter is usually fulminant. The global persistence of N. meningitidis is due to the significant number of carriers and the dynamics of transmission and disease. Approximately 500 million people worldwide are carriers of the bacterium in their nasopharynx. Multiple factors have been identified that predispose to the transmissibility of N. meningitidis, including active or passive inhalation tobacco smoking, upper viral respiratory tract infections, drought seasons, and overcrowding. These factors explain the frequent occurrence of outbreaks in military barracks, schools, prisons, and dormitories. Some of the determinants of invasiveness of the bacteria include nasopharyngeal mucosal damage in colonized individuals, virulence of the strains, absence of bactericidal antibodies, and deficiencies of the complement system. During both endemic and epidemic scenarios of meningococcal disease, control measures should include treating the cases with appropriate antimicrobial therapy (penicillin, ceftriaxone, or chloramphenicol); providing chemoprophylactic drugs to contacts (rifampin or ciprofloxacin), and close observation of contacts. Nevertheless, the key to effective control and prevention of meningococcal disease is immunoprophylaxis. Available vaccines include the polysaccharide monovalent, bivalent (serogroups A, C), or tetravalent (A, C, Y, W-135 serogroups) vaccines; conjugate vaccine (serogroup C); and the combined vaccine with outer membrane proteins and polysaccharide (serogroups B, C). Due to a recent increase in case reporting of serogroup C N. meningitidis in Mexico, we have developed a national response strategy that includes availability of vaccines and medications for chemoprophylaxis. This review aims at providing health care workers with updated information regarding the epidemiological, clinical, and preventive aspects of meningococcal disease. <![CDATA[<b>The role of epidemiology in mental disorder research</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500011&lng=en&nrm=iso&tlng=en Los trastornos mentales, incluyendo los trastornos del uso de sustancias, hacen ya parte del panorama epidemiológico de México y seguirán en el escenario nacional por las próximas décadas, incrementando incluso su presencia como causa de enfermedad, discapacidad y muerte en nuestro país. Por lo tanto, el manejo epidemiológico de estos problemas se hace urgente. Este trabajo busca plantear el campo de estudio de la epidemiología de los trastornos mentales y sus limitaciones, haciendo énfasis en los elementos comunes de ésta con otras áreas más tradicionales de la epidemiología y en las aportaciones particulares de este campo epidemiológico a la psiquiatría en general y a la epidemiología en particular. Planteamos a continuación los diseños y problemas más comunes en este campo de la epidemiología, su utilidad para acciones de prevención, y señalamos los retos que nos esperan en el futuro. Una característica distintiva de esta área es que los trastornos mentales se manifiestan en dos niveles, como conducta (por ejemplo, una conducta compulsiva de lavarse las manos) y como elemento de la vida mental del sujeto (por ejemplo, el pensamiento obsesivo sobre las bacterias que se encuentran presentes en todos lados y que son una fuente constante de amenaza para algunos sujetos). Debido a esto, mucho de lo que sabemos sobre estos fenómenos proviene del autorreporte que el sujeto es capaz de hacer sobre sus sentimientos (introspección), ya sea en una conversación con un clínico entrenado o expresándolos al endosar reactivos en un cuestionario estandarizado. Otro aspecto importante a resaltar es la necesidad de hablar en plural al referirnos a los trastornos mentales. Este campo de la epidemiología presenta también un carácter particular, bifacético: por un lado, este es un problema en sí mismo, que produce sufrimiento y motiva la búsqueda de atención especializada, con manifestaciones clínicas particulares. Por otro lado, esta epidemiología también se orienta hacia un dominio particular de determinantes (como el uso, abuso o dependencia hacia las drogas) y cómo estas variables independientes afectan determinados procesos y enfermedades (como los accidentes, el homicidio, el suicidio, la cirrosis hepática, etc.) Por último, la epidemiología de los trastornos mentales se ha caracterizado también por su interés en una serie de procesos que no parecen constituir síndromes propiamente dichos, pero que son a todas luces de interés sanitario, siendo el ejemplo más claro de esto el problema de la violencia. La epidemiología de los trastornos mentales se enfrenta a enormes retos en el nuevo milenio. Debe hacer frente a un panorama epidemiológico complejo y cambiante. Los aspectos más importantes de su desarrollo futuro se vinculan con los siguientes puntos: medición de los trastornos mentales y de los factores de riesgo, el diseño y métodos de muestreo más eficientes, la relación entre la investigación biológica, la genética, las disciplinas sociales y la epidemiología, y la interfase entre la epidemiología y la evaluación de los tratamientos y los servicios.