Scielo RSS <![CDATA[Revista de investigación clínica]]> http://www.scielo.org.mx/rss.php?pid=0034-837620050001&lang=en vol. 57 num. 1 lang. en <![CDATA[SciELO Logo]]> http://www.scielo.org.mx/img/en/fbpelogp.gif http://www.scielo.org.mx <![CDATA[<b>Attitude before COX-2 selective inhibitors</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100001&lng=en&nrm=iso&tlng=en <![CDATA[<b>Effect of preoperative biliary drainage on surgical outcome after pancreatoduodenectomy</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100002&lng=en&nrm=iso&tlng=en Background/Aim. There are theoretic arguments in favor and against biliary drainage before the pancreatoduodenectomy. Most of the studies failed to show any beneficial effect of this aproach whereas others even reported an increased postoperative morbidity related with biliary drainage. Therefore, the role of preoperative biliary drainage remains controversial. So, we decided to analyze our own results in a series of patients undergoing pancreatoduodenectomy in order to determine the association between preoperative biliary drainage and postoperative outcome. Patients and Methods. We analyzed 109 patients undergoing pancreatoduodenectomy between January 1990 and May 2003. Patients were classified in 3 groups: Group 1 (n = 64) patients without preoperative biliary drainage, Group 2 (n = 27) patients who underwent preoperative biliary drainage with sphincterotomy and stent placement, and Group 3 (n = 18) only sphincterotomy. Demographic characteristics, surgical risk, comorbility, type of surgery, pathology and biochemical parameters were analyzed. We also, stratified patients with and without cholestasis (total bilirubin > 3mg/dL), and divided patients in two groups: with biliary drainage and without biliary drainage. Surgical and medical complications, the frequency of patients with at least one complication (global morbidity) and mortality were compared between groups. KruskaTWallis, Mann-Whitney U, <img border=0 id="_x0000_i1025" src="../../../../../img/revistas/ric/v57n1/a2s1.jpg">and Fisher tests were used for the analysis of categorical and dimensional variables. Results. The most frequent postoperative diagnoses were biliopancreatic tumors. Global postoperative morbidity and mortality were 40% (n = 44) and 10% (n = 11), respectively. The frequency of surgery and medical complications were no significantly different among the 3 groups. However, when only patients with cholestasis were analyzed (n = 65), there was a lower frequency of surgical complications and global postoperative morbidity in patients with preoperative biliary drainage (p = 0.02, OR 0.14, CI 95% 0.04-0.50 and p < 0.001, OR 0.18, CI 95% 0.05-0.65, respectively). There were not significant differences in the frequency of medical complications (p = 0.09) and mortality. Conclusions. Preoperative biliary drainage should not be considered as a routine procedure in candidates undergoing pancreatoduodenectomy; however, this maneuver decreased approximately seven times the risk of postoperative global morbidity in patients with cholestasis, mainly by reducing surgical complications reduction.<hr/>Antecedentes/Objetivo. Existen argumentos teóricos a favor y en contra para realizar un drenaje biliar previo a pancreatoduodenectomía. En la mayoría de los estudios no se ha podido establecer un efecto benéfico de esta conducta e incluso se ha informado un incremento en la morbilidad postoperatoria relacionada con el drenaje. Por lo tanto, la evidencia acerca de la utilidad de este procedimiento sigue siendo controversial, probablemente por la heterogeneidad en los estudios publicados. Con objeto de establecer una conducta basada en nuestra experiencia institucional analizamos una serie de pacientes sometidos a pancreatoduodenectomía para determinar la asociación entre el drenaje biliar preoperatorio y la evolución posquirúrgica. Pacientes y métodos. Se analizaron 109 pacientes consecutivos a quienes se les realizó pancreatoduodenectomía de enero de 1990 a mayo del 2003. Se dividieron en tres grupos: Grupo 1 (n = 64) sin drenaje biliar preoperatorio, Grupo 2 (n = 27) con esfinterotomía y colocación de endoprótesis y Grupo 3 (n = 18) sólo esfinterotomía. En todos los casos se analizaron las características demográficas, riesgo quirúrgico, comorbilidad, tipo de cirugía, estudio histopatológico y parámetros bioquímicos. Se estratificaron los pacientes de acuerdo a la presencia de colestasis, definida por bilirrubinas totales > 3 mg/dL y se agruparon en dos categorías: sin drenaje y con drenaje biliar. Se compararon las complicaciones postoperatorias quirúrgicas y médicas, así como el número de pacientes con al menos una complicación (morbilidad global) y la mortalidad. El análisis estadístico para la comparación entre los tres grupos se realizó con <img border=0 id="_x0000_i1026" src="../../../../../img/revistas/ric/v57n1/a2s1.jpg">y prueba exacta de Fisher para las variables categóricas y Kruskal-Wallis o U de Mann-Whitney para las variables dimensionales. Resultados. Los diagnósticos postoperatorios más frecuentes fueron tumores de la encrucijada biliopancreática. La morbilidad postoperatoria global fue de 40% (n = 44) y la mortalidad de 10% (n = 11). No hubo diferencias significativas en la frecuencia de complicaciones quirúrgicas y médicas entre los tres grupos. Sin embargo, cuando se analizaron sólo pacientes con colestasis (n = 65), la frecuencia de complicaciones quirúrgicas y morbilidad global postoperatoria fue significativamente menor en los grupos con drenaje biliar preoperatorio (p = 0.02, RM 0.14, IC 95% 0.04-0.50 y p < 0.001, RM 0.18, IC 95% 0.05-0.65, respectivamente). No se presentaron diferencias significativas en relación con la frecuencia de complicaciones médicas (p = 0.09) y mortalidad. Conclusiones. El drenaje biliar preoperatorio no debe ser considerado un procedimiento de rutina en candidatos a pancreatoduodenectomia; sin embargo, en los pacientes con colestasis, esta maniobra disminuye casi siete veces el riesgo de morbilidad global postoperatoria, predominantemente al reducir las complicaciones quirúrgicas. <![CDATA[<b>The subjective visual vertical in vestibular disease</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100003&lng=en&nrm=iso&tlng=en Objective. To assess and compare the accuracy to perceive visual verticality, with and without trunk-head tilt in the frontal plane (30°), in patients with peripheral or central vestibular disease. Methods. Thirty eight patients accepted to participate, 23 with peripheral disease and 15 with central disease. We also evaluated 40 healthy subjects. Subjects were seated facing a screen with an anchored motorized bar (20 cm). They were asked to bring the line to vertical, using a joystick, 10 times while seated upright and 10 times while tilted 30° to each side. An average of the distance from true vertical was calculated to determine the tilt of the visual vertical on each posture. Results. Always, estimations made by healthy subjects were < 2° from true vertical. In patients, in upright posture the largest tilt of the visual vertical was observed in patients with peripheral disease and spontaneous nystagmus. However, in all patients the accuracy to estimate the true vertical decreased when they were evaluated with trunk-head tilt (p < 0.05). In this condition the sensitivity of the test increased from 34 to 85% and the efficacy from 68 to 93% (p < 0.05). Conclusion. Trunk-head tilt in the frontal plane decreases the accuracy of patients with vestibular disease to visually perceive verticality. This finding shows that head-trunk tilt can improve the sensibility and efficacy of this test to assess the vestibular function.<hr/>Objetivo. Identificar y comparar la precisión de la estimación visual de lo que está vertical, con y sin inclinación tronco-cefálica en el plano frontal (30°), en pacientes con enfermedad vestibular periférica o central. Métodos. Participaron 38 pacientes con enfermedad vestibular, periférica en 23 y central en 15, además de 40 sujetos sin enfermedad vestibular. Se les instruyó a colocar en posición vertical una barra motorizada de 20 cm, manipulada por control remoto, mientras se encontraban sentados a 30 cm de una pantalla, sin guías visuales. Después de 10 determinaciones con el tronco y la cabeza erguidos y 10 determinación con inclinación tronco-cefálica de 30° a cada lado, se calculó el promedio del error de las estimaciones efectuadas en cada postura. Resultados. En sujetos sin enfermedad vestibular el error de la estimación en cualquier posición fue siempre menor a 2°. En posición erguida, el mayor error en la estimación se observó en pacientes con enfermedad periférica con nistagmus espontáneo. En todos los pacientes el error aumentó significativamente con inclinación tronco-cefálica (ANOVA, p < 0.05), particularmente en aquellos con afección de sistema nervioso central. Al efectuarse la prueba con inclinación tronco-cefálica la sensibilidad de la prueba para identificar a pacientes con enfermedad vestibular aumentó de 34 a 85% y la eficiencia de 68 a 93% (p < 0.05). Conclusión. La inclinación tronco-cefálica en el plano frontal aumenta la desviación de la percepción de lo que está vertical