<hr/>Mental disorders, including substance abuse, are part of the Mexican epidemiologic scenario and will remain so during several decades. They may even become more prominent as causes of disease, disability, and death in our country. It is thus imperative to frame appropriate management strategies to curb these problems without delay. This paper aims at outlining epidemiology of mental diseases as a field of study, and to identify its limitations. Emphasis is made on common elements shared with other more traditional fields of epidemiology, as well as on the specific contributions made by this particular field to epidemiology and to psychiatry in general. This paper describes the main study designs and problems in this field of epidemiology, its usefulness in prevention actions, and future challenges. A unique characteristic of mental disorder epidemiology is that its target diseases manifest in two levels: behaviorally (for example, compulsive hand-washing) and as an element of the individual's mental life (e.g., obsession with bacteria being a constant, omnipresent health threat). It follows that much of the knowledge currently available on the phenomena of mental disorders in general is based on the self-reported insight of individuals. Trained clinicians have collected such reports by interview or with standardized questionnaires. This field of epidemiology is characterized by having two-sides: a mental disorder is a problem in and of itself, causing suffering and prompting the search for specialized care, as it has peculiar clinical manifestations. On the other hand, mental disorder epidemiology also focuses on determining factors (drug use, abuse, or addiction) and on the way these independent variables result in certain processes and outcomes (such as accidents, homicide, suicide, liver cirrhosis, etc.). Finally, the epidemiology of mental disorders has also been set apart by its focus in series of processes that are not suitably classified as syndromes, but which are germane to public health, for example, violence. The epidemiology of mental disorders faces great challenges in the new millennium, including a complex, changing epidemiologic scenario. Several important issues will influence the future development of mental disorder epidemiology: measurement of mental disorders and risk factors, more efficient sampling design and methods, the relationships among biological research, genetics, social studies, and epidemiology, and the interface between epidemiology and the evaluation of therapies and health services. <![CDATA[<b>Estadística de egresos hospitalarios del sector público del Sistema Nacional de Salud, 2003</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500012&lng=en&nrm=iso&tlng=en Los trastornos mentales, incluyendo los trastornos del uso de sustancias, hacen ya parte del panorama epidemiológico de México y seguirán en el escenario nacional por las próximas décadas, incrementando incluso su presencia como causa de enfermedad, discapacidad y muerte en nuestro país. Por lo tanto, el manejo epidemiológico de estos problemas se hace urgente. Este trabajo busca plantear el campo de estudio de la epidemiología de los trastornos mentales y sus limitaciones, haciendo énfasis en los elementos comunes de ésta con otras áreas más tradicionales de la epidemiología y en las aportaciones particulares de este campo epidemiológico a la psiquiatría en general y a la epidemiología en particular. Planteamos a continuación los diseños y problemas más comunes en este campo de la epidemiología, su utilidad para acciones de prevención, y señalamos los retos que nos esperan en el futuro. Una característica distintiva de esta área es que los trastornos mentales se manifiestan en dos niveles, como conducta (por ejemplo, una conducta compulsiva de lavarse las manos) y como elemento de la vida mental del sujeto (por ejemplo, el pensamiento obsesivo sobre las bacterias que se encuentran presentes en todos lados y que son una fuente constante de amenaza para algunos sujetos). Debido a esto, mucho de lo que sabemos sobre estos fenómenos proviene del autorreporte que el sujeto es capaz de hacer sobre sus sentimientos (introspección), ya sea en una conversación con un clínico entrenado o expresándolos al endosar reactivos en un cuestionario estandarizado. Otro aspecto importante a resaltar es la necesidad de hablar en plural al referirnos a los trastornos mentales. Este campo de la epidemiología presenta también un carácter particular, bifacético: por un lado, este es un problema en sí mismo, que produce sufrimiento y motiva la búsqueda de atención especializada, con manifestaciones clínicas particulares. Por otro lado, esta epidemiología también se orienta hacia un dominio particular de determinantes (como el uso, abuso o dependencia hacia las drogas) y cómo estas variables independientes afectan determinados procesos y enfermedades (como los accidentes, el homicidio, el suicidio, la cirrosis hepática, etc.) Por último, la epidemiología de los trastornos mentales se ha caracterizado también por su interés en una serie de procesos que no parecen constituir síndromes propiamente dichos, pero que son a todas luces de interés sanitario, siendo el ejemplo más claro de esto el problema de la violencia. La epidemiología de los trastornos mentales se enfrenta a enormes retos en el nuevo milenio. Debe hacer frente a un panorama epidemiológico complejo y cambiante. Los aspectos más importantes de su desarrollo futuro se vinculan con los siguientes puntos: medición de los trastornos mentales y de los factores de riesgo, el diseño y métodos de muestreo más eficientes, la relación entre la investigación biológica, la genética, las disciplinas sociales y la epidemiología, y la interfase entre la epidemiología y la evaluación de los tratamientos y los servicios.<hr/>Mental disorders, including substance abuse, are part of the Mexican epidemiologic scenario and will remain so during several decades. They may even become more prominent as causes of disease, disability, and death in our country. It is thus imperative to frame appropriate management strategies to curb these problems without delay. This paper aims at outlining epidemiology of mental diseases as a field of study, and to identify its limitations. Emphasis is made on common elements shared with other more traditional fields of epidemiology, as well as on the specific contributions made by this particular field to epidemiology and to psychiatry in general. This paper describes the main study designs and problems in this field of epidemiology, its usefulness in prevention actions, and future challenges. A unique characteristic of mental disorder epidemiology is that its target diseases manifest in two levels: behaviorally (for example, compulsive hand-washing) and as an element of the individual's mental life (e.g., obsession with bacteria being a constant, omnipresent health threat). It follows that much of the knowledge currently available on the phenomena of mental disorders in general is based on the self-reported insight of individuals. Trained clinicians have collected such reports by interview or with standardized questionnaires. This field of epidemiology is characterized by having two-sides: a mental disorder is a problem in and of itself, causing suffering and prompting the search for specialized care, as it has peculiar clinical manifestations. On the other hand, mental disorder epidemiology also focuses on determining factors (drug use, abuse, or addiction) and on the way these independent variables result in certain processes and outcomes (such as accidents, homicide, suicide, liver cirrhosis, etc.). Finally, the epidemiology of mental disorders has also been set apart by its focus in series of processes that are not suitably classified as syndromes, but which are germane to public health, for example, violence. The epidemiology of mental disorders faces great challenges in the new millennium, including a complex, changing epidemiologic scenario. Several important issues will influence the future development of mental disorder epidemiology: measurement of mental disorders and risk factors, more efficient sampling design and methods, the relationships among biological research, genetics, social studies, and epidemiology, and the interface between epidemiology and the evaluation of therapies and health services. <![CDATA[<b>La fiebre del Nilo occidental</b>: <b>una enfermedad emergente en México</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500013&lng=en&nrm=iso&tlng=en Los trastornos mentales, incluyendo los trastornos del uso de sustancias, hacen ya parte del panorama epidemiológico de México y seguirán en el escenario nacional por las próximas décadas, incrementando incluso su presencia como causa de enfermedad, discapacidad y muerte en nuestro país. Por lo tanto, el manejo epidemiológico de estos problemas se hace urgente. Este trabajo busca plantear el campo de estudio de la epidemiología de los trastornos mentales y sus limitaciones, haciendo énfasis en los elementos comunes de ésta con otras áreas más tradicionales de la epidemiología y en las aportaciones particulares de este campo epidemiológico a la psiquiatría en general y a la epidemiología en particular. Planteamos a continuación los diseños y problemas más comunes en este campo de la epidemiología, su utilidad para acciones de prevención, y señalamos los retos que nos esperan en el futuro. Una característica distintiva de esta área es que los trastornos mentales se manifiestan en dos niveles, como conducta (por ejemplo, una conducta compulsiva de lavarse las manos) y como elemento de la vida mental del sujeto (por ejemplo, el pensamiento obsesivo sobre las bacterias que se encuentran presentes en todos lados y que son una fuente constante de amenaza para algunos sujetos). Debido a esto, mucho de lo que sabemos sobre estos fenómenos proviene del autorreporte que el sujeto es capaz de hacer sobre sus sentimientos (introspección), ya sea en una conversación con un clínico entrenado o expresándolos al endosar reactivos en un cuestionario estandarizado. Otro aspecto importante a resaltar es la necesidad de hablar en plural al referirnos a los trastornos mentales. Este campo de la epidemiología presenta también un carácter particular, bifacético: por un lado, este es un problema en sí mismo, que produce sufrimiento y motiva la búsqueda de atención especializada, con manifestaciones clínicas particulares. Por otro lado, esta epidemiología también se orienta hacia un dominio particular de determinantes (como el uso, abuso o dependencia