en pacientes con lesión vestibular periférica o central, lo que mejora la utilidad de la prueba para evaluar la función vestibular. <![CDATA[<b>Applicability of the National Cholesterol Education Program III (NCEP-III) Guidelines for treatment of dyslipidemia in a non-Caucasian population</b>: <b>A Mexican Nation-Wide Survey</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100004&lng=en&nrm=iso&tlng=en We assessed the impact of the NCEP-III recommendations in a population-based, nation-wide Mexican survey. Information was obtained from 15,607 subjects aged 20 to 69 years. In this report, only samples obtained after a 9 to 12 hours fast are included (2,201 cases). A cardiovascular risk equivalent was found in 10.5% and > 2 risk factors were present in 41.7% of the population. In 10% of cases, the LDL-C concentration was high enough to be an indication for a lipid-lowering drug (> 160 mg/dL), independent of the presence of risk factors. A quarter of the population was eligible for some form of treatment (lifestyle modifications in 15.9%, drug therapy in an additional 11.7%). Among cases with > 2 risk factors, a small percentage (1.8%) were identified as having a 10 year-risk > 20% and 86.3% were considered as having alO year-risk < 10%. The majority of the metabolic syndrome cases (84%) were identified as low-risk subjects. As a result, only 17.6% of them qualified for drug-based LDL-C lowering. Our data helps to estimate of the magnitude of the burden imposed on the Mexican health system, of lowering LDL-C for cardiovascular prevention. If we apply our results to the 2,000 Mexican population census more than 5.8 million cases nationwide may require LDL lowering drug therapy following the NCEP-III criteria.<hr/>Evaluamos el impacto de las recomendaciones del Programa Nacional de Educación en Colesterol (NCEP-III) en muestra poblacíonal. La información proviene de 2,201 sujetos de 20 a 69 años cuyas muestras se obtuvieron después de un ayuno de 9 a 12 horas. Una condición con riesgo cardiovascular equivalente al de la cardiopatía isquémica se encontró en 10.5%; > 2 factores de riesgo se encontraron en 41.7%. El colesterol LDL (LDL-C) fue suficientemente alto (> 160 mg/dL) para indicarse tratamiento hipolipemiante con medicamentos, en ausencia de otros factores de riesgo en 10% de los participantes. El 25% de la población calificó para recibir tratamiento hipolipemiante (cambios del estilo de vida 15.9% y tratamiento farmacológico en 11.7%). En casos con > 2 factores de riesgo, un pequeño porcentaje (1.8%) fue identificado con riesgo mayor a > 20% de tener un evento cardiovascular a 10 años; 86.3% fue identificado con bajo riesgo (< 10% a 10 años). La mayoría de los casos con síndrome metabólíco (84%) fueron identificados en el grupo de bajo riesgo. Como resultado, sólo 17.6% de ellos calificó para disminuir su LDL-C con medicamentos. Nuestros datos demuestran el reto que representa la prevención de complicaciones cardiovasculares por medio de la reducción de la concentración del LDL-C. Extrapolando nuestros datos al censo 2000, más de 5.8 millones de mexicanos califican para recibir tratamiento farmacológico de acuerdo con los criterios del NCEP-III <![CDATA[<b>Population pharmacokinetics of carbamazepine in adults with epilepsy</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100005&lng=en&nrm=iso&tlng=en The aim of the present study was to determinate the factors affecting carbamazepine (CBZ) clearance (CL) in adults with epilepsy using a mixed-effect model and sparse data collected during routine clinical care. The patient population comprised 104 adults receiving CBZ. A total of 161 CBZ steady state serum concentration samples were analyzed. Population CL was calculated by using NONMEM with a one compartment model with first-order absorption and elimination. The following covariates were tested for their influence on clearance (CL): total body weight, age, dose/day, sex, surface area (SA) and comedication with primidone (PRIM), valproic acid or phenytoin (DFH). The final regression model for carbamazepine clearance found best to describe the data was: CL = (0.614 SA + 0.0016 dose/day)(1 + 0.278 DFH)(1 + 0.326 PRIM)<hr/>El objetivo de este trabajo es determinar los factores que influyen en el aclaramiento (CL) de carbamacepina (CBZ) en pacientes epilépticos adultos usando un modelo de efectos mixtos y datos de concentraciones séricas de CBZ generados del cuidado rutinario de los pacientes. El número de pacientes incluidos en el estudio fue de 104. Se analizaron un total de 161 concentraciones séricas de CBZ en el estado estacionario. El aclaramiento poblacional se determinó con el programa NONMEM aplicando un modelo monocompartimental con absorción y eliminación de primer orden. Se analizó la influencia de las siguientes covariables sobre el CL: peso corporal total, edad, dosis/día, sexo, superficie corporal (SC) y la comedicación con primidona (PRIM), ácido valproico o difenilhidantoína (DFH). El modelo final de regresión obtenido es el siguiente: CL = (0.614 SC + 0.0016 dosis/día)( 1+ 0.278 DFH)(1 + 0.326 PRIM). <![CDATA[<b>Sentinel lymph node biopsy in colorectal cancer</b>: <b>A pilot study</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100006&lng=en&nrm=iso&tlng=en Background. Although sentinel lymph node biopsy technique is the gold standard in the management of malignant melanoma and is gradually replacing conventional axillary dissection in breast cancer, its use in colorectal cancer is still controversial. The objective of this study is to demonstrate the feasibility and safety of sentinel node biopsy in the management of colorectal carcinoma. Methods. Consecutive patients with colorectal carcinoma without preoperative evidence of nodal or distant metastatic disease were included. Intraoperative subserosal injection of 1mL of isosulfan blue (Lymphazurin ®) was performed around the tumor in cases of colon cancer and ex-vivo infiltration was used for rectal cancer after resection was completed. Blue stained nodes were dissected and submitted for routine pathology exam. If nodes were deemed negative for neoplasm, immunohistochemistry for cytokeratin was performed. The specimen and non-stained nodes were resected and processed in the usual fashion. Sensitivity and negative predictive value were calculated and adverse effects to the blue dye were registered. Results. Ten patients were included with at least one sentinel lymph node identified in each. Mean number of sentinel and non-sentinel lymph nodes were 2.5 and 15.6 per patient, respectively. The sensitivity and negative predictive value of the sentinel node after immunohistochemistry were both 100%. There were no adverse effects caused by the dye. Conclusions. Sentinel lymph node biopsy technique in colorectal cancer is feasible, has a high diagnostic accuracy and is harmless.<hr/>Introducción. A pesar que la técnica de biopsia del ganglio centinela es el estándar de oro en el manejo del melanoma maligno y que gradualmente está reemplazando la disección axilar convencional en el cáncer mamario, existe controversia en el uso de esta técnica en cáncer colorrectal. El objetivo de este estudio es demostrar la factibilidad y seguridad de la técnica del ganglio centinela en el manejo del carcinoma colorrectal. Métodos. Pacientes consecutivos con diagnóstico de carcinoma colorrectal sin evidencia preoperatoria de metástasis ganglionares o distantes fueron incluidos en el estudio. Se realizó inyección subserosa intraoperatoria de 1 mL de azul de isosulfán (Lymphazurin ®) alrededor del tumor en los casos de cáncer colónico e infiltración ex vivo fue empleada en casos de cáncer rectal una vez finalizada la resección. Los ganglios teñidos de color azul fueron disecados y enviados para examen rutinario de patología. Si los ganglios eran negativos para neoplasia se estudiaban mediante inmunohistoquímica para citoqueratinas. Los ganglios no teñidos fueron resecados y procesados de manera rutinaria. Se calcularon la sensibilidad y el valor predictivo negativo y se registraron los efectos nocivos del colorante azul. Resultados. Se incluyeron diez pacientes, encontrándose por lo menos un ganglio centinela en cada uno de ellos. El promedio de ganglios centinela y no-centinela identificados por paciente fue de 2.5 y 15.6, respectivamente. Tanto la sensibilidad como el valor predictivo negativo del ganglio centinela después de la tinción con inmunohistoquímica fueron del 100%. No se registraron efectos adversos causados por el colorante. Conclusiones. El uso de la técnica de biopsia del ganglio centinela en cáncer colorrectal es factible, tiene alta exactitud diagnóstica y es inocua. <![CDATA[<b>Plant lectins and their effects on cancer</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100007&lng=en&nrm=iso&tlng=en Recently, there has been increased interest in the potential health benefits of plant lectins, particularly due to their anti-cancer effect. This updated review discusses literature data published on the anticancer activities of plant lectins and their possible molecular mechanism(s) of action.<hr/>La importancia de estudiar compuestos naturales para utilizarlos como opciones médicas terapéuticas, específicamente contra el cáncer, nos da la pauta para realizar una revisión exhaustiva de la literatura concerniente a la actividad biológica de las lectinas vegetales, las cuales han sido reportadas por poseer propiedades tóxicas, citotóxicas, antitumorales y anticancerígenas. En este trabajo revisamos diferentes estudios publicados sobre el mecanismo de acción de las lectinas con respecto a su efecto antitumoral. <![CDATA[<b>DRD4 polymorphysm and the association with mental disorders</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100008&lng=en&nrm=iso&tlng=en The dopamine D4 receptor (DRD4) is the most important gene in psychiatric genetics since its involvement in the physiology of behavior, pharmacology response and psychopathology. DRD4's sequence gene present some polymorphism such as in the exon 3 constituted from 2 to 10 copies of repetitive sequences of 48 base pair (bp), from class variable number tandem repeats (VNTR). An additional genetic variant in the exon 1 presents polymorphisms to 12 bp VNTR, and the variation -521 C by T of the promoter region. The -521 T alíele can reduce the efficiency of the gene expression in comparison with the C alíele. The DRD4 gene codes a protein transmembranal of 7 domains, distributed in front cortex, striatum, hypothalamus and hippocampus. This review discusses the biological significance of DRD4 gene and its perspective with emphasis on the impact of association studies in some illness mental and behavioral traits. The DRD4 polymorphism has been studied in association with illnesses like schizophrenia, attention deficit hyperactivity disorder (ADHD), obsessive-compulsive with tics, bipolar manic-depressive disorder, in addition behavioral traits such as novelty seeking. The DRD4 gene is a genetic marker that could play a role in etiology of different mental illness, and behavioral traits, and its polymorphism can be used in association studies, epigenetic and pharmacogenomic analysis for help to understand the genetics basis of both mental disorders and traits.<hr/>El gen receptor a dopamina D4 (DRD4) ha sido analizado por su estructura, su polimorfismo genético, su constitución proteínica, su distribución neuroanatómica y su respuesta farmacológica. La secuencia del gen DRD4 presenta varios polimorfismos, como del tipo número variable de repetidos en tándem (VNTR) en el exón 3, el VNTR de 12 pares de bases del exón 1 y el polimorfismo único de nucleótidos (SNP) de la región del promotor. El gen DRD4 codifica una proteína transmembranal de 7 dominios, que se distribuye en corteza frontal, en estriado, en hipotálamo y en el hipocampo. Esta revisión discute la importancia biológica del gen DRD4 y sus perspectivas ante nuevas áreas de investigación con énfasis en recientes estudios de asociación en diferentes enfermedades mentales y en comportamientos. El DRD4 es uno de los genes candidatos cuya variación polimórfica ha sido relacionada con algunos trastornos psiquiátricos como esquizofrenia, trastorno de déficit de atención e hiperactividad, obsesivo compulsivo con tics y trastorno por consumo de sustancias, así como con la característica de personalidad de búsqueda de la novedad. El gen DRD4 es un marcador genético y un modelo útil para estudios de asociación, epigenéticos y farmacogenómicos que buscan identificar el origen de trastornos psiquiátricos y comportamientos. <![CDATA[<b>Stomach endocrine neoplasias</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100009&lng=en&nrm=iso&tlng=en The dopamine D4 receptor (DRD4) is the most important gene in psychiatric genetics since its involvement in the physiology of behavior, pharmacology response and psychopathology. DRD4's sequence gene present some polymorphism such as in the exon 3 constituted from 2 to 10 copies of repetitive sequences of 48 base pair (bp), from class variable number tandem repeats (VNTR). An additional genetic variant in the exon 1 presents polymorphisms to 12 bp VNTR, and the variation -521 C by T of the promoter region. The -521 T alíele can reduce the efficiency of the gene expression in comparison with the C alíele. The DRD4 gene codes a protein transmembranal of 7 domains, distributed in front cortex, striatum, hypothalamus and hippocampus. This review discusses the biological significance of DRD4 gene and its perspective with emphasis on the impact of association studies in some illness mental and behavioral traits. The DRD4 polymorphism has been studied in association with illnesses like schizophrenia, attention deficit hyperactivity disorder (ADHD), obsessive-compulsive with tics, bipolar manic-depressive disorder, in addition behavioral traits such as novelty seeking. The DRD4 gene is a genetic marker that could play a role in etiology of different mental illness, and behavioral traits, and its polymorphism can be used in association studies, epigenetic and pharmacogenomic analysis for help to understand the genetics basis of both mental disorders and traits.<hr/>El gen receptor a dopamina D4 (DRD4) ha sido analizado por su estructura, su polimorfismo genético, su constitución proteínica, su distribución neuroanatómica y su respuesta farmacológica. La secuencia del gen DRD4 presenta varios polimorfismos, como del tipo número variable de repetidos en tándem (VNTR) en el exón 3, el VNTR de 12 pares de bases del exón 1 y el polimorfismo único de nucleótidos (SNP) de la región del promotor. El gen DRD4 codifica una proteína transmembranal de 7 dominios, que se distribuye en corteza frontal, en estriado, en hipotálamo y en el hipocampo. Esta revisión discute la importancia biológica del gen DRD4 y sus perspectivas ante nuevas áreas de investigación con énfasis en recientes estudios de asociación en diferentes enfermedades mentales y en comportamientos. El DRD4 es uno de los genes candidatos cuya variación polimórfica ha sido relacionada con algunos trastornos psiquiátricos como esquizofrenia, trastorno de déficit de atención e hiperactividad, obsesivo compulsivo con tics y trastorno por consumo de sustancias, así como con la característica de personalidad de búsqueda de la novedad. El gen DRD4 es un marcador genético y un modelo útil para estudios de asociación, epigenéticos y farmacogenómicos que buscan identificar el origen de trastornos psiquiátricos y comportamientos. <![CDATA[<b>Diabetes and tuberculosis</b>: <b>In the laberynth of the subdevelopment</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100010&lng=en&nrm=iso&tlng=en The dopamine D4 receptor (DRD4) is the most important gene in psychiatric genetics since its involvement in the physiology of behavior, pharmacology response and psychopathology. DRD4's sequence gene present some polymorphism such as in the exon 3 constituted from 2 to 10 copies of repetitive sequences of 48 base pair (bp), from class variable number tandem repeats (VNTR). An additional genetic variant in the exon 1 presents polymorphisms to 12 bp VNTR, and the variation -521 C by T of the promoter region. The -521 T alíele can reduce the efficiency of the gene expression in comparison with the C alíele. The DRD4 gene codes a protein transmembranal of 7 domains, distributed in front cortex, striatum, hypothalamus and hippocampus. This review discusses the biological significance of DRD4 gene and its perspective with emphasis on the impact of association studies in some illness mental and behavioral traits. The DRD4 polymorphism has been studied in association with illnesses like schizophrenia, attention deficit hyperactivity disorder (ADHD), obsessive-compulsive with tics, bipolar manic-depressive disorder, in addition behavioral traits such as novelty seeking. The DRD4 gene is a genetic marker that could play a role in etiology of different mental illness, and behavioral traits, and its polymorphism can be used in association studies, epigenetic and pharmacogenomic analysis for help to understand the genetics basis of both mental disorders and traits.