hacia las drogas) y cómo estas variables independientes afectan determinados procesos y enfermedades (como los accidentes, el homicidio, el suicidio, la cirrosis hepática, etc.) Por último, la epidemiología de los trastornos mentales se ha caracterizado también por su interés en una serie de procesos que no parecen constituir síndromes propiamente dichos, pero que son a todas luces de interés sanitario, siendo el ejemplo más claro de esto el problema de la violencia. La epidemiología de los trastornos mentales se enfrenta a enormes retos en el nuevo milenio. Debe hacer frente a un panorama epidemiológico complejo y cambiante. Los aspectos más importantes de su desarrollo futuro se vinculan con los siguientes puntos: medición de los trastornos mentales y de los factores de riesgo, el diseño y métodos de muestreo más eficientes, la relación entre la investigación biológica, la genética, las disciplinas sociales y la epidemiología, y la interfase entre la epidemiología y la evaluación de los tratamientos y los servicios.<hr/>Mental disorders, including substance abuse, are part of the Mexican epidemiologic scenario and will remain so during several decades. They may even become more prominent as causes of disease, disability, and death in our country. It is thus imperative to frame appropriate management strategies to curb these problems without delay. This paper aims at outlining epidemiology of mental diseases as a field of study, and to identify its limitations. Emphasis is made on common elements shared with other more traditional fields of epidemiology, as well as on the specific contributions made by this particular field to epidemiology and to psychiatry in general. This paper describes the main study designs and problems in this field of epidemiology, its usefulness in prevention actions, and future challenges. A unique characteristic of mental disorder epidemiology is that its target diseases manifest in two levels: behaviorally (for example, compulsive hand-washing) and as an element of the individual's mental life (e.g., obsession with bacteria being a constant, omnipresent health threat). It follows that much of the knowledge currently available on the phenomena of mental disorders in general is based on the self-reported insight of individuals. Trained clinicians have collected such reports by interview or with standardized questionnaires. This field of epidemiology is characterized by having two-sides: a mental disorder is a problem in and of itself, causing suffering and prompting the search for specialized care, as it has peculiar clinical manifestations. On the other hand, mental disorder epidemiology also focuses on determining factors (drug use, abuse, or addiction) and on the way these independent variables result in certain processes and outcomes (such as accidents, homicide, suicide, liver cirrhosis, etc.). Finally, the epidemiology of mental disorders has also been set apart by its focus in series of processes that are not suitably classified as syndromes, but which are germane to public health, for example, violence. The epidemiology of mental disorders faces great challenges in the new millennium, including a complex, changing epidemiologic scenario. Several important issues will influence the future development of mental disorder epidemiology: measurement of mental disorders and risk factors, more efficient sampling design and methods, the relationships among biological research, genetics, social studies, and epidemiology, and the interface between epidemiology and the evaluation of therapies and health services. <![CDATA[<b>Cuarenta y cinco millones de estadounidenses sin seguro de salud</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500014&lng=en&nrm=iso&tlng=en Los trastornos mentales, incluyendo los trastornos del uso de sustancias, hacen ya parte del panorama epidemiológico de México y seguirán en el escenario nacional por las próximas décadas, incrementando incluso su presencia como causa de enfermedad, discapacidad y muerte en nuestro país. Por lo tanto, el manejo epidemiológico de estos problemas se hace urgente. Este trabajo busca plantear el campo de estudio de la epidemiología de los trastornos mentales y sus limitaciones, haciendo énfasis en los elementos comunes de ésta con otras áreas más tradicionales de la epidemiología y en las aportaciones particulares de este campo epidemiológico a la psiquiatría en general y a la epidemiología en particular. Planteamos a continuación los diseños y problemas más comunes en este campo de la epidemiología, su utilidad para acciones de prevención, y señalamos los retos que nos esperan en el futuro. Una característica distintiva de esta área es que los trastornos mentales se manifiestan en dos niveles, como conducta (por ejemplo, una conducta compulsiva de lavarse las manos) y como elemento de la vida mental del sujeto (por ejemplo, el pensamiento obsesivo sobre las bacterias que se encuentran presentes en todos lados y que son una fuente constante de amenaza para algunos sujetos). Debido a esto, mucho de lo que sabemos sobre estos fenómenos proviene del autorreporte que el sujeto es capaz de hacer sobre sus sentimientos (introspección), ya sea en una conversación con un clínico entrenado