<hr/>El gen receptor a dopamina D4 (DRD4) ha sido analizado por su estructura, su polimorfismo genético, su constitución proteínica, su distribución neuroanatómica y su respuesta farmacológica. La secuencia del gen DRD4 presenta varios polimorfismos, como del tipo número variable de repetidos en tándem (VNTR) en el exón 3, el VNTR de 12 pares de bases del exón 1 y el polimorfismo único de nucleótidos (SNP) de la región del promotor. El gen DRD4 codifica una proteína transmembranal de 7 dominios, que se distribuye en corteza frontal, en estriado, en hipotálamo y en el hipocampo. Esta revisión discute la importancia biológica del gen DRD4 y sus perspectivas ante nuevas áreas de investigación con énfasis en recientes estudios de asociación en diferentes enfermedades mentales y en comportamientos. El DRD4 es uno de los genes candidatos cuya variación polimórfica ha sido relacionada con algunos trastornos psiquiátricos como esquizofrenia, trastorno de déficit de atención e hiperactividad, obsesivo compulsivo con tics y trastorno por consumo de sustancias, así como con la característica de personalidad de búsqueda de la novedad. El gen DRD4 es un marcador genético y un modelo útil para estudios de asociación, epigenéticos y farmacogenómicos que buscan identificar el origen de trastornos psiquiátricos y comportamientos. <![CDATA[<b>Evolution of the knowledge on the blood and its movement</b>: <b>Part Two. The knowledge about its composition. Iatrochemistry of the blood</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100011&lng=en&nrm=iso&tlng=en To know the composition of blood and the benefits rendered by its components to life has been a question that for centuries stimulated the curiosity of researchers. Each of the human knowledge eras has provided its own explanation and gradually contributed with a series of discoveries, which by accumulating, have allowed to explain the physiological processes of this fluid, considered like vital since the most remote times. From being one more of the four humors that constitute living matter, according to ancient medicine, blood became, during seventeenth century, a mixture of fluids and diverse particles moved incessantly by the action of the heart. Once the iatromechanical aspect of blood circulation was known, the researchers approached the problem of its composition, using the new scientific tools (observation, experimentation and measurement), such as the microscope, quantification instruments, stains and chemical reagents, that appeared during the Baroque Period and later. During seventeenth century erythocytes were discovered as well as the metallic nature of blood when iron particles were detected in it. In the eighteenth century, leukocytes were discovered and, almost a century later, platelets were added. One of the great mysteries to solve, the coagulation of the blood, began to be deciphered in the seventeenth century, when fibrin was observed in the structure of the clots. Thrombin and tissue factor was discovered during nineteenth century. At the beginnings of the twentieth century, the morphology and origin of blood cells became known, as well as their variations during some diseases. The bases for the clinical laboratory, the hematology clinic and some therapeutic procedures, such as blood transfusion, developed. Separation of plasma components, cellular identification techniques, inheritance laws, and the talent to construct instruments for ever increasing precise analyses gave rise to the numerous specialties in science that has studied the blood: Hematology, Immunology, Clinical Biochemistry, Clinical Pathology, Hemostasis and Thrombosis, Transfusional Medicine, Hematogenetics, Chemoteraphy and many others.<hr/>Conocer de que está hecha la sangre y cuáles son los beneficios que sus componentes prestan a la vida fue una interrogante que estimuló por siglos la curiosidad de los investigadores. Cada una de las épocas del saber humano dio su propia explicación y aportó paulatinamente una serie de descubrimientos que, al acumularse, han permitido entender los procesos fisiológicos de este líquido, considerado como vital desde los tiempos más remotos. De ser uno más de los cuatro humores básicos que conforman la materia viva, de acuerdo con la medicina antigua, la sangre se transformó, a partir del siglo XVII, en una mezcla de fluidos y partículas diversas, movidas incesantemente por la acción del corazón. Una vez conocido el aspecto iatromecánico de la circulación sanguínea, los investigadores abordaron el problema de la composición de la sangre, empleando las nuevas herramientas científicas de observación, experimentación y medición aparecidas a partir del Barroco, como el microscopio, los aparatos de cuantificación, los colorantes y los reactivos químicos. Durante el siglo XVII se descubrieron los eritrocitos y el carácter metálico de la sangre al detectar en ella partículas de hierro. En el siglo XVIII se agregaron los leucocitos, y casi un siglo después, las plaquetas. Uno de los grandes misterios por resolver, la coagulación de la sangre, empezó a ser descifrado a partir del siglo XVII, con el descubrimiento de la fibrina en la estructura de los coágulos, y de las plaquetas, la trombina y el factor tisular durante el siglo XIX. Al iniciarse el siglo XX se conocía el origen y la morfología de las células de la sangre, así como la variación que sufren durante algunas enfermedades y se habían desarrollado las bases del laboratorio clínico, de la clínica hematológica y de algunos procedimientos terapéuticos como la transfusión de sangre. La separación de los componentes del plasma, las técnicas de identificación celular, el descubrimiento de las leyes de la herencia y el ingenio para construir instrumentos de análisis cada vez más precisos, dieron origen a numerosas especialidades en las ciencias que han estudiado a la sangre, como la Hematología, Inmunología, Bioquímica Clínica, Patología Clínica, Hemostasiología, Medicina Transfusional, Hematogenética, Quimioterapéutica y otras más. <![CDATA[Antonio Ramos - De la Medina comments made to Uscanga's manuscript]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100012&lng=en&nrm=iso&tlng=en To know the composition of blood and the benefits rendered by its components to life has been a question that for centuries stimulated the curiosity of researchers. Each of the human knowledge eras has provided its own explanation and gradually contributed with a series of discoveries, which by accumulating, have allowed to explain the physiological processes of this fluid, considered like vital since the most remote times. From being one more of the four humors that constitute living matter, according to ancient medicine, blood became, during seventeenth century, a mixture of fluids and diverse particles moved incessantly by the action of the heart. Once the iatromechanical aspect of blood circulation was known, the researchers approached the problem of its composition, using the new scientific tools (observation, experimentation and measurement), such as the microscope, quantification instruments, stains and chemical reagents, that appeared during the Baroque Period and later. During seventeenth century erythocytes were discovered as well as the metallic nature of blood when iron particles were detected in it. In the eighteenth century, leukocytes were discovered and, almost a century later, platelets were added. One of the great mysteries to solve, the coagulation of the blood, began to be deciphered in the seventeenth century, when fibrin was observed in the structure of the clots. Thrombin and tissue factor was discovered during nineteenth century. At the beginnings of the twentieth century, the morphology and origin of blood cells became known, as well as their variations during some diseases. The bases for the clinical laboratory, the hematology clinic and some therapeutic procedures, such as blood transfusion, developed. Separation of plasma components, cellular identification techniques, inheritance laws, and the talent to construct instruments for ever increasing precise analyses gave rise to the numerous specialties in science that has studied the blood: Hematology, Immunology, Clinical Biochemistry, Clinical Pathology, Hemostasis and Thrombosis, Transfusional Medicine, Hematogenetics, Chemoteraphy and many others.<hr/>Conocer de que está hecha la sangre y cuáles son los beneficios que sus componentes prestan a la vida fue una interrogante que estimuló por siglos la curiosidad de los investigadores. Cada una de las épocas del saber humano dio su propia explicación y aportó paulatinamente una serie de descubrimientos que, al acumularse, han permitido entender los procesos fisiológicos de este líquido, considerado como vital desde los tiempos más remotos. De ser uno más de los cuatro humores básicos que conforman la materia viva, de acuerdo con la medicina antigua, la sangre se transformó, a partir del siglo XVII, en una mezcla de fluidos y partículas diversas, movidas incesantemente por la acción del corazón. Una vez conocido el aspecto iatromecánico de la circulación sanguínea, los investigadores abordaron el problema de la composición de la sangre, empleando las nuevas herramientas científicas de observación, experimentación y medición aparecidas a partir del Barroco, como el microscopio, los aparatos de cuantificación, los colorantes y los reactivos químicos. Durante el siglo XVII se descubrieron los eritrocitos y el carácter metálico de la sangre al detectar en ella partículas de hierro. En el siglo XVIII se agregaron los leucocitos, y casi un siglo después, las plaquetas. Uno de los grandes misterios por resolver, la coagulación de la sangre, empezó a ser descifrado a partir del siglo XVII, con el descubrimiento de la fibrina en la estructura de los coágulos, y de las plaquetas, la trombina y el factor tisular durante el siglo XIX. Al iniciarse el siglo XX se conocía el origen y la morfología de las células de la sangre, así como la variación que sufren durante algunas enfermedades y se habían desarrollado las bases del laboratorio clínico, de la clínica hematológica y de algunos procedimientos terapéuticos como la transfusión de sangre. La separación de los componentes del plasma, las técnicas de identificación celular, el descubrimiento de las leyes de la herencia y el ingenio para construir instrumentos de análisis cada vez más precisos, dieron origen a numerosas especialidades en las ciencias que han estudiado a la sangre, como la Hematología, Inmunología, Bioquímica