o expresándolos al endosar reactivos en un cuestionario estandarizado. Otro aspecto importante a resaltar es la necesidad de hablar en plural al referirnos a los trastornos mentales. Este campo de la epidemiología presenta también un carácter particular, bifacético: por un lado, este es un problema en sí mismo, que produce sufrimiento y motiva la búsqueda de atención especializada, con manifestaciones clínicas particulares. Por otro lado, esta epidemiología también se orienta hacia un dominio particular de determinantes (como el uso, abuso o dependencia hacia las drogas) y cómo estas variables independientes afectan determinados procesos y enfermedades (como los accidentes, el homicidio, el suicidio, la cirrosis hepática, etc.) Por último, la epidemiología de los trastornos mentales se ha caracterizado también por su interés en una serie de procesos que no parecen constituir síndromes propiamente dichos, pero que son a todas luces de interés sanitario, siendo el ejemplo más claro de esto el problema de la violencia. La epidemiología de los trastornos mentales se enfrenta a enormes retos en el nuevo milenio. Debe hacer frente a un panorama epidemiológico complejo y cambiante. Los aspectos más importantes de su desarrollo futuro se vinculan con los siguientes puntos: medición de los trastornos mentales y de los factores de riesgo, el diseño y métodos de muestreo más eficientes, la relación entre la investigación biológica, la genética, las disciplinas sociales y la epidemiología, y la interfase entre la epidemiología y la evaluación de los tratamientos y los servicios.<hr/>Mental disorders, including substance abuse, are part of the Mexican epidemiologic scenario and will remain so during several decades. They may even become more prominent as causes of disease, disability, and death in our country. It is thus imperative to frame appropriate management strategies to curb these problems without delay. This paper aims at outlining epidemiology of mental diseases as a field of study, and to identify its limitations. Emphasis is made on common elements shared with other more traditional fields of epidemiology, as well as on the specific contributions made by this particular field to epidemiology and to psychiatry in general. This paper describes the main study designs and problems in this field of epidemiology, its usefulness in prevention actions, and future challenges. A unique characteristic of mental disorder epidemiology is that its target diseases manifest in two levels: behaviorally (for example, compulsive hand-washing) and as an element of the individual's mental life (e.g., obsession with bacteria being a constant, omnipresent health threat). It follows that much of the knowledge currently available on the phenomena of mental disorders in general is based on the self-reported insight of individuals. Trained clinicians have collected such reports by interview or with standardized questionnaires. This field of epidemiology is characterized by having two-sides: a mental disorder is a problem in and of itself, causing suffering and prompting the search for specialized care, as it has peculiar clinical manifestations. On the other hand, mental disorder epidemiology also focuses on determining factors (drug use, abuse, or addiction) and on the way these independent variables result in certain processes and outcomes (such as accidents, homicide, suicide, liver cirrhosis, etc.). Finally, the epidemiology of mental disorders has also been set apart by its focus in series of processes that are not suitably classified as syndromes, but which are germane to public health, for example, violence. The epidemiology of mental disorders faces great challenges in the new millennium, including a complex, changing epidemiologic scenario. Several important issues will influence the future development of mental disorder epidemiology: measurement of mental disorders and risk factors, more efficient sampling design and methods, the relationships among biological research, genetics, social studies, and epidemiology, and the interface between epidemiology and the evaluation of therapies and health services. <![CDATA[<b>Grave deterioro de la salud del pueblo chino</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500015&lng=en&nrm=iso&tlng=en Los trastornos mentales, incluyendo los trastornos del uso de sustancias, hacen ya parte del panorama epidemiológico de México y seguirán en el escenario nacional por las próximas décadas, incrementando incluso su presencia como causa de enfermedad, discapacidad y muerte en nuestro país. Por lo tanto, el manejo epidemiológico de estos problemas se hace urgente. Este trabajo busca plantear el campo de estudio de la epidemiología de los trastornos mentales y sus limitaciones, haciendo énfasis en los elementos comunes de ésta con otras áreas más tradicionales de la epidemiología y en las aportaciones particulares de este campo epidemiológico a la psiquiatría en general y a la epidemiología en particular. Planteamos a continuación los diseños y problemas más comunes en este campo de la epidemiología, su utilidad para acciones de prevención, y señalamos los retos que nos esperan en el futuro. Una característica distintiva de esta área es que los