Clínica, Patología Clínica, Hemostasiología, Medicina Transfusional, Hematogenética, Quimioterapéutica y otras más. <![CDATA[Aarón Sulkes' comments made to Uscanga's manuscript]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100013&lng=en&nrm=iso&tlng=en To know the composition of blood and the benefits rendered by its components to life has been a question that for centuries stimulated the curiosity of researchers. Each of the human knowledge eras has provided its own explanation and gradually contributed with a series of discoveries, which by accumulating, have allowed to explain the physiological processes of this fluid, considered like vital since the most remote times. From being one more of the four humors that constitute living matter, according to ancient medicine, blood became, during seventeenth century, a mixture of fluids and diverse particles moved incessantly by the action of the heart. Once the iatromechanical aspect of blood circulation was known, the researchers approached the problem of its composition, using the new scientific tools (observation, experimentation and measurement), such as the microscope, quantification instruments, stains and chemical reagents, that appeared during the Baroque Period and later. During seventeenth century erythocytes were discovered as well as the metallic nature of blood when iron particles were detected in it. In the eighteenth century, leukocytes were discovered and, almost a century later, platelets were added. One of the great mysteries to solve, the coagulation of the blood, began to be deciphered in the seventeenth century, when fibrin was observed in the structure of the clots. Thrombin and tissue factor was discovered during nineteenth century. At the beginnings of the twentieth century, the morphology and origin of blood cells became known, as well as their variations during some diseases. The bases for the clinical laboratory, the hematology clinic and some therapeutic procedures, such as blood transfusion, developed. Separation of plasma components, cellular identification techniques, inheritance laws, and the talent to construct instruments for ever increasing precise analyses gave rise to the numerous specialties in science that has studied the blood: Hematology, Immunology, Clinical Biochemistry, Clinical Pathology, Hemostasis and Thrombosis, Transfusional Medicine, Hematogenetics, Chemoteraphy and many others.<hr/>Conocer de que está hecha la sangre y cuáles son los beneficios que sus componentes prestan a la vida fue una interrogante que estimuló por siglos la curiosidad de los investigadores. Cada una de las épocas del saber humano dio su propia explicación y aportó paulatinamente una serie de descubrimientos que, al acumularse, han permitido entender los procesos fisiológicos de este líquido, considerado como vital desde los tiempos más remotos. De ser uno más de los cuatro humores básicos que conforman la materia viva, de acuerdo con la medicina antigua, la sangre se transformó, a partir del siglo XVII, en una mezcla de fluidos y partículas diversas, movidas incesantemente por la acción del corazón. Una vez conocido el aspecto iatromecánico de la circulación sanguínea, los investigadores abordaron el problema de la composición de la sangre, empleando las nuevas herramientas científicas de observación, experimentación y medición aparecidas a partir del Barroco, como el microscopio, los aparatos de cuantificación, los colorantes y los reactivos químicos. Durante el siglo XVII se descubrieron los eritrocitos y el carácter metálico de la sangre al detectar en ella partículas de hierro. En el siglo XVIII se agregaron los leucocitos, y casi un siglo después, las plaquetas. Uno de los grandes misterios por resolver, la coagulación de la sangre, empezó a ser descifrado a partir del siglo XVII, con el descubrimiento de la fibrina en la estructura de los coágulos, y de las plaquetas, la trombina y el factor tisular durante el siglo XIX. Al iniciarse el siglo XX se conocía el origen y la morfología de las células de la sangre, así como la variación que sufren durante algunas enfermedades y se habían desarrollado las bases del laboratorio clínico, de la clínica hematológica y de algunos procedimientos terapéuticos como la transfusión de sangre. La separación de los componentes del plasma, las técnicas de identificación celular, el descubrimiento de las leyes de la herencia y el ingenio para construir instrumentos de análisis cada vez más precisos, dieron origen a numerosas especialidades en las ciencias que han estudiado a la sangre, como la Hematología, Inmunología, Bioquímica Clínica, Patología Clínica, Hemostasiología, Medicina Transfusional, Hematogenética, Quimioterapéutica y otras más. <![CDATA[Uscanga's answer to comments to the Ramos-De la Medina and Sulkes]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100014&lng=en&nrm=iso&tlng=en To know the composition of blood and the benefits rendered by its components to life has been a question that for centuries stimulated the curiosity of researchers. Each of the human knowledge eras has provided its own explanation and gradually contributed with a series of discoveries, which by accumulating, have allowed to explain the physiological processes of this fluid, considered like vital since the most remote times. From being one more of the four humors that constitute living matter, according to ancient medicine, blood became, during seventeenth century, a mixture of fluids and diverse particles moved incessantly by the action of the heart. Once the iatromechanical aspect of blood circulation was known, the researchers approached the problem of its composition, using the new scientific tools (observation, experimentation and measurement), such as the microscope, quantification instruments, stains and chemical reagents, that appeared during the Baroque Period and later. During seventeenth century erythocytes were discovered as well as the metallic nature of blood when iron particles were detected in it. In the eighteenth century, leukocytes were discovered and, almost a century later, platelets were added. One of the great mysteries to solve, the coagulation of the blood, began to be deciphered in the seventeenth century, when fibrin was observed in the structure of the clots. Thrombin and tissue factor was discovered during nineteenth century. At the beginnings of the twentieth century, the morphology and origin of blood cells became known, as well as their variations during some diseases. The bases for the clinical laboratory, the hematology clinic and some therapeutic procedures, such as blood transfusion, developed. Separation of plasma components, cellular identification techniques, inheritance laws, and the talent to construct instruments for ever increasing precise analyses gave rise to the numerous specialties in science that has studied the blood: Hematology, Immunology, Clinical Biochemistry, Clinical Pathology, Hemostasis and Thrombosis, Transfusional Medicine, Hematogenetics, Chemoteraphy and many others.<hr/>Conocer de que está hecha la sangre y cuáles son los beneficios que sus componentes prestan a la vida fue una interrogante que estimuló por siglos la curiosidad de los investigadores. Cada una de las épocas del saber humano dio su propia explicación y aportó paulatinamente una serie de descubrimientos que, al acumularse, han permitido entender los procesos fisiológicos de este líquido, considerado como vital desde los tiempos más remotos. De ser uno más de los cuatro humores básicos que conforman la materia viva, de acuerdo con la medicina antigua, la sangre se transformó, a partir del siglo XVII, en una mezcla de fluidos y partículas diversas, movidas incesantemente por la acción del corazón. Una vez conocido el aspecto iatromecánico de la circulación sanguínea, los investigadores abordaron el problema de la composición de la sangre, empleando las nuevas herramientas científicas de observación, experimentación y medición aparecidas a partir del Barroco, como el microscopio, los aparatos de cuantificación, los colorantes y los reactivos químicos. Durante el siglo XVII se descubrieron los eritrocitos y el carácter metálico de la sangre al detectar en ella partículas de hierro. En el siglo XVIII se agregaron los leucocitos, y casi un siglo después, las plaquetas. Uno de los grandes misterios por resolver, la coagulación de la sangre, empezó a ser descifrado a partir del siglo XVII, con el descubrimiento de la fibrina en la estructura de los coágulos, y de las plaquetas, la trombina y el factor tisular durante el siglo XIX. Al iniciarse el siglo XX se conocía el origen y la morfología de las células de la sangre, así como la variación que sufren durante algunas enfermedades y se habían desarrollado las bases del laboratorio clínico, de la clínica hematológica y de algunos procedimientos terapéuticos como la transfusión de sangre. La separación de los componentes del plasma, las técnicas de identificación celular, el descubrimiento de las leyes de la herencia y el ingenio para construir instrumentos de análisis cada vez más precisos, dieron origen a numerosas especialidades en las ciencias que han estudiado a la sangre, como la Hematología, Inmunología, Bioquímica Clínica, Patología Clínica, Hemostasiología, Medicina Transfusional, Hematogenética, Quimioterapéutica y otras más. <![CDATA[<b>Introducción</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100015&lng=en&nrm=iso&tlng=en To know the composition of blood and the benefits rendered by its components to life has been a question that for centuries stimulated the curiosity of researchers. Each of the human knowledge eras has provided its own explanation and gradually contributed with a series of discoveries, which by accumulating, have allowed to explain the physiological processes of this fluid, considered like vital since the most remote times. From being one more of the four humors that constitute living matter, according to ancient medicine, blood became, during seventeenth century, a mixture of fluids and diverse particles moved incessantly by the action of the heart. Once the iatromechanical aspect of blood circulation was known, the researchers approached the problem of its composition, using the new scientific tools (observation, experimentation and measurement), such as the microscope, quantification instruments, stains and chemical reagents, that appeared during the Baroque Period and later. During seventeenth century erythocytes were discovered as well as the metallic nature of blood when iron particles were detected in it. In the eighteenth century, leukocytes were discovered and, almost a century later, platelets were added. One of the great mysteries to solve, the coagulation of the blood, began to be deciphered in the seventeenth century, when fibrin was observed in the structure of the clots. Thrombin and tissue factor was discovered during nineteenth century. At the beginnings of the twentieth century, the morphology and origin of blood cells became known, as well as their variations during some diseases. The bases for the clinical laboratory, the hematology clinic and some therapeutic procedures, such as blood transfusion, developed. Separation of plasma components, cellular identification techniques, inheritance laws, and the talent to construct instruments for ever increasing precise analyses gave rise to the numerous specialties in science that has studied the blood: Hematology, Immunology, Clinical Biochemistry, Clinical Pathology, Hemostasis and Thrombosis, Transfusional Medicine, Hematogenetics, Chemoteraphy and many others.<hr/>Conocer de que está hecha la sangre y cuáles son los beneficios que sus componentes prestan a la vida fue una interrogante que estimuló por siglos la curiosidad de los investigadores. Cada una de las épocas del saber humano dio su propia explicación y aportó paulatinamente una serie de descubrimientos que, al acumularse, han permitido entender los procesos fisiológicos de este líquido, considerado como vital desde los tiempos más remotos. De ser uno más de los cuatro humores básicos que conforman la materia viva, de acuerdo con la medicina antigua, la sangre se transformó, a partir del siglo XVII, en una mezcla de fluidos y partículas diversas, movidas incesantemente por la acción del corazón. Una vez conocido el aspecto iatromecánico de la circulación sanguínea, los investigadores abordaron el problema de la composición de la sangre, empleando las nuevas herramientas científicas de observación, experimentación y medición aparecidas a partir del Barroco, como el microscopio, los aparatos de cuantificación, los colorantes y los reactivos químicos. Durante el siglo XVII se descubrieron los eritrocitos y el carácter metálico de la sangre al detectar en ella partículas de hierro. En el siglo XVIII se agregaron los leucocitos, y casi un siglo después, las plaquetas. Uno de los grandes misterios por resolver, la coagulación de la sangre, empezó a ser descifrado a partir del siglo XVII, con el descubrimiento de la fibrina en la estructura de los coágulos, y de las plaquetas, la trombina y el factor tisular durante el siglo XIX. Al iniciarse el siglo XX se conocía el origen y la morfología de las células de la sangre, así como la variación que sufren durante algunas enfermedades y se habían desarrollado las bases del laboratorio clínico, de la clínica hematológica y de algunos procedimientos terapéuticos como la transfusión de sangre. La separación de los componentes del plasma, las técnicas de identificación celular, el descubrimiento de las leyes de la herencia y el ingenio para construir instrumentos de análisis cada vez más precisos, dieron origen a numerosas especialidades en las ciencias que han estudiado a la sangre, como la Hematología, Inmunología, Bioquímica Clínica, Patología Clínica, Hemostasiología, Medicina Transfusional, Hematogenética, Quimioterapéutica y otras más. <![CDATA[<b>Homenaje póstumo al Dr. Donato Alarcón Segovia,</b>   <b>19 de enero del 2005</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100016&lng=en&nrm=iso&tlng=en To know the composition of blood and the benefits rendered by its components to life has been a question that for centuries stimulated the curiosity of researchers. Each of the human knowledge eras has provided its own explanation and gradually contributed with a series of discoveries, which by accumulating, have allowed to explain the physiological processes of this fluid, considered like vital since the most remote times. From being one more of the four humors that constitute living matter, according to ancient medicine, blood became, during seventeenth century, a mixture of fluids and diverse particles moved incessantly by the action of the heart. Once the iatromechanical aspect of blood circulation was known, the researchers approached the problem of its composition, using the new scientific tools (observation, experimentation and measurement), such as the microscope, quantification instruments, stains and chemical reagents, that appeared during the Baroque Period and later. During seventeenth century erythocytes were discovered as well as the metallic nature of blood when iron particles were detected in it. In the eighteenth century, leukocytes were discovered and, almost a century later, platelets were added. One of the great mysteries to solve, the coagulation of the blood, began to be deciphered in the seventeenth century, when fibrin was observed in the structure of the clots. Thrombin and tissue factor was discovered during nineteenth century. At the beginnings of the twentieth century, the morphology and origin of blood cells became known, as well as their variations during some diseases. The bases for the clinical laboratory, the hematology clinic and some therapeutic procedures, such as blood transfusion, developed. Separation of plasma components, cellular identification techniques, inheritance laws, and the talent to construct instruments for ever increasing precise analyses gave rise to the numerous specialties in science that has studied the blood: Hematology, Immunology, Clinical Biochemistry, Clinical Pathology, Hemostasis and Thrombosis, Transfusional Medicine, Hematogenetics, Chemoteraphy and many others.<hr/>Conocer de que está hecha la sangre y cuáles son los beneficios que sus componentes prestan a la vida fue una interrogante que estimuló por siglos la curiosidad de los investigadores. Cada una de las épocas del saber humano dio su propia explicación y aportó paulatinamente una serie de descubrimientos que, al acumularse, han permitido entender los procesos fisiológicos de este líquido, considerado como vital desde los tiempos más remotos. De ser uno más de los cuatro humores básicos que conforman la materia viva, de acuerdo con la medicina antigua, la sangre se transformó, a partir del siglo XVII, en una mezcla de fluidos y partículas diversas, movidas incesantemente por la acción del corazón. Una vez conocido el aspecto iatromecánico de la circulación sanguínea, los investigadores abordaron el problema de la composición de la sangre, empleando las nuevas herramientas científicas de observación, experimentación y medición aparecidas a partir del Barroco, como el microscopio, los aparatos de cuantificación, los colorantes y los reactivos químicos. Durante el siglo XVII se descubrieron los eritrocitos y el carácter metálico de la sangre al detectar en ella partículas de hierro. En el siglo XVIII se agregaron los leucocitos, y casi un siglo después, las plaquetas. Uno de los grandes misterios por resolver, la coagulación de la sangre, empezó a ser descifrado a partir del siglo XVII, con el descubrimiento de la fibrina en la estructura de los coágulos, y de las plaquetas, la trombina y el factor tisular durante el siglo XIX. Al iniciarse el siglo XX se conocía el origen y la morfología de las células de la sangre, así como la variación que sufren durante algunas enfermedades y se habían desarrollado las bases del laboratorio clínico, de la clínica hematológica y de algunos procedimientos terapéuticos como la transfusión de sangre. La separación de los componentes del plasma, las técnicas de identificación celular, el descubrimiento de las leyes de la herencia y el ingenio para construir instrumentos de análisis cada vez más precisos, dieron origen a numerosas especialidades en las ciencias que han estudiado a la sangre, como la Hematología, Inmunología, Bioquímica Clínica, Patología