trastornos mentales se manifiestan en dos niveles, como conducta (por ejemplo, una conducta compulsiva de lavarse las manos) y como elemento de la vida mental del sujeto (por ejemplo, el pensamiento obsesivo sobre las bacterias que se encuentran presentes en todos lados y que son una fuente constante de amenaza para algunos sujetos). Debido a esto, mucho de lo que sabemos sobre estos fenómenos proviene del autorreporte que el sujeto es capaz de hacer sobre sus sentimientos (introspección), ya sea en una conversación con un clínico entrenado o expresándolos al endosar reactivos en un cuestionario estandarizado. Otro aspecto importante a resaltar es la necesidad de hablar en plural al referirnos a los trastornos mentales. Este campo de la epidemiología presenta también un carácter particular, bifacético: por un lado, este es un problema en sí mismo, que produce sufrimiento y motiva la búsqueda de atención especializada, con manifestaciones clínicas particulares. Por otro lado, esta epidemiología también se orienta hacia un dominio particular de determinantes (como el uso, abuso o dependencia hacia las drogas) y cómo estas variables independientes afectan determinados procesos y enfermedades (como los accidentes, el homicidio, el suicidio, la cirrosis hepática, etc.) Por último, la epidemiología de los trastornos mentales se ha caracterizado también por su interés en una serie de procesos que no parecen constituir síndromes propiamente dichos, pero que son a todas luces de interés sanitario, siendo el ejemplo más claro de esto el problema de la violencia. La epidemiología de los trastornos mentales se enfrenta a enormes retos en el nuevo milenio. Debe hacer frente a un panorama epidemiológico complejo y cambiante. Los aspectos más importantes de su desarrollo futuro se vinculan con los siguientes puntos: medición de los trastornos mentales y de los factores de riesgo, el diseño y métodos de muestreo más eficientes, la relación entre la investigación biológica, la genética, las disciplinas sociales y la epidemiología, y la interfase entre la epidemiología y la evaluación de los tratamientos y los servicios.<hr/>Mental disorders, including substance abuse, are part of the Mexican epidemiologic scenario and will remain so during several decades. They may even become more prominent as causes of disease, disability, and death in our country. It is thus imperative to frame appropriate management strategies to curb these problems without delay. This paper aims at outlining epidemiology of mental diseases as a field of study, and to identify its limitations. Emphasis is made on common elements shared with other more traditional fields of epidemiology, as well as on the specific contributions made by this particular field to epidemiology and to psychiatry in general. This paper describes the main study designs and problems in this field of epidemiology, its usefulness in prevention actions, and future challenges. A unique characteristic of mental disorder epidemiology is that its target diseases manifest in two levels: behaviorally (for example, compulsive hand-washing) and as an element of the individual's mental life (e.g., obsession with bacteria being a constant, omnipresent health threat). It follows that much of the knowledge currently available on the phenomena of mental disorders in general is based on the self-reported insight of individuals. Trained clinicians have collected such reports by interview or with standardized questionnaires. This field of epidemiology is characterized by having two-sides: a mental disorder is a problem in and of itself, causing suffering and prompting the search for specialized care, as it has peculiar clinical manifestations. On the other hand, mental disorder epidemiology also focuses on determining factors (drug use, abuse, or addiction) and on the way these independent variables result in certain processes and outcomes (such as accidents, homicide, suicide, liver cirrhosis, etc.). Finally, the epidemiology of mental disorders has also been set apart by its focus in series of processes that are not suitably classified as syndromes, but which are germane to public health, for example, violence. The epidemiology of mental disorders faces great challenges in the new millennium, including a complex, changing epidemiologic scenario. Several important issues will influence the future development of mental disorder epidemiology: measurement of mental disorders and risk factors, more efficient sampling design and methods, the relationships among biological research, genetics, social studies, and epidemiology, and the interface between epidemiology and the evaluation of therapies and health services. <![CDATA[<b>Atlas de la infraestructura cultural de México</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342004000500016&lng=en&nrm=iso&tlng=en Los trastornos mentales, incluyendo los trastornos del uso de sustancias, hacen ya parte del panorama epidemiológico de México y seguirán en el escenario nacional por las próximas décadas, incrementando incluso su presencia como causa de enfermedad, discapacidad y muerte en nuestro país. Por lo tanto, el manejo epidemiológico de estos problemas se hace urgente. Este trabajo busca plantear el campo