Clínica, Hemostasiología, Medicina Transfusional, Hematogenética, Quimioterapéutica y otras más. <![CDATA[<b>Donato</b><b> Alarcón</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100017&lng=en&nrm=iso&tlng=en To know the composition of blood and the benefits rendered by its components to life has been a question that for centuries stimulated the curiosity of researchers. Each of the human knowledge eras has provided its own explanation and gradually contributed with a series of discoveries, which by accumulating, have allowed to explain the physiological processes of this fluid, considered like vital since the most remote times. From being one more of the four humors that constitute living matter, according to ancient medicine, blood became, during seventeenth century, a mixture of fluids and diverse particles moved incessantly by the action of the heart. Once the iatromechanical aspect of blood circulation was known, the researchers approached the problem of its composition, using the new scientific tools (observation, experimentation and measurement), such as the microscope, quantification instruments, stains and chemical reagents, that appeared during the Baroque Period and later. During seventeenth century erythocytes were discovered as well as the metallic nature of blood when iron particles were detected in it. In the eighteenth century, leukocytes were discovered and, almost a century later, platelets were added. One of the great mysteries to solve, the coagulation of the blood, began to be deciphered in the seventeenth century, when fibrin was observed in the structure of the clots. Thrombin and tissue factor was discovered during nineteenth century. At the beginnings of the twentieth century, the morphology and origin of blood cells became known, as well as their variations during some diseases. The bases for the clinical laboratory, the hematology clinic and some therapeutic procedures, such as blood transfusion, developed. Separation of plasma components, cellular identification techniques, inheritance laws, and the talent to construct instruments for ever increasing precise analyses gave rise to the numerous specialties in science that has studied the blood: Hematology, Immunology, Clinical Biochemistry, Clinical Pathology, Hemostasis and Thrombosis, Transfusional Medicine, Hematogenetics, Chemoteraphy and many others.<hr/>Conocer de que está hecha la sangre y cuáles son los beneficios que sus componentes prestan a la vida fue una interrogante que estimuló por siglos la curiosidad de los investigadores. Cada una de las épocas del saber humano dio su propia explicación y aportó paulatinamente una serie de descubrimientos que, al acumularse, han permitido entender los procesos fisiológicos de este líquido, considerado como vital desde los tiempos más remotos. De ser uno más de los cuatro humores básicos que conforman la materia viva, de acuerdo con la medicina antigua, la sangre se transformó, a partir del siglo XVII, en una mezcla de fluidos y partículas diversas, movidas incesantemente por la acción del corazón. Una vez conocido el aspecto iatromecánico de la circulación sanguínea, los investigadores abordaron el problema de la composición de la sangre, empleando las nuevas herramientas científicas de observación, experimentación y medición aparecidas a partir del Barroco, como el microscopio, los aparatos de cuantificación, los colorantes y los reactivos químicos. Durante el siglo XVII se descubrieron los eritrocitos y el carácter metálico de la sangre al detectar en ella partículas de hierro. En el siglo XVIII se agregaron los leucocitos, y casi un siglo después, las plaquetas. Uno de los grandes misterios por resolver, la coagulación de la sangre, empezó a ser descifrado a partir del siglo XVII, con el descubrimiento de la fibrina en la estructura de los coágulos, y de las plaquetas, la trombina y el factor tisular durante el siglo XIX. Al iniciarse el siglo XX se conocía el origen y la morfología de las células de la sangre, así como la variación que sufren durante algunas enfermedades y se habían desarrollado las bases del laboratorio clínico, de la clínica hematológica y de algunos procedimientos terapéuticos como la transfusión de sangre. La separación de los componentes del plasma, las técnicas de identificación celular, el descubrimiento de las leyes de la herencia y el ingenio para construir instrumentos de análisis cada vez más precisos, dieron origen a numerosas especialidades en las ciencias que han estudiado a la sangre, como la Hematología, Inmunología, Bioquímica Clínica, Patología Clínica, Hemostasiología, Medicina Transfusional, Hematogenética, Quimioterapéutica y otras más. <![CDATA[<b>Donato Alarcón, <i>in memoriam</i></b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100018&lng=en&nrm=iso&tlng=en To know the composition of blood and the benefits rendered by its components to life has been a question that for centuries stimulated the curiosity of researchers. Each of the human knowledge eras has provided its own explanation and gradually contributed with a series of discoveries, which by accumulating, have allowed to explain the physiological processes of this fluid, considered like vital since the most remote times. From being one more of the four humors that constitute living matter, according to ancient medicine, blood became, during seventeenth century, a mixture of fluids and diverse particles moved incessantly by the action of the heart. Once the iatromechanical aspect of blood circulation was known, the researchers approached the problem of its composition, using the new scientific tools (observation, experimentation and measurement), such as the microscope, quantification instruments, stains and chemical reagents, that appeared during the Baroque Period and later. During seventeenth century erythocytes were discovered as well as the metallic nature of blood when iron particles were detected in it. In the eighteenth century, leukocytes were discovered and, almost a century later, platelets were added. One of the great mysteries to solve, the coagulation of the blood, began to be deciphered in the seventeenth century, when fibrin was observed in the structure of the clots. Thrombin and tissue factor was discovered during nineteenth century. At the beginnings of the twentieth century, the morphology and origin of blood cells became known, as well as their variations during some diseases. The bases for the clinical laboratory, the hematology clinic and some therapeutic procedures, such as blood transfusion, developed. Separation of plasma components, cellular identification techniques, inheritance laws, and the talent to construct instruments for ever increasing precise analyses gave rise to the numerous specialties in science that has studied the blood: Hematology, Immunology, Clinical Biochemistry, Clinical Pathology, Hemostasis and Thrombosis, Transfusional Medicine, Hematogenetics, Chemoteraphy and many others.<hr/>Conocer de que está hecha la sangre y cuáles son los beneficios que sus componentes prestan a la vida fue una interrogante que estimuló por siglos la curiosidad de los investigadores. Cada una de las épocas del saber humano dio su propia explicación y aportó paulatinamente una serie de descubrimientos que, al acumularse, han permitido entender los procesos fisiológicos de este líquido, considerado como vital desde los tiempos más remotos. De ser uno más de los cuatro humores básicos que conforman la materia viva, de acuerdo con la medicina antigua, la sangre se transformó, a partir del siglo XVII, en una mezcla de fluidos y partículas diversas, movidas incesantemente por la acción del corazón. Una vez conocido el aspecto iatromecánico de la circulación sanguínea, los investigadores abordaron el problema de la composición de la sangre, empleando las nuevas herramientas científicas de observación, experimentación y medición aparecidas a partir del Barroco, como el microscopio, los aparatos de cuantificación, los colorantes y los reactivos químicos. Durante el siglo XVII se descubrieron los eritrocitos y el carácter metálico de la sangre al detectar en ella partículas de hierro. En el siglo XVIII se agregaron los leucocitos, y casi un siglo después, las plaquetas. Uno de los grandes misterios por resolver, la coagulación de la sangre, empezó a ser descifrado a partir del siglo XVII, con el descubrimiento de la fibrina en la estructura de los coágulos, y de las plaquetas, la trombina y el factor tisular durante el siglo XIX. Al iniciarse el siglo XX se conocía el origen y la morfología de las células de la sangre, así como la variación que sufren durante algunas enfermedades y se habían desarrollado las bases del laboratorio clínico, de la clínica hematológica y de algunos procedimientos terapéuticos como la transfusión de sangre. La separación de los componentes del plasma, las técnicas de identificación celular, el descubrimiento de las leyes de la herencia y el ingenio para construir instrumentos de análisis cada vez más precisos, dieron origen a numerosas especialidades en las ciencias que han estudiado a la sangre, como la Hematología, Inmunología, Bioquímica Clínica, Patología Clínica, Hemostasiología, Medicina