de estudio de la epidemiología de los trastornos mentales y sus limitaciones, haciendo énfasis en los elementos comunes de ésta con otras áreas más tradicionales de la epidemiología y en las aportaciones particulares de este campo epidemiológico a la psiquiatría en general y a la epidemiología en particular. Planteamos a continuación los diseños y problemas más comunes en este campo de la epidemiología, su utilidad para acciones de prevención, y señalamos los retos que nos esperan en el futuro. Una característica distintiva de esta área es que los trastornos mentales se manifiestan en dos niveles, como conducta (por ejemplo, una conducta compulsiva de lavarse las manos) y como elemento de la vida mental del sujeto (por ejemplo, el pensamiento obsesivo sobre las bacterias que se encuentran presentes en todos lados y que son una fuente constante de amenaza para algunos sujetos). Debido a esto, mucho de lo que sabemos sobre estos fenómenos proviene del autorreporte que el sujeto es capaz de hacer sobre sus sentimientos (introspección), ya sea en una conversación con un clínico entrenado o expresándolos al endosar reactivos en un cuestionario estandarizado. Otro aspecto importante a resaltar es la necesidad de hablar en plural al referirnos a los trastornos mentales. Este campo de la epidemiología presenta también un carácter particular, bifacético: por un lado, este es un problema en sí mismo, que produce sufrimiento y motiva la búsqueda de atención especializada, con manifestaciones clínicas particulares. Por otro lado, esta epidemiología también se orienta hacia un dominio particular de determinantes (como el uso, abuso o dependencia hacia las drogas) y cómo estas variables independientes afectan determinados procesos y enfermedades (como los accidentes, el homicidio, el suicidio, la cirrosis hepática, etc.) Por último, la epidemiología de los trastornos mentales se ha caracterizado también por su interés en una serie de procesos que no parecen constituir síndromes propiamente dichos, pero que son a todas luces de interés sanitario, siendo el ejemplo más claro de esto el problema de la violencia. La epidemiología de los trastornos mentales se enfrenta a enormes retos en el nuevo milenio. Debe hacer frente a un panorama epidemiológico complejo y cambiante. Los aspectos más importantes de su desarrollo futuro se vinculan con los siguientes puntos: medición de los trastornos mentales y de los factores de riesgo, el diseño y métodos de muestreo más eficientes, la relación entre la investigación biológica, la genética, las disciplinas sociales y la epidemiología, y la interfase entre la epidemiología y la evaluación de los tratamientos y los servicios.<hr/>Mental disorders, including substance abuse, are part of the Mexican epidemiologic scenario and will remain so during several decades. They may even become more prominent as causes of disease, disability, and death in our country. It is thus imperative to frame appropriate management strategies to curb these problems without delay. This paper aims at outlining epidemiology of mental diseases as a field of study, and to identify its limitations. Emphasis is made on common elements shared with other more traditional fields of epidemiology, as well as on the specific contributions made by this particular field to epidemiology and to psychiatry in general. This paper describes the main study designs and problems in this field of epidemiology, its usefulness in prevention actions, and future challenges. A unique characteristic of mental disorder epidemiology is that its target diseases manifest in two levels: behaviorally (for example, compulsive hand-washing) and as an element of the individual's mental life (e.g., obsession with bacteria being a constant, omnipresent health threat). It follows that much of the knowledge currently available on the phenomena of mental disorders in general is based on the self-reported insight of individuals. Trained clinicians have collected such reports by interview or with standardized questionnaires. This field of epidemiology is characterized by having two-sides: a mental disorder is a problem in and of itself, causing suffering and prompting the search for specialized care, as it has peculiar clinical manifestations. On the other hand, mental disorder epidemiology also focuses on determining factors (drug use, abuse, or addiction) and on the way these independent variables result in certain processes and outcomes (such as accidents, homicide, suicide, liver cirrhosis, etc.). Finally, the epidemiology of mental disorders has also been set apart by its focus in series of processes that are not suitably classified as syndromes, but which are germane to public health, for example, violence. The epidemiology of mental disorders faces great challenges in the new millennium, including a complex, changing epidemiologic scenario. Several important issues will influence the future development of mental disorder epidemiology: measurement of mental disorders and risk factors, more efficient sampling design and methods, the relationships among biological research, genetics, social studies, and epidemiology, and the interface between epidemiology and the evaluation of therapies and health services.