Transfusional, Hematogenética, Quimioterapéutica y otras más. <![CDATA[<b>IN MEMORIAM</b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100019&lng=en&nrm=iso&tlng=en To know the composition of blood and the benefits rendered by its components to life has been a question that for centuries stimulated the curiosity of researchers. Each of the human knowledge eras has provided its own explanation and gradually contributed with a series of discoveries, which by accumulating, have allowed to explain the physiological processes of this fluid, considered like vital since the most remote times. From being one more of the four humors that constitute living matter, according to ancient medicine, blood became, during seventeenth century, a mixture of fluids and diverse particles moved incessantly by the action of the heart. Once the iatromechanical aspect of blood circulation was known, the researchers approached the problem of its composition, using the new scientific tools (observation, experimentation and measurement), such as the microscope, quantification instruments, stains and chemical reagents, that appeared during the Baroque Period and later. During seventeenth century erythocytes were discovered as well as the metallic nature of blood when iron particles were detected in it. In the eighteenth century, leukocytes were discovered and, almost a century later, platelets were added. One of the great mysteries to solve, the coagulation of the blood, began to be deciphered in the seventeenth century, when fibrin was observed in the structure of the clots. Thrombin and tissue factor was discovered during nineteenth century. At the beginnings of the twentieth century, the morphology and origin of blood cells became known, as well as their variations during some diseases. The bases for the clinical laboratory, the hematology clinic and some therapeutic procedures, such as blood transfusion, developed. Separation of plasma components, cellular identification techniques, inheritance laws, and the talent to construct instruments for ever increasing precise analyses gave rise to the numerous specialties in science that has studied the blood: Hematology, Immunology, Clinical Biochemistry, Clinical Pathology, Hemostasis and Thrombosis, Transfusional Medicine, Hematogenetics, Chemoteraphy and many others.<hr/>Conocer de que está hecha la sangre y cuáles son los beneficios que sus componentes prestan a la vida fue una interrogante que estimuló por siglos la curiosidad de los investigadores. Cada una de las épocas del saber humano dio su propia explicación y aportó paulatinamente una serie de descubrimientos que, al acumularse, han permitido entender los procesos fisiológicos de este líquido, considerado como vital desde los tiempos más remotos. De ser uno más de los cuatro humores básicos que conforman la materia viva, de acuerdo con la medicina antigua, la sangre se transformó, a partir del siglo XVII, en una mezcla de fluidos y partículas diversas, movidas incesantemente por la acción del corazón. Una vez conocido el aspecto iatromecánico de la circulación sanguínea, los investigadores abordaron el problema de la composición de la sangre, empleando las nuevas herramientas científicas de observación, experimentación y medición aparecidas a partir del Barroco, como el microscopio, los aparatos de cuantificación, los colorantes y los reactivos químicos. Durante el siglo XVII se descubrieron los eritrocitos y el carácter metálico de la sangre al detectar en ella partículas de hierro. En el siglo XVIII se agregaron los leucocitos, y casi un siglo después, las plaquetas. Uno de los grandes misterios por resolver, la coagulación de la sangre, empezó a ser descifrado a partir del siglo XVII, con el descubrimiento de la fibrina en la estructura de los coágulos, y de las plaquetas, la trombina y el factor tisular durante el siglo XIX. Al iniciarse el siglo XX se conocía el origen y la morfología de las células de la sangre, así como la variación que sufren durante algunas enfermedades y se habían desarrollado las bases del laboratorio clínico, de la clínica hematológica y de algunos procedimientos terapéuticos como la transfusión de sangre. La separación de los componentes del plasma, las técnicas de identificación celular, el descubrimiento de las leyes de la herencia y el ingenio para construir instrumentos de análisis cada vez más precisos, dieron origen a numerosas especialidades en las ciencias que han estudiado a la sangre, como la Hematología, Inmunología, Bioquímica Clínica, Patología Clínica, Hemostasiología, Medicina Transfusional, Hematogenética, Quimioterapéutica y otras más. <![CDATA[<b>Donato Alarcón, <i>in memoriam </i></b>]]> http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-83762005000100020&lng=en&nrm=iso&tlng=en To know the composition of blood and the benefits rendered by its components to life has been a question that for centuries stimulated the curiosity of researchers. Each of the human knowledge eras has provided its own explanation and gradually contributed with a series of discoveries, which by accumulating, have allowed to explain the physiological processes of this fluid, considered like vital since the most remote times. From being one more of the four humors that constitute living matter, according to ancient medicine, blood became, during seventeenth century, a mixture of fluids and diverse particles moved incessantly by the action of the heart. Once the iatromechanical aspect of blood circulation was known, the researchers approached the problem of its composition, using the new scientific tools (observation, experimentation and measurement), such as the microscope, quantification instruments, stains and chemical reagents, that appeared during the Baroque Period and later. During seventeenth century erythocytes were discovered as well as the metallic nature of blood when iron particles were detected in it. In the eighteenth century, leukocytes were discovered and, almost a century later, platelets were added. One of the great mysteries to solve, the coagulation of the blood, began to be deciphered in the seventeenth century, when fibrin was observed in the structure of the clots. Thrombin and tissue factor was discovered during nineteenth century. At the beginnings of the twentieth century, the morphology and origin of blood cells became known, as well as their variations during some diseases. The bases for the clinical laboratory, the hematology clinic and some therapeutic procedures, such as blood transfusion, developed. Separation of plasma components, cellular identification techniques, inheritance laws, and the talent to construct instruments for ever increasing precise analyses gave rise to the numerous specialties in science that has studied the blood: Hematology, Immunology, Clinical Biochemistry, Clinical Pathology, Hemostasis and Thrombosis, Transfusional Medicine, Hematogenetics, Chemoteraphy and many others.<hr/>Conocer de que está hecha la sangre y cuáles son los beneficios que sus componentes prestan a la vida fue una interrogante que estimuló por siglos la curiosidad de los investigadores. Cada una de las épocas del saber humano dio su propia explicación y aportó paulatinamente una serie de descubrimientos que, al acumularse, han permitido entender los procesos fisiológicos de este líquido, considerado como vital desde los tiempos más remotos. De ser uno más de los cuatro humores básicos que conforman la materia viva, de acuerdo con la medicina antigua, la sangre se transformó, a partir del siglo XVII, en una mezcla de fluidos y partículas diversas, movidas incesantemente por la acción del corazón. Una vez conocido el aspecto iatromecánico de la circulación sanguínea, los investigadores abordaron el problema de la composición de la sangre, empleando las nuevas herramientas científicas de observación, experimentación y medición aparecidas a partir del Barroco, como el microscopio, los aparatos de cuantificación, los colorantes y los reactivos químicos. Durante el siglo XVII se descubrieron los eritrocitos y el carácter metálico de la sangre al detectar en ella partículas de hierro. En el siglo XVIII se agregaron los leucocitos, y casi un siglo después, las plaquetas. Uno de los grandes misterios por resolver, la coagulación de la sangre, empezó a ser descifrado a partir del siglo XVII, con el descubrimiento de la fibrina en la estructura de los coágulos, y de las plaquetas, la trombina y el factor tisular durante el siglo XIX. Al iniciarse el siglo XX se conocía el origen y la morfología de las células de la sangre, así como la variación que sufren durante algunas enfermedades y se habían desarrollado las bases del laboratorio clínico, de la clínica hematológica y de algunos procedimientos terapéuticos como la transfusión de sangre. La separación de los componentes del plasma, las técnicas de identificación celular, el descubrimiento de las leyes de la herencia y el ingenio para construir instrumentos de análisis cada vez más precisos, dieron origen a numerosas especialidades en las ciencias que han estudiado a la sangre, como la Hematología, Inmunología, Bioquímica Clínica, Patología Clínica, Hemostasiología, Medicina Transfusional, Hematogenética, Quimioterapéutica y otras más.